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Explorador - Vía Láctea
2do Libro - El vínculo que tenemos se interpondrá a la maldición.

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MasterPlayer
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MasterPlayer

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Hombre

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Estado: Desconectado
MensajePublicado: 22 Aug 2011 2:09 pm    Título del mensaje: Explorador - Vía Láctea Responder citando

Introducción.


El ser humano puede ser lo que él mismo espera de muchas formas, pero para lograrlo, podría llegar a ser auto destructivo con el fin de tener todo poder en la palma de su mano.
Sin importar los riesgos, tener el poder, el control, requiere de una persona que acate toda la responsabilidad de sus actos; no se puede confiar en cualquier en estos tiempos...
Quienes luchen contra una borrosa tiranía podrían perder la vida en el intento, ¿De quién dependería la última esperanza? Tal vez de el último guerrero en pie, o de quien menos imaginan.
Hay que tener Coraje para afrontar los miedos, no ser inteligente, ser Sabio y saber usar el Poder que tiene en sus manos.
Puede que, tenga dolor el camino que recorra, pero al final, la recompensa no será necesaria.




Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Prólogo - Amigos.
¡Que Comience Una Gran Amistad!


Circulando por el año 2003, un 25 de Agosto indicaba en el calendario que todos los niños debían volver a asistir a sus clases luego de un merecido periodo vacacional.
Entre esos niños se encuentra Albus, un niño de 9 años quien estudiará en 4to de primaria en este año, está emocionado por asistir a clases, aunque es un poco desorganizado.
Albus es un chico de cabello azul oscuro, no muy oscuro, largo que le cubre sus orejas y algo picudo; ojos azules semiclaros, delgado y de tez clara, tiene un aspecto inocente, pero suele ser travieso.
Baja por las escaleras emocionado con el uniforme de su escuela puesto.


Albus: ¡Vamos Mamá! ¡No podemos llegar tarde!

Le insistía mucho a su madre, su nombre: Adabella.
De cabello largo y rubio, tez clara como la de Albus y siempre con un vestido casual calzando sandaleas.
Siempre corrigiendo al pequeño Albus por sus errores, pero en sus manos siempre la razón.


Adabella: Albus, no irás así a clases.
Albus: ¡Pero ya es tarde Mamá!

Tenía prisa en su primer día, pero tenía la camisa mal portada, el pantalón arrugado y los zapatos no estaban boleados.
Nota su ánimo, pero como siempre, tranquiliza su actitud energética.


Adabella: No te has bañado y tu uniforme no está bien. Albus, en lo que plancho tu ropa puedes bañarte, y podrás desayunar una vez que estés vestido.
Albus: Oh... Pero...
Adabella: Falta una hora, sobrará tiempo y llegaremos temprano. Confía en mí, ¿va?

Albus se calma y confirma asetando con la cabeza.
En la mañana el agua es muy fría, por eso Albus sentía que demoraba, pero no le tomaba más de 15 minutos en hacerlo.
Luego de ducharse sale del baño y entra a su habitación para vestirse.
Luego de vestirse y estár preparado correctamente, se dirige al comedor y toma asiento, voltea a ver el alrededor y nota que su madre le esperaba sentada en la mesa, frente a él.
Una mirada muy tierna de su parte lo pone un poco nervioso, lo notaba porque cerró los ojos.


Adabella: Y bien Albus, ¿Qué esperas de este año escolar?
Albus: Bueno, muchos amigos, divertirme, jugar...
Adabella: Tener buenas calificaciones hijo, preocúpate por tus notas también.
Albus: Lo sé.
Adabella: Pero tu alegría también es importante, para mi lo es.

Mucha alegría es común en un niño, Albus como el primer ejemplo.
Después del desayuno, salen de su casa; cabe mencionar que estudia la primaria en Minatitlán a pesar que vive en Cosoleacaque, en un lugar llamado "El Naranjito" para ser precisos.
Para llegar allá toman un autobús que fuera al centro de Minatitlán, no precisamente al centro, anticipan su bajada por un hospital y caminan dos calles para llegar a la escuela primaria Libertador Miguel Hidalgo y Costilla.
Llegan 15 minutos antes de las 8, cuando cierran el portón, buscando en qué salón estudiaría, si en uno inferior y de la planta superior.
La primaria no es muy grande, es un cuadrado.
En el lado izquierdo hay 4 salones, los más grandes y generalmente ahí estudian los alumnos de 5to y 6to grado, en el lado derecho hay 6 salones en donde estudian los niños de 1ro a 4to grado, entre ellos Albus.
Logran dar con su salón, siendo los del lado derecho, el segundo desde la izquierda.
Muchos niños entran a los salones, otros están a fuera y algunos están junto a sus padres antes de irse.
Albus antes de entrar al salón habla con su madre para aclararse unas dudas.


Albus: Mamá, tengo muchas dudas.
Adabella: ¿Qué pasa Albus?
Albus: ¿Por qué debo estudiar? Digo, conozco muchas cosas y siento que la escuela me quita tiempo.
Adabella: Ay Albus, estudiar es necesario para ser alguien en la vida, y quiero verte ser un campeón cuando llegue ese día.
Albus: Mmm...
Adabella: Parece que tienes nuevos compañeros de clase, ellos también tienen planes para un futuro, ¿Por qué no intentas conocerlos?
Albus: Quizá. Cierto, ¡También quiero muchos amigos!
Adabella: Je je, y podrás conseguirlos si tienes buenas intenciones. Tanto tú como los demás en algún momento tendrán que echarse una mano.
Albus: ¿Sabes má? Estoy emocionado.
Adabella: Me alegra saberlo hijo.

Madre e hijo se dan un cálido abrazo mostrando el afecto que se traen entre ambos.
Minutos después comienza la clase, y como siempre, los primeros en presentarse son los alumnos de nuevo ingreso, aunque también los alumnos veteranos deben presentarse.


Prof. Víctor: Alumnos, sean bienvenidos nuevamente a su escuela primaria.
Veo y reconozco a muchos y a otros veo que son nuevos por aquí, ¿Por qué no se presentan ante los demás? Pueden hacerlo en frente del pizarrón.

Un niño y tres niñas, haciendo la suma de cuatro niños, son los alumnos que recibe el 4to grado, grupo A para este periodo escolar.
El primero en pasar al frente es un chico de cabello rubio y algo picudo, delgado, moreno y con un rostro muy animado, el color de sus ojos es parecido a los de Albus, pero tienen un tono un poco mayor.


Rosas: Podéis llamarme Rosas, encantado de conocerlos, me encanta el futbol y practico distintos deportes.

Todos, excepto Albus, otro chico y los de nuevo ingreso, se hicieron la pregunta de por qué llamarlo Rosas, suponiendo que tiene nombre, pero el Profesor Victor tampoco objetó y todos los recibieron con bien.
Quien seguía era una chica de largos cabellos negros, morena, de ojos oscuros, difícilmente de reconocer si son azules o grises.


Elaice: Mi nombre es Elaice, encantado de conocerles, espero tener buenos amigos y tener un buen desarrollo.

Otra duda surgió del mismo público cuando dijo "encantado", pues muchos notaron que parece chica, quién sabrá...
Quien seguía era una chica con grandes parecidos con Albus, tanto el color de cabello como el color de los ojos, así como su piel clara, sólo que usa lentes y su cabello es más largo, llegando por la cintura.


Elena: Me llamo Elena, es un placer estudiar con ustedes en esta escuela.
Me encantará ayudar en lo que sea.

Fue quien recibió mayor aceptación del grupo, hasta la aplaudieron los niños del grupo.
La última niña en presentar dio un paso enfrente, pero estaba nerviosa y bajó la mirada.
Es una chica de cabellos verdes claros, tez blanca, similar a la de Albus, ojos rojos no tan fuertes, algo equilibrados.
No salía ni una palabra de su boca, sin embargo Albus se levantó de su asiento y le miró, sonriendo.


Albus: No tengas miedo.
-... ¿Cómo?- Dijo, mientras alzaba la mirada.
Albus: Mi nombre es Albus, estudio aquí desde primero y es un placer conocerte, ¿Puedo saber tu nombre?
-¿Mi, nombre?- Dijo un poco más tranquila.
Albus: Si puedo saber tu nombre, me agradaría escucharlo.

Albus caminó hacia ella y le dio la mano, como presentación.
Ella tomó la suya y tomó más confianza, devolviéndole la sonrisa tanto a Albus como a todos.


Venus: Mi nombre es Venus, y, gracias.

Una vez que todos se presentaron, todos tomaron asiento.
Los nuevos estudiantes fueron alíneados de la siguiente forma: Rosas se siente frente a Albus, Elaice detrás de él, Elena a su derecha y Venus a la izquierda.
Las horas pasan hasta tocar el timbre, las 10:30 AM que anuncia el recreo para todos los niños.
Albus tenía una lonchera y dentro un sandwich acompañado de un jugo, camina hacia una jardinera cerca de la dirección y toma asiento cerca para pasar el rato.
Segundos después, los cuatro nuevos se acercan a Albus.


Albus: Hola, ¿Qué es?
Rosas: Hola Albus, así te llamas, ¿Verdad?
Albus: Sí, tu debes ser Rosas.
Rosas: Ajá.
Elaice: ¿Te importa si almorzamos contigo?
Albus: Para nada, siéntanse cómodos.
Elena: Hola Albus, gusto en conocerte.
Albus: *Sonríe* Un gusto para mí Elena.
Venus: ... ...
Albus: ¿Venus?
Venus: ¿Puedo?
Albus: ¡Claro! Los cinco podemos estar juntos, ¿No lo creen?
Rosas - Elaice: ¡Así es!
Albus: ¿Ves? Rosas y Elaice están de acuerdo, toma asiento.
Venus: B-bien.

Todos tomaron asiento en el suelo, a un lado de la jardinera formando un pequeño círculo.
A la derecha de Albus está Elena, seguido de Rosas, luego Elaice y al final Venus, quien está a la izquierda de Albus.
Todos traen refrigerio y entre ellos deciden compartir su comida, quienes parecían llevarse muy bien eran Rosas y Elaice, pues se compartían tanto la comida como la alegría.
Venus seguía con su timidez, pero Albus se animaba por ella y le ofrecía parte de su almuerzo.


Albus: ¿Gustas un poco? Es una manzana, pero te doy la mitad.
Venus: Gra-gracias... Albus.
Albus: De nada.
Elena: ... ...
Albus: ¿Elena verdad? ¿Quieres el pedazo que me queda?
Elena: No, gracias. Veía otra cosa.

Venus recibió la mitad de la manzana, sonríe agradeciendo a Albus, en un instante se la devora y Albus queda sorprendido.
Elena miraba a Albus con sigilo, no la descubrió y le ofreció algo, pero no aceptó.
De repente, se escuchan a otros niños discutiendo no lejos de donde están Albus y los nuevos, otros tres chicos pelean, uno de ellos trae dos palos entre las manos mientras los otros dos lo critican.


Markus: ¡Les digo que esto es un deporte!
Ricardo: ¡¿Cómo es que jugar con palos es un deporte?!
Jorge: Juega un verdadero deporte, como futbol.
Markus: Les enseñaré...

Albus se percató de lo que escuchaba y se levantó para ir a donde estaban los otros niños, Rosas también lo acompañó, dejando a Elaice con la duda y le sigue, Venus y Elena se quedan sentadas pero ven a Albus, Rosas y Elaice dirigiéndose a con los otros niños.

Albus: ¿Qué pasa aquí?
Markus: Ah, hola Albus.
Ricardo: Esgrima un deporte, ¿Qué es "esgrima"?
Rosas: Esgrima en efecto SI es un deporte, trata que dos oponentes intenten tocarse con un arma blanca.
Jorge: ¿Que, qué?
Elaice: Así es, no serán armas blancas lo que tendrá en sus manos, pero si tiene habilidad para dominarlas, no hay objección para no dejarlo practicar.
Ricardo: Pues, ¡Yo no voy a jugar con palos!
Jorge: Yo tampoco, se escucha aburrido.
Albus: ¿Aburrido? ¡Hay que intentarlo! Dame uno Markus.
Markus: *Sonríe* Je, claro, Albus.

Markus es amigo y compañero de Albus desde primer grado de primaria, es de cabello rubio algo alborotado, ojos anaranjados y muy vivos, tez morena y de actitud positiva.
Le da uno de los palos a Albus para demostrarles a sus compañeros, Ricardo y Jorge, de lo que es el deporte que Markus anuncia.
Despejan el área, siendo expectadores los compañeros en su alrededores, frente a frente Albus contra Markus, un duelo de distintas expectativas.
Venus pensó que Albus se metería en problemas, cosa que la motivó a ver si podía impedir algo, acompañada de Elena quien también despertaba curiosidad en su ser.




Markus: Te confieso que ya tengo experiencia en esto, ¿Estás listo?
Albus: Hoy nos llevaremos una gran sorpresa, estoy preparado.

Venus: ¡A-albus!

Albus: Venus no te acerques, no es nada malo.

Venus: ¡Pero--
Elena: Estará bien, confía en él.

Elena le toma del hombro mostrando confianza, pero Venus sigue teniendo dudas sobre ello.
Ambos preparados, lucharán por el primero que logre tocar al otro, el duelo consistirá en quien toque a su enemigo más veces en una ronda "dos de tres".
Ambos parecían estar emocionados, pues al momento de empezar ambos tomaron valor para comenzar con fuerza, no como un juego de niños, ambos demostraban tener determinación para el partido.
Albus comenzó a retroceder y casi tropieza, en un momento de distracción recibió un toque departe de Markus.


Albus: Oh no...
Markus: Parece que llevo la delantera.
Albus: Je je, esto apenas comienza.

*Venus junta sus manos*
Elena: ¿Quieres que gane Albus?
Venus: ... No quisiera, verlo perder.
Elena: ¿Y por qué no lo apoyas? Mira a esos dos: Rosas y Elaice, parece que todo está bien con ellos.
Venus: ¡Mmm! ¡Albus, tú puedes!

Impulsada por Elena, Venus grita para animar a Albus en su duelo.
Para la segunda ronda, Albus tomó rápidamente la ventaja, haciendo retroceder a Markus y al instante logra darle un toque, casi haciendo que tropiece.


Markus: Wow.
Albus: Empatados, ¿Y si ponemos más chido el desempate?
Markus: ¿Y cómo?
Albus: El último punto se lo llevará quien no toque a su oponente, si no quien logre desarmarlo.
Markus: Me está gustando esto, ¿Preparado?
Albus: ¡Listo, cuando quieras!

Rosas: Ese Albus se ve muy contento.
Elaice: Se está poniendo muy divertido todo esto.

Elena: Albus...
Venus: ¡Vamos Albus, muéstrale lo que tienes!

La lucha tomaba buen rumbo, inclusive otros alumnos quienes estaban cerca fueron atraídos por el duelo y se acercaron a verlo, formando un círculo.
Albus y Markus ahora lucharán sin temor, buscando la victoria por su cuenta.
Ya no serán estocadas lo necesario para ganar, valdrá de golpes y cortes esperando encontrar el punto flaco del oponente.
Tan pronto como vuelve a empezar, chocan los palos midiendo la fuerza del otro, estando ambos parejos optan separarse y robar terreno.
Corren al campo y continúan su duelo ahí, con más espacio para realizar golpes más rápidos.
Albus brinca y deja caer golpes verticales, repelidos por Markus al cubrirse colocando su palo en forma horizontal, al caer Albus se estabiliza, pero Markus inmediatamente le deja caer un corte en diagonal y Albus bloquea el momento.
Los demás le observan desde lejos, inclusive algunos profesores al presenciar por primera vez duelos de éste tipo.
No parecía dar alguna señal para terminar, pero ya era hora de aplicar mayor fuerza, y fue cuando Albus y Markus dieron el último corte, chocando de nuevo los palos y viendo quién caería primero, pero ni uno ni otro fue, ambos perdieron la noción y después de tanto tiempo de choque, ambos palos son enviados al aire, dejando desarmados a ambos.
Lo único que quedó fue un empate y ambos compartían la misma mirada de satisfacción, una alegría por pasarle bien un buen rato.
Tan pronto como todo terminó, Venus sale corriendo hacia Albus y se arroja hacia él, tumbándolo en el suelo; ambos son ayudados a levantarse por Rosas y Elaice.
Elena llega aplaudiendo así como los otros niños, para finalizar, Albus y Markus caminan hacia ellos hasta tenerse cerca, dándose un apretón de manos.


Albus: Buen duelo amigo.
Markus: Gracias, eres un buen oponente.

Venus: ¿Albus?
Albus: ¿Ves? Estoy bien, yo calmado y tú tranquila.
Venus: ¿Qué...? Ah, eres un tonto.

Venus se enfada y le saca la lengua a Albus, cruzando los brazos y mirando a otro lado, pero pronto toma camino de regreso al salón de clases.
Rosas y Elaice se acercan a ellos, Elena decide irse sin decirle algo.


Rosas: Albus estuviste increíble.
Elaice: Me gustaría luchar con alguno de ustedes.
Albus: Claro, aunque admito que esta no fue mi primera vez.
Markus: Pero luchaste muy bien, eres la primera persona con quien lucho.
Albus: ¿Ah sí? ¿Y cómo fue luchaste tan bien? Digo, parecías profesional.
Markus: Practico sólo, desde hace un año que me gustó el deporte.

La campana de la escuela sonó, anunciando el final del recreo y todos los estudiantes debían volver a sus respectivas aulas de clase para continuar su labor regular.
Los estudiantes de 4to "A" en estos momentos se encuentran resolviendo trabajos de Dictado, hacer planas de distintas palabras para ir mejorando su ortografía.
Albus está concentrado haciendo su trabajo, hasta que una bola de papel que impacta con su cabeza lo desconcerta, en curiosidad de saber quién fue, recoge la bola cuidadosamente y la abre.

"¿En dónde vives Albus?
Elaice, Elena, Venus y yo nos iremos en el
mismo autobus de regreso a casa.
¿Te irás con nosotros?"

Suponiendo el último sujeto, el mensaje provino de Rosas, pero no pudo contestar hasta haber terminado su tarea.

Vuelve a sonar la campana, indicando la hora de salida siendo ya las 1 PM, todos los estudiantes del plantel pueden retirarse.
Esperando a su madre, Albus toma asiento en la jardinera cerca de la dirección y mira el cielo con mucha tranquilidad, al momento que llega Markus a donde él está.


Markus: Ya vinieron por mí Albus, haber que otro día la revancha, ¿Va?
Albus: Je je, claro amigo, nos veremos mañana.

Markus se retiró junto con su madre, quien vino a buscarlo y ambos dejan la escuela.
Albus sigue en lo suyo, puede ver a Rosas y compañía salir juntos del salón pero no les hace seña para que vengan a acompañarlo, sin embargo Venus es quien toma la iniciativa y camina hacia Albus y le hace compañía tomando asiento al lado izquierdo de él.


Venus: Hola Albus.
Albus: Ah, ¿Sigues enfadada?
Venus: No, nunca lo estuve. Venía a darte las gracias.
Albus: ¿Gracias, por qué?
Venus: Por todo lo que pasó el día de hoy, lo que hiciste por mí.
Albus: *Sonríe* Descuida, me alegra saber que tuviste un buen día, con eso me basta.
Venus: Pues, si tuve un buen día, un buen primer día, y todo gracias a tí.

Aprovechando su distracción, Venus toma una mejilla de Albus, se acerca y le da un beso en su mejilla izquierda como muestra de agradecimiento.
Albus se sorprendió y no dijo nada, pero unas mejillas rojas lo decían todo de su parte, aunque también Venus.
La madre de Albus, Adabella, llegó buscando a Albus y lo encontró con Venus, sólo se reía al verlo cómo está.


Adabella: Ji ji ji ji, Albus...
Albus: ¿Q-qué?
Adabella: Nada. Oh, no te había visto antes, ¿Estudias con Albus?
Venus: Sí señora, somos amigos.

Mientras Adabella conocía a Venus, Rosas y los demás caminaron hacia donde están Albus, Venus y Adabella.

Rosas: Buenas tardes señora.
Adabella: Buenas tardes niños. ¿También estudian con Albus?
Elaice: Sí, acabamos de conocernos, pero creemos que seremos buenos amigos.

Al ver a Elena ensanchó la sonrisa, pero se mantenía su actitud.

Elena: ¿Pasa algo señora?
Adabella: Ah, no, nada. Albus, si ya estás listo, podemos irnos y tomar el autobus.
Rosas: ¿De casualidad viven en Cosolecaque señora? Si es así, nos iremos con usted.
Adabella: ¡Vaya! ¡No me lo esperaba! Claro que podemos irnos todos juntos.
Elaice: Sip, y como hoy no nos dejaron tarea, podemos jugar en toda la tarde. ¿Quién dice yo?
Albus - Rosas - Elena: ¡Yo!
*Venus sólo alza su mano*
Adabella: Entonces volvamos a casa.



Madre e hijo y amigos salen de la escuela y se dirigen a la salida y caminan para ir a la Carretera Transístmica, cruzar la calle y abordar un auto bus que los lleve de regreso a El Naranjito.
Rosas va sentando con Elaice, quienes se llevan tan bien que platican sin descanso, Albus va acompañado de su madre y Venus junto a Elena, los últimos cuatro van callados.


Venus: ¿Elena?
Elena: ¿Venus?
Venus: Tú y Albus, parecen hermanos.
Elena: ¿Albus y yo, hermanos? Pues, tenemos muchos parecidos, pero nada en concreto, ¡Ja, ja, ja!

La madre de Albus llegó a escuchar su conversación e hizo una mueca de preocupación, confundiendo al pequeño Albus.

Albus: ¿Estás bien, mamá?
Adabella: ¿Eh? Sí hijo, todo está bien.
Albus: Es que vi que tu cara parecía preocupada, ¿Algo anda mal?
Adabella: Es que, no me decido qué hacer para la comida.
Albus: Lo había olvidado, ¿Qué va a haber de comer hoy mami?
Adabella: Es una sorpresa Albus.

Rosas: Señora mamá de Albus, ¿Conocen el Orfanato Crepúsculo?

Adabella: Está cerca de nuestra casa, bueno, a tres calles, siendo 10 minutos caminando.

Elaice: Preguntábamos si le permite a Albus ir al campo que está cerca del lugar, para jugar con nosotros.

Albus: ¿Puedo mamá?
Adabella: Claro Albus, pero no llegues tarde.

Rosas: Los mejores amigos, ¿Vale?
Elaice: Nuestro primer día y todo se pone emocionante.

Venus: Me, parece bien.
Elena: Pero, apenas conocemos a Albus, ¿No creen que sería mucho para él?

Albus: Por mí está bien, no importa si nos conocemos mucho o poco, me agrada tener amigos como ustedes.
Pero no sabía que vivían cerca de mi casa.

Este fue el primer día tanto para Albus como para sus amigos, quienes inician una amistad pese al corto tiempo de verse, un camino lleno de muchas esperanzas para todos.
Albus por su parte piensa conocer bien a los chicos, no los ve como malas personas, pero los cuatro le despiertan curiosidad.
Todos estarán por descubrir muchas cosas.


Final del Prólogo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.


Ultima edición por MasterPlayer el 29 Nov 2011 1:42 pm; editado 1 vez
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Estado: Desconectado
MensajePublicado: 25 Aug 2011 10:54 am    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 1 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 1 - Lo Que Quiero Ser.
Lucharé Por Ellos.


Albus y su madre llegaron a su casa, acompañados por Venus, Rosas, Elaice y Elena.
Adabella es la primera en entrar a la casa mientras Albus se queda en el patio con sus amigos.


Albus: Gracias por acompañarnos a mi casa, ahora ya saben en dónde encontrarme.
Rosas: Veo que no vives lejos de nosotros, no caminarás mucho.
Elaice: Si quieres podemos venir a buscarte y llevarte al campo cerca del orfanato.
Albus: Yo ya tengo el permiso de mi mamá para ir, pero me gustaría que pasaran por mí.
Rosas: ¡Claro que vendremos!
Elena: ¿Y qué jugaríamos entonces?
Elaice: Podemos jugar básquetbol o vólibol, me gustan mucho esos deportes.
Rosas: Pues yo quisiera jugar béisbol, eso si los demás se animan.
*Venus no habla, se distrae viendo los alrededores de la casa*
Albus: ¿Y tú, Venus?
Venus: ... Eh, ¿Eh?
Albus: ¿Qué te gustaría jugar? Oye, me agradaría básquetbol.
Elaice: *Saltando de alegría* ¡¡Síiiiii!! ¡Albus está de mi lado!
Venus: Pues, todo es divertido, pero voy a pensarlo bien.
Albus: No te angusties por eso, yo esperaré tu respuesta.
Venus: *Sonríe* Gracias, Albus.
Elena: ¡¡Ya veeeeoo!! ¿Cómo no me había dado cuenta? ¡A Venus le gusta Albus!
Venus: ¡E-e-e-e-e-espera un momento!
*Albus se pone nervioso y se cubre las mejillas*
Elena: [Muy alegre] ¡A ja, ja, ja, ja! ¡Chicos sólo bromeo!

Albus y Venus evitaron el contacto de miradas para no avergonzarse, Elena se divertía mucho jugando con ellos, Rosas y Elaice se contuvieron la risa por el argumento de Elena.
Segundos después sale Adabella por la puerta para dar su anuncio.


Adabella: ¡Albus, la mesa está servida! Hoy será "Spaghetti rojo con albóndigas".
Albus: ¡Qué bien! ¡Mi platillo favorito!
Rosas: Bueno, en ese caso nosotros nos retiramos. Más alrato venimos.
Adabella: ¿Gustarían quedarse a comer? Hay suficiente para todos.
Elaice: Umm, no puedo decir que no.
Elena: Nos encantaría acompañarlos.
Venus: *Con una mano en el codo* No lo sé...

Albus se acercó a Venus, ofreciendo su mano le mira a los ojos, sonriendo y lleno de cortesía.

Albus: Venus, ¿Tendrías el honor de acompañarnos en éste banquete?

Venus se sintió inspirada por parte de Albus, coge su mano y también le sonríe.

Venus: Estaría, encantada.

Adabella se siente asombrada, a la vez emocionada, por ver que su hijo se comporta como todo un hombre, un caballero, en su presencia con una chica.
Rosas y Elaice terminaron conmovidos, ambos compartiendo la idea de que serían la pareja perfecta, mientras que Elena se queda callada, no obstante se le ve feliz.


Albus: ... ... Ah, em, vamos ya.
Adabella: Muy bien, entrando cerca de las escaleras está un baño y un lavamanos, la higiene primero.

El orden en el que entraron a lavarse fue el siguiente: Elena entró primero, seguido de Venus, le siguió Elaice, después Rosas y al final Albus; dos minutos después Adabella entró y lavó sus manos, fue la última en tomar asiento, los niños ya estaban esperándola en la mesa.
La mesa tiene seis sillas y todos se sentaron de la misma forma que cuando estuvieron en el recreo en la escuela en esta mañana, el único cambio fue que Adabella tomó asiento a la izquierda de Venus,

Aunque no hablaron mucho, fue un buen rato de provecho para todos.
Hubo ocasiones en las que Venus miraba a Albus muy enternecida, sólo que él nunca se dio cuenta y seguía en lo suyo.

Todos terminaron, Albus se ofreció a recoger todos los trastes y cubiertos usados y los llevó al lavatrastes para limpiarlos.

Minutos después, Albus y Adabella acompañan a Venus y a los demás hasta la puerta.


Rosas: Muchas gracias por todo Albus y madre de Albus.
Elaice: ¡Hoooy! ¡Todo estuvo delicioso!
Elena: Albus, nos veremos dentro de dos horas. Una vez más gracias por la comida señora.
Albus: Gracias, y claro, los esperaré aquí.
Adabella: Fue un placer tenerlos como visitas, me gustaría compartir otro momento así de agradable con ustedes.
Rosas - Elaice: ¡Desde luego! ¡Cuente con ello!
Venus: *Sonríe* Muchas gracias, me encantó mucho el platillo.

Los cuatro niños dejan atrás la casa de Albus y se dirigen a sus respectivos hogares, para volver a verse tiempo después.

El reloj marca las tres en punto, vendrán dentro de dos horas por él para jugar y tendrá que hacer tiempo hasta que el reloj indique las cinco de la tarde.

Un intenso calor se abarca en el ambiente en estos momentos, mucha gente en el interior de sus casas siempre enciende un ventilador y se lo pega lo más cerca posible para "refrescarse"; Adabella decide entrar a la regadera y tomar una ducha, en el caso de Albus, decide indagar en su casa para ver si encuentra alguna cosa para matar el tiempo.
Sube las escaleras y entra a su habitación en búsqueda de algún juego o algún juguete.

En su cuarto tiene un baúl con juguetes dentro, pero antes de abrirlo, llega a su memoria el recuerdo de la batalla que tuvo con Markus en la escuela, le fascinó la idea de luchar con palos simulando ser Espadas de verdad.
Abre su baúl de juguetes y busca una Espada de Juguete, hecha de plástico, para practicar y adquirir habilidad para volver un mejor oponente.
Imagina que tiene a un enemigo enfrente de él y luchará para derrotarlo; armado y listo entra en pose de batalla.
Albus es zurdo, lo que quiere decir que su modo de emplo es diferente a Markus, porque es diestro.
Lanza distintos tipos de cortes: horizontales, verticales y diagonales, a modo de dar en el blanco respetando sus condiciones de rango por el lugar en donde está practicando.

Luego de un pequeño periodo de tiempo, decide finalizar su sesión, apenas ha comenzado y está lleno de emoción por ser un verdadero espadachín.

Ya que había terminado, iba a guardar la Espada de Juguete, pero escucha un ruido, como algo deslizándose y al final golpea el suelo.
Albus escuchó todo atentamente, hasta el golpe seco que al parecer provenía de la habitación de su madre.
Con su "arma" a la mano, entra a la habitación, ve la cama ordenada, distintas cosas como peines, perfumes y otros cosméticos en un mueble con espejos en la parte superior, la televisión apagada y las ventanas cerradas.
Pese al calor que hace, el lugar está fresco y algo frío, y eso que el sistema de aire acondicionado no estaba encendido.

Camina lentamente con sigilo para ver si no escucha otra cosa, de pronto una pantalla de luz ilumina el interior de uno de los closets del cuarto, esparciendo haces de luz en las rejillas.
Albus tenía miedo, pero tenía mucha curiosidad por saber qué era lo que estaba del otro lado, sin pensarlo dos veces corre y abre la puerta, puede ver ropa colgada como distintos vestidos de su madre, en el suelo algunas sandáleas y zapatos acomodados en las parte profundas, pero lo que realmente llamó su atención fue ver una Espada dentro de una funda en medio de todo, no sabía si recogerla o dejarla, sin embargo, tomó el mango y ésta reaccionó al tocarla y como si Albus se moviera solo, la sacó de la funda y la relució.
Es una Espada de mango rojo rubí, al menearla puede ver que el filo de ella es brillante y está intacta.
Pese al tamaño, Albus puede cargarla sin desbalance alguno, parecía que todo encajaba perfectamente con Albus.
Pero, se escuchaba que alguien subía por las escaleras, Albus estaba nervioso por no saber qué hacer o cómo salir, pero más que nada, cómo ocultar la Espada.
Coge la funda y la Espada y se esconde debajo de la cama de su madre, esperando que no sea descubierto cierra los ojos y espera a que todo pase, pero Albus cae dormido en ese instante.

Albus despierta sobre la cama de su madre, se levanta al golpe y mira sin certeza los alrededores, preguntándose qué pasó, para ayudarle, su madre, Adabella, estaba sentada a un lado de él.


Adabella: Buen día dormilón.
Albus: ¡Ah, mamá! ¿Qué pasó?
Adabella: Te quedaste dormido, pero no entiendo qué hacías debajo de mi cama.
Albus: Yo, pues... ¡Ah!

Rápidamente revisa debajo de la cama para ver si la Espada seguía ahí, pero no estaba ni la Espada ni la funda, como si nunca hubiesen existido.
Estando totalmente confundido, no tiene preguntas.
Lo único que nota es que tiene una brazalete blanco en la muñeca izquierda, ajustado a la medida.


Adabella: Me habías asustado, pensé que habías salido sin avisar.
Albus: Lo lamento má.

Rosas - Elaice: ¡¡Al-buuuus!!

Albus: ¡Son Rosas y Elaice!
Adabella: Despertaste justo a las cinco, qué coincidencia. ¿Irás a jugar con tus amigos?
Albus: S-sí má, ya salgo.

Antes de que Albus saliera de la habitación, Adabella lo llama por última vez.

Adabella: No llegues tan tarde hijo, recuerda que es peligroso estar tan noche en las calles.
Albus: Estaré bien mamá, lo prometo.

Busca y se pone sus zapatos y sale de casa.
Rosas y Elaice lo estaban esperando aunque no tenían mucho tiempo de haber llegado.
Mientras van en camino hacia el Orfanato Crepúsculo, van platicando.


Albus: Hay algo que quisiera preguntar, ¿Por qué en el campo del orfanato?
Rosas: En ese campo siempre hay niños a la hora del juego, muchos de ellos los conocemos Elaice y yo.
Elaice: Además, menciono que los niños que están ahí son huérfanos, pese a no tener padres tienen un buen comportamiento.
Albus: Vaya. Nunca antes había, bueno, había pensado jugar con niños así.
Rosas: Descuida, seguro todos se llevarán muy bien.
Elaice: Después de todo, te llevas muy bien con Venus, ya parecen, como dirían los adolescentes, novios.

Albus: ... ¿Cómo? ... ¿Qué? ...

Justo cuando Elaice terminó de hablar, junto con Rosas comenzarón a correr un dirección a una escalera, Albus se desconcertó pero reaccionó a tiempo y los siguió.
Cuando Albus subió, ya estaban en el Orfanato Crepúsculo, hogar de niños huérfanos quienes son cuidados y educados para su buen crecimiento.
El lugar además de contar con una gran cancha antes mencionada, cuenta con una alberca y salones con actividades interactivas dentro.


Albus: Creo que es la primera vez que vengo.
Rosas: Te la pasarás bien, de veras.
Elaice: Ah, si buscas a Venus, está en la alberca, detrás de los salones.
Albus: Pero, ¿No que íbamos a jugar?
Rosas: Sí, pero ve a buscarla.
Elaice: Nosotros iremos a buscar a Elena, el primero que llegue elegirá qué jugar primero.



De nuevo Rosas y Elaice empezaron a correr, reían al momento.
Albus se sentía desorbitado en muchas ideas, pero las descarta para luego resolverlas.
No corre, camina en dirección a donde Elaice le indicó, mirando los alrededores ve a no más de once niños jugando futbol en la cancha principal.
Al cruzar al otro lado de los salones, puede ver la alberca, lo primero que hace es asomarse al borde para ver su reflejo, el cual era perfecto y el agua era clara, no estaba para nada sucia.
Al voltear a ver el trampolín de la alberca, ve a Venus, quien iba a subir de no ser que vio a Albus, no obstante siguió en lo suyo hasta subir.
Albus miraba con algo de detalle a Venus, en parte el físico como el traje de baño, un traje con parecido escolar.
Venus se prepara para saltar y genera una pequeña maniobra antes de tocar el agua, al caer el impacto tiene cierta fuerza que el agua logra empapar a Albus.
Venus nada hacia la escalera para salir de la alberca, al llegar Albus está frente a ella y le ayuda a salir, luego ambos caminan hacia una banca.


Albus: ... ... ...
Venus: ¿Estás bien, Albus?
Albus: ¿Eh? Ah-ah, s-sí, n-no es nada.
Venus: ¿Y por qué no me volteas a ver? ¿Es por mi traje?
Albus: *Suspira* Ya eres linda, no me exijas.
Venus: Por si no sabías, este tipo de trajes de baño se llama "Sukumizu", ideal para la natación. Quería hablarte de eso.
Albus: Ah, ya. *Se agita la cabeza* Y, ¿Sabes nadar?
Venus: Pff, ¡Ja, ja! ¿No me viste en el agua pues?
Albus: Sí, disculpa. Bueno otra pregunta, ¿Tu deporte favorito es la natación?
Venus: Sí. Quería decirles si pasábamos un rato nadando, pero nadie se animó.
Albus: Me hubieras dicho, hubiese traído mi traje de baño.
Venus: Pero... ¿Cómo iba a saber si te gustaría nadar conmigo?
Albus: Con dos cosas: Una si me lo hubieses dicho al momento, dos, dije que esperaría a tu respuesta.
Venus: Disculpa.
Albus: No, discúlpame por no preguntar, pero, otro día podremos nadar juntos, ¿Verdad?
Venus: Así es.

Ambos se miraban a los ojos, Venus tomó la mano de Albus y el la sujetó a tenerla consigo.
Sin embargo el momento estaba cerca de terminar, un extraño líquido espeso cayó al suelo desde un árbol al lado de ellos, se movía y parecía querer pegar a Albus, se levanta y lo aplasta como si fuera un gusano, pero esto sólo hizo que se duplicara en otro igual de misma proporción y tamaño.


Albus: ¡¿Q-qué es eso?!
Venus: ¡¡Albus, corre!!

Como seguían tomados de las manos, Venus se levantó y jaló a Albus para impulsarlo a correr para alejarse de aquellas cosas.
Aquellos objetos viscosos se desplazaban con mucha agilidad hacia ellos, Venus al momento tuvo una idea.


Venus: ¡Albus, voy a soltarte!
Albus: ¡Pero--
Venus: ¡Sepáremonos y veamos a quién seguirán!
Albus: ¡De acuerdo!



Venus y Albus se separan tomando caminos diferentes, Venus le dará la vuelta a la alberca y Albus intentará alejarse de ahí.
Al ser dos babosas cada una fue a seguir a uno por su cuenta.
Pero Albus tiene mucha preocupación por Venus y se detiene, dando una media vuelta instantánea y le hace frente a la babosa.


Albus: ¡No sé qué serás, pero no dejaré que nos hagas daño!

Tan pronto como se armó de valor, su brazalete comenzó a brillar incandesente, Albus no podía ver y la babosa no podía moverse.
Al desaparecer la luz, la Espada que había encontrado en la habitación de su madre apareció en su mano izquierda, podía sentir mucho poder en ella.
No lo dudó y enseguida salta hacia la babosa y la corta por la mitad, al hacerlo se encoge y desaparece.
Albus suspiró de alivió, pero escucha un grito de Venus y de inmediato corre hacia donde ella se encuentra para ayudarla.
Venus está acorralada en una esquina por tres babosas, por suerte, Albus llegó a tiempo y está detrás de las tres.


Albus: ¡Venus!
Venus: ¡¿A-albus?!
Albus: ¡Yo me encargaré de ellos, sal de aquí!

Las babosas notaron su presencia y cambiaron de parecer, ahora atacarán a Albus, Venus aprovechó su distracción para escapar y esconderse.
Las babosas volvían a combinarse y de ellas se formó una araña, producto de la unión de las mismas.
Albus no tenía miedo para nada, se preparó y junto ambas manos en el mango de su Espada y se enfocó en aplastar a la araña.
Venus lo veía de lejos, pese a no poder hacer nada, decide animarlo con gritos.


Venus: ¡Albus! ¡Aplasta a esa fea araña!

Albus: ¡Lo haré!

La araña camina lentamente hacia Albus, moviendo sus colmillos.
Albus sentía que no podía acercarse, sin embargo tenía más opciones, entre ellas fue correr hacia la pared, brincar antes de tocarla y volver a brincar para caerle encima a la araña y enterrar su Espada en el área cardiaca del arácnido.
Tanto dolor la obligó a sacudirse para que Albus cayera, desenterró la Espada y volvió al suelo, al ver que era más lenta, decidió darle el golpe final: una estocada.
Liberando un agudo pitido, la araña muere y se desvanece, Albus ganó la pelea, Venus corre hacia él llena de alegría.


Venus: ¡Albus!
Albus: Se acabó... ¿Todo esto, es real?

En medio de la duda, suelta la Espada y antes de tocar el suelo desaparece.

Albus: ¡Desapareció!
Venus: ¡Tú Espada! ¿A dónde se fue?
Albus: Mmm... Déjala, lo importante es que ambos estamos bien.
Venus: Eso.
Albus: Oye, ahora que recuerdo, ¿Vendrás a jugar?
Venus: Sí, ¿Qué jugarán?
Albus: Tal vez básquetbol, o béisbol.
Venus: Sólo espérame tantito, iré a cambiarme.
Albus: Mmm-hmm, te espero aquí.

Venus se retira y entra a un vestidor para ducharse y cambiarse de ropas.
Albus mientras mira perdidamente el suelo se sigue preguntando si todo lo que pasó fue realidad o un sueño.
Bastó con la lucha, algo nuevo y emocionante despertó en su ser, luchó muy bien, se autocalificó.
Luego de esperar, Venus sale del vestidor y camina hacia Albus, ambos se dirigen al campo, ciegamente tomados de las manos.


Final del Capítulo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.


Ultima edición por MasterPlayer el 29 Nov 2011 1:43 pm; editado 2 veces
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MensajePublicado: 15 Sep 2011 12:09 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 2 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 2 - Juguemos A Las Escondidas.
¡Estoy Aquí! ¡Oye, Por Acá!


27 de Agosto.


La campana de la escuela resuena en todo el lugar, anunciando que el recreo ya ha llegado para todos.
10:30 AM indica el reloj, todos los estudiantes de la escuela salen de sus salones, muchos van a desayunar y otros juegan.
En el 4to "A", Albus y sus amigos piensan en qué jugar.


Albus: Piensen chicos, se nos va el tiempo.
Rosas: Sólo tú y yo estamos pensando, Venus y Elena están jugando Marinero.
Albus: Me cuesta mucho entender cómo se juega eso.
Rosas: Son juegos de manos, dicen, repiten una canción hasta que alguien pierda el ritmo.

Elaice: ¡Hey!

Rosas: Elaice, ¿En dónde estabas?
Elaice: Estaba en la biblioteca, leyendo.
Albus: Elaice, ¿Qué te gustaría jugar?
Elaice: Pues, ¿Qué tal a las escondidas? Ya saben, uno cuenta, los demás se esconden y tiene que encontrarlos a todos antes de que salven el partido.
Rosas: Ese también lo jugamos con los niños del orfanato, pero no me canso de jugarlo.
Albus: Me gusta, yo también juego.
Rosas: Vayamos a ver quién más quiere jugar.
Albus: Sí, yo le diré a Venus y a Elena.
Elaice: Mmm... Si en el salón somos 22 niños...

Venus: Ay, perdí.
Elena: Vamos Venus, una vez más.
Venus: Sipi.

"Marinero que se fue a la mar y mar y mar
Para ver que podía ver y ver y ver
Y lo único que pudo ver y ver y ver
Fue el fondo de la mar y mar y mar".


Venus: ¡Lo hice!
Elena: ¿Ves? No es tan difícil.
Albus: *Llega hacia ellas y se pone de cuclillas* Oigan, ¿Quisieran jugar escondidas con nosotros?
Venus: ¡Sí, quiero jugar!
Elena: Te gusta mucho ese juego Venus, ¿Verdad?
Venus: [Muy contenta] ¡Sí! ¡Juguemos!
Elena: Bueno yo también quiero jugar.
Albus: Vayan con Elaice, yo le diré a los demás.

Se reunieron 11 niños a la partida, entre ellos el grupo de Albus, Markus y otros cinco más.
Quien contará y buscará a los otros 10 serán Elaice en la primera ronda.
Serán 50 segundos rápidos para encontrarlos en toda la escuela, aunque hay áreas restringidas, entre ellas son las partes traseras de los salones.
Elaice comienza el conteo, todos corren a esconderse, Albus toma un camino pero va acompañado de Rosas, quien le cambia la dirección y ambos terminan escondiéndose detrás del puesto de antojitos, parte de la cooperativa de la escuela.


Albus: ¿Por qué no te fuiste a otra parte?
Rosas: Apenas conozco la escuela, pienso que estando contigo me ayudará a conocerla un poco.
Albus: Está bien, pero no grites ni alzes la voz.

Pese a haber muchos niños en los alrededores, Albus se orilla al flanco izquierdo para ver en dónde está Elaice, Rosas mira por la derecha, seguían detrás del puesto aunque mirando por las orillas.
Elaice ya había encontrado a Venus, quien fue la primera y a otros cinco niños, entre ellos Elena y Markus.
Rosas voltea a ver al gran árbol de la escuela y ve que otro niño de nombre Antonio y compañero suyo está vigilando que lo encuentren.
Albus mira hacia las jardineras, detrás de una de ellas se escondían dos niños, Leonor y Daniel, también compañeros de salón.
Faltaba alguien, y era Luis, un niño y el más bajito del salón, pero un chico muy inteligente; pensando en dónde estaría, Rosas vuelve a mirar y ve que Antonio sale corriendo hacia la base en una distracción de Elaice, la base es una esquina del salón de 4-A, sin embargo Elaice se da cuenta y lo descuenta.


Elaice: ¡Tan-tan por Antonio! ¡Ja ja! ¡Soy bueno en esto!

Albus: Veo que atrapó a Antonio, qué mal.
Rosas: Ella siempre ha sido muy hábil, parece distraída, pero está atenta a todo.
Albus: Pss, Leonor va a salvar, sigámosla.
Rosas: Vamos.

Todos salieron corriendo, Leonor estuvo muy cerca de llegar a la base para salvar el partido, pues Elaice la campaneó a tres segundos de llegar, lo mismo hizo con Daniel, seguido de Albus y terminó con Rosas.

Elaice: ¡Tan-tan por Rosas! ¡Gané!
Elena: ¿No faltaba alguien más?
Markus: *Mirando a distintos lados* ¿En dónde está Luis? ¿Seguirá escondido?
Elaice: Mi turno ya demoró mucho, le toca a Venus.
Venus: ¡¿Yo?! ¿Por qué?
Elaice: Fuiste la primera en ser tantaneada, te toca, son 50 segundos rápidos.
Venus: Jumm... Bueno.
Albus: Ánimo Venus, te divertirás.
Venus: *Sonríe* ¡Ganaré! ¡Huyan, qué los atraparé a todos!

Todos volvieron a escondense, ahora siendo 9 niños jugando y Venus quien cuenta.
Ahora la rutina cambió parcialmente, Elaice acompañó a Rosas y Albus, apenas y alcanzaron a esconderse detrás del foro de la escuela.


Elaice: Je je, disculpen chicos es que no sé en dónde esconderme.
Albus - Rosas: Shhh.
Elaice: Oops, vale.
Albus: *Asomándose* Venus está vigilando la base, a éste ritmo podría demorar el juego.
Rosas: Según mi reloj faltan 15 minutos para que toquen la campana, espero que le vaya bien a Venus.
Jugando con los niños del orfanato, ella es un poco miedosa en éste juego, si te digo la verdad prométeme Albus que no lo dirás que yo te lo dije.
Albus: Lo prometo.
Elaice: Venus odia quedárselas, siempre piensa que no la encontrarán y termina siendo la primera, pocas veces no se ha aguantado.
Rosas: Elaice, me robaste las palabras de la boca.
Albus: ¿Y por qué no dijo nada hace rato?
Rosas: Porque le gus--
*Elaice le tapa rápidamente la boca a Rosas*
Albus: *Los ojos en el cielo* ... Porque...
Elaice: Por que le gusta disimular, eso es, ja ja ja.
Rosas: Elai.. .o m..tas...
Albus: ¿Qué dijo?
Elaice: Quiere una menta.
Rosas: (Olvídalo.)

Venus: ¡Tan-tan por Markus! ¡Wiii!

Elaice: Bien, ya puedes hablar. *Le quita las manos*
Rosas: ¿A quién encontró?
Albus: A mi amigo Markus, no vi si fue el primero.
Elaice: Entonces vayamos a salvar el partido.
Rosas: ¡Elaice, espera!

Elaice sin pensarlo dos veces salió de su escondite, Albus y Rosas le perseguían.
Venus está muy contenta por haber encontrado a algunos niños, no se dio cuenta de que Elaice venía corriendo hacia la base, aunque Elaice no se había percatado de que Albus y Rosas van detrás, quería ganarle a Venus como en ocasiones pasadas.
Todos estaban cerca de llegar, en un momento desapercibido Albus tropieza y cae al suelo, Rosas se detuvo para ayudarlo, Elaice tenia dos opciones: O salvar el partido o ayudar a Albus a levantarse.
Albus se acalambró y no podía estar de pie, suspirando positivamente se detiene y va a ayudar a Albus.
Venus al final pudo verlos y los contó para no poder salvar.


Venus: ¡Tan-tan por Albus, Rosas y Elaice!

Rosas: ¿Estás bien Albus?
Albus: S-sí, pero no siento ambos pies.

Markus: *Llega corriendo* ¿Qué te pasó Albus?
Albus: No tengo los pies en la tierra, pero prontó volverán.
Elaice: ¿No te da miedo Albus?
Albus: No. Mi madre siempre me ha dicho que todos tenemos que dormir, así que dejaré que mis pies descansen.
Markus: ¿Te había pasado antes?
Albus: No, es la primera vez, pero no me siento mal.
Markus: *Sonríe, pese a la adversidad* Vaya Albus, eres valiente.

Elaice y Rosas lo sujetan de ambos brazos para llevarlo hasta la jardinera cerca de la dirección, Markus lo tomó de las piernas y entre los tres los ayudaron.
Lo ayudan a sentarse, se le ve tranquilo, Venus entró en duda y se acercó a verlo.


Venus: ¿Albus?
Albus: Hola Venus, *Sonríe* ¿Cómo te va en el juego?
Venus: ¿Por qué te trajeron cargando?
Albus: No siento los pies ni las piernas, pero estaré bien.
Venus: *Suspira* Ya encontré a todos, ustedes eran los últimos tres.
Markus: No... Faltan.
Venus: ¿Todavía faltan?
Markus: No veo a Leonor, ni a Daniel ni a Antonio, tampoco a Elena...
Rosas: Ahí viene Elaice.
Elaice: Nadie los ha visto, ¿Seguirán escondidos?
Venus: ¿Y si vamos a buscarlos?
Rosas: Quedan 6 minutos para el toque, vayamos.
Albus: Voy con ustedes.
Markus: Albus, si intentas pararte volverás al suelo, no queremos que te pase algo.
Albus: No quiero estar solo... Aww...
Rosas: Yo me quedo contigo, por si necesitas algo.
Elaice: Volveremos lo más rápido posible.

Elaice, Venus y Markus caminaron hacia el campo, Rosas se quedó con Albus.
En la mitad de la cancha Elaice reveló su plan.


Elaice: Yo buscaré por el foro, Venus, ve hacia el gran árbol y--
Markus: Yo iré detrás de los salones de arriba, quizás se quedaron ahí.
Siempre que jugamos escondidas nos tomaba todo un recreo una partida, algunos salían hasta sonar la campana, por eso quiero revisar allá, ya que tanto Albus como yo los conocemos.
Elaice: De acuerdo, avísamos de cualquier detalle.

Markus afirmó con la cabeza y se dirigió corriendo hacia los salones traseros, mientras Elaice y Venus inspeccionaban las demás partes.
Markus estaba en área restringida, mirando a distintos lados buscando pistas hasta que escuchó a una voz pedir ayuda y proviene de La Fosa De Composta, un agujero muy hondo en donde tiran basura.

Se acerca hacia la fosa para ver en dónde estarán sus amigos, justo antes de asomarse más adelante aparecen Limos Azules, quienes adoptan la forma de Alacranes del tamaño promedio de Markus, 1.20 metros aproximadamente.
Se sorprendió a verlos, más aún por su altura, pero el miedo no lo consumió ni un poco; vio una vara de metal algo gruesa y con ambas manos lo sujeta, para defenderse.




Markus: ¡Chicos, voy a salvarlos!

Luis: ¡No Markus, vete de aquí! ¡Te comerán vivo!
Daniel: ¡Mejor llama a Don Salomón!

Markus: ¡Si volviera con ayuda podría ser demasiado tarde! ¡Resistan amigos, yo los sacaré de ahí!

Los Alacranes miraron a Markus y se acercaban a él para eliminarlo.
Corre hacia uno de ellos y empuña la vara de metal a modo de enterrarla sobre uno, dejando caer todo su peso.
Fue un buen golpe, lo eliminó al momento, sin embargo se derritió y se volvió un Limo Azul quien retrocedió.
Quedaban dos, eliminó a otro de la misma manera del primero y se transformó en lo mismo, combinándose con el otro limo y se expandió.
Quedaba sólo uno y creyó acabar con él de la misma forma, no obstante el alacrán es inteligente, espero a que Markus repitiera su ataque para esquivarlo.
La vara quedó enterrada por la fuerza aplicada y Markus hacía lo posible para sacarla, al haber desatendido a su enemigo, éste aprovechó para atacarlo por la espalda, pero Markus reaccionó a tiempo, pero no evadió el golpe.
El Alacrán usó su cola para golpearlo y su aguijón cayó sobre su pierna izquierda, el dolor lo impulsó a dar un grito y retroceder, pero el veneno corrió tan rápido que lo paralizó, no podía moverse.


Markus: ¡No!

Luis: ¡Markus!
Leonor: Dios, que no se muera...

Markus: ¿Cómo...? No puedo moverme...

El bicho se acercaba lentamente a Markus para asestarle el golpe de gracia, parecía que todo acabaría ahí, pero una flecha sale disparada a increíble velocidad, atravesando al Alacrán y eliminándolo de una vez por todas.
Éste último no se volvió un Limo Azul, pero lo que quedó de los otros dos se esfumó.
Elaice tenía un Arco en la mano, el cual desaparece luego de haber eliminado a su enemigo, corre hacia la fosa y ayuda a sus compañero s a salir.
Venus se acerca a Markus, quien sigue inmóvil, algo mareado.


Venus: ¿Cómo te hiciste esto?
Markus: Estaba luchando hasta que esa cosa me atacó por sorpresa, y me hizo esto.
Venus: No te muevas, me tomará un tiempo hacerlo.

Venus se agacha y pone sus manos en la herida que tiene Markus en su pierna, cierra los ojos y se calla.
En cuestión de segundos, la herida de Markus desapareció y el veneno fue eliminado, restaurando la movilidad de Markus.


Markus: [Asombrado] ¡Venus, qué hiciste!
Venus: Yo tampoco sé como hago esto, es un secreto que tengo entre mis amigos del orfanato, así como con Rosas, Elaice y Elena.
Markus: ¡Eres grandiosa! ¡Prometo guardar el secreto!
Venus: Gracias.

Elaice logró sacar a todos los niños que estaban atrapados, pero Elena no estaba con ellos.

Leonor: Muchas gracias Elaice.
Daniel: ¿Qué pasó con Markus?
Elaice: Él luchó por ustedes, de no ser por él nadie hubiese salido vivo.
A propósito, ¿Cómo fue que terminaron todos aquí?
Luis: Cómo decirlo... Escuchábamos que alguien nos llamaba, decían "¡Estoy aquí! ¡No nos encontrarán por acá!", algo así.
Elaice: Qué raro...

Markus: ¿Te puedo preguntar algo?
Venus: Pregunta.
Markus: ¿Te gusta Albus?
*Venus se pone roja y no contesta, evadiendo la mirada*
Markus: Sólo preguntaba, no le diré nada.
Venus: ¿Entonces?
Markus: Bueno, no diré mentiras, es que ayer vi a Albus dibujando en el recreo, se dibujó él contigo.
No le digas que yo te lo dije.

Reveló una sonrisa y se fue de regreso al salón.
Venus se alegró muchísmo al saberlo y empezó a brincar de la alegría, Elaice regresó con ella acompañada de los demás, tan pronto como escucharon la campana, se echaron a correr de vuelva al salón.

Albus no podía moverse aún, si se ponía de pie comenzaba a tambalear, por lo que fue ayudado por Rosas a entrar al aula de clases, justo antes de entrar aparece Elena, quien también le ayuda.



Son las 12:30 PM, suena la campana anunciando el fin de las clases por el día de hoy.
Albus puede caminar, aunque muy lento, de todos modos es ayudado por Rosas, Venus va con ellos pero tiene pena de verle la cara a Albus, Elaice y Elena platican sobre hacer su tarea juntas.
Como todos los días, Markus se retira del plantel cuando su madre llega por él y juntos vuelven a su hogar.
Albus y sus amigos caminaron hacia la puerta principal de la escuela y justo en la entrada se topan con Adabella, la madre de Albus, quien se percata del estado de su hijo.


Adabella: Albus, ¿Te sucedió algo?
Albus: Me tropecé mamá, pero estaré bien.
Rosas: Buenas tardes señora, no le pasó nada malo, de veritas.
Adabella: Les creo. ¿Qué tal les fue hoy en clases? Seguro tendrán mucha hambre.
Elaice: Mucha-mucha hambre.
Adabella: ¿Nos acompañarán a comer? Hoy habrá chuletas.
Rosas: ... No puedo decir que no, me encantaría.
Elena: Muchas gracias.
Elaice: ¡Síii! ¡Chuletas!
*Venus sonríe, pero sigue sin decir nada*
Albus: ¿Estás bien Venus?
Venus: ¡Ah-ah! Sí, bien, sí...
Albus: *Susurrándole a Rosas* ¿Le hice algo?
Rosas: Para nada, no te preocupes.



Como ha sido siempre al salir, se dirigen a tomar un auto bus que los lleve de vuelta a Cosoleacaque, sentados de la misma forma de siempre.
Mientras esperan llegar, Elaice habla con Rosas a voz baja.


Elaice: Hoy pasó algo en el recreo.
Rosas: ¿Qué pasó?
Elaice: Aparecieron Limos Azules, ellos fueron los responsables de haber hecho desaparecer a los demás en el juego.
Rosas: ¿En serio? ¿Te deshiciste de ellos?
Elaice: Sólo de uno, Markus se deshizo de dos, pero sólamente los devolvió a su forma natural, pues el no tiene, lo que nosotros.
Rosas: Elaice, ¿Usaste el Arco? ¿Nadie te vio?
Elaice: Recuerda que nadie puede verlo, bueno... Creo que sí, creo que Markus pudo ver mi Arco.
Rosas: ¿Podrá ser?
Elaice: Lo bueno es que nadie salió herido, todo terminó bien.
Rosas: Al menos, Elaice si vuelven a aparecer avísame, no podemos dejar que hagan daño a alguien.
Elaice: Recuerda que esto es entre nosotros, ni los demás niños del orfanato ni Albus lo saben.
Rosas: Ya sé... Pero tampoco quisiera que a Albus le llegará a pasar algo, habrá que mantenerlo alejado de todo esto.

Adabella: ¿Cómo te sientes ahora hijo?
Albus: Un poco mejor, puedo caminar mamá.
Adabella: Si te sientes cansado, puedes irte a dormir y comer después.
Albus: ¿Y qué será de mis amigos?
Adabella: Ellos podrán quedarse, sin embargo no podrás ir a jugar con ellos hasta que te recuperes.
Albus: Aww...

Elena: Oye Venus, ¿Harás tu tarea con nosotros?
Venus: Ajá.
Elena: ¿Estás bien?
Venus: Ajá...
Elena: *La sacude* Veeeenuuus.
Venus: ¿Eh?
Elena: Despierta amiga, si tienes sueño, podrás dormir llegando.
Venus: Lo sé, pero no es eso.
Elena: ¿Qué es?
Venus: Es que, no sé cómo explicarle a Albus...
Elena: *Suspira y se acomoda los lentes* Ya sé a qué te refieres.
Algo me dice que lo entenderá, y que nos entenderá mejor en un futuro.
Venus: ¿Elena?
Elena: En estos últimos días los he visto llevarse bien, además, no sólo eres muy bonita, tienes unos hermosos sentimientos, y eso es bueno.
Además, Albus también es una buena persona, pero te pido por favor que seas cuidadosa.
Venus: Estaremos bien, lo juro.
Elena: (No sé si iremos muy apresurados, pero también me gustaría averiguar unas cosas... Muchas cosas...
Lo que sea, pido por nuestro bien, que lo bueno quede marcado en nuestras memorias y lo malo lo superemos juntos).

Mucho está cerca de ser descubierto, ¿Qué reacciones dejará sobre los demás?
Lo inesperado atrae mucho, de todo un poco, la respuesta ante ello será lo único que les permita dar su siguiente paso.
Cada uno de ellos guarda lo que ha sido de su pasado, lo que quiere en un presente y desea ser en un futuro.
Sin embargo, misteriosas amenazas buscan destruir esos sueños.
¿Morirán en el intento o lucharán por defenderlo?
Sólo ellos tienen la respuesta a esa pregunta, pero mientras estén unidos, la buena voluntad los bendecirá.


Final del Capítulo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.


Ultima edición por MasterPlayer el 29 Nov 2011 2:09 pm; editado 1 vez
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MensajePublicado: 02 Oct 2011 6:51 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 3 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 3 - Entre Ella Y Yo.
¡A Por Ellos!


28 de Agosto.


Otro día amanece, los niños deben prepararse en las mañanas para asistir a clases y llegar puntuales.
Adabella prepara el desayuno mientras que Albus se arregla para ir a la escuela.


Adabella: ¡Albus, el desayuno está listo!

No había respuesta de parte de Albus, quizá esté ocupado o no escuchó.

Adabella: ¡Albus, corazón! ¡Ya puedes bajar a desayunar!

Se escucharon los primeros pasos en las escaleras, era Albus, pero los pasos son lentos y tomaba 5 segundos en dar otro.
Finalmente llegó a la planta inferior, aunque camina más lento que ayer y mantiene los ojos cerrados, acompañado de una mueca de dolor.
Adabella al verlo se acerca para checarlo, pues Albus no parecía estar bien.


Adabella: Hijo, ¿Te sucede algo?
Albus: No mamá, estoy, bien...
Adabella: ¿Y por qué no abres los ojos? ¿Estás mareado?
Albus: No... Puedo verte mamá, aun con mis ojos cerrados.
Adabella: Si te sientes mal, no tengas miedo de decírmelo.
Ven, vamos a desayunar.
Albus: S... S-sí...

Adabella retomó lo suyo y se adelantó a la mesa.
Albus no cambió de estado y siguió, pero al dar un paso su rostro cambió como si hubiese recibido un golpe muy duro y cae inconsiente al suelo.
Adabella se asustó y corrió a verlo, al tocarle la frente notó que Albus tiene temperatura muy alta, además de no poder moverse.
En consecuencia de lo último sucedido, lo coge entre sus brazos y lo lleva a su habitación, lo recuesta y lo cubre en una sábana, pues Albus temblaba de frío y su mirada parecía indicar dolor.


Adabella: Albus, iré a justificar tu falta, volveré dentro de poco.

Adabella abrió la ventana del cuarto de Albus para que entre aire a dentro, tomó su bolso y salió de la casa, cerrando la puerta con llave y se dirige a la parada para tomar el auto bus que le lleve hasta la primaria Miguel Hidalgo.

En el salón de 4-A están todos los estudiantes, quienes ser percataron de dos ausentes fueron Rosas, Elaice, Elena, Markus y Venus, ésta última fue la primera en preguntar en dónde se encontraba Albus; el profesor ya había tomado asiento en su escritorio para comenzar la clase, al mismo tiempo que Adabella llegó para comentarle sobre la situación de Albus.


Adabella: Profesor Víctor, buenos días.
Prof. Víctor: Buenos días, usted debe ser la mamá de Albus.
Adabella: En efecto, vengo comentarle que mi hijo no asistirá a clases el día de hoy como habrá notado, tal vez mañana tampoco.
Prof. Víctor: ¿Qué pasó? ¿Se encuentra bien Albus?
Adabella: Justo al amanecer se enfermó, tiene fiebre y le cuesta caminar.
Prof. Víctor: Qué extraño, ayer estaba muy bien.
Bueno, me dí cuenta en clase que le costaba caminar.
Adabella: Espero que se reponga lo más pronto posible.
Lamento lo de hoy.

Elena: Aahh... Ay...
Rosas: ¿Elena?
Elena: Mi cabeza... No puedo ver...
Elaice: ¿Elena qué pasa?
Venus: ¡Profesor! ¡Elena no se siente bien!

Prof. Víctor: ¿Cómo? ¿Elena?

Markus: Elena, aquí estamos, si necesitas algo, puedes pedírnoslo.
Elena: Gracias Markus... Pero yo...

Adabella: (¿También Elena? ¿Acaso será...?

Elena al instante no soportó más y se desmayó, fue atrapada por Rosas y Elaice, Venus gritó por ella al verla caer mientras que Markus sacó una gorra de su mochila, acomodó la vicera en la cabecera y formó un abanico para soplar aire a Elena.
El profesor acudió rápidamente a auxiliarla, pero no respondía.
Adabella se preocupó más al ver las coincidencias.


Adabella: ¡Profesor, déjeme llevarme a Elena!
Prof. Víctor: ¿Es su tutora?
Rosas: ¡Déjela profesor!
Elaice: ¡Confíamos en ella!
Prof. Víctor: Si puede hacerse cargo de ella, queda en sus manos.
Adabella: *Asenta* Estará bien maestro.

Rosas y Elaice entregan a Elena a Adabella, quien la carga entre sus brazos, pidiendo que cuide de ella.
Markus mira y medita, fue un susto repentino pero piensa en positivo.
Venus calló completamente y bajó la mirada.

Mientras salían de la escuela, Adabella mira el inocente rostro de Elena, que aún sin poder hacer algún gesto, le recuerda mucho a Albus por sus parecidos que tiene con ella, inclusive le recuerda algo suyo.
Eligió llevarla a su casa para tratarla allá, así podrá atender a Albus estando cerca.

Mientras tanto, Albus despertó, tocándose la frente intentando soportar el dolor que pesa en él, la mente pesada y la mala mobilidad no parecer ser obstáculo.
Se levantó de la cama, observa alrededores borrosos y contornos oscuros, no puede ir muy lejos.
Se sienta en la cama, moviendo las piernas hacia adelante y atrás, todo se encuentra en silencio absoluto hasta que escucha pasos, muchos pasos.


Albus: ¿Mamá? ¿Hay alguien ahí?

Nadie respondió, pero seguían los pasos.
Albus se asustó y subió los pies a la cama, pensando que algo podría salir debajo de ella.
Seguía sin poder abrir los ojos, aunque puede ver con dificultad en ese estado.
Se escucha que los pasos son más fuertes, con cuidado se pone de pie y apunta hacia la puerta como si tuviera una resortera en la mano, esperando el primer movimiento departe de su anónimo visitante.
No toca, golpea la puerta.


Albus: ¡Si no me dices quién eres, dispararé!

Comenzó a coger valor y continúa vigía a la puerta.
Dejaron de golpearla, pensando que se habían retirado y justo cuando Albus pensó en bajar la guardia, la puerta se azota dejando pasar a lo que parecía ser un Limo Azul adoptando la figura de una Avispa, sólo que medía lo que su cabeza y su aguijón era más grande.
El zumbido marea a Albus, impidiéndole concentrarse para defenderse, aunque puede verle a ciegas; aún sin tener la resortera apunta hacia la Avispa como si estuviera armado y extrañamente la Avispa demuestra miedo y comienza a volar alrededor de la habitación, zumbando con mayor intensidad.
Buscaba detenerla pero no sabía cómo, hasta que su brazalete destelló, iluminando toda la recamara y aturdiendo a la Avispa.
Al desaparecer la Luz, un Arco de color índigo apareció en sus manos y una flecha lista para ser disparada.
Sin dudar, disparó hacia la Avispa, noqueándola con un solo tiro y ésta cayó al suelo, desvaneciéndose.
El Arco desaparece y la vista de Albus se tornó completamente oscura, llegó a tal grado de cansanció que cayó inconsiente de nuevo.

En breve llegó Adabella, llamando por Albus si ya había despertado, no fue respondida.
Subió por las escalera y se dirigió a su habitación, recuesta con cuidado a Elena y le quita los zapatos.
Le toma la temperatura tocando su frente, tiene la misma condición que Albus.
Antes de salir, entra a la recámara de Albus, sigue en las mismas pero su fiebre ha disminuido un poco.
Baja, se dirige a la puerta, toma su bolso y escribe una nota para Albus, avisándole que saldrá a comprar medicinas.
Justo al salir, Elena despertó, apenas podía ver y miraba sus alrededores, no conocía el lugar y entró en miedo; se levanta de la cama y explora cada rincón hasta abrir la puerta y ver otra puerta frente a ella, la abre y lo primero que ve al entrar es a Albus recostado, dormido.


Elena: ¿Albus? ¿Eres tú?
*Albus no responde*
Elena: Albus, despierta por favor.

Se sube a la cama y le toca la frente a Albus, enseguida tiene una visión.
Puede ver a ella, a Albus también, a Adabella y a un hombre pelirrojo, todos juntos en un día de campo.
Elena parecía tener 3 o 4 años, Albus pese a los pocos cambios se nota entre la misma edad, todos juntos compartiendo merienda.
Adabella se ve contenta y el hombre que les acompaña también, mientras los niños corren alrededor de las flores.

Retiró su mano y cubrió su cara, confundida, se pregunta qué fue lo que vio.
Luego de unos segundos, Albus despierta y finalmente abre los ojos, al parecer su fiebre desapareció por completo, se estira y bosteza, pero al ver a Elena pega un grito de asombro.


Albus: ¡¿Elena?!
Elena: ¡Aah! ¡Albus, deja de gritar!
Albus: *Traga saliva* Elena, ¿Qué haces en mi casa? ¿No deberías estar en la escuela?
Elena: Yo... Me duele la cabeza, antes de caer, los chicos me llamaban, luego no sé que pasó... Y estoy aquí...
Albus: ¿Magia? Mmm... Yo también tenía dolor en mi cabeza, pero ahora me siento bien, como si nunca me hubiese enfermado.
Mientras dormía, tuve un sueño, uno muy extraño.
Elena: ¿Cómo era tu sueño?
Albus: Veía a mi mamá, a una niña jugar conmigo y a un hombre que no recuerdo haber visto antes al lado de ella.
Elena: ¿De qué, color era?
Albus: ¿Color? No entiendo.
Elena: S-sí, su cabello digo.
Albus: Ah, era rojo, y si también decías de la piel, pues del color de la nuestra.
Elena: ¿Me creerías si te digo que tuve un sueño, parecido?
Albus: ¿A poco?
Elena: Sí, veía a tu madre y a un niño correr, inclusive vi a un señor del mismo color del cabello.
Albus: Oh... Elena, ahora que recuerdo, esa niña se parecía mucho a tí, esa niña de mi sueño.
Elena: Y el niño que corría en el mío también era idéntico a tí.
Albus: Debe... Debe ser coincidencia. Mi madre una vez me dijo que, si una persona piensa mucho en otra, y ésta en ella, pueden compartir el mismo sueño.
¿Pensabas en mí de casualidad?
Elena: No. Bueno, Venus preguntó por tí y todos nos preguntamos por qué no fuiste.

Elena cerró los ojos y comenzó a temblar.
Albus ya se había recuperado pero no del todo, no podía mover las piernas con eficacia.
Tomó una sábana y cubrió a Elena, pensando que tiene frío.
Se ralentizó un poco, sin embargó se desmayó, asustando a Albus quien la llama esperando que reaccione, pero no contesta.


Albus: ¡Elena! ¡Elena despierta!

En estos momentos, la campana de la primaria suena, anunciando la llegada del recreo.
Rosas, Elaice y Venus se juntaron para ir a la Fosa de Composta, lo planearon desde el día anterior y reanudaron su propósito hoy.
Markus los alcanzo, pero él no sabe nada.


Markus: Chicos, ¿No vienen a jugar?
Elaice: Ahora no, tal vez en un ratito.
Rosas: Iremos a la biblioteca, no tardaremos.
Venus: ... ... ...
Elaice: Albus estará bien, no te preocupes.
Venus: ¡Y-ya sé!
Markus: De acuerdo, los esperaremos aquí, sólo no lleguen tarde.

Todos asentaron, pero Venus no podía ocultar la mentira, Markus se percató mas no objetó.
Nadie vigilaba el lugar, pese a estar prohibido el acceso al lugar para los estudiantes, ellos se escabulleron y llegaron alrededor del gran agujero.


Rosas: ¿Ellos estaban aquí?
Elaice: Sí, Markus los defendió de unos alacranes, pero usó un palo y eso no los destruyó, sólo los debilitó.
Rosas: ¿Crees que esté cerca?
Elaice: Quizás, sólo esperemos a que aparezca.
Venus: C-chicos, ¿No sienten algo extraño?
Rosas: ¿? Yo no siento nada.
Elaice: Venus, no tengas miedo, ya hemos hecho esto antes.

No hay viento, a pesar de ello Venus puede sentir una brisa que viene detrás de ellos.
Elaice nota algo extraño en su mano derecha, al ver qué era, tiene baba pegajosa, del asco se sacude intentando quitárselo todo.


Elaice: ¡Qué Asco! ¡Cómo pasó esto!
Rosas: Oigan, creo que Venus tiene razón.
Venus: ... Se los dije.



Los tres voltean despacio a ver detrás, con sólo ver las patas Elaice argumentó algún canino y no eran los perros de la escuela, sino dos lobos azules, justo al verlos, ladran con furia y agresividad, espantando a los chicos.
Al estar cerca de la fosa, pierden el balance y caen al hueco, afortunadamente nadie sufrió un golpe grave.
Los lobos los vigilan desde las alturas, enseguida Elaice se relaja y se concentra, lo mismo hace Rosas, pero Venus se queda detrás de ellos.
Tras unos segundos, aparece un Arco amarillo, como la vainilla, el mismo que usó cuando eliminó a uno de los alacranes, mientras que Rosas hizo aparecer una Espada de mango verde manzana, la cual sujeta con ambas manos, preparado ante cualquier movimiento.


Elaice: ¡Venus, no hagas ninguna tontería!
Rosas: ¡Quédate atrás, nos encargaremos!
Venus: ¡Bien!

Los canes se separan, corriendo alrededor de la fosa.
Elaice apunta a distintas direcciones, esperando responder en algún movimiento en falso, mientras Rosas está atento a cualquier lado si atacan por detrás.
Siguen corriendo, a la vez ladran agresivos armando escándalo, a pesar de ello nadie parecía escucharlos en el exterior.
Pronto, Elaice carga una flecha, ya conociendo la secuencia y los tiempos de las corridas, cierra los ojos y dispara al frente, dando en el blanco y descontando a un lobo menos.
Su contraparte, en reacción a lo último, gruñe de forma que intimida a Venus.
Preparado, salta para caer dentro de la fosa, Elaice dispara flechas, pero aún en el aire le es difícil darle porque se mueve rápidamente.
Al caer al hueco, muestra los dientes frente a Rosas, quien no teme a nada y responderá a cualquier señal.
El lobo comenzó a saltar a sus lados, impidiéndola a Elaice disparar otra flecha para acabarlo.
Rosas sigue concentrado, sujetando con más fuerza su Espada, mira de reojo a Elaice.


Rosas: ¡Lanza una flecha! ¡A cualquier dirección!
Elaice: ¡No puedo apuntarle si se mueve como loco!
Rosas: ¡Lánzala! ¡Sé lo que hago!

Inmediatamente Elaice disparó, distrayendo al lobo; Rosas aprovechó el momento para atacarlo de frente, terminando con la bestia al cortarlo por la mitad.
Cae al suelo y se desvanece, la victoria del lado de ellos.

Elaice y Rosas sueltan sus armas, desaparecen en el aire y respiran tranquilamente.
Elaice se impulsa de rocas para ser la primera en salir, seguido de Rosas y entre ambos ayudan a Venus a salir.
Una vez que todos están a salvo, regresan a su salón de clases, exaustos por todo lo sucedido.
Markus al verlos los recibe, les espera sentado en una jardinera cerca del salón.


Markus: ¿Qué tal? ¿Encontraron algo interesante?
Elaice: *Respira hondo* Sí... Cosas sobre, perros y lobos.
Rosas: Todo muuuuy interesante, la verdad.
Venus: ¿Qué has hecho tú?
Markus: Estábamos jugando a las atrapadas, pero Oscar no se aguantó y todos se separaron, ahora todos están tranquilos en distintos lados.
Elaice: ¡Qué mal! ¡Quería jugar!
Markus: Oye Venus, se ensució tu blusa. ¿Es tierra?
Venus: ¿Qué? ¡Ay! ¿Cómo?

Tocan la campana, el recreo acaba y todos deben volver a clases.

Son las 12:30 PM, todos van de salida, casualmente Rosas y compañía se encuentran con Adabella, la madre de Albus, en la entrada de la escuela.
Al verlos, fue a hablarles.


Adabella: ¿Cómo les fue niños?
Rosas: Buenas tardes señora, nos fue muy bien el día de hoy.
Elaice: Un día muuuuuuy emocionante.
Venus: Disculpe, ¿Cómo se encuentran Albus y Elena?
Adabella: Han mejorado un poco, pero quien se ha recuperado casi por completo es Albus.
Venus: ¿Y Elena?
Adabella: Sigue con fiebre, pero estará bien.
Rosas: ¿Podemos ir a verlos?
Adabella: Seguro que sí. También podrían acompañarlos a la hora de comer.
Elaice: ¡Con mucho gusto!
Venus: ¿Irás con nosotros Markus?
Markus: Discúlpenme, mi madre me llevará al seguro, no podré ir.
Pero díganle a Albus y a Elena de mi parte que espero y se mejoren pronto.
Rosas: Claro, se lo diremos.
Adabella: Muy bien, vamos a casa.

Todos toman la rutina de siempre, caminar hasta cruzar las calles y esperar el autobus que los lleve a su destino.

En casa, Albus no puede dormir y no es que se sienta cansado, a falta de mobilidad es mayor su aburrimiento.
Si cierra los ojos, estará en la oscuridad, pero si él lo desea, puede ver y encontrar lo que busca o tiene en frente suyo.
Elena sigue dormida, bajo el cuidado de Albus, vigila que su condición cambie o ayudarla.
Se recuesta, mira el tejado, hasta que alza su brazo izquierdo, mirando aquel brazalete blanco que porta en su muñeca izquierda.


Albus: Mmm... Ese día, brilló y una Espada apareció, desde ese entonces no la he vuelto a ver, pero hoy usé un Arco y también fue después de que el brazalete destellara...
Pero no recuerdo haberlo tenido antes, ¿Me lo habrá colocado mi mamá?

Elena comenzó a gruñir, Albus al escucharla volteó a verla.
Al instante despertó, levantándose al golpe y jadeando, al ver a Albus se tranquiliza, cerrando sus ojos.


Albus: ¿Tuviste una pesadilla?
Elena: ¿Q-qué?
Albus: Un mal sueño, si soñaste algo feo.
Elena: Ah... No, pero es extraño.
Albus: Cuéntame, no tengas miedo.
Elena: Albus, tú cumples en el día 10 del mes de octubre, ¿Es cierto?
Albus: ¿Cómo lo sabes?
Elena: Alguien, me lo dijo en el sueño... Pero, yo también cumplo años en ese mismo día.
Albus: ¿Será coincidencia? Bueno, Markus también cumple años en ese día.
Elena: *Suspira* Quizás, sí, sea sólo una coincidencia.
Albus: Oye, ¿Ya te sientes mejor?
Elena: ¿Uo? ... Albus, ya no me siento mal.
Albus: ¿De veras? Me alivio, ahora sólo hay que esperar a que llegue mi mamá.

Elena se levantó y camina alrededor para probar su mobilidad, la cual luce impecable.
Albus también se pone de pie, pero pierde el balance y está por caer al suelo, pero Elena interviene y lo atrapa, aunque la fuerza los llevó a ambos al suelo, ríendo de alegría.


Elena: Estás pesadito Albus.
Albus: Vamos, ayúdame a levantarme.

Final del Capítulo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.


Ultima edición por MasterPlayer el 30 Nov 2011 11:10 pm; editado 1 vez
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MensajePublicado: 07 Nov 2011 10:51 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 4 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 4 - Un Nuevo Salto.
La Luz Que Emerge De La Oscuridad.


31 de Agosto.


Es el último día del mes de Agosto, en una mañana un poco fría por el viento y un cielo nublado.
Albus sigue dormido, Adabella entra a su habitación para verlo, pues no se ha recuperado de la mobilidad, sin embargo puede ver perfectamente.
Verlo dormir lo hace parecer un ángel para ella, cierra la puerta y lo deja en paz.
Siendo las once de la mañana, El Naranjito está muy tranquilo, creíble por el estado del tiempo.

Mientras tanto, en el Orfanato Crepúsculo, algunos niños están jugando en las afueras.
Rosas y Elaice también salen a tomar aire fresco, todos abrigados por la baja temperatura.


Rosas: *Bosteza* Hoy está para dormir todo el día.
Elaice: ¿Cómo le hará Venus para quedarse como quiere? No se ha levantado.
Rosas: Si cuando fuimos a verla, parecía bella durmiente.
Elaice: ¿Y si vamos a buscar a Albus para que la despierte?
Rosas: ¿A Albus? ¿Qué quieres decir?
Elaice: Ya sabes, si Venus es "la bella durmiente", él sería el príncipe quien le besaría las mejillas, luego ella le confesará que lo ama y se casarán.
Rosas: Elaice, ¿No crees que te sales de la línea, un poquito?
Elaice: Ahora que lo mencionas... Nop, para nada. ¿Por qué?
Rosas: *Sopla al suelo* Por nada.
Elaice: Oye, ahí está.
Rosas: ¿Quién está?
Elaice: Espera Rosas.

Elaice tomó a Rosas de un brazo y lo llevó atrás de un arbusto.
Ahí, ella espía a una niña de cabellos largos verdes esmeralda, ojos rojos, más fuertes en tono que los de Venus, de piel blanca como la de Albus, con dos broches en forma de flores alrededor de su cabeza.
Mira tristemente el suelo y tiembla por el frío, por no tener algún sueter, ni guantes ni bufanda.


Elaice: Como siempre, sentada en la misma banca.
Rosas: ¿Hablas de Sveta?
Elaice: Sí-Rosas, pero no la nombres.
Rosas: ¿Y qué está haciendo?
Elaice: Mmm... Nada, sólo mira el suelo.
Rosas: ¿Y por qué no vamos a verla?
Elaice: Después, si quieres ve tú pero no iré contigo, no me llevo bien con ella.
Rosas: Vamos, no es una mala niña.
Elaice: Oye, ¿Por qué no vas por Albus? Para que le haga compañía.
Rosas: Ahora ya no entiendo nada. Igual lo iré a buscar.

Rosas se separó de Elaice para salir del territorio del orfanato, evitando el contacto visual con cualquiera.
Justo antes de bajar las escaleras, se encuentra con Albus, quien parecía dirigirse hacia el orfanato y se detuvo al ver a Rosas en la planta superior.


Rosas: Vaya Albus, me sorprendiste.
Albus: ¿Adónde ibas Rosas?
Rosas: Iba a ir a buscarte, no me esperaba verte llegar.
Albus: Ya conozco el camino Rosas, pero gracias. ¿Y los demás?
Rosas: Mmm, cómo decirte, Venus y Elena siguen dormidas, yo estaba con Elaice y ella ahora está espíando a una niña.
Albus: ¿Espíando a una niña? ¿Por?
Rosas: Ella dice que le cae gorda, a mi no, pero no la conozco muy bien.
Albus: No pensé que Elaice fuera así con alguien. Bueno, vamos a verla.

Rosas esperó a que Albus subiera las escaleras, Albus aun no se ha recuperado de la mobilidad en sus piernas, pues no puede correr ni acelerar.
Al llegar arriba vieron a Elaice y fueron hacia ella en plan de hacerle compañía, pero en un momento Albus miró a Sveta, la chica quien no sabía que Rosas le había mencionado.




Albus: Oye, ¿Por qué ella está temblando?
Rosas: Albus, hace mucho frío, y ella no tiene sueter, ni abrigos, y por eso está temblando.
Albus: No debería estar afuera.
Rosas: Lo sabemos, le he dicho, pero no entiende, bueno...
Albus: *Negando con la cabeza* Voy a verla.

Elaice vio que Albus cambió de objetivo y trató de ir a detenerlo, pero Rosas intervino en su dirección y la detuvo.
Se molestó, sin embargo Rosas trata de tranquilizarla.


Elaice: ¡Pero Rosas!
Rosas: No Elaice, tampoco hay que ser cruél, él sabe lo que hará.
Elaice: Ay, si regresa, no quiero que me cuenten nada.

Albus: Hola niña, ¿Cómo te llamas?
Sveta: ... ¿Albus, eres tú?
Albus: ¿Eh? ¿Cómo sabes mi nombre?
Sveta: ¿Eh? Espera, yo...
Albus: Oye, tiemblas mucho, y muy feo. Toma, te presto mi abrigo.
Sveta: ... Gra-gracias.

Sveta aceptó el abrigo de parte de Albus y enseguida se lo puso.
Se sentía mejor y dejó de temblar con tanta frecuencia, pronto se siente que se emana algo de calor, como energía, inclusive Albus se da cuenta sobre el cambio en la atmósfera.


Albus: Hey, ya no hace tanto frío.
Sveta: Sí, como un cálido abrazo.
Albus: Oye, pero no me dijiste cómo es que sabes mi nombre.
Sveta: Ah, pues... Venus me contó de tí.
Albus: ¿Venus? ¿Eres amiga de Venus?
Sveta: Algo así, pero me ha dicho cosas de tí desde que se conocieron.
Albus: *Índice con índice* No sabía.
Sveta: Ajá, parece que le gus... *Se tapa la boca*
Albus: ¿? ¿Que le...?
Sveta: Que le, gusta mucho tu manera de ser, eso.
Albus: Ya, entendí... ... ...
Sveta: ¿Qué pasa? ¿Por qué tan callado de repente?
Albus: No sé qué decir, digo, si no te importa, de alguna forma me recuerdas a Venus.
Sveta: ¿Sí? Pero yo soy más bonita.
Albus: No es cierto, Venus es muy bonita.
Sveta: *Baja la mirada* Qué malo eres...
Albus: *Le toma de un hombro* No lo dije para ofenderte, tú también eres bonita.
Sveta: ... ¡Ja, ja, ja! Ay Albus, no te asustes, te entiendo.
Albus: Ah... Oye, no me has dicho cómo te llamas.
Sveta: Mi nombre es Sveta, y, gracias.

Elaice: ¡¡Al-bus!!

Albus: ¿Elaice? ¿Querrá que vayamos?
Sveta: Ve tú, yo me quedaré aquí.
Albus: Pero, te quedarás sola.
Sveta: Estaré bien, tengo tu abrigo, cuando te vayas te lo devolveré.
Albus: *Sonríe* Claro. Cuídate Sveta.
Sveta: Tú también.

Albus enseguida fue hacia donde está Elaice, acompañada de Rosas.
Segundos después de haberse separado de Sveta, pudo sentir un frío abrumador como escalofrío en su cuerpo, sus manos temblaban.
Al llegar, notó que Elaice parecía estar enfadada.


Albus: Hola Elaice. ¿Estás enojada?
Elaice: ¿Estabas con Sveta?
Albus: Sí, y--
Elaice: ¿Y le prestaste tu abrigo?
Albus: Sí, por--
Elaice: ¡No creas que te lo devolverá!
Rosas: Elaice, ya, no grites.
Albus: Elaice, no creo que Sveta sea una ladrona, ¿Por qué me lo dices así?
Elaice: No la conoces Albus, yo tampoco, pero no me gusta el ambiente que le rodea.
Rosas: Chicos, mejor vámonos a otra parte, Sveta podría escuchar tus quejas Elaice.
Elaice: Mejor, no quiero ni verla.
Albus: (Nunca la había visto tan molesta.)

Mientras los chicos se van, Sveta ve que entran a los campos del orfanato, en un momento de soledad, dejó caer unas cuantas lágrimas, logró escuchar a Elaice molesta, aunque Albus la defendiera.

Sveta: ... ¿Por qué Elaice? ... N-no debo llorar... Albus, no quiero Albus me vea llorar...

Albus, Rosas y Elaice entraron a uno de los edificios del orfanato, los dormitorios.
No hay mucho movimiento en el día de hoy, es mayor el silencio que les voces de los otros niños.
Guíados por Rosas, entraron a un dormitorio en donde duermen Rosas, Elaice, Elena y Venus, todos juntos, las últimas dos siguen dormidas.


Elaice: *Codeando a Albus* Oye Albus, ¿Por qué no vas a ver a Venus?
Albus: Pero está dormida.
Elaice: Puedes ir a darle los buenos días, ya sabes, con un besito en la mejilla.
Albus: E-e-elaice...
Rosas: Pensé que con tanta furia se te había olvidado Elaice.
Albus: I-iré a verla. SÓLO a verla.
Elaice: Que se diviertan.

Albus camina hacia la cama de Venus, su lentitud puede explicarse bajo dos razones, o está muy nervioso ó realmente su estado no le permite ir más rápido.
Al llegar, observa su cara, muy asombrado por lo que puede ver; Venus pareció que lloró, cautivado por su dolor, seca sus lágrimas con su mano.
Tras unos segundos, Venus despierta, su corazón comienza a palpitar más rápido al ver a Albus, él puede escuchar los latidos, inclusive la atmósfera cambia rigurosamente hasta ignorar el presente frío.


Venus: ¿Al... Albus?
Albus: Bu-buenos días, Venus.
Venus: Albus, ¿Qué haces en mi dormitorio?

Elena también despertó, anunciándolo a modo de bostezar con mucha fuerza, se estira y se levanta de la cama.

Elena: ¡Buen día mundo! ¿Eh? ¿Albus? ¿Qué haces aquí?
Albus: Oh, buen día Ele--
Elena: ¡¡¡AAAHHH!!!

Elena cogió una almohada y la arrojó hacia Albus.
En vez de cubrirse saltó, pero no un salto cualquiera, fue tan alto que tocó el techo con sus manos y se quedó pegado.
Todos se quedaron perplejos ante la acción, Albus incluído, segundos después despega ambas manos del tejado y vuelve a tierra.


Rosas: ¡¿Cómo hiciste eso Albus?! ¡Jamás en mi vida había visto algo así!
Albus: *Ríendo* Je je, ni yo mismo sé, ¡Pero fue genial!
Venus: [Enfadada] ¡Elena! ¡¿Por qué le aventaste una almohada a Albus?!
Elaice: Ya lo veía venir.
Rosas: ¿Qué dijiste Elaice?
Elaice: Nah, nada.
Elena: ¡Es que ví una araña, fea y asquerosa, pero el almohadazo no era para él!
Albus: Chicas, paren. No es bueno enojarse luego de despertar.
Venus: Bueno. Por cierto, ese salto fue muy grande.
Elena: Es verdad. Albus, ¿Ya puedes moverte bien?
Albus: *Sacude las piernas* Mmm... Las siento, pero no creo que pueda correr, todavía las siento pesadas.
Rosas: ¿De verdad? Qué mal.
Elaice: Desde que te tropezaste hace días, pero Albus, ¿No será alguna enfermedad o algo así?
Albus: No lo creo, mi madre nunca padeció de eso.
Elena: ¿Qué podría ser?

De repente se escuchan los gritos de los niños, Elaice y Rosas al estar cerca de la puerta son los primeros en salir, al pasar un chico de cabello plateado, Rosas acude a él.

Rosas: ¡Wind! ¿Qué sucede?
Wind: ¡De repente cae una tormenta! ¡Todos van a buscar sus ropas que dejaron afuera!
Rosas: No te quito tiempo entonces, ¡Ve!
Wind: ¡Ya!

El niño volvió a encarrerarse y siguió su camino.
Rosas y Elaice regresaron al dormitorio a compartir su información obtenida.


Rosas: Se soltó un aguacero, parece que sí está fuerte.
Elena: Iré a ver por la ventana.
Elaice: Albus, ¿Tu mamá sabe que estás aquí?
Albus: Sí, pero no pensé que pasara esto. ¿Creen que demore mucho?
Venus: No sabemos, por ahora te quedarás con nosotros.
Elena: Ou, Albus, es muy fuerte la lluvia.
Albus: Aahh... *Se echa al suelo* Pero, qué bueno que estoy con ustedes.
Rosas: Iré a ayudar a los demás afuera, no tardaré. *Sale por la puerta*
Elaice: Yooo... Estaré afuera. *Sale por la puerta*
Elena: *Mirando a Venus* Venus, Albus está aquí, ¿No tenías algo que decirle?
Venus: ¿Y-yo?
Albus: ¿A mí?
Elena: Ajá, yo digo que, ahora es un buen momento.
Venus: Bueno... Albus, ¿Te importaría si te digo que te levantes?
Albus: No, ya lo hago.
Elena: Ji, ji, ji. Ay Venus.
Venus: Albus, yo...
Albus: ¿Tú...?
Venus: Tengo que decirte algo, algo muy importante.
Albus: Eje, ¿Qué?
Venus: Es que, yo... Yo...

La puerta se abre al golpe, de ella entra un chico moreno de cabello picudo y castaño, recargándose sobre sus rodillas intentando recuperar el aire.

Elena: ¿Darién?
Darién: *Aún jadeando* ¿Quién es... Albus? Alguien, vino buscando a un tal Albus.
Venus: ¿Será tu mamá Albus?
Albus: *Alzando la mano* Yo soy Albus.
Darién: Un hombre te busca, allá afuera...
Albus: ¿Un hombre? Pero, no tengo papá.
Darién: Pero, dice conocerte.
Elena: No, no vayas Albus. Darién, dile que no está aquí.
Darién: ¡Claro! *Sale encarrerado*
Elena: No puedes ir con un desconocido Albus.
Venus: Si no es tu mamá, ¿Quién podría ser?
-Soy sólo un Espadachín, encantado de conocerte, Albus Erico.-

Quien se llevó el susto más grande fue Elena, ya que ella está muy cerca de la ventana y en reacción, corrió hasta esconderse detrás de Albus.
Para sentirse segura, Venus entrelazó su brazo derecho con el brazo izquierdo de Albus, él por su parte no parecía asustado, pero no bajó la guardia.
El Espadachín de largos cabellos blancos descubrió una sonrisa, tras ella una pequeña y amistosa risa, no parecía ser mala persona.


-Una disculpa si los he asustado. Mi nombre es Romain.-
Venus: ¿Romain?
Albus: ¿Cómo sabe mi nombre?
Romain: Mmm, eso no puedo explicártelo en estos momentos, pero hay algo que sí puedo, pero necesito que ustedes cinco vengan a ver aquí, en la ventana.
Elena: ¿Nosotros cinco?
Romain: Así es, no crean que no me he dado cuenta de la presencia de dos de sus amigos detrás de la puerta.

La puerta del dormitorio está entre abierta, al momento se abre y entran por ella Rosas y Elaice, quienes ya tenían a la mano la Espada y el Arco, dejando sorprendido a Albus.

Rosas: ¿Quién es él?
Elaice: ¿Qué quiere de Albus?

Romain: Hey, pueden soltar sus armas. ¿Ven mi Espada? No la he desenvainado, les prometo que no seré un problema.

Albus: Háganle caso.

Rosas: ¿Seguro Albus?

Albus: Estaremos bien.

Elaice: Hmm...

Soltaron las armas no del todo convencidos, antes de caer al suelo desaparecieron, todos fueron a asomarse por la ventana.

Venus: Sigue lloviendo.
Elena: Sí, pero, ¿Por qué está tan oscuro?
Romain: Todos, miren al cielo. *Señala* Justo ahí.
Rosas: Es... ¿La luna?
Elaice: No parece la luna.
Albus: Ah...



Todos miraron hacia el oscuro cielo, pese a la lluvia, podían ver perfectamente lo que Romain en un principio señaló, no era nada común.

Romain: Como dijo su amiga, no parece, ni es la luna, es verdad.
Venus: Entonces, ¿Qué es?
Romain: Esa, es la Luna Sagrada, en estos momentos brilla de color carmesí, ¿Asustados?
Rosas: Da cosa...
Venus: Ngghh...
Albus: ¿Venus?

El rostro de Venus mostraba dolor, se soltó de Albus y rápidamente corrió hacia su cama y se cubrió completamente con la sábana.
Albus en consecuencia a esto fue, un poco más rápido, a verla, intentando levantar la sábana pero Venus la sujeta con fuerza.


Venus: ¡E-estoy bien!
Albus: Venus, si tienes miedo--
Venus: ¡No tengo miedo! ¡Vete Albus!
Albus: Venus, ¿Por--
Elena: Albus, hazle caso, por favor.

Albus regresó con los chicos, inconforme por lo último.
Continuaron mirando a la Luna Sagrada, Romain retomó el control.


Albus: ¿Por qué está tan roja?
Romain: El color rojo tiene muchos significados, entre lo bueno es que pronto llegará a uno la buena suerte.
Elaice: Nadamás falta lo malo.
Romain: Lo malo de ello también, es que indica que el peligro se acerca, que pronto estaremos en medio de una emergencia, o que también nos dará una última, pero mortal opción.
Rosas: ¿Y qué tiene que ver Albus con la Luna Sagrada?
Romain: Eso tampoco puedo mencionarlo ahora.
Elaice: *Patea la pared* ¡¿Entonces por qué tanto misterio?!
Romain: Tenga paciencia Lady Elaice, todo a su tiempo, algo que sí puedo agregar también, es que dentro de poco llegará una amenaza frente a nosotros.
Rosas: ¿Una amenaza?
Romain: Afortunadamente no siento que sea algo tan peligroso, sin embargo, sujete bien sus armas, Erico.
Albus: ¡¡AH!!
Elena: ¡¿Albus?!
Albus: ¿P-por qué, hay tanta presión?
Romain: Ya está cerca.
Rosas: ¿Dónde? No puedo verlo.

Se alzaron fuertes corrientes de viento, los niños se cubren sus rostros mientras Romain espera a la primera señal.
La temperatura variaba drásticamente, hasta que el viento enfureció y corría con mayor intensidad, en medio de todo, una figura femenina de largos cabellos púrpuras claros, vestido verde muy largo y piel casi morena desciende frente a ellos, sin tocar el suelo.


Romain: Vaya vaya, es un espíritu del Viento.
Elaice: ¿Espíritu del Viento?
-..... Albus, Erico......-
Albus: ¿También. sabe mi nombre?
-Ven, a mí.-

Extendió su mano hacia Albus, él está dentro del dormitorio, pero sale, ignorando sus otros sentidos, en dirección hacia el Espíritu del Viento.
Rosas y Elaice intentaron evitarlo, pero Romain se interpuso en medio del camino para impedirles avanzar.


Romain: Únicamente Albus ha sido elegido por ella, debe ir solo.
Rosas: ¡No va! ¡Hoy no entiendo nada!
Elaice: ¿Y sólo nos toca mirar?
Romain: De momento sí, habrá que esperar a que pase la prueba.
Elena: ¿Prueba?
Romain: La prueba, para saber si recibirá su bendición, o su maldición.

Albus: ... ¿Qué quiere de mí?
-Que recibas mi bendición... La protección hacia tus amados será posible con ella; sobre tí caerá un gran poder, el cual usarás para obtener las respuestas...-
Albus: ¿Las, respuestas?
-Mi maldición podría traerte lo peor, el fin de tu camino, la agonía para tus conocidos... Un triste final...-
Albus: ¡No! ¡No lo permitiré! ¡No quiero que mis amigos sufran!
-Muy bien. Toma tu Espada, mantén tu Arco firme, y desenvaina contra mí... Sí llegas a tocarme una vez, antes de terminar la lluvia, recibirás mi mayor don.-
Si fallas...-
Albus: *Mira al cielo* No sé si será rápido... ¡Pero no fallaré!
-Prepárate, Albus Erico.-

Albus extendió su brazo izquierdo, abriendo su mano se concentra y espera a que aparezca su Espada, piensa en que pronto estará en su mano.
Extiende el brazo derecho también abriendo la palma, dándole esperanza a su Arco para poder participar en la batalla.
Dos fuertes haces de luz cubren el lugar, al desaparecer, aparecen ambas armas de Albus: Su Espada y su Arco, este último lo coloca detrás de su espalda.
Rosas, Elaice y Elena le desean suerte y ánimos, de Venus no se escucha nada, por parte de Romain, sólo contemplará la batalla.
¿Podrá Albus pasar la prueba o estará condenado por el resto de su vida?


Final del Capítulo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.


Ultima edición por MasterPlayer el 03 Dec 2011 8:27 pm; editado 1 vez
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MensajePublicado: 14 Nov 2011 12:54 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 5 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 5 - Las Lágrimas de Sveta.
Sus Bendiciones Sobre Albus.


La lluvia cesó un poco, pero las fuertes corrientes de Viento las hacen desplazarse hasta las esquinas más cerradas.
En el mismo lugar de siempre se encuentra Sveta, se protege del frío gracias al abrigo que Albus le dio.
Está expuesta a la lluvia, pero no le importa, al contrario la aprovecha, pero como máscara para evitar que alguien note que está llorando.


Sveta: ... Albus...

Se levantó del asiento, secándose las lágrimas, pero no las gotas de lluvia que caen si cesar.
En razón, optó por buscar refugio para protegerse de la lluvia, pero ya pescó un resfríado, pues estornuda.


Sveta: ¿Mmm? Se siente extraño... ¿Qué es?

Sveta siente una gran energía cerca de donde ella se encuentra, voltea a ver a todos lados pero no encuentra nada, sin embargo de unos pasos hacia adelante, la presión es más fuerte.
Pierde el miedo y camina derecho, guiándose por la energía que se emana a lo lejos.
Antes de girar a algún otro lado, da un paso al frente para reubicarrse, la fuerza que la rodea es demasiado poderosa, pero eso no le impide seguir avanzando.
Finalmente llegó hacia el origen de todo: está detrás de donde se encuentran Albus y el Espíritu del Viento, justo a tiempo para presenciar el enfrentamiento desde cero.
Al ver a Albus, se llenó de alegría, a la vez de preocupación.


Sveta: ¡¡Albuuus!!

Albus: *Asomándose de reojo* ¿Sveta? ¡Sveta!

Elaice: ¡¿Ella?!
Rosas: Elaice, por favor no comiences ahora.
Elaice: Claro que no, ¿Pero por qué tiene que estar ella aquí?
*Elena se queda callada*
Romain: Parece que el chico tiene una nueva admiradora.

Sveta iba a correr para acercarse a Albus, pero una barrera mágica lo impidió, se detuvo justo a tiempo cuando vio la pared de luz para no chocar contra ello.
El Espíritu del Viento concentró energía y levantó corrientes de viento más potentes en el interior del círculo, mismo que también alborota los cabellos de Albus y le impide ver con claridad.


-Recuerda, si me tocas sólo una vez, mi bendición caerá sobre tí.-

La lluvia sigue igual, el frío que se crea en conjunto al viento es casi semejante al del polo norte, Albus tiembla por eso, pero sigue de pie.



El espíritu comenzó a desplazarse con mucha agilidad, beneficiada por los atributos del viento que le permiten ser casi invisible aun en un espacio tan pequeño.
Albus se cubre con ayuda de su brazo, mirando con cuidado a todos lados esperando hayarla, pero no hay señales, ni sus amigos pueden ayudarle ya que ellos tampoco pueden verle, ni sentirle.
Venus, quien desde un principio se escondió, puede sentir que Albus está en medio de un problema, pero está paralizada, no se mueve para nada.
Sveta, quien está prestando mucha atención, mira tanto a Albus como a cualquier movimiento, al momento de ver una luz, rápidamente la señala.


Sveta: ¡¡Albus!! ¡¡Apunta ahí!!

Albus guardó la Espada detrás suya y sujeta con firmeza su Arco, cuando Sveta dio otra señal, cargo una flecha y de inmediato disparó.
Pareció irse de largo, pero al instante fue devuelta, Albus pudo esquivarla a tiempo y de repente recibe un golpe de una corriente de viento que lo impulsa a retroceder.


Albus: ¿Qué fue eso?

Rosas: ¿Qué lo golpeo? No lo ví.
Romain: El Espíritu del Viento puede usar todos los elementos a su disposición a su favor. Al estar en medio de miles de corrientes de aire, ella pudo dar la orden a uno de golpearlo, más no herirlo.
Elaice: ¡Albus! ¡Que no te deje desconcertado!

Elena se alejó del evento y fue a ver a Venus, sin obligarla a destaparse de la sábana toma asiento a un lado de ella.

Elena: ¿Sabes cómo está Albus?
Venus: ... Sí, le dije que apunte a un lugar, pero fue golpeado.
Elena: ¿Y tú cómo sabes?
Venus: Yo...

Elena vio que Venus cayó acostada, sin destaparse.
Se contuvo de quitársela y la dejó en paz, sin curiosear por qué a lo último sucedido.
Regresa a ver por la ventana y entre los tres notan algo diferente en el lugar, la lluvia comienza a cesar y el viento es cada vez más helado.
Del otro lado, Sveta no quita la mirada a Albus, nota que él comienza a toser.


Sveta: ¡¡Albus!!

Albus: *Sigue tosiendo* (¿Por qué me cuesta tanto trabajo respirar?)

Otra corriente fija su ataque hacia Albus; Rosas, Elaice y Elena no podían verla, pero Romain y Sveta sí, sólo que fue Sveta quien abrió la boca para ayudarlo.

Sveta: ¡Albus! ¡¡Detrás de tí!!

Albus sintió una presión al sentir que otro golpe está cerca de darle, gracias a Sveta se impulsa a dar un salto, un salto como el que realizó dentro del dormitorio, tan alto que en la altura pudo respirar con mayor tranquilidad, al caer volvió el frío a él, pero podía ver mejor.

-Tú tiempo, se está acabando...-

El aire se volvía pesado a medida en el que tiempo sigue avanzando segundo tras segundo.
Albus intenta concentrarse, aprovechando que no hay nada que pueda aturdirlo de momento; cierra los ojos, prepara otra flecha en el Arco y espera a la primera señal.
Tambalea por la presión que no lo deja respirar correctamente, pero por el apoyo que le ofrece Sveta desde distancia le brinda fuerzas para no caer.


Elaice: No entiendo.
Rosas: ¿Qué no entiendes?
Elaice: Esa niña nunca se queda si algo se pone feo, pero está atenta a todo esto, además que, me recuerda un poco a Venus.
Rosas: ¿Un poco? ¿Como cuánto?
Elaice: En la forma de animarlo, como cuando luchaba contra Markus hace días. Además que...
Rosas: ¿Además que...?
Elaice: Nop, nada, es que ya no se me ocurré cómo compararla.
Rosas: Ay Elaice...

Albus: ¡¡Eghhh... AAahh...!!

Rosas - Elaice: ¡¡Albus!!
Elena: *Con una mano sobre el corazón* ... ¿Por qué, me siento tan mal, cuando hieren a Albus?
Rosas: Elena, ¿Estás bien?
Elena: ¡N-no! ¡Albus!

Elena no pudo contenerse y gritó desesperada por Albus.
Aquella llamada lo sorprendió, respirando, aunque con dificultad, un aire más seguro y apunta con mayor seguridad.
Aun sin poder ver nada más que oscuridad, una luz en sí brilla, como si fuese una indicación para que haga el tiro perfecto.


Rosas: Albus está, flaqueando...
Elaice: ¿Por qué dices eso?
Rosas: Míralo bien. Una de sus piernas está temblando mucho, y si sigue así, podría caer en cualquier momento.
Elena: ¡¡No te des por vencido Albus!!

Sveta: ¡¡Albus!! ¡¡Tira y ataca!! ¡¡Tú puedes!!

Tan pronto como los ánimos fueron más potentes, el brazalete de Albus destelló, provocando que todos los que contemplaran la batalla se cubrieran los ojos.
Albus no es afectado por el mismo, pese a tener los ojos cerrados.
Disparó y la flecha impactó con algo, el Espíritu del Viento atrapó la flecha justo antes de tocarla, ella se encontraba muy arriba.


Albus: ¡Lo lograré!

Albus suelta el Arco y desaparece, en su lugar toma su Espada con su mano izquierda y no le quita la mirada al Espíritu del Viento.
Corre y salta, mágicamente aparecen páneles de luz que, casi siendo escalones, le permiten llegar a donde ella se encuentra.
Sus saltos son muy rápidos, sin dar un paso atrás, coloca la Espada detrás suya e impulsa su brazo hacia el frente, realizando un corte giratorio, se elevó lo suficiente hasta el fin del movimiento, logrando tocar finalmente al espíritu, cortando una ligera parte de su vestido ya que no esquivó.
Segundo después, la lluvia cesó completamente.


Albus: *Jadea* Lo... Lo hice... Sí...
-Estoy, impresionada de tí, Albus Erico.-

Albus reveló una sonrisa, a la vez una pequeña risa, tan pronto como toda su mente se siente pesada, pierde el conocimiento y cae rendido desde las alturas.
Al no estar, soltó la Espada y antes de caer al suelo desapareció.
La barrera mágica desaparece; Rosas, Elaice y Elena salen por la ventana y calculan en lugar en donde Albus caerá, aun sabiendo que será un aterrizaje muy forzoso, no se irán hasta que su amigo vuelva con ellos.
El Espíritu del Viento reconoce su derrota y no dejará que los chicos sufran de una herida grave, ordena a las corrientes de viento ayudar a Albus en su descendencia, que sea más lenta y ligera.
Luego de unos segundos, Albus cae liviano sobre los brazos de sus amigos, sigue inconsciente e inmóvil.


Rosas: Albus...
Elaice: *Sonríe* Nunca había visto una pelea, tan emocionante.
Elena: A-al menos, todo acabó.
Romain: Je je, no lo hizo nada mal el chico. ¿Qué piensas, Sonora?

Sonora es el nombre el Espíritu del Viento que puso a prueba a Albus.
Descendió de los cielos y se postró al lado de Romain.


Sonora: Admito, que tenía muchas esperanzas en él, aun si fallaba, me hubiese abstenido a condenarlo.
Romain: Lo hizo muy bien, la fe de parte de sus amigos fue muy fuerte.

Sveta fue de inmediato a ver a Albus, temerosa.
Justo al acercarse, Elaice volteó para verla, pero se quedó callada y le permitió acercarse a Albus.
Se quita el abrigo y lo coloca encima de él, lo mira tristemente a su rostro.


Sveta: ......... Albus......... ¡Lo lamento!

Comenzó a llorar frente a Albus, quería taparse la cara pero varias lágrimas cayeron sobre sus rostro.

Elaice: *Suspira, no tan molesta* Adelante, hazlo.
Sveta: E-e-elaice...
Elaice: Llora, déjalo ir, desahógate, tienes razón para hacerlo.
Sveta: Buaah... ¡¡Waaaah!!

Su llanto fue más fuerte, se dio la media vuelta y se echó a correr.
Rosas intentó llamarla para que se quede, pero fue inútil, ya que no escuchó y se fue.
Sonora se acercó a ver a Albus, con permiso de sus amigos.


Sonora: Muchas bendiciones hay caído sobre Albus Erico, bendiciones que conceden protección, sabiduría, esperanza... *Negando con la cabeza* No puedo mencionarlas todas, pero fluirán con el tiempo.
Pero, hay una en especial que quiere crecer dentro de él.
Rosas: ¿Qué es, Espíritu del Viento?
Sonora: Es el Amor, un corazón llamará al suyo con devoción, al llegar cerca suya, le confesará lo que siente.
Elena: ¿Es todo esto, verdad?
Sonora: *Asenta* Así es. Pero sólo él sabrá en qué momento hacerlo. Antes de irme, debo hacer lo que prometí.

Sonora coloca una mano sobre la frente de Albus y sopla hacia él, otras corrientes de viento acarician sus cabellos y todo vuelve a la tranquilidad, a excepción de la Luna Sagrada.

Sonora: He terminado.
Elaice: ... ¿Es todo? Puf, pensé que sería más.
Sonora: Él hará más en un futuro, lo mío fue sólo bendecirlo. Espero que nos volvamos a ver.

Sonora desaparece.
Al cabo de unos segundos, Albus mueve la cabeza y despierta, sus amigos le ayudan a estar de pie.


Romain: ¿Cómo te sientes, Erico?
Albus: ¿Mmm? *Sacude las piernas* Oigan, me siento raro...
Romain: ¿Más ligero quizás?
Albus: No sólo eso, siento también, que mis piernas están, mejor. Mucho mejor que antes.
Romain: *Sonríe* Parece que no sólo estás curado de tus piernas, ya están desarrollándose los efectos de la bendición de Sonora.
Albus: ¿Eeeh? ¿Bendición? Pero, ¿Cuándo?
Romain: En lo que estabas inconsciente sucedió. Descuida, tus amigos fueron testigos de que ella no te hizo nada malo.
Ahora si me disculpan debo irme, hoy no me tocó mucho que hacer.

Romain se va por un camino, despidiéndose de los chicos y de Albus.

Albus: Oigan, ¿Y Sveta?
Elaice: Estaba aquí hasta hace un rato, pero se puso a llorar y se fue. Al menos te dejó tu abrigo.
Albus: Oh, gracias. ¿Y Venus?
Elena: Está, adentro.



Albus regresó al dormitorio, no entró por la puerta, sino por la ventana, los demás lo siguieron luego de que se escabulló.
Se acerca a donde Venus se encuentra, cubierta por la sábana.
Sin miedo, la descubre a modo de poder ver su cara; Venus está dormida, pero de sus ojos parece que salieron lágrimas.
Albus volvió a secar sus lágrimas con cuidado.


Albus: Venus, ya no llores.

Se acercó al rostro de Venus y le dio un beso en la mejilla, al instante despertó, se levantó y miró a Albus.
No sabía que hacer, por lo que bajó la mirada.


Venus: ¿Albus?
Albus: *Niega con la cabeza* No lo digas, ya lo sé, bueno, ya lo sabía.
Venus: *Se sonroja* ¿Y-y-ya lo sabías?
Albus: Mmm-hmm, ustedes son niños huérfanos, no tienen ni mamá ni papá.
Venus: ... A-ah, sí, eso...
Albus: Venus, ¿Puedes mirarme?
Venus: *Alza la mirada* ¿Albus?
Albus: No sé qué se siente no tener el amor de una madre, ni mucho menos la disciplina de un padre... Pero, para mí, no es problema alguno.
Ustedes, son mis amigos, aun con el poco tiempo en el que nos hemos conocido, siento que, son parte de mí.
Venus: *Sonríe* Albus... Gracias... Pero hay otra cosa que debo decirte.
Albus: ¿Ah sí?
Venus: Sí. Es que yo... Yo...... ¡¡Buuaaaah!!
Albus: ¡Venus, no llores!

Del otro lado de la puerta están Rosas, Elaice y Elena, los tres escuchando todo desde el exterior del dormitorio.

Elaice: Ay, quería escuchar a Venus decírselo.
Rosas: Ahora sí no entiendo nada.
Elena: Elaice, ¿Cómo es que Albus supo que somos huérfanos?
Elaice: Yo se lo dije, el viernes.
Elena: ¿Por qué?
Elaice: Tarde o temprano él podría haberlo descubierto, pero llegó a preguntarme, no tuve problema al decirle.
Rosas: Ajám, y por lo que escuchamos, a él no le parece problema.
Albus: ¿Por qué me parecería un problema?
Elena: ¡¡Aaah!! Albus, me asustaste.
Albus: Discúlpa Elena. Amigos, mi mamá me dijo que podía invitarlos a comer a mi casa hoy, como hace días. ¿Pueden?
Elaice: ¡Sí! Me encantaría.
Rosas: Claro que puedo, me encanta la comida que prepara tu mamá.
Elena: Iré también, ¿Y Venus?
Albus: También vendrá, sólo se está cambiando, por eso salí también.

La puerta del dormitorio de los chicos se abre, de ella sale Venus, tranquila y aliviada, camina hacia los demás para reunirse y partir.

Venus: Ya estoy lista.
Albus: ¿Ustedes?
Rosas - Elaice: ¡Listos!
Elena: Yo también.
Albus: Muy bien, ándando.

Albus al dar la señal comenzó a correr, dejando atrás a sus amigos, pero ellos están alegres de que puede moverse sin dificultad alguna y deciden ir tras él de la misma forma.

Salen del orfanato, Albus da un salto para bajar más rápido desde la planta alta para llegar a la calle, descendió lentamente y sin problemas, sus amigos tuvieron que bajar con cuidado por las escaleras.

Ninguno de los cinco parece llegar al cansancio, al contrario, están muy motivados, inclusive llegaron a tener el mismo nivel de velocidad.

La Luna Sagrada desapareció del cielo y la luz del día volvió, las nubes se despejaron y el los rayos del sol resplandecen todos los rincones.

Finalmente llegó Albus a casa, él da la señal de su llegada.


Albus: ¡Mamá! ¡Mamá, ya llegamos!
Adabella: *Mientras sale de la casa* ¿Albus? *Sonríe* Hijo, te veo muy alegre.
Albus: Mamá, ¡Ya puedo moverme bien de nuevo! ¡Puedo correr! ¡Puedo saltar!

Albus entró a la casa, sus amigos llegaron también segundos después, saludan a la madre de Albus.

Adabella: Qué bueno que hayan decidido acompañarnos hoy niños, ¿Qué tiene a Albus tan contento?
Rosas: *Sonríe* Albus puede moverse bien como antes.
Adabella: Lo vi entrar tan alegre. Pasen, estoy por servir la comida.

Los niños entraron a la casa, primero dirigiéndose cada uno a lavarse las manos, pronto Albus bajó para acompañarlos.
La mesa fue servida y todos almorzaron con buen provecho, inclusive platicaban sobre ellos mismos, tanto en la escuela como en la vida diaria para conocerse un poco más.
Tras una hora, los amigos de Albus decidieron retirarse sin anter agradecer por la invitación.


Rosas: Muchas gracias por todo mamá de Albus.
Elaice: ¡Mmm! ¡Sus platillos son tan deliciosos!
Elena: Nuevamente fue un placer compartir un momento con usted y su hijo señora.
Venus: ... Gracias, por todo.
Adabella: Je je, niños... Mañana se cumplirá una semana de habernos conocido.
Elena: Así es. Pero, ¿Tiene algo de especial?
Adabella: Todos los días tienen algo de especial, uno espera volver a ver a sus seres queridos al día siguiente, es como yo, que espero ver a Albus luego darle las buenas noches antes de dormir.
Rosas: *Baja la mirada* ... Es verdad que, yo siempre espero volver a contar con mis amigos, aunque esté enojado con ellos. Si despertara, pero sin Elaice a mi lado, no sabría qué hacer...
Elaice: *Mirando a Rosas* R-rosas, ¿Lo dices en serio?
Rosas: S-sí, sin Elena, o Venus... No, no quiero perderlos amigos.
Elena: Rosas, ¿Estás, llorando?
Venus: N-no llores Rosas...
Adabella: Está bien, no tiene por qué contenerse, incluso yo me sentiría muy mal si no volviera a saber de ustedes.
Rosas: A-aah...
Adabella: Mientras estemos unidos, no habrá fuerza que nos separe.
Niños... Si tienen alguna inquietud, no duden en venir a verme.
Rosas: *Respirando más tranquilamente* ... ¡Sí! Estaremos bien.
Adabella: Y, pueden llamarme mamá, sin importar si no son mis hijos, pero quiero considerarlos como tales.

Rosas fue el primero en abrazar a Adabella tras escuchar que podía llamarma mamá, aun sin ser su madre biológica.
Elaice vio a Rosas tan contento que, salió una lágrima de su ojo y también le abrazó, Elena y Venus también.
Albus se quedó pensando en la situación, hasta que vio que Elena temblaba demasiado, por lo que se acercó a ella para tomarle la mano.


Albus: Como hermanos, ¿No lo crees Elena?

Al final, todos se despiden, los chicos toman camino de regreso al Orfanato Crepúsculo y Adabella y Albus entran a su casa.

Al caer la noche, Albus está en su habitación, preparado para dormir recostado sobre su cama.
Todavía no entra el sueño hacia él.


Albus: Mmm... Si extiendo la mano, ¿Aparecerá como en aquella vez?

Albus extendió su brazo izquierdo al aire, extendiendo su mano, cierra los ojos y se imagina con claridad aquella Espada de mango rubí.
En un instante, el cuarto completo se iluminó, al desaparecer el destello, la misma Espada apareció, reluciendo su brillo.


Albus: Wooow... Aquí está.
Adabella: *Del otro lado de la puerta* Albus, ¿Estás dormido?
Albus: (¡Oh no! ¿Qué dirá si la ve?) ¡No mamá!
Adabella: Albus, voy a entrar.

Tan rápido como pudo, Albus guardó la Espada a un lado suyo, cubriéndola con la sábana.
Al instante, Adabella abre la puerta y entra a la habitación, acercándose a Albus y tomando asiento a un lado de él.


Adabella: Albus, ¿Cómo te sientes?
Albus: Me siento bien mamá.
Adabella: Me alegra saberlo. Venía a darte las buenas noches hijo, que descanses.

Adabella le da un beso en la frente para despedirse, se retira de la habitación cerrando la puerta.
Al estar solo, Albus revisó de inmediato su lado derecho, pero se llevó una gran sorpresa.


Albus: (¡La Espada... No está!)

En la habitación de Adabella, ella se prepara para antes de dormir.
Antes de apagar las luces, se dirige al closet y revisa si todo está en orden antes de dormir, al fondo de todo, se encuentra la Espada Rubí, guardada en su funda.


Adabella: Albus... Espero que no te hayas metido en algún problema. Confío en tí hijo, ya que la Luna Sagrada podría traernos muchas consecuencias.

Final del Capítulo.

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MensajePublicado: 07 Dec 2011 10:17 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 6 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 6 - Un Segundo Intento.
¿Qué Hay Para Hoy?


5 de Septiembre.


Se despide el mes de Agosto para darle la bienvenida al mes de Septiembre del presente año.
Albus y sus amigos han pasado los últimos días en plena tranquilidad, en el transcurso de regreso a casa, hacen planes para la tarde.


Elaice: Aahh... Todos los problemas de matemáticas están papitas, los resolví todos y sin borrones.
Rosas: Yo terminé a tiempo, aunque corregí muchas veces.
Venus: Yo no pude terminar...
Elena: ¿No terminaste Venus?
Venus: Bueno, no entregué mi trabajo, es que no le entiendo.
Elaice: ¿Y por qué no le pides ayuda a Albus? Él terminó los problemas también.
Venus: ¿De veras? ¿Y por qué no me ayudas tú?
Elaice: Es que andaré ocupada, no puedo.
Venus: ¿Elena? ¿Rosas?
Elena: También estaré ocupada Venus, lo lamento.
Rosas: Le prometí a Darién y a Wind que hoy jugaría con ellos, una sincera disculpa.
Venus: Aww... Chicos...
Elaice: Ya te dije, ve con Albus, quizás y terminando tu tarea tengan una cita, después de todo, a Albus--
Venus: ¡Deja de decir que le gusto a Albus!

Venus grito, Albus y Adabella escucharon atentamente, Albus se encogió en el asiento mientras Adabella ríe.
Venus se sonrojó y se tapó la cara, Elaice se contuvo la risa, pues le pareció gracioso.
Albus se levantó y volteo a ver a Venus.


Albus: ¿Quieres, que te ayude con tu tarea?
Venus: *Sonríe* Por favor, me encantaría.
Elaice: ¿Ven lo que les digo?
Elena: ¿Dijiste algo Elaice?
Elaice: Nah, nada.
Adabella: Entonces, si Albus ayudará a Venus con su tarea, lo harán después de comer.
Los Cinco: De acuerdo.

Previamente Adabella los invitó a comer a su casa, como los han hecho en días anteriores, los niños los acompañan luego de salir de la escuela y llegar de nuevo a El Naranjito.
Una vez que todos están presentes, los chicos descansan en el patio mientras Adabella prepara la comida, lista dentro de unos minutos.


Elena: ¿En qué estarás ocupada Elaice?
Elaice: Emm, tengo que afinar mi puntería con mi Arco.
Albus: Ahora que recuerdo, hace días vi que Rosas y tú tenían una Espada y un Arco.
Rosas: Tú también tenías una Espada, la vimos cuando luchaste con el Espíritu del Viento.
Elaice: También un Arco, no como el mío, pero igual era un Arco.
Albus: ¿Y de dónde las sacaron? ¿Puedo verlas?
Rosas - Elaice: *Asentan* Claro.

Elaice extendió al frente el brazo izquierdo y Rosas el derecho, ambos cerraron los ojos hasta concentrarse, y en pocos segundos, pequeños haces de luz dieron forma y se materializaron el respectivo Arco y Espada en sus manos.

Albus: ¡Wooow!
Elaice: Asombroso, ¿Verdad?
Rosas: Sí, pero esto en un secreto entre nosotros.
Elena: Albus, si tú también puedes, has aparecer tu Espada.
Albus: Mmm... No puedo.
Elena: ¿No puedes?
Albus: Es que, no sé cómo, sólo apareció en esas veces porque me sentía en peligro.
Rosas: Intenta cerrar los ojos, concéntrate y extiende tu brazo, intenta llamarla.
Albus: Lo intentaré, gracias Rosas.

Albus extendió su brazo izquierdo, cerró los ojos y su puño, intentando llamarla.
Los chicos lo miran muy atentos, esperando cualquier señal, de repente el brazalete de Albus comenzó a brillar incandescente, tan fuerte que todos se cubrieron las caras, excepto Albus quien parecía no ser perjudicado por la intensidad.
Al desaparecer toda la luz, apareció la Espada de Albus.


Elaice: Cieeeelos...
Rosas: ¿Por qué tu Espada apareció, pero la luz era muy fuerte?
Albus: No lo sé, todas las veces que la he usado, siempre sale así.
Venus: Es la misma Espada con la que Albus me defendió de las babosas aquel día.
Albus: ¡Ve-venus! ¡Era un secreto!
Elaice: ¿Te defendió? ¿Cuándo?
Venus: ¿Albus?
Albus: Mmm. No guardemos el secreto, les contaremos.

Albus y Venus se apoyaron para recordar con claridad lo que sucedió hace semanas.
Todos quedaron pensativos, hasta que Elaice alzó la voz.


Elaice: Les mentiría si les dijera que nosotros tampoco sabíamos.
Albus: ¿Cómo? ¿Ya sabían?
Rosas: De las babosas, sí. Aparecieron misteriosamente hasta hace un año. Vinieron a causar destrozos y nos deshicimos de ellas, pero no sabíamos que podían transformarse.
Elaice: Cuando supimos que podían hacerlo, fue un día en la escuela, el día en el que Albus se tropezó y no podía caminar.
Rosas: Ese día nos deshicimos de uno de ellos quienes parecían alacranes, dos se nos escaparon porque Markus los derrotó, pero no los destruyó.
Albus: ¿Markus?
Venus: Sí, cuando jugábamos a las escondidas y él se ofreció a buscar a los demás que se habían perdido.
Elaice: Ese día en el que Elena y tú faltaron, destruímos a los otros dos, Rosas y yo, Venus venía con nosotros.
Venus: ¿Creen que, haigan más de esas cosas?
Elaice: No lo sabemos, creíamos haberlas destruído a todas y volvieron a aparecer.
Elena: ¿Creen que sea, por eso de la Luna Sagrada?

Todos se quedaron pensativos, sin ningún argumento y ninguna idea, todo es un misterio total para los cinco.

Adabella: ¡Niños, ya está todo listo! ¡Entren a lavarse las manos!

Venus: Ya está la comida, pero, sus Espadas, tu Arco Elaice.
Elaice: Siempre desaparecen si las soltamos, no te preocupes Venus.

Albus, Elaice y Rosas fueron los primeros en estar de pie, soltando sus respectivas armas y estas desaparecen antes de tocar el suelo.
Elena fue muy callada, Albus lo notó, pero decidió no hablar al menos en el momento.

Todos están en la mesa compartiendo el almuerzo, Venus se perdía en su mente constante veces, Rosas le ayudó a despertar, pues si no se apresuraba, se enfriaría su platillo.
De repente Rosas se detuvo, está tratando de recordar algo que le mencionaron sus amigos del orfanato hace días, Elaice ve que Rosas está paralizado, cosa que llamó su atención.


Elaice: ¿Te ocurre algo Rosas?
Rosas: ¿Hoy ocurría algo?
Elena: ¿En dónde?
Rosas: En el orfanato, no recuerdo bien, pero era algo de una visita.
Elaice: Ah, ya me acordé, era algo de una escuela que va a visitarnos, nada importante al menos para mí.
Rosas: Mmm...
Adabella: ¿Una escuela vendrá a verlos? ¿Cuál?
Rosas: No escuché muy bien cuál, pues nuestra supervisora no nos anunció nada de eso, parece que todo sería de sorpresa, al menos yo y unos cuantos nos enteramos a oídas.
Adabella: Es una pena, pero sé educado en su momento Rosas, debes dar una buena impresión de tí.
Rosas: Claro, lo haré.
Albus: Ya terminé mamá.
Adabella: Lavas tu vaso, tu plato y los cubiertos que usaste.

Albus fue el primero en levantarse de la mesa, sin embargo esperó a que todos terminaran de comer y se ofreció a lavar todos los trasters usados.
Después de lavarse las manos, Rosas y Elaice tomaron sus mochilas y se dirigieron a la entrada de la casa de Albus.


Rosas: Gracias.
Adabella: Gracias a dios mis hijos. ¿No va Elena con ustedes?
Rosas: Ella me dijo que se quedaría, ¿No se lo dijo?
Adabella: No, pero lo más seguro es que esté en la mesa con Albus y Venus. No hay problema si se queda.
Elaice: Si terminan su tarea a tiempo, vendremos a verlos.
Adabella: Está bien, aquí los esperaremos.
Rosas - Elaice: Qué tenga un buen día.
Adabella: Igualmente niños.

En el camino, Rosas iba mirando el cielo, Elaice va callada, pero se desespera y alza la voz por Rosas.

Elaice: Rosas, ¿Qué harás con Wind y con Darién?
*Rosas está en las nubes*
Elaice: Rosas, ¿Me estás escuchando?
Rosas: ¿Eh? Disculpa, no escuché lo que dijiste.
Elaice: Dije que qué harás con Wind y Darién, pero veo que algo te pierde, ¿En qué piensas?
Rosas: Nada importante, bueno, si te digo, prométeme que no te enojarás.
Elaice: *Sonríe* ¿Por qué lo haría?
Rosas: *Suspira* Escucha. ¿Recuerdas que hace dos años nos visitó una escuela y vino una niña?
Elaice: Sí lo recuerdo, la más destacada de tal generación.
Rosas: Pues, ella vendrá de nuevo hoy, y, estoy emocionado.
Elaice: [Algo extrañada] ¿Y eso?
Rosas: Pues esa niña... Es muy linda, y me gustaría volver a verla, se llama Jovita, una niña rubia y ojos como los míos, ay cielito lindo...
Elaice: ... No te, no te gusta esa niña, ¿Verdad?
Rosas: N-no, sólo dije que es muy linda.
Elaice: *Con las manos detrás de la cabeza* De todos modos, no estoy interesado en conocerlas, prefiero seguir practicando con mi Arco.
Rosas: ¿De verás? Bueno, a mi sí me gustaría conocer a Jovita, hace dos años tuve mucha pena de hablarle, pero hoy será mi oportunidad y no la desperdiciaré.
Elaice: [Irritada] Si tanto quieres conocerla, por qué no cuando ella llegue, ¿La invitas a salir?
Rosas: Elaice, ¿Estás molesta?
Elaice: ¡Claro que no! Sólo te estoy diciendo qué podrías hacer, ya que dices que ella es muy linda.
Rosas: *Sonríe* Elaice, vamos, tú también eres una niña muy li--
Elaice: ¡No me trates como una niña!
Rosas: (Se molestó... Es cierto que a Elaice no le gusta que la traten como una niña, pero ella, tiene algo que otras chicas no tienen... ¿Acaso yo soy el único que puede verlo?)

Llegaron al Orfanato Crepúsculo, subieron las escaleras y llegaron a la planta alta.
En el campo se encuentran Wind y Darién luchando con Espadas de Madera; aun desde distancia, pueden ver con qué mano emplean, Wind es zurdo y Darién es diestro.


Rosas: ¡¡Chicooos!!

Wind: Mira Darién, es Rosas.
Darién: ¡Te estábamos esperando!

Rosas: ¡Ya voy! Bueno Elaice, yo iré a jugar con ellos, ¿Segura de que no quieres quedarte?
Elaice: Gracias Rosas, pero ya te dije lo que quiero hacer. Te veré después. Ah, y suerte con tu Jovita.
Rosas: [Deprimido] Elaice, yo no...

Mientras Elaice se iba, Rosas se quedó en medio.
Wind y Darién se preguntan qué hace ahí parado, por lo que fueron a verlo para averiguarlo.


Darién ¿Estás bien Rosas?
Rosas: S-sí, eee-estoy bien...
Wind: No te ves bien, ¿Por qué estás triste?
Rosas: ... Por Elaice, se enojó conmigo, no quería que...
Darién: Relájate amigo, no creo que esté siempre enfadada contigo.
Wind: Ah, Rosas... Tú y Elaice, desde que se conocieron por primera vez han sido todo un caso.
Rosas: ¿W-wind?
Wind: Ese día los tres lo recordamos, te escapaste de muy pequeño del orfanato cuando encontraste a Elaice, todos nos sorprendimos por tu hazaña.
Darién: Sí, recuerdo un poco, fue de muy noche, fuiste muy valiente.
Rosas: Esa noche, escuchaba a alguien llorar, por un segundo pensé que era la llorona, pero no tuve miedo y seguí, y la encontré. Desde entonces he crecido con ella, hemos sido muy unidos y siempre estamos buscándonos. Siempre soy yo quien llora, pero Elaice siempre está conmigo... Pero hoy no creo.
Darién: ¿Pero por qué? No puede estar tan enfadada.

La supervisora encontró a los chicos y se acercó a ellos.
Se le ve algo apresurada.


-Niños, necesito de su ayuda.-
Wind: ¿Qué ocurre?
-Recibí una llamada de parte de la escuela que vendrá, ya vienen en camino y los necesito para que sean los guías de las niñas que nos visitarán.-
Darién: Claro. Vamos Rosas.
Rosas: S-sí.
Wind: *Sonríe* Tranquilo hermano, ya verás que todo se solucionará.
Rosas: [Un poco mejor] Gracias, Wind.

Los chicos fueron primero a sus dormitorios para dejar sus Espadas de Madera, después se dirigen a la dirección principal del orfanato, donde recibirán las indicaciones de la supervisora.
Y una vez dentro...


-No deben tardar en llegar. Bueno niños, sólo tres niñas llegarán, así que cada uno les mostrará con detalle las instalaciones del lugar.-
Rosas: (No había visto a la supervisora tan, interesa...)
Wind: Oiga, ¿De qué escuela son?
-Esas niñas vienen desde la escuela primaria Pablo Hernández de Minatitlán, las tres son las más destacadas de su generación, estudian el cuarto grado.-
Darién: Estem... Supervisora, creo que ya llegaron.

Darién al estar más cerca de la ventana se asomó a ver afuera, muchos niños veían a una camioneta que llegó, de ella bajaron una profesora mayor de edad y tres niñas.
Wind y Rosas también se asomaron, Rosas al reconocer a una niña se puso muy nervioso y se escondió detrás del escritorio de la supervisora.
Aquella profesora les dijo a las niñas que la siguieran, se dirigen al despacho de la supervisión, Wind camina hacia la puerta, calculando el tiempo para abrirles y darles la bienvenida.
Segundos después, se escucha el primer golpe a la puerta, Wind de inmediato responde y las deja pasar.


Wind: Buen día señoritas.
Darién: Buenas tardes.
-Es un placer tenerlas como visitas directora.- Dice la supervisora.
-Gracias por recibirnos. Es muy amable este niño de cabello plateado.-
Wind: Para servirle.
-Gracias Wind. ¿En qué estábamos? Ah, chicos, tal como les dije, cada uno les mostrarán a las niñas el lugar.-
-Una, serás acompañada por este joven de cabello plateado.-

La niña de nombre Una no decía nada, sin embargo Wind se acerca a ella y le ofrece cortesía.
Una es una niña de cabellos largos color azul hielo, casi cyan, que le llegan a la cintura, ojos rojos semiclaros, tez blanca, al igual que sus otras dos compañeras porta el uniforme.


Wind: Mi nombre es Wind, ¿Adónde le gustaría ir? *Ofrece la mano*
Una: ... ¿En dónde, están los baños?
Wind: ¡Ja ja! Sígame por favor.
Darién: (Wind siempre me sorprende con su actitud de caballero, hasta por más rara que sea la pregunta, responde normal.)

Wind salió con Una, y posiblemente den una vuelta por el orfanato.
Tanto la supervisora como la directora se quedaron maravilladas por el comportamiento de Wind.


Darién: Disculpen, ¿Hay algo que pueda hacer?
-Por supuesto niño. Andrea, él será tu compañero.-
Darién: [Se le ve impresionado] (¿Así de repente?)

Andrea es una niña de piel blanca, cabello largo castaño de tonos parecidos a los de Darién; en él lleva puestos dos broches; sus ojos son verdes, lleva un cuaderno entre las manos y un lápiz.

Darién: ¿Te ayudo con tu libreta?
Andrea: No gracias.
-Vayan a las canchas deportivas Darién, ¿Puedes?-
Darién: Sí. Vamos Andrea.
Andrea: Está bien.

Darién salió con Andrea, las únicas que quedaban dentro eran la supervisora, la directora y una chica rubia, Rosas también está adentro, pero no ha salido de su escondite.

-¿Rosas? ¿Rosas estás aquí adentro? Te necesito para que seas el compañero de... Niña, ¿Cómo te llamas?-
-Ella es Jovita, ¿Rosas dices que se llama el chico? Creo recordarlo hace dos años.-

Jovita es una chica de cabello rubio, su tono de piel es similar al de Rosas, así como el color de sus ojos.
Se le ve como deprimida, Rosas la mira desde donde él está, pero al poco tiempo decide salir y se acerca donde están las demás.


Rosas: ¿Me, me buscaba, supervisora?
-Rosas, qué bueno que estás aquí.-
Jovita: ¿Rosas?
Rosas: [Nervioso] T-tú debes ser Jovita, e-encantado.
Jovita: Un placer Rosas. Es la segunda vez que nos vemos, la primera fue hace dos años.
Rosas: S-sí, lo recuerdo.
Jovita: [Contenta] Maestra, estaré con Rosas, con permiso supervisora.
Rosas: ¡Ah-aaah!

Jovita tomó la mano de Rosas y comenzó a correr, en consecuencia Rosas también, aunque forzado.
Ambos, y guíados por Jovita, recorrieron parte del lugar hasta llegar a la alberca, no había nadie.
Al estar cerca de una banca, Jovita toma asiento para descansar, Rosas sólo se recarga sobre sus rodillas para recuperar el aire.


Rosas: Vaya, corres muy rápido.
Jovita: ¡Ja ja! Cuánto tiempo ha pasado Rosas, dos años.
Rosas: Ajá, pero, nunca nos hablamos, y estás muy contenta.
Jovita: ¡Sí, pensé que no volvería a verte!
Rosas: ¿Querías verme? ¿De verdad?
Jovita: Sí. Fuiste el único que estuvo todo el día conmigo hace tiempo, y nunca te lo agradecí.
Rosas: *Evade la mirada* Yo me quedé callado todo día, yo debí de haber dicho algo.
Jovita: *Le toma la mano* No te preocupes, hoy tenemos otro día y podemos aprovecharlo al máximo. ¿No crees?
Rosas: *Sonríe* Claro.

Desde muy lejos, los observa Elaice, muy seria y muy disgustada.
Tiene su Arco a la mano, pero lo suelta y desaparece, bajó la mirada y negó hacia el suelo.


Elaice: (... Rosas... No estoy enfadada contigo, pero si así eres feliz, yo también lo seré...) ¿A quién quiero engañar? ¡Perdóname Rosas!

Elaice huyó del lugar, el grito que dio lo logró escuchar Rosas, pero no podía dejar a Jovita, ahora estaba más preocupado.
Wind caminaba junto con Una, mostrándole algunos lugares como el dormitorio; vio que Elaice corre ciega, lo cual le mete dudas.


Wind: ¿Qué tendrá Elaice?
Una: ¿Es una amiga tuya?
Wind: Sí, pero se veía muy mal. ¿Qué le habrá pasado?
Una: ¿Quieres ir a verla? Te acompañaré.
Wind: Muchas gracias Una.

Wind vio a tiempo que Elaice tomó camino hacia su dormitorio, fue fácil llegar allá e ir a verla.
Junto con Una, tocaron la puerta.


Wind: Elaice, ¿Podemos pasar?
Una: ¡Ah! ¡W-wind!
Wind: ¿Qué? Oh wow, ¿Tenía que ser ahora?

Dos Limos Azules aparecieron detrás de ellos, Una se asustó, Wind se interpuso frente a ella.

Wind: ¿Sabes guardar un secreto?
Una: ¿De qué tipo?
Wind: Sólo observa.

Wind extendió su brazo izquierdo, abriendo la palma de su mano, cierra los ojos y se concentra.
Haciendo un movimiento giratorio en sus manos un destello es creado, dejando en su lugar una Espada de empuñadura verde hoja.


Wind: Estaremos bien, no te angusties. Parece que hoy me toca ser también de guardia.
Una: Wind...

Final del Capítulo.

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MensajePublicado: 15 Dec 2011 9:11 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 7 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 7 - ¡Espadas Unidas!
A Tu Lado Lucharé.


En las afueras, en los campos deportivos, se encuentran Darién y Andrea viendo a los demás niños jugar futbol.

Darién: ¿Qué tiene este deporte que todos lo juegan?
Andrea: Es muy entretenido, tanto verlo como jugarlo.

En un momento, uno de los niños pateó la pelota a modo de enviarla al aire, y justo al caer se escucha que algo reventó como un globo, eso fue el mismo balón, el cual se ponchó tras haber caído sobre una roca puntiaguda.
Todos los niños se desanimaron y comenzaron a discutir, la pelota en medio de todos.


Darién: No no, van a comenzar a pelear. Andrea, ¿Podrías disculparme un momento?
Andrea: Está bien.

Mientras Darién se acercaba a tranquilizar a los niños, Andrea abrió su cuaderno y tomó su lápiz, comenzó a dibujar la pelota justo antes de que esta sufriera una rotura.
Al terminar, arrancó la hoja, la dobló hasta formar un avión de papel y lo arrojó al aire.
Darién tiene dificultades para calmar las tensiones de los pequeños, pronto se desorbitó cuando fue golpeado por el avión que Andrea lanzó, él no supo que ella fue.
Desarma el avión para ver qué.


Darién: ¿Eh? ¿El balón?

La duda lo obligó a mirar de nuevo el balón, a la vez porque todos los niños se quedaron callados, a la vez impresionados, él incluído.
El balón está como nuevo, como si no hubiese sufrido ningún rasguño, aunque pronto los niños no se contuvieron y la reestrenaron.
Regresó al lado de Andrea, sigue apantallado.


Darién: ¿Viste eso?
Andrea: ¿Qué cosa?
Darién: El balón, estaba ponchado, y de repente, como si nada le hubiera pasado.
Andrea: ¿En serio? No me dí cuenta.
Darién: Fue increíble... Bueno, es la segunda cosa que me ha sorprendido en la vida.
Andrea: ¿Cuál fue la primera?
Darién: Eso, no puedo decírtelo, al menos no en este momento.
Andrea: Cómo quieras.

Pronto el viento comenzó a soplar, pero con debilidad.
El día comenzó a caer hasta sumir todo el lugar en la noche, en el cielo se podía ver la luna, pero era una azul oscura, como la media noche, pero está muy oscura.




Andrea: ¿Ya es de noche?
Darién: No... Pero está la luna, tan azul...

Mientras tanto, en la casa de Albus, él se encuentra ayudando a Venus con su tarea, mientras Elena lee un libro, pero no un libro de la primaria.
Todos se dan cuenta del repentino anochecer, su curiosidad los condujo a la ventana de la sala para ver las afueras.


Albus: ¿Chicas, es la Luna Sagrada?
Elena: No estoy segura, cuando estábamos con el Espadachín Romain, la Luna Sagrada era roja.
Venus: *Bostezo* Albus... Tengo sueño...
Albus: ¿Ah sí? Pues...

No había terminado la oración y al instante Venus cayó dormida, afortunadamente colapsó en un sofá.
Adabella bajó muy rápido de las escaleras, fue hacia donde están los niños y cerró las cortinas.


Adabella: Niños, no salgan afuera.
Albus: ¿Pero por qué no?
Adabella: Es peligroso, no sabemos qué podría pasar. Albus, sube con las niñas a tu habitación y quédense ahí... Albus, ¿Qué le pasó a Venus?
Albus: Se, quedó dormida.
Adabella: Sube con Elena mientras, yo llevaré a Venus.
Albus: Claro mamá, vamos Elena.

Albus y Elena fueron los primeros en subir por las escaleras, mientras Adabella recoge a Venus, los niños siguen viendo las afueras por la habitación de Albus, hasta que escucharon a Adabella subir y cerraron las persianas.

Adabella: No te importará si Venus ocupa tu cama ahora, ¿Albus?
Albus: No. Esperaremos a que despierte.
Adabella: ¿Y terminaron su tarea?
Albus: Sí, exactamente antes de anochecer.
Adabella: Bueno niños, quédense aquí hasta nuevo aviso. Cerraré la puerta.

Adabella sale de la habitación y cierra la puerta.
Albus se queda pensando sobre la situación mientras Elena vuelve a tomar su libro, mismo que llama la atención de Albus.


Albus: ¿Te gusta mucho leer Elena?
Elena: Sí, me gusta. Te prestaría un libro, pero sólo tengo este.
Albus: ¿Puedo verlo?
Elena: ... No creo que le entiendas.
Albus: Vamos, no está en otro idioma.

Albus se acercó a Elena para ver una de las páginas, justo la que está leyendo Elena.
El resto de los carácteres no los entiende, excepto un párrafo.


Albus: "Coloco mi mano enfrente para detener un maligno conjuro.
Bloqueo la oscuridad, jamás contaminarás a este corazón puro."

Aunque no era una orden, Albus extendió su brazo derecho y abrió la palma de su mano.
En cuestión de segundos, apareció un escudo circular rosa frente su mano, a donde él la movía, este le seguía, y pronto desapareció.


Elena: ¡¿Qué fue lo que pasó?!
Albus: Elena, no grites, Venus está dormida.
Elena: Albus mira, uno de los párrafos del libro desapareció. ¿Qué leíste?
Albus: Pues sólo eché un vistazo, leí un texto que pude leer, lo recité y pasó.
Elena: Mmm... Esto es raro. Muchos de los párrafos del libro que he leído han desaparecido, después de leerlos. Albus, este libro... Prométeme que guardarás el secreto.
Albus: Lo prometo.
Elena: Bien. Este libro, no es un libro común, es un libro de hechizos, desde que lo encontré, he aprendido a usar magia, pero todavía no sé manejarla adecuadamente.
Albus: ¿En serio? ¿Puedes mostrarme un hechizo?
Elena: Esto no es un juego Albus, pero, te mostraré uno sólo porque tú ya me confiaste el secreto de tu Espada. Dame espacio por favor.

Elena se levantó, se puso en medio del cuarto y juntó sus manos.
Cerró los ojos para concentrarse, Albus mira atentamente todo lo que hace Elena.
De repente el cuarto completo se tornó más oscuro, las manos de Elena comenzaron a brillar rojas en contorno, al separarlas se formó una Bola de Fuego, la cual sujeta como si se tratara de una pelota.


Albus: ¡Asombroso!
Elena: ¡Ah!... ¡Abre, la ventana!
Albus: ¿Elena? ¿Elena estás bien?
Elena: ¡Me quema! ¡Abre la ventana Albus!

Al ver una mueca con dolor de parte de Elena, Albus de inmediato abre la ventana de su habitación sin saber por qué se lo pidió encarecidamente.
Elena arrojó la Bola de Fuego hacia afuera, quien al chocar con una pared se deshace sin dejar rastro.
Se hincó en el suelo, jadeando de cansancio.


Albus: ¿Estás bien Elena?
Elena: S-sí... Un poco cansada.
Albus: ¿No te quemaste las manos?
Elena: La bola era muy caliente, pero no me quemé. Mira.

Elena le mostró sus manos a Albus, es cierto que no sufrió ninguna quemadura, ambas palmas están intactas, sin embargo Albus se ve muy preocupado.

Todos los niños que están en los campos deportivos en el Orfanato Crepúsculo presencian la Luna Sagrada, a muchos, tan sólo verla los pone tristes.
Rosas y Jovita parece que no tomaron en cuenta el cambio del día a la noche, pero Jovita fue la primera en hablar.


Jovita: Rosas, ¿Puedes ver la luna?
Rosas: *Mirando al cielo* Sí. La luna es completamente azul.
Jovita: ¿No es hermosa Rosas?

Rosas se quedó callado, escuchó lo que preguntó Jovita más no respondió.
Vio el reflejo de la Luna Sagrada, sin saber qué es, en el agua, era lo único que reflejaba desde el cielo.


Rosas: No hay estrellas en el cielo. ¿Por qué?

Jovita tampoco pudo contestar la pregunta, no la ignoró, pero se quedó pensando en lo último.

En el interior de los dormitorios, Wind defiende a Una de los Limos Azules, trata de ahuyentarlos con su Espada, intenta cortarlos pero estos esquivan al desplazarse hacia atrás.


Wind: ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo darles?

Pronto, los Limos se juntaron y se formaron a ser uno solo.
En cuestión de segundos adoptó la forma de una Rata Gigante, preparada para atacar ante cualquier movimiento.
Una se asustó, más Wind no retrocedió.


Wind: Quédate atrás. Escóndete si es necesario, pero no estés cerca de mí, me entorpecerías.

Una dió pasos atrás, Wind se preparó para luchar tan pronto como la rata respondiera.
El roedor es el primero en atacar, corre hacia Wind para morderlo, pero él esquiva al impulsarse contra la pared y saltar, quedando detrás de la rata con la oportunidad de un corte perfecto.


Wind: ¡Se acabó! ¡Desaparece!

Tomó la cola de la rata, como la fuese a jalarla, para acercarse y clavar su Espada en la espalda del animal.
Al caer, la rata pegó un grito muy agudo antes de morir, todavía antes de desaparecer, golpea a Wind con su cola, lo tomó desprevenido, por lo que recibió el golpe directamente.
La Rata Gigante se desvanece lentamente, Wind cae al suelo y su Espada desaparece antes de tocarlo.
Una se acercó a él, está inconsciente por el ataque, pero no sufrió una herida grave.


Una: ¡Wind! ¡Wind no me dejes!

La puerta del dormitorio de Elaice se abre, ella sale armada con su Arco, se sorprendió al ver a Wind en el suelo.

Elaice: ¿Qué pasó aquí?
Una: Wind me defendió, de un monstruo.
Elaice: Llévalo ahí adentro, y no salgas si no te doy mi señal.
Una: De acuerdo. ¿Qué harás tú?
Elaice: Tengo algunas cosas qué hacer.

Elaice se encarreró, Una se quedó con Wind, lo mira con tristeza, a la vez con alegría.

Una: Muchas gracias... Wind.

Al salir de los dormitorios, Elaice se sorprendió al ver el cambió en todo el lugar.
Pronto se escucharon los gritos de los niños, quienes entraron a los dormitorios apresurados y asustados, dedujo que algo sucede en las canchas deportivas.



Darién y Andrea se encuentran en problemas, ya que están siendo atacados por Ratas Gigantes, tres en total.
Los niños corren, la más asustada en Andrea, Darién no tiene opciones, pero no tiene miedo.


Darién: ¡Rápido, por aquí!

Llegaron hasta la alberca, encontrándose con Rosas y Jovita.
Al verlos, Rosas terminó sorprendido al verlos tan agitados.


Rosas: *Se pone de pie* ¿Darién?
Darién: *Jadea* ¡Ro, Rosas! ¡Haz algo, vienen a por nosotros!
Rosas: ¿De qué me hablas Darién!
Andrea: ¡¡Nooo!! ¡¡Ahí están!!

Finalmente Rosas entendió a qué se refería Darién con hacer algo.
Las Ratas Gigantes los encontraron, raspan la tierra con furia.


Rosas: ¡Chicas, escóndanse en los vestidores, y no salgan de ahí!
Jovita: ¡No Rosas, me quedo--
Rosas: Para nada, es muy peligroso si se quedan.

Andrea no dudó en ir a refugiarse, Jovita no estaba convencida, pero se retiró en unos segundos.
Sólo quedaron Darién y él, Rosas cerró ambos puños y los juntó, el izquierdo encima del derecho, y se concentró.
En poco tiempo apareció su Espada, también verde la empuñadora como la Espada de Wind, sólo que la suya tiene un color un poco más acuático.


Darién: Ten cuidado Rosas.
Rosas: Estaré bien, tú también deberías esconderte.
Darién: No. Aunque no tenga una Espada como la tuya, al menos te apoyaré.
Rosas: No te acerques entonces.

Andrea espía teniendo la puerta del vestidor entreabierta, inspirándose de la Espada de Rosas, abre su cuaderno, y con la poca luz que le ofrece la luna, dibuja una Espada con ligeros parecidos a la de Rosas.
Jovita sólo la mira trazar, y cuando ella termina, arranca la hoja y la dobla a modo de crear otro avión de papel; abre un poco más la puerta la arrojarlo hacia Darién.
El avión aterriza atascándose entre los cabellos del chico, al ser golpeado, toma la hoja y la desdobla, viendo una Espada y una funda.


Darién: ¿La Espada de Rosas? No, *mira para comparar* es algo diferente... ¿Eh? ¿Por qué me siento tan pesado?

Darién volteó a ver atrás por la derecha, cuando ve el mango de una Espada en su espalda, no dudó en desenvainarla, reluciendo su brillante hoja.
Sujetándola con firmeza a mano diestra, acompaña a Rosas en la batalla, él se sorprende al ver a Darién equipado.


Rosas: ¿Tú también Darién?
Darién: No estoy muy seguro, pero no te dejaré esta pelea a tí solo.
Rosas: *Sonríe y asenta* Muy bien, cuida tu espalda.

Darién no es novato en el manejo de Espadas, ha practicado al lado de Rosas y Wind durante un año, se podría decir que es el intermedio entre Wind y Rosas.
El primero en atacar en Darién, quien llama la atención de una rata al arrojarle piedras, esto sólo la enfureció y fue tentada a atacarlo, inclina sus patas y da un salto para caerle encima a Darién. Calcula el tiempo en el que caerá para contraatacar, sujeta su Espada con ambas manos, alzándola al aire, y justo cuando la rata estaba cerca de impactar, deja caer un corte vertical, dañándolo directamente e impidiendo su ataque.
A Rosas le va mal, pues su enemigo con quien se está enfrentando no lo deja actuar, lanzándole zarpas y él sólo bloquea los ataques con su arma.
Darién piensa si ayudarlo, pero es provocado por la rata sobrante.


Darién: ¡Vamos! ¡Atácame!

Una flecha es disparada a distancia, golpeando a la rata que entretiene a Rosas, cae al suelo más no fue derrotada, regresó a la forma de un Limo Azul.
Elaice llegó a donde se encuentran Rosas y Darién.


Darién: ¡Elaice!
*Rosas se inclina para recuperar aire*
Elaice: ¿Estás bien, Rosas?
Rosas: Ah... Algo... Pero, quería saber cómo estás tú.
Elaice: Luego hablamos, ahora hay que encargarnos de eso. A propósito Darién, ¿De dónde la sacaste?
Darién: No lo sé. Pero no perdamos el tiempo hablando de eso.
Rosas: Elaice, ¿Sigues enfadada conmigo?
Elaice: ¡Que te calles Rosas! ¡Estoy mal si es lo que quieres saber!
Rosas: ... Es mi culpa.

El Limo Azul se acercó a la Rata Gigante, envolviéndola completamente, haciendo que todo su cuerpo de azul se torne negro, como la oscuridad, revelando unos ojos rojos, casi al rojo vivo.
Darién y Elaice ya están listos, pero Rosas se deprimió por Elaice y perdió el flujo del tiempo, quedando atrapado en sus sentimientos.


Darién: ¡Rosas!
Elaice: (Sé que he sido muy cruel... Pero él ya hizo mucho por mí, debo dejarlo, porque yo soy la causa de su estado de ánimo, y si me quedo...)
Darién: ¡Ahí viene!

La Rata Gigante fijó su objetivo a Rosas por ser el único que no se mueve.
Su velocidad es mayor en comparación a hace unos momentos, tan rápida se volvió que estuvo cerca de cortarlo con sus garras, Rosas no se defendió, pero fue Darién quien se interpuso, bloqueando con su Espada y siendo empujado por la fuerza, casi cae a la alberca, el impacto fue tan potente que no le permite moverse.


Darién: Lo, lamento chicos...

Elaice: ¡Da, Darién! ... ¡Rosas! ¡Por favor no estés triste! ¡Eres la persona más importante en mi vida! Si te perdiera... ¿Qué haría?
*Rosas exhala, alza la mirada*
Elaice: Siempre soy yo quien te hace llorar, pero esta vez, estás cerca de hacerme llorar a mí...



Tan desconcertada está Elaice que no pudo defenderse del ataque repentino, y al tener a su enemigo aunos centímetros cerca, lo único que hizo fue gritar antes de recibir el golpe... Pero, Rosas, como la velocidad de un rayo, interfirió con el movimiento al bloquear con su arma.
Pese a la fuerza de la rata, resiste sin dificultad, su fuerza de voluntad lo impulsa a soportar todo el peso, hasta que el roedor flaqueó en un segundo que Rosas no desaprovechó.
Sujetó su Espada con ambas manos y empujó a su agresor, y este al perder el equilibrio, fue acabado con un corte vertical de parte de Rosas.


Elaice: ¡Ro-rosas!
Rosas: ¿Te llegó a herir?
Elaice: No... No lo hizo, pero tú...
Rosas: *Niega con la cabeza* Elaice... No lo hagas. Si te viera llorar en este mismo momento, buscaría el castigo perfecto para mí por no haberlo impedido. Es verdad que tú eres la persona indicada para hacerme llorar, pero ojo, dije sólo tú, ¿Y quién es el adecuado para hacerte eso a tí? Nadie. ¿Me escuchaste? Nadie en absoluto, porque yo prometí, desde el día que nos conocimos, que siempre estaría contigo, y evitaré a toda costa que estés triste.
Elaice: ¿Y qué hay de... De... De Jovita?
Rosas: Es verdad Jovita es una niña muy linda, y, siento cosas raras cuando estoy cerca de ella... Pero, para mí tú eres la niña más linda, y no me digas que no te trate como una niña, porque eres... Para mí también eres...

De repente, se escuchó un crujido muy fuerte, como si se tratara de un trueno, pero no fue eso, sino la Luna Sagrada que se partió en dos.

Darién: ¡¿Es eso, posible?!
Elaice: ¡Se partió como un huevo!
Rosas: ¡No sólo eso, está desvaneciéndose!

Lentamente la Luna Sagrada desaparece del cielo, debilitándose su color y devolviéndola la luz al día.
La Espada de Rosas y el Arco de Elaice también desaparecieron al estar fuera de peligro, la arma de Darién regresó al interior de la funda.
Andrea y Jovita salieron de su escondite y se reunieron con los chicos.


Jovita: Umm...
Rosas: Jovita, lamento mucho que este día no fuera el adecuado para conocernos, pero me alegra saber que ustedes dos está bien.
Andrea: [Alegre] Los vi pelear todo el tiempo. Fueron tan valientes, son unos héroes.
Darién: Bueno, hicimos lo que pudimos. Realmente quien debería ser el héroe hoy es Rosas, pues esa Espada apareció de repente en mi espalda, todo esto es raro...
Andrea: ¿Y tiene nombre tu Espada Darién?
Darién: No, ¿Por qué?
Andrea: Los héroes portan armas, y estas tienen nombres. ¿Cuál es el nombre de tu Espada?
Darién: *La desenvaina y la mira de frente* Mmm... Siendo una gran responsabilidad, la llamaré Soulmate.
Andrea: *Sujeta el mango* Me parece un buen nombre. Soulmate... Significa [Alma Gemela].
Darién: Así es. Es extraño, por alguna razón me resonaba mucho ese nombre en mi cabeza cuando luchaba... No importa.
Rosas: ¡Esperen un segundo! ¿Vieron nuestras Espadas?
Andrea: Pude verlas. Me inspiré de tu Espada para... ...
Rosas: ¿Para qué?
Andrea: Para, imaginar, nada más.
Elaice: Oigan niñas, seguro que la directora de su escuela debe estar preocupada, vayamos al despacho de la supervisora para que vean que están bien.
Darién: Es verdad. Vamos Andrea.

Los chicos tomaron camino hacia la dirección principal, excepto Jovito quien se quedó atrás, pero Rosas se percató de su ausencia y retrocedió para ir a verla.
Elaice también se dio cuenta de el retraso de Rosas, quien fue a ver a Jovita, pero no se molestó.


Elaice: ¡No se demoren mucho!

Rosas: ¡Ya va! Jovita, ¿Te ocurre algo? ¿Te sientes mal? ¿Qué tienes?
Jovita: *Con los ojos cerrados, suspira* Rosas, ¿Volveremos a vernos?
Rosas: Amm, eso no lo sé. Depende de ti.
Jovita: ¿Cómo dices?
Rosas: Hace dos años me hice la misma pregunta, y el día de hoy pude verte, aunque tampoco pudimos conocernos. Hoy eres tú quien se hace esa pregunta, si tu sabes la respuesta, entonces volveremos a vernos.
Jovita: Rosas...
Rosas: Y Jovita, sonríe. Te ves mucho mejor cuando sonríes.

Jovita le dio una sonrisa a Rosas.
Convencidos, se encaminan hacia la dirección principal para reunirse con los niños, la supervisora y la directora.

El día también llegó para Albus, Adabella, Elena y Venus, esta última despertó al regresar el día.
Adabella entró a la habitación de Albus, a quienes encontró dormidos ahora fueron Albus y Elena, uno al lado del otro, mientras Venus observa confundida.


Adabella: Venus, ¿Tú sabes qué pasó?
Venus: No señora, acabé de despertar y así los encontré.
Adabella: Mmm... Espero que despierten pronto.
Venus: Yo me iré cuando Elena despierte.
Adabella: No hay problema. Los dejo mientras.

Cierra la puerta y Adabella entró a su habitación.
Toma asiento en su cama mientras piensa sobre los últimos sucesos, le preocupa mucho la situación.


Adabella: (Hoy es la segunda noche que cae repentina, y una de las tres Lunas Sagradas se ha roto de repente. ¿Qué habrá pasado que provocó su ruptura? No estoy segura...
Si todo esto ya no está dentro de su control, tendré que interferir yo misma... Pero temo por Albus, por Elena, por sus amigos...)
Sveta: Señora, ¿Le preocupa algo?

Sveta apareció misteriosamente en frente de Adabella, no le quita la mirada de los ojos.
Adabella se asustó, pero no salió ningún ruido de su boca.


Adabella: ¿Y tú, quién... Eres, amiga de mi hijo?
Sveta: ¿De Albus? Sí. Señora, siento que algo le preocupa, puedo sentirlo yo también. Tiene miedo de que algo le suceda a Albus y a sus amigos, ¿Verdad?
Adabella: ¡¿Cómo...?!
Sveta: Pero, no se dé por vencida. Aun cuando usted ya no pueda cargar con ese secreto, debe cedérselo a Albus. Estoy segura de que él entenderá todo y sabrá manejar la situación.
Adabella: No... No sé de qué me hablas.
Sveta: *Le toma su mano* Escúcheme, y por favor no mienta. He presenciado la Luna Sagrada dos veces y estoy muy aterrada por lo que puede venir. Yo acompañaré a Albus hasta el fin del mundo si es necesario para evitar que personas inocentes mueran a causa de la maldición que está por desencadenarse.
Él no estará solo, siempre irá bien acompañado, me tendrá a su lado...
Adabella: Niña deja, deja de confundirme. ¿Quién eres para decirme tales barbaridades?
Sveta: Le diré, pero Albus no podrá saberlo hasta entonces... ... ... Yo soy, la representación de Venus.
Adabella: [Atónita] ¿La, qué...?

Sveta desapareció, como un espejísmo en el desierto.
Adabella no podía terminar de creer todo lo que había escuchado, tantas cosas que Sveta sabe, y las consecuencias, a la vez sobre lo que a Albus algún día le corresponderá.
No se deja consumir completamente por el pánico, pero piensa más al respecto sobre cómo actuar ante lo que se avecina.


Final del Capítulo.

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MensajePublicado: 19 Dec 2011 2:46 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 8 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 8 - Sin Amanecer.
El Temor Es Más Grande.


-¡Albus! ¡Albus! ¡Vamos a jugar!-

Albus despertó en un lugar que no conocía en absoluto.
Se levantó de un suelo ausente de todo color, no puede ver nada, ni el cielo y un alrededor que no sea oscuro, apenas y puede ver sus manos.

-¡Albus! ¡Abre los ojos Albus! ¿No jugarás con los ojos cerrados o sí?

Sigue confundido, no puede ubicar exactamente de dónde viene el llamado.
Ignorando el lugar en donde se encuentra, comienza a correr derecho, esperando dar con una pared o algo que lo detuviese.

-¡Albus! ¡Te vas a estrellar! ¡Abre los ojos!-

No hizo caso y siguió su camino.
Pronto, puede ver a alguien a distancia, aceleró para acercarse a tal y probar si lo reconoce.
Al llegar, se da cuenta de que es Elena, quien le mira con rareza.


Albus: ¿Elena? ¿Eras tú quien me hablaba?
Elena: ¿Albus? ¿Por qué tienes los ojos cerrados?
Albus: No, lo tengo abiertos, puedo verte.
Elena: Pero yo te veo con los ojos cerrados, ábrelos.
Albus: Oh... O-oye, ¿no sientes algo raro?
Elena: ¿Algo raro? No, no siento nada.

El piso tiembla, a medida que las sacudidas eran más fuertes, Elena se asustó y se escudó con Albus, quien sólo espera a que algo se acerque para poder estar a la defensiva.
Albus miró atentamente al frente, puede ver que una extraña figura acercarse con mucha lentitud.
Conforme está más cerca, logró distinguir que es, aunque no lo cree totalmente, un dragón de piel casi púrpura, casi azul, tonalidades muy oscuras aproximarse hacia ellos.


Albus: ¡Elena! ¡No te vayas a asustar!
Elena: ¿Asustar? ¿Por qué me asustaría?
Albus: ¿Qué no lo ves? ¡Un dragón está enfrente de nosotros!
Elena: ¿Un dragón? Albus, ¿esto no es producto de tu imaginación? En serio, abre los ojos.

Albus se siente muy extraño al escuchar que Elena no puede verlo, sin embargo, el dragón está a dos pasos de aplastarlos.
Albus extiende su brazo izquierdo y se concentra para llamar su Espada, la cual aparece luego de un intenso destello.
Elena al verla se siente todavía más insegura de Albus e intenta arrebatársela.


Elena: ¡Suficiente Albus! ¡Entrégame esa Espada de una vez!
Albus: ¡No Elena! ¡No lo haré! ¡¿En serio no puedes verlo?!
Elena: ¡¿Ver qué?!

Justo cuando el dragón ya tenía un pie preparado para pisarlos, Elena tomó su Espada y otro destello iluminó todo el lugar, fue tan fuerte que Albus tuvo que cubrirse los ojos.

Tiempo después, amaneció en su cama, pegando un grito desesperado y mirando a los lados, despertó en su habitación.
Miró sus manos, no tenía nada, su Espada no estaba con él, y recordando su sueño, pensó que estaría con Elena, pero ella no está con él.


Albus: Qué sueño más raro... *Se estira* ¡Huum! ... Siento que me dormí por días.

Salió de su habitación, antes de bajar las escaleras, sintió que algo le llamaba, proviene de la habitación de su madre, Adabella.
Entró temeroso al cuarto, se llevó una gran sorpresa al ver a Elena dormida en su cama, como gatito acurrucado y, esperándolo un poco, con su Espada entre sus manos, como si se protegiera con ella.
Intentó removerla con cuidado para evitar herirla, justo al tomar el mango rubí, llegó a su mente una imagen, una en donde pudo verse a él y a Elena de muy pequeños, a su madre y a el mismo hombre pelirrojo al su lado, todos en un jardín.
En ese momento, Elena despertó y soltó la Espada, Albus la recuperó, pero esperaba ver alguna reacción de Elena.


Elena: *Se estira* Yaaawn... Buen día, ¿Albus?
Albus: Lo mismo me pregunto Elena. ¿Qué haces aquí?
Elena: No recuerdo, lo último que sé es que estábamos ayudando a Venus con su tarea.
Albus: Es cierto. Bajemos para ver si está con mi mamá.
Elena: Vamos pues.

Los niños bajaron juntos las escaleras, al llegar a la planta baja sólo se encontraron con Venus, también dormida en un sofá.
Elena se acercó a ella para despertarla con sacudidas, pero Venus no responde.


Elena: ¿Venus? ¿Puedes oírme?
Albus: ¿En dónde está mi mamá?
Elena: Es inútil, Venus no despierta y no sabemos qué ha pasado entonces.
Albus: *Viendo la ventana* Oye, está oscuro allá afuera. ¿Qué horas son?
Elena: *Viendo el reloj de pared* Son las, tres y media de la tarde.



Albus abrió la puerta de su casa para salir de su casa y mirar afuera, Elena lo siguió.
Al mirar el cielo, Albus no estaba seguro si decir que, o es de nuevo la Luna Sagrada o está soñando, pues la misma ahora tiene un color amarillo y muy brillante en los contornos.
Las calles están muy silenciosas para la hora, en las demás casas no se ve ninguna luz encendida, sólo están algunas esquinas iluminadas por el alumbrado público.


Albus: ¿Qué, está sucediendo?
Elena: No estoy segura de qué.
Sveta: Yo podría explicarles.

Sveta apareció detrás de ellos, Elena fue quien se asustó, Albus al ver a Sveta ya tenía varias preguntas en mente.

Elena: ¿Por qué les gusta meterme un susto?
Albus: ¿Sveta? ¿Podrías decirme qué pasa aquí?
Sveta: Han estado dormidos Elena y tú por casi dos días, hoy es Domingo 7 de Septiembre, y te ahorraré una pregunta; lo que estamos viendo sí es la Luna Sagrada, pues estábamos en pleno día cuando apareció el día de ayer.
Elena: ¿Ayer? ¿Dos días? No me lo creo.
Sveta: No te obligo a que lo hagas Elena. La Luna Sagrada reapareció cuando cayó el medio día del sábado, mucha gente se aterró y no ha salido de sus casas desde entonces.
El Naranjito a pasado de ser un pueblo pacífico a un lugar lleno de miedo y desesperación, todo desde que regreso la luna con ese color.
Albus: ¿Tiene algo de especial el color de la luna?
Sveta: Mucho, ya que sólo existen tres tipos. El azul, que se destruyó el viernes, atrae la tristeza y la depresión, por lo que un corazón roto o una promesa destruida son presa fácil para devorar.
La amarilla, la cual estamos presenciando, es el completo terror, cualquiera que pierda la esperanza será la próxima víctima de cualquier desgracia.
Albus: Y la roja, la cual desapareció hace semanas, es negatividad en absoluto.
Sveta: Bien dicho.
Elena: ¿Bien dicho? ¿Eso es todo lo que dirás?
Sveta: Elena, calma por favor, no estamos para pelear. A propósito Albus, ¿por qué llevas tu Espada a la mano?
Albus: ¿Mi Espada? Vaya, había olvidado que la tenía. No puedo soltarla, ¿no importa?
Sveta: No, estará mejor si la tienes a la mano. Desde ayer ha aparecido un grupo misterioso en El Naranjito, son cuatro hombres armados con Hachas, han asaltado a muchas personas y han tomado a niños y mujeres como rehenes.
Albus: [Inseguro] ¿Crees que, mi mamá...?
Sveta: No Albus, no temas, algo me dice que ella está bien. *Sonríe* Tú también Elena, no te angusties, puedo sentir tu preocupación, pero no se den por vencidos.
Elena: Gracias. Gracias Sveta.
Albus: Tal vez tenga una duda, pero no daré un paso atrás. Las protegeré a ambas, y a Venus, no permitiré que le pongan un dedo encima.

Entre las calles del vecidario, no muy lejos de la casa de Albus, se liberó una batalla.
Rosas y Darién se toparon con un extraño sujeto armado quien los atacó sin pensar, ellos en respuesta se defienden, Rosas llama a su Espada mientras Darién desenvaina, todo el tiempo lleva su arma en la espalda.


Rosas: No creo que nos escuche si le decimos que se detenga.
Darién: Pienso lo mismo, ten cuidado Rosas.

El sujeto preparó su Hacha y la lanzó hacia ellos, los niños esquivaron y la Hacha regresó a la mano de su poseedor.

Darién: ¡¿Viste eso?! ¡Regresó como si fuera por arte de magia!
Rosas: Lo vi, pero no te distraigas, va a atacar de nuevo.
Darién: Rosas, tengo un plan. A mi señal lo atacarás directamente.

Confiando en Darién, Rosas mira fijamente al enemigo.
Al lanzar de nuevo el Hacha, Darién corrió hacia ella con la Espada en la mano, y como y se tratara de una pelota de tenis, la interceptó con un mate.


Darién: ¡Ahora Rosas!

De inmediato Rosas corrió hacia el agresor, cargando su Espada en ambas manos.
Directamente lo ataca con una Estocada y lo empuja, lo asombroso fue que al derribarlo, todo su cuerpo se tornó oscuro y se evaporó, todo el humo se disipó en el aire.
La victoria quedó a manos de los chicos.


Darién: *Guarda la Espada* Vaya. Al menos no fue una batalla tan dura como lo pensé. ¿En serio Elaice y tú se habían enfrentado a cosas así antes?
Rosas: No como ellas exactamente, pero sí han sido cosas que no son comunes. Es la primera vez que me enfrento a algo así.
Darién: Ya veo. En fin, eres muy bueno con la Espada.
Rosas: Tú también vas mejorando Darién. Sigamos, tenemos que encontrar a Albus.

En otra calle, una cercana al Orfanato Crepúsculo, Elaice y Wind fueron emboscados por dos de los bandidos.
Claro, no están indefensos, ambos se concentraron para llamar sus respectivo equipamiento.
Elaice en poco tiempo obtuvo su Arco a la mano, y Wind sujeta en sus manos un arma diferente: Una Lanza que apareció haciendo un movimiento giratorio en sus manos; un destello es creado, dejando en su lugar una Lanza de líneas rojas y azules con un listón verde en aquella punta fina y brillante.


Elaice: No me has explicado de dónde la sacaste Wind.
Wind: Primero deja que la estrene y luego te cuento va.
Elaice: Vale Wind, te lo recordaré. A propósito, ¿cómo quedará la jugada?
Wind: No estamos lejos del orfanato, sube las escaleras y cúbreme desde ahí, yo los distraeré, pues tengo la desventaja.

Mientras Elaice sube un piso, Wind se prepara para distraer a los ladrones.
Ambos los atacan de forma sincronizada con golpes horizontales, Wind esquiva e intenta atacar, pese a su poca experiencia con una Lanza, puede manejarla sin problema alguno.
Elaice ya tiene preparadas dos flechas, por el momento sólo apunta, ya que sus enemigos son muy escurridizos.


Elaice: ¡Wind, no podré darles correctamente!
Wind: ¡Espera!

Buscando una alternativa, Wind pensó mientras elude los golpes.
Tuvo una idea y está listo para emplearla; con ayuda de su Lanza, aleja a sus enemigos con golpe de punta, los cuales ellos esquivan al brincar hacia atrás, pero todo es parte del plan de Wind, pues al tenerlos enfrente suyo y moderadamente alejados, coloca la Lanza en vertical para defenderse.
Ellos se miraron al principio con duda, pero al final repitieron la jugada y con mayor fuerza, dejaron caer un corte horizontal, el cual, al ser de nuevo esquivado por Wind, se enterraron ambas Hachas en el suelo.


Wind: ¡Tú turno Elaice!

Al no estar en movimiento, Elaice hizo el tiro perfecto, derribando a ambos bandidos, ganando la batalla.
Estos también al ser derrotados, sus cuerpos se oscurecieron por completo y se evaporaron, el humo se aleja.
Elaice salta desde la planta superior para llegar al suelo, se reúne con Wind.


Elaice: Menos mal que no nos tomó mucho tiempo.
Wind: A juzgar por la apariencia, es sólo eso, la imagen que muestran, pero a mí no me daban miedo. ¿A ti?
Elaice: ¡Pff! ¡Para nada! Ya. Hay que alcanzar a Rosas.
Wind: Vamos, dices que no es muy lejos, ¿verdad?
Elaice: Nop. Y en el camino me cuentas lo de tu Lanza.
Wind: Sí, lo prometido es deuda.

En la casa de Albus, las chicas entraron para estar seguras, mientras Albus practica Esgrima con su Espada.
Dentro, Elena tomó su libro de hechizos, buscando párrafos nuevos para aprender un nuevo conjuro. Sveta se acercó a Venus, la mira con detalle, inclusive le toma la temperatura.


Sveta: (Es la primera vez, que estoy así, frente a frente... Un calor diferente al mío, una esencia que se asemeja, que coincide pero tiene sus diferencias... Es todo un cambio, tan radical, que me hace pensar... ¿Realmente--)
Elena: Sveta, ¿puedo hacerte una pregunta?
Sveta: ¿Elena? S-sí, dime.
Elena: ¿Cómo fue que Albus y tú se conocieron?
Sveta: Pues, fue en Agosto, un día que vino al orfanato, él se acercó a mí y me dio su chamarra para protegerme del frío.
Elena: [No tan sorprendida] ... Aah... Entonces, así fue.
Sveta: S-sí, fue la primera vez que nos vimos.
Elena: *Arreglándose los lentes* Sveta, agradezco que me cuentes "la verdad". Parece que hay otra cosa que Albus tiene que saber.
Sveta: ¿Qué? ¿Cómo Elena?
Elena: *Suspira* Te recuerdo que soy la única que sabe de tu gran secreto, y desde que lo sé, sólo te he visto tres veces, hoy contando.
Sveta, ¿le dirás a Albus lo que sientes o lo conservarás para siempre dentro de ti?
Sveta: No estoy segura... Me cuesta trabajo decirlo.
Elena: ¿No será que quieres que él te lo diga?
Sveta: [Nerviosa] ¡Qu-qu-qu-qué estás insinuando Elena!

Afuera, Albus rebobina en su mente la batalla que tuvo contra Sonora, el Espíritu del Viento, en la cual ejecutó una técnica que nunca antes había visto, el ataque giratorio, con el cual pudo elevarse por los aires.

Albus: ¿Y sin intento hacer eso de nuevo?

Albus se preparó, coloca su brazo izquierdo detrás, sujetando con firmeza su Espada para ejecutar el movimiento.
Dio un salto, procedió con impulsar su brazo hacia el frente para hacer el corte, girando en sí mismo y elevarse, la distancia fue de dos metros, suficiente para un nuevo intento, eso sí, no pudo moverse después de hacer el ataque hasta tocar el suelo de nuevo.


Albus: Estuvo bien, fue una buena jugada. Je je, un ataque giratorio...

Pronto, llegaron Rosas y Darién por un lado, Elaice y Wind del otro.
Albus se sorprendió al ver a los chicos en su casa.


Albus: ¡Elaice! ¡Rosas!
Rosas: Albus, qué bueno que estás bien.
Elaice: Y hasta que despiertas, en la noche del viernes fuimos a buscar a Venus y a Elena, y los encontramos a ella y a ti bien dormidos.
Albus: Todo esto, no pensé que nos quedaríamos dormidos dos días.
Rosas: Lo sabemos, también ayer íbamos a ir a buscarlos, pero en el camino apareció la Luna Sagrada y tuvimos que retroceder.
Elaice: ¿Están todos bien Albus? No verlos por un día ya me preocupa.
Albus: Estamos bien Elaice, sólo me pregunto en dónde estará mi mamá.
Rosas: ¿Mamá? ¿No está con ustedes?
Albus: No, desde que despertamos no está, ¿no la vieron de casualidad?
Elaice: Lo lamento Albus, no la hemos visto.
Wind: ¿Es amigo suyo? Y vaya, tiene una Espada.
Darién: Te recuerdo, eras a quien buscaba ese sujeto raro.
Albus: A ustedes los vi sólo por unos segundos. Un gusto, mi nombre es Albus.
Wind: Llámame Wind, me gustaría algún día ver qué tan bueno eres.
Darién: Yo soy Darién, un placer. Rosas me ha contado de ti.
Albus: Eh je je.

Sveta salió de la casa, acompañada de Elena.
El humor de Elaice cambió a ser serio al ver a Sveta, Rosas ya se estaba preparando por si decía algo.
Wind y Darién se sienten extraños al estar ella presente.


Sveta: Qué bien, no estamos solos.
Wind - Darién: ¿Quién eres?
Sveta: ¿Chicos, no me re-- Oh.
Albus: ¿Pasa algo Sveta?
Sveta: Na, nada Albus. Venía para ver cómo estabas.
Albus: Estoy bien, más al saber que mis amigos están con nosotros.
Elena: ¿Wind, Darién? No me sorprende verlos aquí.
Wind: Tranquila Elena, estamos preparados.
Darién: Ayudaremos en lo que podamos.
Elena: Hey, no dudo de ustedes, al contrario, gracias por acompañarnos.
Albus: ... ¿Eh?

El brazalete de Albus comenzó a destellar, todos se cubrieron los ojos a excepción de Albus, Elena y Sveta.
Como si se tratará de un reloj, apareció una brújula holográfica, apuntando hacia el norte, la punta se torna roja y emite un pitido constante.


Albus: ¿Deberíamos, ir a donde nos dice? ¿Tú que dices Elena?
Elena: ¿Por qué me lo preguntas a mí?
Albus: Tanto tú como yo, y los demás, esperamos encontrar a mamá, pero quiero escuchar tu opinión.
Elena: Pues... Digo, que lo intentemos. Si algo pasa, tendré un hechizo a la mano.
Albus: Sólo hay algo que me--
Sveta: *Acercándose a Albus* ¿Es Venus verdad? Ella estará bien, algo me dice que esperará ansiosa por despertar y verte.
Albus: Sveta...
Rosas: Iremos entonces. ¿Estás listo Albus?
Albus: ... Ah, claro.
Elaice: No perdamos tiempo, tenemos que encontrar a mamá.
Wind: No sé de quién se trata, pero no es obstáculo para mí.
Darién: Sin saberlo, es alguien importante, y me alegrará saber que se volverán a ver.
Sveta: ¿Lista Elena? Hazlo.
Elena: Muy bien.
"Con mis propias manos, impido que veas la oscuridad.
Fortalécete, que no decaiga tu alma, tu deidad."


Elena juntó sus manos, entrelazó sus dedos y recitó en voz baja.
En breve, una barrera mágica es creada, todos pueden verla, Albus probó con atravesarla, lo logra, pero se retira.


Albus: ¿Es algún conjuro tuyo Elena?
Elena: No lleva mucho que lo aprendí, pero no me siento tan cansada después de hacerlo.
Albus: *Asenta* De acuerdo. ¡Vamos!

Siguiendo la dirección a la que indica la brújula, los niños se dirigen hacia un paradero desconocido entre las tinieblas, bajo la luz de la Luna Sagrada, corren sin temor.

En Minatitlán, es de día, parece ser que la ciudad no ha sido afectada ni por pequeños segmentos.
En el patio de su casa, Markus juega con su hermano tenis, ambos están muy concentrados en el juego, hasta que Markus dejó ir la pelota y se congeló, mirando perdidamente al cielo.


Damian M: ¡Sí! ¡Gané el set hermano! ... ¿Markus?

Markus no responde, para hacer tiempo, Damian va a recoger la pelota que se fue tras el saque.
Markus se veía a sí mismo no en Cualipan, la colonia donde él vive, sino en un lugar que no conoce, es un campo en plena oscuridad.
Se encuentra solo, mira los alrededores para ver si alguien está cerca, pero no dio con nadie, hasta que escuchó una voz.

-Markus... ¿Puedes, ver su brillo? Ese mismo, te acompañará hasta el lugar más oscuro, y ahí, encontrarás la verdad.-

No entendió la pregunta, pero vio que su mano derecha comenzó a destellar de forma pausada, hasta que la luz desapareció.

-Cuídate... Te quiero mucho, Markus...-

Markus: ... ¿Qu, qué? ¡E... Espera!

Fue muy tarde para exigir una respuesta, pues cuando regresó, está en el patio, su hermano lo mira con rareza.

Damian M: ¿A quién le gritabas? Sólo fui a recoger la pelota que tú no me devolviste.
Markus: ¿Damian? ... Mmm, me fui. No importa, sigamos jugando.

Pese a estar en distintos caminos, algo indica que, radicales destinos algún día llegarán a juntar y crear un solo sendero.
No tenemos la respuesta en este momento, pero su búsqueda por ella estará por comenzar.


Final del Capítulo.

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Ultima edición por MasterPlayer el 11 Jan 2012 9:53 pm; editado 1 vez
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MensajePublicado: 04 Jan 2012 2:01 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo 9 Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo 9 - La Advertencia.
¿Avanzar O Retroceder?


Guiados por la brújula de Albus, lo niños caminan bajo el cielo amarillento que la Luna Sagrada trajo consigo.
Al parecer, se dirigen a las afueras de El Naranjito, acercándose a la Carretera Transístmica, está absolutamente vacía, sólo se pueden ver autos estrellados y destruidos en el camino.
No hay ninguna señal de vida.


Elena: ¿Qué pasó aquí?
Albus: No lo sé... Pero la brújula desapareció justo cuando llegamos aquí.
Sveta: ¡Shh! ¿No escuchan?
Wind: Yo escucho algo, no estoy seguro de que sea.
Sveta: Es como... Si alguien estuviera gritando.
Albus: ¡Ah! ¡Viene alguien!

Albus señaló para indicar que alguien se aproxima, es una mujer con un bebé entre sus brazos, parece desesperada, corre ciegamente sin ver adónde va.
Está en la mitad de la calle, de repente tropieza, soltando al pequeño al aire.
Los chicos corren en su ayuda, excepto Albus quien fijó al niño como su nuevo objetivo; se inclina y se prepara para dar un salto horizontal, pese a la distancia, se impulsa y brinca, atrapando al bebé antes de caer al suelo, con una increíble velocidad.
Elena y los demás ayudan a la pobre mujer a levantarse.


Rosas: ¿Se encuentra bien señora?
-¡Mi hijo! ¡¿En dónde está mi hijo?!-

Albus: ¡Yo lo tengo!

Albus se acerca con el bebé entre sus brazos, estando frente a su madre le entrega al niño, ella lo abraza encarecida.

-¡Gracias! ¡Gracias niño!-
Sveta: Disculpe, ¿por qué estaba corriendo en medio de la vía?
-... Por un hombre loco, que quería quitarme a mi hijo.-
Sveta: ¿Y en dónde está? Nosotros lo detendremos.
-¡¿Us-ustedes?! ¡¿Qué pueden hacer unos simples niños contra un psicópata?!-
Elaice: Estamos muy bien equipados mujer, no te preocupes.
Rosas: Vaya forma de contestar Elaice.
-Niños, agradezco lo que han hecho por mí, pero no digan tonterías. No piensen darle la cara a ese hombre, él sí está armado, y podría herirlos.-
Sveta: Mmm... Darién, desenvaina tu Espada.
Darién: ¿Mi Espada?
Sveta: Sí, y menéala como metrónomo enfrente de la señora.
Darién: ¿Estás, segura de lo que me pides?
Sveta: *Asenta* Hazlo.

No del todo convencido, Darién saca la Espada de la funda y la mueve de un lado a otro, esperando que la señora dijera algo por su arma, ella no lo hizo y sólo lo miraba con rareza.

-Niños, este no es momento para bromas.-
Sveta: Tal como lo pensé. Ya puedes guardarla Darién.
Albus: Sveta, no entendí qué pasó.
Sveta: Algo tienen ellos, que no pueden ver las Espadas, ni el Arco de Elaice ni la Lanza de Wind.
Albus: ¿Algo? ¿Qué tenemos de especial nosotros que, ellos no?
Sveta: No estoy segura Albus.

Desde lejos, un explosivo cae al suelo y detona, la explosión llamó la atención de todos, entre las nubes de humo y polvo, aparece un hombre con aspecto de ladrón, pero no como ladrón de la actualidad, más que nada parece bandido, de piel morena con algunas quemaduras tanto en el pecho como en su rostro, con unos extraños pantalones blancos algo rotos de las rodillas, zapatos marrones puntiagudos y un sombrero, con una Hacha en la mano.

-¡Es él!- Gritó la mujer con temor.
Darién: ¡Rosas! ¡No fue...
Rosas: No. Este es muy diferente que con el que nos topamos antes.
Wind: Casi iguales Elaice, pero este se ve más feo.
Elaice: ¿Tú crees? Me da asco verlo.
Sveta: Debe ser su jefe.
Albus: ¿De el que nos hablabas Sveta?
Sveta: Sí, bueno, eso pienso yo.
Elena: Se está acercando.

-Vaya, vaya... ¿Cómo puede ser, que unos simples niños, hayan acabado con mis únicos tres matones? Pero bueno, eran unos completos inútiles, apenas y sabían esgrimir una Hacha.-

Albus: ¡Quién eres tú!
Vic: Llámame, Vic. Tú debes ser Albus.
Albus: ¡¡No!!
Elena: ¡Albus, que no te confunda!
Vic: Hmm, mejor no suelto la sopa, podría costarme la cabeza. Lo lamento niños, pero tendré que matarlos a todos.
-¡No! ¡Deja a los niños ir!-
Vic: Ojalá pudiera mujer, pero es un caso diferente.
-¡Nunca! ¡Niños!-
Sveta: No se va a tranquilizar.
Albus: Este es el plan: Rosas, Darién y Wind, lucharán conmigo. Elaice, si alguien está en problemas, nos cubrirás atrás. Elena y Sveta, cuiden a la señora y a su hijo.
Sveta: ¡Un segundo Albus!
Albus: ¡No! ¡Si perdemos tiempo, no habrá vuelta atrás, hagan caso!
Elaice: Vaya Albus, parece todo un líder, como en esas caricaturas. Pero, ¡a la orden!
Rosas: Darién, esta batalla no será como las anteriores, ¿estás listo?
Darién: Estoy más que listo, nunca dije que me echaría atrás.
Wind: Buff... Bueno, juntos lo lograremos.
Elena: ¡Albus!
Albus: Estaré bien, no pierdas la fe, hermana.

Elena calló al escuchar la forma en la que Albus la llamó.
Todos ya están listos para luchar, mientras Vic se ríe.


Vic: ¡Ja, ja, ja! ¿Piensan que lucharé solo? ¡Error!

Vic dio un pisotón en el suelo, a los pocos segundos aparecieron Tarántulas, aproximadamente un metro mide cada una, tres en total son las que cubren a Vic en la línea frontal.

Vic: ¡Carne fresca para ustedes, mis hijas!

Albus: ¡Al ataque!

Mientras tanto, en el interior de El Naranjito, Adabella se encuentra enfrente de un monumento, el cual no se puede deleitar ni la escultura ni el grabado porque están destruidos.
Mirando con cuidado, descubre azulejos falsos debajo de la estatua, al removerlos, revela la entrada a un pasadizo secreto, al el cual desciende, equipada con un Arco Índigo por si es atacada por sorpresa.
Entró, pero el caminó es un muy oscuro. Prepara el Arco, cargando una flecha con la mano derecha y apuntando al frente.


Adabella: "Un amanecer... Luminoso."

Disparó, la flecha no pareció estrellarse o enterrarse en algo, pero su trayectoria iluminó todo el camino.
A medida que entraba en lo más profundo, escucha sollozos y llantos, por las voces reconoce que son niños
Llegó corriendo hasta el final del camino, encontró a muchos niños y a muchas mujeres, todos residentes del pueblo, todos la miraban, algunos con duda, a ella.


Adabella: No se asusten, no estoy del lado de ellos. Todos son libres, salgan en orden.

Le fue muy sencillo tomar el control, ninguno parecía alarmado.
Muchas madres tomaron de la mano a sus hijos y caminaron hasta la salida, afortunadamente no encontró heridos o gravemente lesionados.

Todos salieron, Adabella incluida.


Adabella: Regresen a sus casas, y no salgan de ahí hasta que no vuelva la luz del día.

Dio la orden y se retiró del lugar, comenzó a correr, guíada por una brújula holográfica que apunta hacia las afueras del vecindario, esperando dar con su nuevo objetivo.



Del lado de Albus, la batalla ya había comenzado.
La formación quedó de la siguiente manera: en el lado derecho se encuentra Darién, en el centro Rosas, del lado izquierdo está Wind, Albus se encuentra en frente de Rosas y Elaice se ubica detrás de los chicos, manteniendo distancia y evitar lanzar alguna flecha hacia ellos.
A la señal de Vic, la Tarántulas comenzaron a atacarlos, ellos con la ayuda de sus armas se defienden, cada una de ellas fue a atacar a los chicos, dejando a Albus solo.
Vic sólo mira, como si se tratara de un partido cualquiera, Albus no le pierde la vista.


Vic: *Nich* ¿Tú qué miras?
Albus: Lo mismo te pregunto.
Vic: Me sorprende que unos chamacos como tú tengan tanto valor para no rajarse.
Albus: *Sujetando firme la Espada* ¿Vas a luchar o te quedarás ahí parado?
Vic: Más te vale no provocarme, que no tendré piedad contigo, ni aunque me llores.
Albus: ¿Llorar? Veamos quién llorará.

Los chicos atrás no parece que tengan muchas dificultades.
Quien ya aseguró su victoria es Wind, quien con un manejo impecable, derrotó a su enemigo con pocos golpes, atacando al arácnido hacia sus patas para hacerlo tropezar, y al caer al suelo, la elimina con una Estocada.

Darién, pese a su poca experiencia luchando contra monstruos, se defiende muy bien.
Antes de dejar caer un corte, distrae a su oponente realizando cortes falsos, evitando tocar a su enemigo para confundirlo, y cuando llegó a estar arto, decidió darle un empujó a Darién, el cual esquiva al dar un salto y aprovecha el momento para dejar caer su Espada en el corazón de la araña, acabándola de una vez por todas.

Parece que Rosas sí tiene unos cuantos problemas, a diferencia de él, Darién y Wind, él maneja la Espada con ambas manos, Darién es diestro y Wind y Albus son zurdos.
No debería haber problema en eso, a pesar de ello, Rosas intenta dañar con golpes de punta, la Tarántula esquiva, fueron tantos golpes eludidos que cansaron a Rosas.
En vista a eso, aprovechó el momento y le disparó seda hacia los pies, inmovilizándolo.


Rosas: ¡Ah!

Elaice: ¡Rosas, la ayuda va en camino!

Elaice cargó una flecha tan rápido como pudo, y sin apuntar disparó, dio en la cabeza del insecto.
Rosas cortó la seda y dejó caer un corte vertical, dándole fin a su escurridizo rival, pero la batalla no había acabado, Rosas no lo cortó completamente y regresó a la forma de un Limo Azul, quien se lanza para atacar de sorpresa a Rosas.
Darién y Wind corrieron tan rápido como pudieron para protegerlo, pero no llegarían, sin embargo Albus sí puede, realizando otro salto horizontal con la Espada lista para el corte definitivo.


Rosas: Vaya, esa no la vi venir. Lo lamento chicos.
Darién: No Rosas, todos hicimos lo que pudimos.
Wind: Ja ja, esas "bestias" no eran rival para mí

Vic: ¡¿Cómo?! ¡Derrotadas! Esto no es bueno...

Elena: ¡Albus! ¡El bandido se escapa!

Albus: ¡No lo permitiré!

Aunque no participó directamente en la lucha, Albus ya se estaba cansando por los saltos constantes, sólo le queda fuerza para hacer uno más.
Vic ya ganó distancia, pero Albus no piensa retractarse. Se prepara para un último salto, al ejecutarlo, fue más largo que los últimos dos, pero no alcanzó a Vic por unos cuantos centímetros.
Apoyándose de su Espada, Albus intenta recuperar el aire perdido inclinándose en el suelo.
Vic, aprovechándose de la situación, saca su Hacha, apuntando a la cabeza de Albus.


Vic: Te dije que no me tentaras.
Albus: ¡Buagh! ... Ah...
Vic: ¿Unas últimas palabras?
Albus: ¿"Últimas palabras"? ¿Quién eres para callarme? Sólo mi mamá me dice cuándo estar callado.
Vic: ¡Mmmrr! ¡Miserable insecto!

Elena: ¡¡Albus!!
Sveta: No lo hará...

Rosas - Elaice: ¡¡Albus!!
Darién: ¿Se atreverá? Wind: Ese hombre está enfermo...

Nadie se percató, pero a una velocidad extrema, una Espada se desenvaina y taja a Vic, dándole un golpe de lleno, derrotándolo y haciendo que caiga hacia el suelo.
Quien salvó la vida de Albus fue Romain, el Espadachín quien conoció a Albus y a sus amigos en la primera Luna Sagrada.




Vic: ¡¡AAGH!! ¿Qué...
Romain: Debería darte vergüenza el querer lastimar a un niño.
Vic: Ro... Romain, el, Espadachín...
Romain: ¿Estás bien, Albus?
Albus: *Bosteza*... Sí, un poco cansando, pero estoy bien.
Romain: Es bueno saberlo, Erico. [Serio] *Mira a Vic* ¿Ves a estos chicos? Ninguno tuvo miedo de detenerte, ni a tus lacayos ni a ti mismo, ¿y sabes por qué?
Vic: ... Ay...
Romain: Ellos, sin importar si es un mal día o la peor de las noches, caminaron entre la oscuridad para encontrar la luz al final del tunel.
Están llenos de esperanzas y de buenas intenciones, en cambio tú, buscaste sólo ser temido saqueando a personas inocentes y secuestrando a personas indefensas.
Tarde o temprano, llegarían, y así fue, te derrocaron y no pudiste impedirlo, aquel miedo que tú y tus hombres sembraron, fue erradicado totalmente gracias a una luz Resplandeciente, y esa luz, la porta él, Albus Erico.
Vic: Agh...
Romain: Es suficiente. Ya no hay miedo, ni se respira, ni se contagia.

Se escuchó un crujido muy fuerte, provino del cielo, de la Luna Sagrada exactamente.

Elaice: *Señala al cielo* ¡Miren allá! ¡Se está partiendo!
Rosas: ¡Al igual que la Luna Sagrada Azul!
Darién: Pero, ¿por qué se rompe?
Wind: *Chifla* Esto es nuevo para mí.

Elena: Asombroso...
Sveta: Finalmente, otra... Luna Sagrada fue destruida... por ahora...

Sveta cayó inconsciente al suelo, Elena y la mujer que estaba con ella todo este tiempo trataron de despertarla, pero fue más que inútil, Sveta se desvaneció enfrente sus propios ojos.
La mujer se desmayó de la impresión, mientras que Elena ya sabía que algo pasaría.


Elena: *Suspira* Descansa amiga, ya hiciste lo tuyo.

Romain: Confiesa forajido. ¿Quién te "pagó" para deshacerte de Albus y tus amigos?
Vic: ¡N-nunca! ¡Nunca, lo diré!

La luna ya está desapareciendo del cielo, falta poco para que la luz del día regrese a El Naranjito.
Vic no dijo ninguna otra palabra, Romain no lo forzó, mucho menos Albus, quien está cerca de él.


Romain: Dentro de poco todo volverá a la normalidad. Erico, tú y tus amigos deberían volver a casa, ahora que la situación se ha tranquilizado.
Albus: Supongo que sí. Mmm...
Romain: ¿Sucede algo?
Albus: Salimos de casa para encontrar a mi madre, y no la hemos hallado.
Romain: Adabella no debe estar muy lejos.
Albus: ¿Conoces a mi mamá?
Romain: Fuimos compañeros en una ocasión. Es una larga historia.

-Has fallado Vic, ya no te necesitamos.-

Vic: N-no...

Todo se silenció, justo cuando el cielo regresó a la normalidad, vuelve cubierto de nubes oscuras, y cualquier reloj marcaría que el anochecer está cerca.
Justo en el punto donde se encuentran Albus, Romain y Vic, se concentra energía eléctrica en las alturas, Romain lo vio con mala cara.


Romain: Esto no es bueno. ¡Atrás!
Albus: ¿Qué--
Vic: T-tenga, piedad...

Cuando llegó a su punto, un rayo se liberó de la concentración, cayendo sobre Vic y acabando con sus existencia.
Romain tomó a Albus y escaparon antes de que el relámpago impactara con ellos.
Lo que fue de Vic ahora es nada, se desintegró por completo.
Rosas y los demás se acercaron hacia donde están Albus y Romain, Elena conjuró una barrera sobre la madre y su hijo antes de irse y alcanzar a los demás.


Rosas: ¿Qué le pasó?
Elaice: Rosas, esto no me gusta.
Darién: Sé que un rayo es capaz de matar a alguien, ¿pero de esta manera?
Wind: *Señala* Chicos, alguien se acerca.

Una figura, suponiendo ser humana, encapuchada por completo de ropas oscuras, apareció tras la caída del rayo.
Todos, estando frente a ello, están preparados para atacar si este se mueve, pero está muy quieto.
Romain es quien lo ve de mal gusto.


Albus: ¿Quién es él?
Romain: Es un Fanático, puede ser peligroso.
-Mmm... Dos Lunas Sagradas destruidas... Grave error.-
Albus: Mmm...
-¿Y por qué todos están rodeándome? Ninguno de entre ustedes es de mi interés... Sólo, tú, Elena.-

Señalando a Elena, ella retrocede.
Rosas corre hacia Elena para protegerla, situándose enfrente de ella.
Elaice de inmediato prepara una flecha, y sin reflexionar dispara.
El sujeto misterioso esperó un momento hasta que la flecha estuviera cerca de impactarla en la cara, y cuando eso se pensaba, la detuvo con una mano, tan rápido fue el movimiento que no se supo cuándo reaccionó.
Con la flecha en la mano, la pulveriza, y sus restos los arroja al suelo como si fuera basura.


Elaice: ¡No puede ser! ¡La destruyó!

-Niños incompetentes... No debieron haberme provocado.-

Juntó sus dos manos, a los pocos segundos se formó una esfera con energía eléctrica.
Al adoptar el tamaño de una pelota promedio, la arrojó contra el suelo y al caer, generó una onda de choque, la cual se expande hasta golpear a todos.
Todos se cubrieron, Rosas se lanzó hacia Elaice para protegerla, y aunque ambos recibieron parte del choque, Rosas quedó peor herido.
Darién y Wind resistieron un poco, pero la onda es muy fuerte y fueron empujados por la misma, cayeron inconscientes.
Romain pudo cubrirse y resistir con tan sólo colocar su Espada al frente para evadir daños de la expansión, Albus saltó muy alto, e hizo el Corte Giratorio para ganar todavía más distancia y eludir.
Elena, aun cubriéndose, no fue afectada, ni golpeada, por el ataque.
Las armas de los chicos desaparecieron al caer ellos.


Elena: ... *Retirando sus brazos*... Pero, ¿por qué no fui lastimada? *Volteando a los lados* ¡No, chicos!

Albus: ¡Elena, sal de ahí!

Elena: ¡¡Albus!!

-Fueron tus poderes los que te protegieron.-
Elena: ¿Mis, poderes?
-Así es. Elena, deja atrás esta forma de vida, y ven a mí. Te llevaré a tu verdadero destino.-

Albus: ¡No si puedo evitarlo!

El sujeto encapuchado extendió su mano hacia Elena, llamándola.
Ella en un principio se negó, pero pronto cayó sumergida, como hipnosis, y comenzó a caminar hacia la silueta.
Albus sigue en el aire, lentamente cae, pero trata de impulsarse para alcanzar a Elena.


-¡No interfieras!-

Extendió el brazo izquierdo en dirección a la ubicación de Albus, haciendo un movimiento con los dados.
Pronto, Albus se paralizó en el aire, no puede descender, y todo porque se formó una especie de telaraña, la cual impide que caiga.
Por ahora todo quedó a manos de Romain, quien rescataría a Elena de no ser que una araña apareció en su camino, y esta lo retiene al ser más ágil que las que Albus y sus amigos derrotaron.


Albus: ¡No, Elena! ¡Elena despierta!

Y justo cuando estaba cerca de tomar la mano de Elena, dos flechas de luz fueron disparadas de la nada; una impactó contra el brazo derecho del ser misterioso, y la otra con la araña, la acabó con un tiro.


Adabella: ¡Aléjate de mi hija!

Adabella llegó, aprovechando que el sujeto intenta calmar su dolor, corre y toma a Elena, alejándola de él.
La telaraña que retuvo a Albus desapareció, cae ligero y finalmente toca tierra. Sin olvidar lo que pasó, corre hacia el encapuchado, con su Espada lista.


Albus: ¡No te vuelvas a acercar a Elena!

Estando en frente suya, le asestó una estocada, tan fuerte fue su golpe que logró derribarlo.
A los pocos segundos, vuelve a levantarse, pero pareciera que los golpes sólo lo empujaron, pues no presenta heridas, a excepción de la flecha que le lanzó Adabella.

-Llegará la última Luna Sagrada, ¡y no podrán hacer nada para evitar vuestro terrible e inevitable final!-

Desapareció, sin dejar rastró alguno.
Todas las nubes oscuras en el cielo también se desvanecen, dejando sólo un cielo estrellado y una luna menguante.
Romain se acerca a todos los niños que cayeron tras el golpe, verifica que todos estén bien, afortunadamente respiran y tienen un pulso normal.
Albus corre hacia su madre, quien carga a Elena entre sus brazos, ella quedó dormida.


Albus: *Sonríe* [Muy alegre] ¡¡Mamá!!
Adabella: Albus, hijo mío, me alegra saber que estás bien.
Albus: ¡Claro mamá! Yo y mis amigos luchamos--
Adabella: Pero no puedo creer que hayas luchado usando mi Espada.
Albus: [Sorprendido] ¿Tu... tú Espada?
Adabella: Así es, la hoja Resplandeciente, la he poseído por tantos años, nunca pensé que la empuñarías siendo tan joven.
Albus, desde que te encontré en mi habitación aquel día, supe que la habías visto, inclusive desenvainado, además, tú tienes como yo, un Brazalete Blanco.

Albus pudo ver en la mano derecha de su madre dicho Brazalete Blanco que mencionó, él mostró el suyo, que está a mano izquierda.

Albus: Mamá, ¿y el Arco? También lo usé, pero sólo dos veces.
Adabella: Este Arco... También tiene su historia, no era mío desde un principio.
Albus: Mamá, ¿te molestó mucho que yo usará la Espada y el Arco?
Adabella: A decir verdad, no Albus. En los últimos días, han sucedido todo tipo de cosas, la mayoría de ellas, nadie aquí en la tierra es capaz de tratar con ellas, están muy lejos de su alcance. Morirían en el intento.
Albus: Pero mamá...
Adabella: *Niega con la cabeza* Albus, lo únicos capaces de luchar contra aquellas amenazas somos nosotros, los portadores de las armas quienes su poder eliminará todo mal.
Albus: Entonces... Ya sé qué hacer.

Los demás niños despertaron, Rosas y Elaice al ver a Adabella, corrieron muy contentos hacia ella.
Darién y Wind también los acompañaron, caminando, pero llegaron.
Romain también vino.


Romain: Tu hijo tiene mucha habilidad Ada, lo he visto luchar es un todo un guerrero.
Adabella: ¡Romain, qué sorpresa!
Romain: Ha pasado mucho tiempo.
Albus: ¿Se conocen?
Romain: Cuando éramos jóvenes, es otra historia.
Adabella: Gracias por haber ayudado a Albus.
Romain: No es nada. Bien, yo tengo que irme.

Romain guardó su Espada y se retiró del lugar.
Adabella les indica a todos los niños que la acompañen a ella y a Albus hasta su casa, todos caminan.

Al llegar, Albus miró la casa antes de entrar, la barrera de Elena había desaparecido.
Cuando abrió la puerta, Venus se lanzó hacia él, como si supiera que él llegaría pronto.


Venus: ¡¡Albus, te extrañé mucho!! ¿En dónde estabas?
Albus: Auch... Venus...
Adabella: Venus, ¿estabas aquí todo el tiempo?
Venus: Sí, me quedé dormida, pero algo me dijo que me despertara pronto.
Elaice: (Seguramente por Albus, no lo dudo).
Adabella: ¡Ji ji! Niños...

Todos descansaron tras lo ocurrido.
Adabella los invitó a cenar a todos, ahí también conoció a Darién y a Wind, también amigos de Albus.
Cerca de las 8 PM, todos están por retirarse, a excepción de Elena, quien todavía sigue dormida.
La despedida será en la puerta de la casa.


Rosas: Entonces, Elena se quedará con usted.
Adabella: Así es, el día de mañana los profesores tendrán junta, y suspenderán las clases.
Elaice: Ah, está bien, estoy muy cansada después de todo eso.
Darién: Muchas gracias por la cena señora.
Wind: Ha sido un gusto compartir tan deliciosa merienda con su hijo y con usted.
Adabella: *Sonríe* Siempre serán bienvenidos a esta morada niños.
Venus: ¡Hasta mañana Albus!
Albus: Nos vemos Venus.

Los niños tomaron camino de regreso al Orfanato Crepúsculo, mientras que Albus y Adabella entraron de nuevo a casa.
Adabella le dijo a Albus que tenía que hablar con ella, quedaron de verse dentro de cinco minutos, en la habitación de Ada.
Tras un tiempo, Albus entra al cuarto, puede ver a su madre sentada en su cama y a Elena, aun dormida, a su lado.


Adabella: Toma asiento Albus.

Camina y se sienta al lado izquierdo de su madre, casi pegado a la pared.
El ambiente del lugar está muy tranquilo, sólo se pueden escuchar los cantos de los grillos de las afueras.


Albus: ¿Qué es mamá?
Adabella: Albus, alguna vez te has preguntado, "¿quiénes fueron mis padres?"
Albus: ¿Yo? Mmm...
Adabella: No respondas. Hijo, esperemos que Elena despierte el día de mañana, tengo que hablarles a ambos de algo muy importante.
Albus: ¿Ah sí?
Adabella: *Asenta* Sí. Serán, cosas que a la larga entenderán, pero sobresaldremos de ellas mismas.
Albus: Mamá, tengo una duda.
Adabella: ¿Qué es, Albus?
Albus: Cuando le disparaste una flecha a ese sujeto, le gritaste "aléjate de mi hija", pero el modo en el que lo dijiste fue muy diferente.
Adabella: De eso también hablaremos mañana. Ya es muy tarde hijo, ve a tu cuarto y duérmete, hoy ha sido un día muy agotador.
Albus: Es cierto. Bueno mamá, buenas noches.
Adabella: Que descanses Albus.

Albus sale de la habitación, cerrando la puerta, dejando a Adabella sola con la durmiente Elena.
Acariciando sus cabellos, le mira.


Adabella: Los días en lo que fue escondido un gran secreto, ya están por llegar a su fin. Estoy segura, de que Albus y Elena estarán de acuerdo en un futuro. Esto no es ni será un cambió...
Mis hijos... A los tres nos esperan muchos retos, muchos serán muy dolorosos, pero con esas heridas, seguiremos adelante.

Final del Capítulo.

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Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.
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MensajePublicado: 12 Jan 2012 6:05 pm    Título del mensaje: Parte 1 - Capítulo Final Responder citando

Parte 1 - Infancia.
Cuando Nacen Las Esperanzas.

Capítulo Final - Nacen Esperanzas Para El Mañana.
A Partir De Ahora, Juntos.


8 de Septiembre.


A la habitación de Albus llegó un olor a su nariz, misma que lo despierta, amaneció con mucha hambre.
Se levanta de su cama, dobla las sábanas y reacomoda las almohadas, y cambiado de atuendo, sale de su habitación.
Justo al salir, Elena salió de la alcoba de Adabella, se le ve confundida.


Elena: ¿Albus? ¿Qué hago yo aquí, de nuevo?
Albus: Terminaste muy cansada tras la batalla de ayer. Como no despertabas, mamá te trajo aquí.
Elena: ¡Ah! ¿Qué pasó con...
Albus: Los demás están bien, seguramente están dormidos aun, allá en el orfanato. Y Venus también despertó, tarde, pero despertó.
Elena: Ya veo... Vaya...

Se escucha un rugido, provino del estómago de Albus.
Se la vergüenza se cubrió las mejillas, Elena se ríe tras lo último.


Albus: ¿Ba-bajamos?
Elena: Claro, también tengo hambre, seguro mamá está preparando algo rico.

Los niños bajan las escaleras y llegaron al primero piso.
Adabella se encuentra en la cocina, los niños le saludan al verlo.


Adabella: *Sonríe* Buen día pequeños. ¿Cómo amanecieron?

Albus: Muy bien mamá. *Se estira* Umm... Sí, muy bien.
Elena: Qué bien se siente despertar en un nuevo día.

Adabella: Qué bueno. Vayan a lavarse las manos, el desayuno está casi listo.

Albus y Elena caminaron al baño del mismo piso, Albus deja entrar primero a Elena, segundos después, pasa él.
Cuando regresaron al comedor, Adabella ya les esperaba en la mesa, los platos están servidos, el día de hoy: arroz con carne chinameca en trocitos.
Albus soltó un grito de alegría, y eso se debe a que es su segundo platillo favorito.
Ambos toman asiento.


Albus: ¡Gracias mamá!
Adabella: ¡Ji ji, por nada hijo!
Elena: Wow... Provecho para todos.

En el desayuno, ninguno de los tres habló como lo habían hecho antes.
Tras 12 minutos, Albus terminó, primero que las chicas, y ruega por otro plato, el cual su madre se lo niega, a pesar de ello, está satisfecho.
Elena, en coincidencia con Adabella, fue la segunda en terminar, Albus recogió todos los trastes, vasos y cubiertos usados para llevarlos al lavabo, respectivamente, limpia cada uno.
Luego de irse a lavar las manos y cepillarse los dientes, Ada les pide a los chicos que la acompañen un momento más en la mesa, Albus recordó que ella le dijo que tenía que hablar con ambos, enseguida fue, Elena le sigue.
Vuelven a tomar asiento, Adabella se ve muy tranquila.


Adabella: ¿Les gustó el desayuno de hoy?
Albus: ¡Claro mamá! ¿Por qué no habría?
Elena: Todo estuvo muy delicioso, gracias.
Adabella: Por nada corazón.
Albus: ... Mamá, ¿vamos a hablar de lo que me dijiste?
Adabella: Antes dé, quisiera contarles una pequeña historia. Les pido mucha atención por favor.
Elena: Cla, claro.
Adabella: Gracias. Permítanme comenzar...



Hace años, dos jóvenes subieron la colina más alta de su pueblo, en una noche estrellada.
Una noble joven de cabellos rubios, le pidió un deseo a la luna, mientras la deleitaba en la colina más alta en tierras lejanas.
Ella no estaba sola; su acompañante, un chico de cabecera pelirroja, le preguntó:

-¿Es a la luna, y no a las estrellas?-

Y ella respondió:

-Tengo la fe, en que ella, podrá hacer realidad mi sueño.-

Él no renegó, y la acompañó hasta el último momento de la noche.
De repente, algo extraño sucedió... La luna comenzó a cambiar de colores, pronto se tornó oscura, y finalmente se volvió amarilla por completa.
Su acompañante, por un segundo se llenó de miedo, pero ella, tomando su mano, le dijo:

-No te asustes.-

Sin objeción alguna, se quedó, sujetando con firmeza y delicadeza la mano de aquella mujer.
Ella le pidió a la luna, que le diera la oportunidad de dar amor, compañía, consuelo, y compartir todos sus conocimientos, al lado de quienes merece estar.
La luna cambió de colores de nuevo al terminar su deseo, esta vez cambió a ser roja, ahora ella sentía algo de duda, él se dio cuenta:

-¿Por qué pensarlo dos veces?-

Aquel hombre, inspirado de aquella mujer, también quiso pedirle un deseo a la luna de colores rojos.
Él pidió, recibir el poder de proteger, defender a quienes él sentirá afecto algún día, poder prometerles un pacífico mañana, y convivir el resto de sus días en alegría con quienes amará.
La luna regresó a su estado normal, su color plateado, y ambos, sin darse cuenta, cayeron dormidos tras pedir sus deseos.

Las horas transcurrieron, quien despertó primero fue la mujer, quien quedó asombrada con lo que sus ojos estaban viendo, al recordar sus deseos, le pegó un poco de tristeza... pero aquel joven quien estaba a su lado, despertó y le tomó el hombro, mostrando seguridad, aunque sentía algo de incertidumbre...
Entre los dos, se apoyaron para no pensar en ningún mal, y juntos apreciaron la última transformación de la luna, su color era azul.

Como si pensaran lo mismo, recitaron a la vez:

-Llévame al lado de la persona, a la que, con su ayuda, haré realidad mi más grande anhelo.-

La luz de la luna iluminó los ojos de quienes merecían con todo derecho, cumplir sus cometidos.
Tanto tiempo conociéndose, y hasta aquella noche, lo supieron.
Desde un principio, su destino era vivir juntos.
En secreto, vivían enamorados el uno del otro, hasta que en aquella noche, bailaron debajo de la luna.

Pasó mucho tiempo para comprobar si era verdad lo que ambos pensaban, y tiempo después, se casaron, dando el primer paso en la construcción de un amanecer resplandeciente.

Dicha pareja tuvo dos hermosos hijos, un niño y una niña, ambos de cabellos azules, como la luna que los alumbró.
El niño recibió el nombre de Erico, y su hermana, Amancay.
Sus padres trabajaban muy duro, día con día para regresar a casa y ver los rostros alegres de sus pequeños.

Solían salir a las praderas, en cálidas y mansas mañanas.
Los niños jugaban en los alrededores, corrían sin descansar, sus padres eran felices al ver a sus hijos tan contentos.

... Pero, tiempo después, algo pasó...

En el pueblo donde habitaban, fue atacado por sorpresa por extrañas amenazas, destruyendo todo a su paso.
Aquel padre de los niños era un arquero, el más respetado entre todos, y luchó contra las bestias al lado de su mujer, y madre de sus hijos, ella cargaba una Espada, además era una poderosa maga.

Fue una intensa batalla, mientras aquella chica arriesgaba su vida luchando en las líneas fronterizas, su amado la protegió en las barracas traseras.
Aquellas criaturas no eran ni humanas ni animales, era algo muy extraño, pues estar, aun adoptando distintas formas, vivían, estando muertas en lo más profundo de tales.

Lograron acabar con el caos, sus hijos presenciaron toda la pelea, ninguno tuvo miedo de perder a sus padres, de pensamiento, los apoyaron.
Les rogaron para enseñarles las artes de la esgrima y la arquería, y ellos aceptaron, siempre y cuando prometieran que las usarían sólo para el bien, eso no se dudó, y confirmaron.

Erico dominó con mucha sencillez la esgrima, tras esto, su habilidad con los Arcos también era increíble, su padre se sentía muy impresionado tras lo que veía.
Amancay no corrió con la suerte que su hermano, tenía una destacable puntería, pero esgrimir Espadas, a la larga no era lo suyo... Ella no se rindió, por más difícil que le era posible.
Su madre, preocupada por su hija, decidió enseñarle las artes mágicas, para ello, dependió de un libro, el cual sólo las mujeres de su familia lo han portado, Amancay en un futuro sería la siguiente.

Tristemente llegó un día en el que los hermanos, salieron de casa para ir a jugar, pero se perdieron entre los bosques, conocidos como "El Ecosistema Perdido".
Al saber de esto, un dolor demasiado tajante llegó a sus corazones, pues entrar a dicho lugar, no es posible salir.

Antes de partir a la búsqueda de sus hijos, quedaron de acuerdo en una cosa... Él buscaría a Amancay, y ella miraría por Erico, y antes de separarse, esa mujer le dio a su marido su libro de hechizos, y le dijo:

-Cuando encuentres a Amancay, entrégaselo, ella sabrá qué hacer con él.-

Tenía duda, pues no sabía que su amada le enseñaba a su hija magia, pero sin rechistar, respondió:

-Y cuando encuentres a Erico, dáselo de mi parte, ahora le pertenece.-

Y le entregó su Arco, el corazón de aquella mujer sentía que era perforado, pero no se dio por vencida, y lo tomó.

Entraron, y fue la última vez que se vieron las caras.

La noche cayó, la búsqueda no terminaba...
Justo cuando la primera lágrima sería derramada, apareció Erico, y era él quien liberó su llanto... Pero, no recordaba el por qué de ello, al ver a su madre, corrió hacia sus brazos y la abrazó, la extrañó mucho.

Fue un milagro, pero salieron del ecosistema, y bajo de la orden de la madre de Erico, esperaron hasta el amanecer del día para volver a verse con su amado y su hermana Amancay... Pero no volvieron a verlos...

Erico no recordó nada de Amancay, para él, era como si ella nunca hubiera existido, su madre no intentó ayudarle a recordar, guardó el secreto... Hasta el día de hoy.


Albus y Elena intercambiaron miradas, Albus era el más espantado, porque Erico es su segundo nombre, está totalmente confundido.
Elena pudo imaginar claramente la historia que les narró Adabella, entre esos momentos, recordó uno de sus sueños, tal en donde ella corre en un campo junto con otro niño, y una mujer rubia y un hombre pelirrojo, juntos, observándolos.


Adabella: *Niega con la cabeza*... ¿Tienen preguntas?
*Albus alzó la mano*
Adabella: Dime, Albus.
Albus: ... Esos niños, su mamá y su papá... ¿Quienes, eran?
Adabella: Erico era, y eres tú, Albus. Amancay era, y es... Elena... Y sus padres, era y soy yo su madre, su padre...
Elena: ¡E-espere! Definitivamente no entiendo nada, ¿qué sucede realmente?
Adabella: Elena, la verdad es que tú y Albus, son hermanos, son los mismos niños que se perdieron en El Ecosistema Perdido... Al entrar, trataron de buscar la salida, pero al hacerlo, perdieron la memoria.
Albus - Elena: ¿Pero, cómo?
Adabella: Cuenta la historia que, si alguien entra en el ecosistema, corre el riesgo de perderlo todo, y morir dentro del mismo... Fue un milagro, pero sólo ustedes perdieron sus recuerdos, no logro entenderlo.

Llega un momento de silencio, todos callaron.
Albus contó hasta 70 segundos, y volvió a hablar.


Albus: Tengo otra pregunta. Dices que, aquel hombre, te entregó su Arco, ¿es el mismo que usaste para luchar contra el Fanático?
Adabella: En efecto es el mismo. Lo he conservado desde ese entonces.
Elena: ... ¿Y el libro...?
Adabella: Yo se lo entregué a tu padre, para que él te lo diera a ti, y así, continuarías tu estudio de la magia.
Albus - Elena: ¿Cómo se llamaba nuestro padre? ¿Qué fue de él?
Adabella: Su nombre era Eusebio, que descanse en paz. Elena, si todavía lo recuerdas, ¿sabes qué fue de él?
Elena: Mmm... No puedo recordarlo, lo último que sé, es que desperté en el Orfanato Crepúsculo en una noche, al lado de Venus, Rosas y Elaice... Tenía 5 años.
Adabella: *Suspira* Eusebio...
Albus: Mamá, tengo que contarte algo. Ese día, cuando Elena y yo nos enfermamos, tuvimos el mismo sueño.
Elena: *Mirando a Albus* Eso... *Mirando a Adabella* Es verdad, esa niña era yo, y el niño era Albus.
Albus: Tú estabas ahí mamá, y ese hombre pelirrojo era...
Adabella: Su padre.
Elena: "Como hermanos, ¿no lo crees Elena?" ¿Recuerdas Albus? Eso que me dijiste en ese día... Entonces, sí somos hermanos... Pero sigo sin entender muchas cosas.
Albus: ... He tomado mi decisión.
Adabella - Elena: ¿Albus?
Albus: Siento que mis recuerdos están ocultos en algún lugar, y, los encontraré a como dé lugar. Tal vez no sé cómo, pero haré lo que sea por hallar mis recuerdos y los de Elena, y no perder en mi memoria los pocos momentos que viví con mi padre.
Elena: Yo tampoco recuerdo a papá... Pero, algo me dice que sigue vivo, y la respuesta está en esos recuerdos.
Adabella: Erico... Amancay...
Albus: *Sonríe* Déjalo en mis manos. No sé por dónde empezar, pero...
Adabella: Elena, muéstrame tu libro de hechizos.
Elena: Claro, aquí lo tengo.

Elena dejó el libro en un estante de la casa, se paró para ir a buscarlo y se lo entregó a Adabella.
Abre el libro, buscando una página en específico, pero al llegar a ella, hizo una mueca de susto.


Albus: ¿Mamá?
Elena: ... ¿Má?
Adabella: No está...
Elena: ¿Qué no está?
Elena: Una página, contiene el hechizo "Memoriae", que en latín significa Recuerdos... Elena, ¿no arrancaste la página por error?
Elena: Nunca había leído, o escuchado, algo sobre un hechizo de ese nombre, no miento.
Adabella: [Desanimada] Ay... Estábamos tan cerca.
Albus: No te pongas triste mamá, con o sin el hechizo, seguiremos buscando.
Adabella: Albus...
Elena: Y partir de hoy, ¿volverás a ser mi mamá, y tú mi hermano, Albus?
Albus: ¡Claro! Bueno... Qué decir, me pregunto.
Elena: Pues, llámame hermana, o Elena, como así ha sido. ¿Podré acostumbrarme a Amancay?
Adabella: Hijos, lamento mucho si les hice pasar un mal rato.
Albus: Para nada. Al contrario mamá, estoy muy contento por saber que tengo una hermana, y que podré jugar con ella todos los días.
Elena: Yo también quiero darte las gracias mamá, porque a partir de ahora no estaré sola. Bueno, nunca lo he estado, mis amigos del orfanato siempre han estado conmigo. Somos una gran familia.
Albus: Mmm... Oye Elena ¿has pensado qué dirán los demás cuando les contemos todo esto?
Elena: ¿Eh? Oh no, no sé cómo reaccionarán. ¿Creen que les disguste?
Adabella: No lo sabremos hasta que llegue el momento.

La plática terminó, los tres se levantaron de la mesa.
Adabella entró a su habitación, Elena pidió si podía estar con ella, y ambas subieron las escaleras.
Albus se quedó, salió al patio de la casa para respirar aire fresco, aprovecha para reflexionar sobre lo último, solo.


Albus: (Así que, tengo una hermana, Elena es mi hermana... Y tuve un padre, del cual no recuerdo nada... ¿Qué habrá pasado con mis recuerdos de aquella vez? Lo único que tengo es mi sueño, nada más...
Tengo el presentimiento de que mi vida cambiará mucho, y que todavía hay muchos misterios por resolver...
Si quiero saber de mi pasado, me gustaría saber más del pasado de mi madre, ¿y de mis amigos?)

Pronto, y sin la petición de Albus, su Espada apareció en su mano izquierda, fue muy rápido, se queda mirando el filo.

Albus: ¿La Espada? Pero si no la he llamado. ¿Por qué--

La respuesta llegó antes de terminar la pregunta.
Frente a él, apareció un niño, con las mismas características físicas que Markus, de hecho, parece que es él; a pesar de su oscura vestimenta, se le ve muy serio y no le quita la mirada a Albus.


Albus: [Atónito] ¿Markus? ¿Markus, qué haces aquí?
-¿Cómo, me llamaste?- Dijo inclinando la cabeza.
Albus: Markus, te llamé por tu nombre.
-... No sé de quién me hablas, exactamente...-

Aquel chico extendió su brazo derecho, y cerrando su puño, se concentra luz púrpura, Albus puede verla sin problema, pero tiene un mal augurio.
Pronto, apareció una Espada idéntica a la arma de Albus, sólo que el mango es completamente negro con detalles morados y la hoja de la misma es más grisácea.
Al tener su Espada a la mano, señala a Albus con la misma.


-Me molestas mucho. No veo color en ti.-
Albus: *Adoptando una pose de pelea* ¿Qué tratas de decirme? Markus, soy yo, Albus.
-Ojalá no vuelva a escuchar ese nombre...-
Albus: ¡Ngh! ¡Qué remedio!



Estando en un espacio abierto, no tendrán problemas en el momento de atacar, al menos una persona así lo piensa.
Albus realmente no quiere pelear, más que nada por el hecho de no saber por qué está siendo atacado por un supuesto Markus.
Sujetando con mucha fuerza su arma, corre hacia Albus para asestarle un corte vertical, el cual bloquea, pudo retener el ataque.


Albus: ¿Realmente quién eres?
-... Una vez fui una persona, ahora mismo, no soy nada...-
Albus: ¡No entiendo!
-¡Ninguno de los dos, entiende!-

Aplicando fuerza, se empujaron ambos chicos, y saltaron hacia atrás para separarse.
Albus no piensa en correr y huir, pero intenta hacer tiempo para ver quién se cansará primero.
"Markus", ahora tomando con ambas manos su Espada, realiza un salto muy grande, con el cual deja caer un corte horizontal pero más potente al caer de mayor distancia.
Albus reflexiona el momento y prefiere esquivarlo. En el momento perdido, corre hacia "Markus" y ejecuta una barrida, para derribarlo, sin usar su Espada como golpe secundario.
Ambos yacen en el suelo, el primero en levantarse es el Daren oscuro, quien aprovecha el estado de Albus para impedir que se mueva; se coloca frente a él y le apunta con su Espada, dejándolo contra la misma y el suelo.


-Esto acabará aquí... Finalmente...-
Albus: Mss...
-... ¿Qué, pasa?-
Albus: ¿Eh?
-No tienes, miedo por lo que te haré... ¿No?-
Albus: No tengo miedo, y no sé por qué tenerlo.
-Esto, yo no...-

Sveta: +¡Onda de Fuego¡+

Albus: ¿Qué cosa?

De una dirección lateral, es disparada con mucha velocidad lo que parece ser una cuchilla que, conforme gira en el aire, se envuelve en fuego y golpea al Markus oscuro.
No fue un daño grave, pero logró empujarlo y tumbarlo, aunque no soltó su Espada.
Aquella cuchilla resultó ser un Abanico, el cual regresó a las manos de Sveta, quien ayudó a Albus.
Ella corre a él para verlo y ayudarle a levantarse.


Sveta: ¿Te encuentras bien?
Albus: Emm... Ajá.
Sveta: ¿Te hirió? ¿Te golpeó?
Albus: No, no me pudo hacer nada.

-Demonios...-

Tras una ola de viento, se vuelve una sombra y desaparece frente a los ojos de los niños, en parte aliviados por haberse librado de ese peso y a la vez confundidos, mayormente Albus.

Albus: Es extraño... Pero algo me decía que no era el Markus que yo conozco.
Sveta: Gracias a Dios que no te pasó nada grave, me temía lo peor.
Albus: Gracias a ti también Sveta, por haberme ayudado. Oye, ¿cómo sabías que estaba en medio de una pelea?
Sveta: ¿Qué? Pues... Verás... ¿Podemos ir a caminar?
Albus: *Mirando su casa* No creo que me hablen en un rato. Bueno, dime a dónde vamos.
Sveta: Ven, sígueme.

Sveta guía a Albus a una calle detrás de la avenida, rumbo abajo.
Caminaron hasta llegar a una clase de jardín cercano a un estanque de agua pura, vieron una mesa de de jardín redonda con asiento a su alrededor. Se dirigieron hacia ellos y tomaron asiento, Sveta no parece querer separarse de Albus.


Albus: Ese ataque que hiciste hace un momento, ¿qué era exactamente?
Sveta: Usé un Abanico, y con mis poderes de Fuego, aumenté su poder, aunque sólo lo hice para alejar a ese chico.
Albus: Fue increíble, nunca había visto algo así. Oye, aun lo recuerdo, ibas a decirme cómo supiste que estaba en problemas.
Sveta: Ah, es que Venus me dijo que fuera a verte, quería que te preguntara cómo estás tú.
Albus: Yo estoy bien, ¿y ella?
Sveta: Enfermó, tiene temperatura, pero estará bien.
Albus: ¿En serio? Quisiera ir a verla.
Sveta: Hoy no Albus... Hoy no
Albus: ¿Pero por qué no?
Sveta: Porque...

Elaice: ¡¡Al-buuus!!

Albus: *Voltea* Es Elaice, creo que viene hacia acá. Sveta... ¿Sveta?

Sveta desapareció, justo en el momento en el que Albus le quitó la mirada, no volvió a verla.
Elaice bajó la calle, al ver a Albus sólo en el asiento, corre hacia él.


Elaice: ¿Qué haces aquí tan solo?
Albus: Estaba pensando, aquí.
Elaice: Te estaba buscando, vine con Rosas para ir a ver a Elena.
Albus: ¿Venus vino con ustedes?
Elaice: No, se enfermó, y eso que hace días estaba bien, aunque dormía mucho. Tal vez está creciendo, no te preocupes.
Albus: Mmm, bueno.
Elaice: Ven, Elena quiere decirnos algo.

Los niños tomaron camino de regreso a casa de Albus.
Al llegar, Adabella, Elena y Rosas se encuentran en la puerta, todos se ven muy contentos.
Elaice fue contagiada por la actitud, el único serio es Albus.


Elaice: No estaba muy lejos, así que no demoré mucho en encontrarlo.
Rosas: Gracias Elaice. Bueno Elena, ¿qué es?
Elena: Chicos, no será muy sencillo de explicar, pero lo intentaré.

Con ayuda de su madre, Adabella, les contó la misma historia a Rosas y Elaice, Albus también escucha de nuevo la narración, pero no da la mirada.
Los chicos imaginaron con detalle cada momento de la historia, lo cierto es que terminaron sorprendidos al final, no sabían qué pensar exactamente.
Al acabar, también explicaron quienes eran los niños que se mencionaron, ellos eran, y son, Albus y Elena, sus segundos nombres son Erico y Amancay.
A la hora de hablar, Elena se atoró en algunas partes, pero Adabella le apoyó para no colgarse.
Y al final...


Rosas: No puedo terminar de creer lo que acabo de escuchar.
Elaice: ¿Albus y tú de verdad son hermanos? ¿Pero cómo?
Rosas: Pensábamos que habías sido abandonada a tu suerte, ay... Me confundo.
Elaice: ¡Yo también me confundo!
Elena: Les dije que no sería fácil se explicar, tal vez si pudiera recordar exactamente qué pasó...
Albus: Basta Elena, ni tú ni yo recordamos qué pasó aquel día en el ecosistema, no sigamos buscando explicaciones.
Adabella: ¿Albus? ¿Qué pasa con esa actitud?
Albus: *Mirando a todos* Lo que pasa es... Que, no sé si les molesté que, Elena realmente sea mi hermana. Es que, pensarlo me pone triste.
Rosas: ¿Pero por qué nos molestaría? Al contrario Albus, estoy muy alegre por saber que Elena tiene familia, y que está muy cerca de nosotros.
Albus: ¿De, de veras? ¿Elaice?
Elaice: Desde la primera vez que vi a Albus y Elena en la misma ocasión, veía sus parecidos, pero nunca había dicho o pensado si eran hermanos. Ahora que lo sabemos, bueno... Sí, estoy contento por saberlo.
Albus: Aww...
Elena: ¿Albus?
Albus: *Suspira, ahogado* ¿Deberíamos contárselo a los demás?
Adabella: No es y no será necesario hijo, no todo el mundo puede saber la verdad, lo mejor sería que nosotros fuésemos los únicos.
Albus: [Retomando la firmeza] ¡De acuerdo!
Rosas: Elena, ¿en dónde te quedarás entonces?
Elena: La verdad, echaría mucho de menos el orfanato si me quedara de ahora en adelante, por eso quisiera quedarme algunos días más allá, y, cuando quisiera estar con Albus y mi mamá, me quedaría aquí. Chicos, desde que los conozco, han sido unos hermanos para mí, y no quisiera que eso acabe.
Elaice: No acabará, ya lo verás. Mientras sigamos unidos, seguiremos siendo hermanos, sin importar la sangre y esas cosas que dice la gente.
Rosas: Estoy de acuerdo con Ela, no seremos hermanos realmente, pero nos consideramos como tales.
Adabella: *Sonríe* Y yo los considero mis hijos, pase lo que pase.
Elena: ¿Les importa si paso hoy el día entero aquí?
Rosas: No te preocupes, nosotros nos regresamos y, si preguntan, te quedaste a jugar con Albus.
Elaice: ¡Uuy! Si que llegan sorpresas de la nada. Bueno hermanos, nosotros volveremos a casa, bueno, ya saben adónde.

Al lado de Elaice, Rosas y ella toman camino de regreso.
Van muy motivados.


Adabella: ¡Nos veremos mañana!
Elena: ¡Nos vemos chicos!

Albus sólo se despidió meneando su mano, sin decir nada, fue el primero en entrar a la casa.
Adabella y Elena entraron después.

Cae la noche, el reloj indica las 9 PM, Albus se encuentra en su habitación, y Elena en el cuarto de Adabella.
Antes de irse a dormir, Adabella va hacia la habitación de Albus.


Adabella: *Toca la puerta* ¿Albus? ¿Estás dormido?
Albus: No mamá.
Adabella: Voy a entrar hijo.

La puerta se abre, Ada pasa y ve que Albus ni se ha puesto la pijama, sólo está sentado sobre su cama, mirando perdidamente la pared.
Su madre se acerca a él y toma asiento al lado suyo.


Adabella: ¿Necesitas algo hijo?
Albus: *Suspira* Ay mamá...
Adabella: Hace tiempo que no te había visto con esa cara.
Albus: *Niega con la cabeza* Estoy confundido mamá.
Adabella: ¿Es por lo que les conté en la mañana?
Albus: No, eso lo entendí perfectamente Má. Es que, no sé cómo serán los días a partir de mañana.

Adabella comenzó a acariciar a Albus, mira su rostro con plena dulzura.



Adabella: Mi bombón, ni tú ni yo sabemos qué será mañana, pero algo que sí te puedo asegurar es que, veremos un bello amanecer, Elena, tú, y yo. Y el resto de los días, viviremos intensamente, como si fuera el último.
Albus: ¿Y si mañana fuera el último día en el que viviéramos? No quisiera irme a dormir entonces...
Adabella: No digas eso Albus, la primera en irse de esta tierra seré yo, ni tú ni Amancay tienen porque irse antes que yo.
Albus: *Prensándose con Adabella* ¡No digas eso mamá!
Adabella: No lo digo para que te asustes hijo. Yo no me iré hoy, ni mañana... No sé cuándo, pero te prometo que no será pronto, tardará, y mucho. Mientras estemos unidos, no habrá cosa que nos separé.
Albus: ¿Lo prometes mamá?
Adabella: Lo prometo. (Cuidaré de ellos por ti, Eusebio.)

Adabella y Albus se separaron, acompañados de una sonrisa; Albus está listo para irse a dormir, así que Adabella se retira y cierra la puerta.
Albus se siente más tranquilo, se levanta de la cama y se dirige hacia su guardarropa, pero se detiene al escuchar golpes en su ventana.
Sin saber qué es, se asoma, y se sorprende al ver.


Sveta: ¿Me abres por favor?

Albus, a pesar de la impresión, abrió la ventana.
Sveta no entró, tomó a Albus de la mano y lo impulsó a salir.
Ambos ahora se encuentran en el balcón de la casa, es un cuadrado de 16 metros cuadrados, sólo hay macetas con flores en las esquinas.


Albus: ¿Sveta? ¿Qué...
Sveta: *Señala arriba* Mira allá.
Albus: ¿El cielo?

En breve Albus alzó la mirada, ambos niños deleitan un cielo estrellado, acompañado de una luna llena creciente en forma de C, tanto las estrellas como la luna, brillan intensas.

Sveta: Quería ver las estrellas contigo antes de irme a dormir. ¿Te molesta si me quedo unos minutos contigo?
Albus: Pues... No, puedes quedarte.
Sveta: Gracias Albus.

Como no hay asientos, Albus y Sveta miran el cielo de pie.
En un momento, Sveta se acercó a Albus, a modo de estar su hombro con el suyo cerca.
Sin mirarse los rostros, Sveta habló.


Sveta: Son tan hermosas, siempre lo han sido.
Albus: Umm... Nunca había salido antes a mirar las estrellas, no que yo recuerde.
Sveta: ¿No? ¿Y qué tal si, salimos a verlas, de vez en cuando?
Albus: *Sonríe* Me gustaría. Después de todo, verlas... Me relaja, me pone a pensar...

Vuelven a quedarse callados.
Segundos después, Sveta apretó muy fuerte la mano de Albus, y pronto la soltó, alejándose de él, para distanciarse.
Extrañado, Albus se acerca a ella.


Albus: ¿Te encuentras bien, Sveta?
Sveta: Un, poco.
Albus: ¿Qué tienes? Si te sientes mal, puedo hablarle a mi mamá para que te dé una medicina.
Sveta: No Albus, no es una enfermedad, es algo que no me deja en paz.
Albus: Déjame ayudarte. No creo que sea tan difícil.
Sveta: [Frustrada] ¿En serio? ¿Cómo es que te ofreces a ayudar a alguien que no conoces?
Albus: Para mí es fácil. Bueno, tienes algo que, me inspira a creer en ti.
Sveta: ¿Sí? ¿Qué es, exactamente?
Albus: Este... Me ayudaste en una ocasión, también sin conocerme, y sigo agradecido desde ese día Sveta. No me importa lo que digan de ti, te ayudaré cuando me necesites.

Sveta giró, a modo de estar frente a Albus.
Ahora, ella tomó sus manos, y aunque está nerviosa, lo mira a los ojos.


Albus: ¿Sveta?
Sveta: ¿Puedes responderme esta pregunta?
Albus: Amm, sí.
Sveta: OK... Albus, ¿tú, amas a Venus?

Albus se sonrojó, soltó las manos de Sveta para cubrirse la cara, ella sólo se ríe.
Con sólo ver la reacción de Albus, se sintió satisfecha, inclusive vuelve a sonreír, aunque ella también sonrojó.


Albus: T, tú también estás roja.
Sveta: *Con los ojos ligeramente abajo* Sí, pero es porque sé la verdad.
Albus: ¡Sveta!
Sveta: Ji ji, una disculpa Albus, pero estoy tan feliz. Todo por saber que el chico que amo también me ama.
Albus: *Inclina la cabeza, mirándola rara* ¿Sveta? ¿Qué dijiste?
Sveta: ... ¿Lo, lo dije en voz alta?
*Albus le confirma, asentando con su cabeza*
Sveta: A-ay... ... *Señala al frente* ¡Albus mira!
Albus: *Voltea atrás* ¿Eh?

Cuando Albus volteó, no vio nada, pero al regresar la mirada, Sveta había desaparecido.
Confundido, entró de nuevo a su habitación, pero no puede olvidar todo lo sucedido.

Ya con la pijama puesta, apaga las luces y se recuesta.
Todavía no le pega el sueño.


(Pensándolo bien, desde que entré de nuevo a la primaria, han pasado tantas cosas...
Nunca había pensando que, alguna vez tomaría una Espada, o manejaría un Arco, y lucharía al lado de mis amigos, los cuales también luchan conmigo.
De verdad sigo confundido, pero buscaré las maneras de resolver todas mis preguntas.
¡Es cierto! Puedo ver lo que seré, qué haré en esos momentos y lo que esté por descubrir, iré a por él.
Siento que, esta es una nueva esperanza para mí, porque ahora sé lo que seré de ahora en adelante: Explorador.)

Y así, Albus ha decidido su profesión con el propósito de responder las dudas que en un pasado no fueron contestadas.
Lo que le depara el futuro es un misterio, y el pasado podrá acosarlo, pero no estará sólo para revelarlo.
Así es como da comienzo la historia de un chico que navegará por tiempos y espacios para desempolvar recuerdos, correrá por senderos oscuros, pero llegará a la luz de la verdad.


Final del Capítulo.
Final de la Parte 1.

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MensajePublicado: 04 Feb 2012 1:50 pm    Título del mensaje: Parte 2 - Prólogo Responder citando

Introducción.


Es fácil guardar un secreto, la pregunta es por cuánto tiempo.
Estos, los confiamos hacia nosotros mismos y a las personas en quien mayor confianza tenemos.
Podría ser nuestra culpa, o no, si un oscuro pasado vuelve a ver la luz del día, ¿y este cuan grave puede ser?
No seré el adecuado para preguntarme esto, o para responderlo... Pero si yo estoy seguro de algo, es, que reforzaría una relación en muchos aspectos.
Una cosa es perder la esperanza, otra es en qué momento, día a día veremos de qué seremos testigos.
¿Alguien lo sabe? Esta pregunta no la puedes responder.




Parte 2 - Perder.
Manos Fuera De Control, Atraerán Más De Un Error.

Prólogo - Un Año Más De Vida.
Y De Regalo, Una Grata Sorpresa.


10 de Octubre.


Ha pasado un mes desde que Albus y Elena vuelven a vivir como hermanos.
En los últimos días, Elena ha estado muy unida a Adabella, aunque no recuerda aquellos días de su infancia a su lado, ha transcurrido nuevos con muchas esperanzas.
Por su parte, Albus ha ido a jugar más seguido con sus amigos, en ocasiones, Elena se encuentra en el Orfanato Crepúsculo, y en otras, viene en compañía de su hermano.

Una hermosa mañana llega al pueblo El Naranjito, un calor abrazador les da los buenos días a todos sus habitantes.
El día de hoy, es un día muy especial para dos chicos: Albus y Elena, ambos cumplirán diez años, una primavera más.
El reloj marca las 7 AM, la puerta de la habitación de Albus es abierta por él, sale de la misma y siendo coincidencia, se encuentra con Elena.
Ambos ya tienen puesto el uniforme de la escuela.


Albus: Buenos días Amancay.
Elena: Buen día Erico. ¿Cómo amaneciste?
Albus: *Se estira* Pues... Muy bien. ¿Qué tal tú?
Elena: Espléndida. Bajemos a desayunar.

Los niños bajan por las escaleras con mucha calma.
Justo a pisar el último escalón, se escucha la voz de Adabella, espera el momento para cantarles.




Están son, las mañanitas
que cantaba el Rey David.
Hoy por ser su cumpleaños
yo les cantaré así.

Despierten, niños despierten,
miren, que ya amaneció.
Ya los pajarillos cantan
la luna ya, se metió.

Qué linda está la mañana,
en que vengo a saludarlos.
Yo vengo con mucho gusto,
y un placer al felicitarlos.

¡Ya viene amaneciendo,
ya la luz del día nos dio!
¡Levántense, ya es mañana,
miren que ya amaneció!


Albus estuvo muy emocionado al escuchar a su madre cantar, corrió hacia ella y le dio un fuerte abrazo.
Elena se siente feliz, a la vez confundida, se quedó parada al final de las escaleras, bajó la mirada hacia el suelo.


Adabella: Elena, hija mía. No te quedes ahí, ven, que quiero felicitarte.

Al escucharlo, Elena corre hacia su madre, al abrazarla, soltó unas cuantas lágrimas, Albus, estando a su lado, no la dejó sola.
Los hermanos se toman los hombros.


Adabella: Después de tanto tiempo, celebraremos su día tan especial reunidos en familia.
Elena: Mamá, ¿crees que papá... estaría feliz también?
Adabella: Estoy segura de que lo estaría, sin importar en dónde esté.
Albus: No te preocupes Elena, me tienes a mí y a mamá, y estaremos juntos pase lo que pase.
Elena: *Sonríe* ¡Gracias, hermano!
Adabella: Hijos, sé que están muy contentos, pero recuerden que deben ir a la escuela.
Albus - Elena: ¡Claro mamá!

Los niños ya están listos para irse a la escuela, los hermanos fueron por sus mochilas y su madre fue por su bolso.
De inmediato salen de casa, sin antes cerrar la puerta con llave.

Justo en la parada del autobús, Albus, Elena y Adabella se encontraron con Rosas, Elaice y Venus, quienes también esperan transporte que los lleve a la primaria.


Rosas: Feliz cumpleaños amigos.
Elaice: Dos cumpleaños, quién lo diría.
Albus: Gracias chicos, se los agradezco.
Elena: Así es Elaice, aunque no hagamos una fiesta, me complace tenerlos como amigos día con día.
Adabella: Niños, el carro está casi cerca, estén atentos.
Venus: Emm... ¿A-Albus?
Albus: Oh, Venus. ¿Qué pasa?
Venus: Verás... Tengo algo que decirte.
Elaice: (¡Se lo va a decir! ¡Se lo va a decir! ¡Se lo va a decir!)
Albus: ¿Sí? Dímelo.
Venus: *Chocando sus dedos índice* Albus, yo te--
Adabella: Y aquí está. Suban niños.

Los niños entraron al autobús primero y Adabella al final.
En todo el viaje Venus se quedó callada, además que su cara sonrojó un poco más de lo usual.
En el viaje las posiciones variaron ligeramente, esta vez Elena viaja al lado de Adabella y Albus con Venus, Rosas y Elaice siguen juntos.
Actualmente el camión está pasando por Plaza Cristal Chedraui.


Albus: Ya no falta mucho, llegaremos temprano.
Venus: Mmm-hmm...
Albus: *Suspira* Oye Venus, yo también quisiera decir algo.
Venus: ¿S-sí?
Albus: Ajá, es algo que no he me quitado de la cabeza desde que lo supe, y pienso que tú podrías responder mi duda.
Venus: D-dime.
Albus: Escucha. Nadie no sabe, pero en una noche me vino a visitar Sveta, una amiga tuya.
Venus: ¿Sveta? ¡Ah! *Se cubre la cara*
Albus: [Sorprendido] ¿Y ahora?
Venus: Na-nada, de veras.
Rosas: Ya llegamos. Párense chicos.

Rosas tocó el timbre para anunciar la bajada de todos.
Pronto llegaron a la primaria Miguel Hidalgo.
Mientras llegaban, vieron a Markus pasar con bolsas en las manos, dentro tienen platos de plástico. Rosas y Albus se acercaron a él para ayudarlo.


Markus: Gracias chicos.
Rosas: Échame una. ¿Adónde las llevamos?
Markus: A nuestro salón, ahí se hará todo.
Albus: Es verdad, Markus cumple el mismo día que yo, ¿vas a celebrar tu cumpleaños aquí?
Markus: Ajá, pedimos permiso y terminará hasta después del receso. Habrá dos piñatas y muchos dulces.
Rosas: ¡Eso me gusta! A Markus, felicidades, aunque no sabía que era tu cumpleaños, te deseo un buen día.
Markus: Muchas gracias Rosas.
Albus: Bueno, vamos rápido al salón, para que podamos darle su abrazo.

Markus, acompañado de sus amigos, aceleraron el paso para llegar en breve al aula de clases del 4-A, los tres están muy emocionados.
Adabella y las niñas llegaron un poco después, nada tarde; Elena, Elaice y Venus fueron a dejar sus mochilas, Adabella todavía no pensaba irse.
En frente del salón hay mesas y asientos, realmente son los mobiliarios del interior en donde los estudiantes realizan sus actividades, sólo que está vez será para que convivan con Markus al aire libre.

Los chicos se ofrecieron a ayudar a Markus y a su madre, quienes preparan todo lo necesario para su pequeña reunión, también son apoyados por algunos de sus compañeros de clases y Don Salomón, el último mencionado fue quien ajustó las cuerdas para las piñatas y trajo un palo.

Las chicas se quedaron con Adabella.


Elena: Nunca había visto a Albus tan laborioso.
Adabella: Desde que él y Albus se conocen, siempre están juntos para la mano de obra, todavía recuerdo aquel día, cuando ellos apenas iban en primer grado.
Elaice: ¿Qué pasó en ese día?
Adabella: Celebramos los cumpleaños de ambos aquí mismo en la escuela, todo iba bien, hasta que Markus y Albus quisieron partir la piñata entre ambos.
Venus: ¿Se pelearon?
Adabella: No. Al contrario, partieron un palo en dos para golpearla, y los dos lograron. Lo curioso es que Markus parecía espadachín, y aunque Albus golpeaba normalmente, lograron derribarla, con la cuerda incluida, al darle un último corte, por así decirlo.
Me sorprendieron, pues al final no quisieron comer nada, a pesar de la batalla que tuvieron, dándole y dándole palazos.
Elena: ¿Y eso ha vuelvo a pasar mamá?
Adabella: *Negando con la cabeza* No hija. Pero no sabemos qué podría pasar hoy.
Elaice: ¿Y por qué no celebramos el cumple de Albus aquí también?
Adabella: Esta vez les tengo una sorpresa, para ti Elena, y para Albus.
Elena: [Emocionada] ¿Qué es mami? ¿Me das una pista?
Adabella: Ji ji, lo sabrán al llegar a casa. Ya tengo que irme. Vendré por ustedes a la hora de siempre. Pórtense bien niños.
A propósito, no podré venir hoy por ustedes, pero no lleguen tarde a casa, se vienen todos juntos. ¿OK?
Elena: Claro mamá.
Elaice: *Sonríe* Nos vemos.
*Venus sólo se despide, meneando su mano*

Adabella toma camino hacia el portón principal para irse.
Las niñas ahora sólo se quedan viendo a todo el movimiento, Venus está muy ida, por eso mismo no presta atención.
Elena y Elaice se dan cuenta de qué es lo que atrae a Venus... de nuevo, y para hacerla reaccionar, le clavaron la mirada.
Venus está perdida viendo a Albus, hasta que por sus amigas se ubicó de nuevo.


Venus: ... ¿Um? ¿Elena? ¿Elaice?
Elena: ¿Qué estabas viendo Venus?
Venus: ¡Na-nada!
Elaice: Era a Albus, conozco tu mirada cuando lo ves.
Venus: ¡E-Elaice!
Elena: [Despreocupada] No es para que te sientas mal Venus, ambas sabemos tu secreto, y no te hemos molestado nunca por eso, ¿me equivoco?
Venus: [Un poco más relajada] Pues, no...
Elaice: ¿Te digo algo? Hace rato pensé que le dirías a Albus lo que sientes, estaba tan emocionada, que casi gritaba.
Venus: *Baja la mirada* No lo sé... Piensen, hoy no sólo es el gran día de Albus, es también el tuyo Elena, y no quisiera que por mi culpa todo se echara a perder...
Elena: No seas tan pesimista Venus. Tú no le echarás nada a perder a nadie, te doy mi palabra.
Elaice: [Pícara] ¿Y qué harías si fuese Albus quien te lo dijera?
Venus: *Mira a Elaice, inclinando su cabeza* ¿Si él me lo dijera?
Elena: ¿Qué traes entre manos Elaice?
Elaice: Tú sabes, que se arrodillara ante Venus y se lo confesara, tomando su mano.
Elena: ¿No crees que, lo que acabas de decir es como si le pidiera matrimonio?
Venus: ¡¡Aaay!! ¡Paren!

Finalmente, todos los preparativos están en su lugar.
Luego de tanta espera, se da por iniciada la celebración por Markus.
A petición suya, pidió que se partieran las piñatas primero antes que nada, comenzando con una en forma de estrella de cinco puntas.
El primero en pasar es el mismo Daren, quien sujeta con la mano derecha un palo, de 1 metro de largo aproximadamente.
El resto de los niños están moderadamente alejados del evento para evitar ser heridos por un falso tortazo.




Albus: ¡Dale duro Mark!

No es que se trate de un duelo todo o nada, pero con lo competitivo que es Markus, ha decidido tratar al objeto inanimado como si este fuese un rival suyo.
Mientras el Profesor Víctor agita la piñata, los niños cantan la clásica canción, con la cual miden el tiempo en el que debilitará la estructura, aunque lo que más quieren son los dulces.

¡Dale-dale-daaale!
¡No pierdas el tino!
¡Porque si lo pierdes, pierdes el camino!
¡Ahora sí le das! ¡Ahora no le das!
¡Porque tienes cara, de conejo bras!


Markus: Vaya... Creo que me pasé un poco.

En los pocos que duró su contienda, la piñata no sólo quedó achatada, dos de las puntas laterales superiores están cerca de despegarse y sólo tiene un agujero en el centro, muy pequeño.

Markus: ¿Quién quiere seguirle?

Todos salieron corriendo hacia Markus, fue socorrido por Rosas para evitar un accidente, tranquilizando a los demás convenciéndolos de que formen una fila.
Tan ágil fue Albus que fue el primero, y detrás de él se encuentra Venus.
Al momento de tomar el palo, se da cuenta de que ella estaba todo el tiempo cerca de él.
Caminó hacia ella y le entregó el palo.


Albus: Toma, te dejo que vayas tú primero.
Venus: ¿Albus? Pero si tú estabas primero.
Albus: Yo puedo esperar, y no importa si se rompe, hay otra allá, la que tiene forma de Bob Esponja.
Venus: Mmm... *Sonríe, toma el palo* ¡Gracias!

Markus: ¡Adelante Venus!

A diferencia de Markus, Venus sujeta de una forma muy diferente el palo, con la mano izquierda cerca de la mitad de este y la derecha separada a un tercio de distancia.
Los niños vuelven a cantar, cosa que puso nerviosa a Venus, ya que se siente presionada contra el reloj, pero Albus le anima dándole porras.
Retomando el valor, su objetivo es dar la mayor cantidad de golpes a la piñata.
Se acerca a ella y la golpea de una forma distinta, en vez de cortes da estocadas, y en poco tiempo, logró atravesar el corazón del recipiente de dulces, y con mayor fuerza, trató de tumbarla al suelo aprovechando que la vara está enterrada, y lo logra, aunque sólo la mitad de esta.
Quienes quedaron bastante impresionados fueron Markus y Albus, en contagio Rosas, no se movieron de su lugar, pero los demás niños siguieron en lo suyo: recolectar dulces.

Venus comenzó a sentirse cansada, dejó caer el palo mientras recupera el aire, Elena y Elaice fueron a socorrerla.


Elena: ¿Estás bien Venus?
Venus: *Jadea* Sí... Un poco... Cansada...
Elaice: ¿En serio? *Coloca una de sus manos en la frente de Venus* Mmm... Se te subió la temperatura.

Markus, Albus y Rosas se acercaron, también preocupados.
Pronto Venus empezó a tambalear, de inmediato Elaice la retiene con ayuda de Rosas, Venus sigue consiente.


Markus: ¿Estará bien?
Elena: Tiene algo de fiebre, pero estará bien.
Elaice: La llevaremos al baño, no tardamos.
Rosas: Elaice, si sucede algo, no duden en avisarnos.
Elaice: Claro Rosas.

Las niñas llevan a Venus hasta los sanitarios, un viaje ligeramente pesado, pero no será mucha trayectoria, sólo tendrán que caminar 6 salones adelante y llegarán.
Mientras tanto, los chicos se quedaron un poco pensativos ante lo último sucedido, sin embargo Albus habla.


Albus: Venus es una niña fuerte, yo pienso que estará bien.
Rosas: *Asenta con la cabeza* Así es. Cuando Venus se pone muy nerviosa, suele marearse un poco, pero no es nada de qué preocuparse.
Markus: Mmm... Chicos, vamos a partir la otra piñata. Y de los dulces que consiga, le guardaré un poco a Venus.
Albus: Yo haré lo mismo.
Rosas: Oigan, ¿quién sigue? Quiero pasar.

En los sanitarios para niñas, Elena y Elaice esperan a Venus quien entró a una cabina.
Mientras esperan, charlan.


Elaice: Oye Elena, ¿cómo te va?
Elena: ¿En qué Elaice?
Elaice. Con Albus y con tu mamá, desde que sabemos que son familia, has pasado tiempo con ellos, pero no nos cuentas cómo te va.
Elena: Ay Elaice, disculpa, me he descuidado un poco.
Elaice: *Las manos en las caderas* ¿Será? A veces hemos llegado a no dirigirnos la palabra.
Elena: Cuando estoy con mamá, le cuento lo que pasa y cómo me siento, he estado muy unida a ella, que siento que me he alejado mucho de ustedes.
Elaice: Tranquila Elena, es la emoción, es natural. ¿Qué tal si cuando hagamos la tarea juntas, me cuentas cómo te va?
Elena: Me parece bien. *Sonríe* Gracias amiga.
Elaice: Ya sabes.

Venus: Uuuh...

Elena: ¿Venus? ¿Fuiste tú quién gruñó?

Venus: ... Aaah...

Elaice: ¿Estás bien Venus? Te escuchas, como estreñida.

En vez de obtener una respuesta de parte de Venus, una densa luz iluminó todo el interior de los sanitarios, Elena y Elaice se cubrieron los ojos al momento de sentir el calor del destello.
Todo quedó en silencio por unos segundos, hasta que las chicas decidieron volver a hablar.


Elaice: [Asustada] ¡¿Qué fue lo que pasó?! ¡¿Venus?!
Elena: Ay no... No ahora...
Sveta: ¿Elena?

La puerta de la cabina se abrió, esperando que Venus saliera de ahí, no fue así...
En su lugar, quien salió fue Sveta, con las mismas ropas que Venus, su calzado también.
Elaice se espantó todavía más al ver su aparición, Elena se preocupó por la situación; Sveta sale y mira a ambas niñas.


Sveta: [Confundida]... ¿Qué?
Elaice: ¡¿S-Sveta?! ¡¿Esto es una broma?!
Elena: A ja ja... [Inconforme] Hola, Sveta.
Sveta: ¿Sveta? Elena, ¿no te estarás equivocando de--
Elaice: ¡¿Cómo rayos llegaste aquí?! ¡¿Qué le hiciste a Venus?
Sveta: ¿Elaice? ¿No me reconoces? Soy--
Elena: Sveta... Mira allá.

Elena señaló hacia el espejo, de inmediato Sveta corrió hacia él para ver su reflejo, Elaice entró a la cabina donde se suponía que estaría Venus, pero no encontró nada.
Sveta puede verse, en efecto es quién debe ser, sólo que algo le preocupa y corre hacia Elena.


Sveta: ¡¿Pero cómo?!
Elena: ¡N-no lo sé! ¡Pasó de repente!
Elaice: ¡Sigo sin creerlo!
Sveta: Ay Dios... ¿Qué dirá Albus?
Elena: *Niega con la cabeza*... Tendrás que decírselo.
Sveta: ¿Decirle la verdad? ¡No puedo!
Elaice: ¿Saben? Me gustaría también saber la verdad. No entiendo qué está pasando, y no quiero estar enojada.
Elena: La verdad es que yo tampoco sé, al menos totalmente, es difícil de explicar...

Sveta camina de nuevo hacia el espejo, una vez más ve su rostro, sus ojos, su cabello y parte de su cuerpo.
Su mirada cambió, se ve más pícara y muestra una sonrisa pintoresca, pero en el mismo sentido.


Sveta: ... Aunque, pensándolo y viéndolo de otra forma, podría hacer algo mejor.
Elena: ¿De qué hablas?
Sveta: ¿Y si juego un poco con Albus? No creo que se dé cuenta.
Elena: ¿Eh? ¡! Oh no, contrólate Venus, que--
Sveta: ¡Ahora soy Sveta! ¡Y se lo diré cuando yo crea que sea necesario!

Sveta sale de los sanitarios, Elena piensa seguirla y Elaice la acompaña sin duda, ambas van calladas, la actitud de Sveta demuestra mucha confianza.

Regresando al patio frente al salón, la segunda y última piñata fue destruida.
Ahora, todos los niños comparten una merienda, Rosas y Albus se sentaron en una mesa y jalaron otra, incluyendo tres sillas, para cuando llegaran las chicas.
El cambio era notable, pero pasó desapercibido por la mayoría, se cree... Sveta llegó detrás de Albus y le cubrió los ojos con sus manos, esperando que Rosas la diera una pista, no fue así, se quedó impactado con lo que veía.
Detrás de Sveta, llegaron Elena y Elaice, un poco inconformes, por la mirada se deduce.


Sveta: Adivina quién soy.
Albus: *Toca las manos con las suyas* Mmm... Son suaves...
Sveta: ¿Otra pista corazón?
Albus: ¿Eh? ... ... Rosas ¿quién es?
*Rosas no puede decir nada, se atora*
Elena: Díselo ya.
Sveta: No lo haré.
Elaice: ¿Que qué Sveta? ¿Que no le dirás a Albus?
Sveta: ¡E-Elaice!

De la furia Sveta le quitó las manos y Albus y se queja con Elaice.
Albus volteó aprovechando que puede ver, y se dio cuenta de que era Sveta quien le cegaba, pero no terminó pasmado.


Albus: ¿Sveta? ¿Era Sveta todo el tiempo?
Elena: Mmm-hmm.
Rosas: ¡¿Pero--
Elaice: Yo hice la misma pregunta, nos lo dirán después.
Sveta: Hola guapetón. *Guiño*
Albus: *Los ojos en el cielo* ¿A quién le habla?
Sveta: No te hagas, si te pusiste rojo.

Y Albus sonrojó más cuando Sveta divulgo la verdad.
Pronto llegó Markus hacia el grupo de Albus.


Markus: [Contento] Chicos, ya es hora de partir el pastel, y después nos darán una bolsa de dulces.
Albus: ¿Sí? ¡Vamos!

Todos siguieron a Markus, excepto Sveta, quien tomó a Albus de un brazo, impidiendo que se mueva, por lo tanto se quedó con ella.

Albus: ¿Qué ocurre? Vamos con Markus.
Sveta: Quería darte tu regalo de cumpleaños, no creas que lo he olvidado.

Sveta cerró los ojos, acomodó sus labios, y acercó su rostro hacia el de Albus, pero no entendió qué era lo que le decía y se fue.
Para cuando Sveta abrió los ojos, él ya no estaba, se enfado y por ende fue a con los demás.

Antes de cantar, Markus pidió un "tiempo fuera", todos le prestaron atención.


Markus: Les agradezco a todos por acompañarme el día de mi cumpleaños. De todo corazón... Gracias... Pero también quisiera que felicitaran a dos personas más que hoy cumplen años, y conmigo, somos tres niños que cumplen hoy diez años.
Albus y Elena, ¿gustarían partir el pastel conmigo?

Markus señaló a Erico y Amancay con la mirada, el resto también los hizo.
Albus toma la mano de Elena y juntos acompañan a Daren, se colocan al lado suyo, Albus a su derecha y Elena y su izquierda.
El grupo entero, la madre de Markus y el profesor interpretaron las mañanitas.

Mientras se interpreta en voz alta, Sveta no cambia su humor, no sigue disgustada por lo último que pasó, pero a diferencia de otros días, ahora está muy atrevida, no le quita la mirada a Albus.

Rosas se acercó a Elaice, sigilosamente toma una de sus manos y la entrelaza, cuando Elaice se dio cuenta, se zafó, separando aquella unión que se había formado.
Al ver Rosas bajó la mirada, ahora fue ella quien junto las palmas, la de ella y la suya, sólo que se sujeta con más fuerza.


Elaice: Sólo lo hago para que no estés triste.
Rosas: Yo lo hice porque...
Elaice: (¿Me lo va, a decir...?)
Rosas: ... Porque, quería la paleta que tenías en la mano.
Elaice: ¿Eh? ...

Rosas dijo la verdad, Elaice tenía en la mano una paleta de dulce de sabor fresa, y para cuando recuperó la mano de Rosas, ella ya no lo tenía, al final se dio cuenta.
Infló los cachetas y cruzó los brazos, evitando el contacto visual con Rosas, quien suelta pequeñas risas.

Cuando todos terminaron de cantar, Markus anunció a Albus y Elena.


Markus: Pidamos un deseo chicos.

Los tres cerraron los ojos, los demás callaron.

. . . . . . . . . .

Sincronizados, abrieron sus ojos y soplaron las velas; compañeros y amistades aplaudieron, felicitando a sus seres queridos por un año más de vida.

Suena la campana de la escuela, todos los estudiantes salen de sus aulas para disfrutar un merecido recreo.
Algunos niños se quedaron en el patio frente el salón 4-A para degustar de los dulces que obtuvieron en la partida de la piñata.
Por su parte, Markus y Albus se dirigieron al campo, tomaron asiento debajo de un árbol de limones cercano a una de las porterías del campo de fútbol.


Markus: 10 años... Qué coincidencia.
Albus: ¿Qué es, Markus?
Markus: Nací un 10 de Octubre, hoy cumplí 10 años, y mi mamá me dijo que nací exactamente a las 10 de la mañana, suena divertido, ¿no crees?
Albus: Vaya, no sabía eso Mark. Yo hoy también cumplí 10 años y en el mismo día, pero no sé a qué horas nací, se lo preguntaré a mi mamá cuando pueda.
Markus: *Se estira* ¡Humm... Aah! *Se recuesta en el suelo* ¿Sabes Erico?
Albus: ¿Qué es, Daren?
Markus: Me pregunto muchas cosas. ¿Crees que, cuando lleguemos a sexto grado y nos graduemos, seguiremos siendo amigos?
Albus: ¿Qué quieres decir?
Markus: Piénsalo. Cuando terminé el kínder, sólo uno de mis compañeros estudió de nuevo conmigo, y ese es Ricardo, ha cambiado algo.
Sí sólo fue uno, cuando llegue a secundaria, puede que me quede sólo, no lo sé... He perdido muchísimos amigos, el año pasado, ¿recuerdas?
Albus: La profesora Juana, sí... Carlos, Christian, Laura...
Markus: Y esta última era una amiga muy cercana para mí... Y ya no sé nada de ella, ni de los demás... Me da miedo Albus... Hace meses llegaron Rosas y los demás, y dentro de dos años... No sé...
Albus: ¿Qué tal si estudiamos la misma secundaria? Estaríamos tres años más juntos, no sé si Elena y los demás quisieran estudiar ahí.
Markus: ¿De veras? Y que estudiáramos en el mismo salón.
Albus: Ajám. Pero todavía no sabemos si llegaremos allá, pero no hay que darnos por vencidos. Alcanza un buen promedio Albus, quiero competencia de tu parte.
Markus: [Emocionado] ¡Y la tendrás! ¡Tenlo por seguro que la tendrás!
Albus: Y mientras llegue ese día, ¿qué tal si practicamos un poco de esgrima? Ya no hemos jugado desde aquel día.
Markus: ¡Claro! Vaya, nunca nadie me había preguntado eso.
Albus: Me gustó mucho, además, dices que tienes más de un año de experiencia, me gustaría que me enseñaras unas cuantas técnicas.
Markus: No sé muchas, pero no dudes de mí.

Un grito se escuchó hasta el interior de la escuela, y uno muy fuerte, no parecía ir en broma.
Algunos profesores salieron de la escuela abriendo el portón principal, muchos niños que estaban cerca se asomaban, pero Don Salomón intervino para que nadie saliera.
Markus y Daren se pararon rápidamente y corrieron hacia uno de los portones, el secundario, a unos cuantos pasos a la derecha del principal.
Se encontraron a Elaice, quien está muy atenta a lo que pasa, Albus fue hacia ella para informarse de la situación.


Albus: Elaice, ¿qué ocurre?
Elaice: ¡Están asaltando a Doña Lupe!
Markus: ¡¿Qué?!

Markus volteó a todos lados, encontró una rama y la cogió, regresó al portón y abrió la puerta para salir, intentaron detenerlo, pero el miedo los paralizado.
Están en medio de la calle, es un hombre de piel oscura, con ropas sucias y algo rasgadas, su calzado tiene huecos.
El sujeto usa un cuchillo para detenerla, lo colocó cerca de su cuello, mientras la mantiene amordazada.


-¡Suelte la lana, o se la clavo!-

La señora Guadalupe sólo rogaba por su libertad.
Pronto llegó Markus, se posiciona en frente de ambos, sujetando la rama con ambas manos.


-¡Tú qué enano mocoso!-
Markus: ¡Suéltela, o se las verás conmigo!
-¡¿Tú contra mí?! ¡A ja ja ja!-

Del lado del portón, Elaice se prepara para suplirlo, Albus también.
Elaice extiende sus brazos para llamar a su Arco, el cual aparece tras unos segundos, pero sólo ella y Albus pueden verlo.


Albus: ¡Todos aléjense! ¡Markus y doña Lupe estarán bien! ¡Váyanse!

Fue complicado, pero logró ahuyentar a la mayoría del lugar de los hechos.
A la brevedad, Elaice cargó una flecha y la disparó, impactando en una de las piernas del ladrón y el dolor lo debilitad, la señora Guadalupe escapa y Markus actúa en su momento de flaqueza.
Con mayor fuerza, saltó y empuñando la rama como si fuese a enterrarla, asesta un golpe crítico a su adversario, derribándolo contra el suelo, no soportó otro golpe, y perdió el conocimiento, quedando en el suelo.
Markus con otro salto se aleja del tipo, los hijos de la señora corren hacia ella para ayudar a tranquilizarla tras un repentino ataque.
Elaice y Albus suspiran de paz, ya que todo se estabilizó, o eso se pensaba...
El cuerpo del ladrón empezó a emanar humo, pero este era azul muy oscuro, y pronto se formó una llama azul encima de su cuerpo, y este se acerca lentamente a Markus.


Markus: ¡¿Qué es eso?!

Elaice: ¡No! ¡Está muy cerca!
Albus: ¡Ayúdalo Elaice!
Elaice: ¡No puedo darle, si están muy pegado podría herir a Markus!

Markus: No sé qué seas, ¡Pero ya es suficiente!

Aprieta con más fuerza la rama y está decidido a un último ataque.
Alzándola hacia arriba, deja caer un corte vertical en la llama, pero por un segundo la rama tomó la forma de una Espada, y cuando cortó a la llama, se liberó un destelló bastante potente al entrar en contacto el filo de la hoja.
La llama desapareció, y Markus cayó al suelo rendido, y la rama se partió en dos, de la espada no se sabe nada.
Albus y Elaice corren hacia Markus para traerlo devuelta, aunque sea cargando, hasta el salón.
El profesor Víctor fue uno de los que presenció el repentino evento, él platicó con su madre de lo que vio y lo valiente que fue.
Cuando llegaron Albus y Elaice con Markus en sus brazos, corrieron a verlos, murmurando rumores entre ellos, sin embargo está vivo, sólo inconsciente.
Elena, Sveta y Rosas se acercaron a Erico para preguntar detalles, sin prisas, les contó todo lo ocurrido.
Afortunadamente nadie salió herido.

Doce y media marca el reloj, los estudiantes deben volver a casa.
Markus sigue sin reaccionar, respira, pero no despierta.
Albus y sus amigos van a verlo antes de irse, se encuentra con su madre y hermanos en las afueras del salón.


Albus: Buenos tardes señora.
M. Catalina: Niños, buen día.
Rosas: Lamentamos lo que pasó, pero gracias a Dios todo salió bien.
Damian M: Mi hermano fue muy heroico, me deja pensando...
Elaice: Sé en qué estás pensando pequeño, pero lo que hizo tu hermano no lo hace cualquiera hoy en día, ten cuidado.
Diana M: ¿Por qué mi hermano comete tantas estupideces?
Elena: A tu nuestra edad, lo que hizo Markus pudo haber sido un suicidio, pero... Aunque yo no sé qué pasó exactamente, él no hizo nada malo, al contrario, hizo algo muy bueno. No seas tan dura con él.
Sveta: Yo pienso que Markus es un chico afortunado. Mírenlo. Rodeado de sus amigos y su familia, que lo quieren y se preocupan por él.
Albus y Elena también, bueno, todos...
M. Catalina: *Sonríe* Muchas gracias niños. Les agradezco su apoyo.
Albus: Por nada señora. Con permiso.

Recordando el mensaje de Adabella, los niños salen de la escuela y cruzan con cuidado para tomar el autobús que los lleve de vuelta a El Naranjito.

15 minutos después, llegaron y cruzaron las calles tomando el puente.
Rosas, Elaice y Sveta acompañaron a Albus y Elena hasta su casa, llegaron a la puerta.


Elaice: ¿Hoy te quedas aquí Elena?
Elena: Sí, a lo mejor y más al rato vayamos Albus y yo a jugar con ustedes.
Rosas: No importa si no nos vemos luego, hoy pueden descansar todo el día.
Sveta: ¿Que no importa? ¡A mí sí me importa! ¡Hoy quiero estar todo el día con Albus!
Albus: ¿Yo, qué?
Sveta: *Entrelaza su brazo con el suyo* ¡Vamos!
Albus: Pero, ¿adónde?
Sveta: Iremos a--... ... Aahh...
Elena: Sveta, ¿se lo contaste?
Sveta: N... No...

Otro destelló alumbró por completo el lugar, todo el cuerpo de Sveta fue el origen de los mismo.
Cuando todo regresó a la normalidad, en lugar de Sveta apareció Venus, está bastante nerviosa por ver que está muy cerca de Albus y sonrojo un poco más que él.
Intentó separarse de él, pero Albus ahora no la soltaba a ella, y era porque tampoco estaba impresionado, sólo confundido.
Quienes sí terminaron impresionados fueron Rosas y Elaice, de parte de Elena, está muy tranquila.


Venus: ¡Aaay! ¡A-Albus, yo--
Albus: Creo, que ya conozco la respuesta a una de mis preguntas...
Venus: ¡Albus, dé, dé, déjame explicarte!

Antes de que Venus hablara, Adabella salió de la casa y les abrió la puerta a los niños, de momento se queda con ellos.

Adabella: ¡Hijos, llegaron temprano! Bueno Elena, ¿querías saber qué sorpresa era la que te decía?
Elena: ¿Sorpresa? ¡Ah! ¡Sí! ¡Cuál es!
Adabella: Je je, Rosas, ¿podrías cubrirle los ojos a Albus? ¿Y tú Elaice a Elena?
Rosas - Elaice: ¡A la orden!
Adabella: Y Venus, no digas nada hasta mi señal.
Venus: *Baja la mirada*... Sí señora...

Parece que los niños se olvidaron de todo lo ocurrido de Venus y se enfocaron ahora en la sorpresa de los hermanos.
Con cuidado, los van guiando para que no tropiecen mientras caminen con los ojos cubiertos.
Al llegar al comedor de la casa, Adabella ordenó.


Adabella: Ahora sí niños. ¡Sorpresa!



Rosas y Elaice retiraron sus manos, Albus y Elena de inmediato sonrieron al ver la sorpresa que su madre les tenía preparada.
Sobre la mesa se encuentra en pastel en forma de círculo de chocolate, con detalles coloridos por chispitas de dulce, además de tener cuatro fresas sobre cada 90° grados.
Diez velas de distintos colores están encendidas en el centro, formando un pequeño círculo.


Adabella: Feliz cumpleaños.
Elena: ¡Gracias mamá! ¡Me gusta mucho el chocolate!
Albus: ¡De chocolate! ¡Mi preferido!
Rosas: Eh je je... Chicos, una felicitación de mi parte y una disculpa, pues ya sabía de esto.
Elaice: Ja ja ja, yo también, era una sorpresa.
Venus: Yo igual... Sí...

Venus se dio la media vuelta y huyó del lugar, Albus al verla correr decidió seguirla.
Elena también quería ir, pero Adabella intervino.


Elena: ¡Pero mamá!
Adabella: *Sonríe* Esto es algo entre él y ella. Todo estará bien Amancay.

Venus se detuvo en la puerta de la casa, pronto Albus la alcanzó.
Venus tenía ganas de llorar.


Albus: Venus no te vayas, quiero que te quedes con nosotros.
Venus: Pe, pero Albus, todo lo que pasó hoy... ¿Qué no sientes rabia u odio por mí?
Albus: ¿Por qué debería? La verdad es que, estoy muy sorprendido por lo que acabé de descubrir, tú y Sveta...
Venus: Sé que no es algo fácil de explicar, pero--
Albus: Ya Venus, detente por favor. Te lo voy a decir. No estoy molesto, ni siento odio por ti, estoy feliz por haberte conocido y porque hemos pasado por situaciones más difíciles.
Sí no nos hubiéramos conocido, ¿cómo crees que hubiese sido nuestra vida hasta el día de hoy?
Venus: ... Albus...
Albus: No importa si no me dices la verdad ahora, ¿qué tal si otro día buscamos una explicación juntos? Tú y yo.
Venus: [Un poco más tranquila] Me, me encantaría.
Albus: Y hoy, tú y yo, compartiremos una rebanada de pastel. ¿Te gustaría acompañarnos? Para mí, sería el mejor regalo que me dieras si te quedas un rato.
Venus: Yo... ... [Alegre] ¡Claro! ¡Me quedo contigo!
Albus: Ya está, vamos.
Venus: Y Albus...
Albus: ¿Sí?
Venus: Tú... ¿Ya sabes, lo que siento?
Albus: *Sonríe* Tú también sabes lo que siento.

Sin duda, un fue un día lleno de muchas sorpresas.
Todos, al final del día, terminaron con bien.
Albus y Elena, al lado de sus amigos y Adabella, su madre, conviven en harmonía no sólo por festejar un año más para los hermanos, también por un día más de vida, nadie sabe qué será mañana.

Y aunque Markus en estos momentos no tiene contacto alguno con su familia, en espíritu está conectado con aquellos seres que lo estiman, que desean que abra los ojos para escuchar su voz de nuevo.

Nunca hay que perder la esperanza, lejos o cerca, uno llegará a lo que más desea.


Final del Prólogo.

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Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.
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MensajePublicado: 15 Feb 2012 7:59 pm    Título del mensaje: Parte 2 - Capítulo 1 Responder citando

Parte 2 - Perder.
Manos Fuera De Control, Atraerán Más De Un Error.

Capítulo 1 - La Tarde Del Mismo Día.
Un Recuerdo Que Dormirá Por Mucho Tiempo.


En los últimos días, hemos visto la vida de Albus y sus amigos, sus más grandes cambios, parte de su vida, sus secretos, y luchar ante las adversidades que poco a poco llegaron para arrebatarles paz que les rodeaba, pero, con espada a la mano, aclamaron su victoria y recuperaron lo que una vez les fue hurtado.

Seguimos ubicados en el mismo día, exactamente en la tarde de este 10 de Octubre.

Los hechos que hoy presenciaremos serán parte de la vida de Markus, aquel chico que también tuvo aventuras en el pasado al lado de Albus y amistades.
Lo que le depara el azar no lo sabremos hasta que llegue el momento de la verdad, por ahora no insinuemos nada.

Nos ubicamos en una escuela, no la primaria Miguel Hidalgo, más bien es un jardín de niños, muchos infantes corren de un lugar a otro, algunos juegan con sus juguetes cerca de sus salones y otros desayunan dentro de las aulas.
En un árbol pequeño se encuentra Markus, sentado sobre un tronco no tan alejado del suelo, mirando al resto de los niños jugar.
Pronto, se acercó a él una niña, él no la conocía, pero llamó su atención.


-¿Markus?-
Markus: *Sonríe* ¡Hola! ¿Cómo te llamas?

La pequeña sólo ríe y echa a correr, a los pocos pasos de distancia voltea y guiña un ojo a Markus.
Él se sintió un poco intimidado, pero bajó del tronco y se dispuso a seguirla.
Parece que la ventaja que le lleva la niña a Markus es regular, pero él no puede alcanzarla.


-¡Vamos Markus, alcánzame!-

Markus: ¡Es-espera! ¡No corras tan rápido!

Cerca de un salón, la niña dobla para llegar al otro lado, Markus ralentizó para descansar un poco antes de seguir, recupera aire mientras se apoya sobre sus rodillas.
Continúa la persecución, ahora la pequeña misteriosa no está tan lejos.


-¡Ya casi Markus! ¡No te detengas!-
Markus: ¡Alto! ¡Por qué corres!

La carrera empezó a ser un poco más lenta, Markus ahora fue quien pisó el acelerador y por fin la alcanzó, pero al tocar uno de los hombros de la chica...

Markus: ¡Hey! ... ... ... ¡No puede ser!

Todo lo anterior fue un sueño.
Markus enfureció y golpeó con sus puños la cama, tras levantarse, mira perdidamente el techo.
Se encuentra en la habitación de su casa, la puerta de la misma se abre y entró su hermano, Damian, un niño pelirrojo más pequeño en estatura quien llamó su atención escuchar la voz de su hermano.


Markus: ¿Damian?
Damian M: ¡Hermano! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Diana! ¡Markus ya despertó!

Muy alegre, Damian salió de la habitación para dar el anunció al resto de la familia, Markus sigue pensando en su sueño.

Markus: ... Lo recuerdo. Fue en kínder, en Federico Froebel. Mmm... ¿Quién era esa niña? No puedo recordar su cara...

Pronto llegaron a la habitación sus padres y sus hermanos, todos se ven muy alegres al ver que su ser querido está despierto en estos momentos.

Markus: ¿Mamá, papá? ¿Qué pasa?
M. Catalina: Gracias a Dios estás bien Markus, me tenías bastante preocupada.
D. Plauto: *Viendo su reloj* ¡Dos de la tarde! ¡Cuatro horas dormido quién lo diría!
Markus: Hola, papá.
D. Plauto: Tu madre me contó lo que pasó, tuviste mucho valor hijo, y lo que hiciste es digno de admirarse, a tu edad muchos también se hubieran horrorizado.
Diana M: ¿Por qué siempre te metes en cosas en las que puedes salir lastimado? Casi siempre andas en problemas.
Markus: Diana, entiendo que estuviste preocupada, pero si no hiciera algo, nadie más lo haría, creo.
Damian M: Pero mami, ya pasó todo, Markus despertó y todos estamos bien.
M. Catalina: Sí Damian, pero...
D. Plauto: *La toma de un hombro* Tranquila María, hoy nadie se ira de esta casa, yo te lo aseguro.
M. Catalina: [Un poco más tranquila] Gracias, David.
Diana M: ¿Y qué vas a hacer ahora?
Markus: ¿Yo? Pues...
D. Plauto: Descansa por el resto del día Markus, y si necesitas algo, puedes venir a vernos.
Markus: Gracias papá, pero si me da hambre, yo mismo iré a servirme algo de comer.

Todos se ven más relajados.
Uno por uno sale de la habitación, dejando sólo a Markus, pero a los pocos segundos entró de nuevo Damian, jala un banco y toma asiento, cerca de la cama de Markus.


Damian M: Oye hermano...
Markus: ¿Qué pasa Damian?
Damian M: ¿Qué sentiste cuando peleabas contra el ladrón? ¿No te dio miedo?
Markus: Damian... Te cuento. Cuando supe que alguien atacaba a Doña Lupita, me llené de rabia, un poco, porque no me gusta quedarme parado viendo cómo alguien sufre por culpa de otros.
Damian M: Eso lo sé muy bien, tú siempre me ayudabas a dejar de llorar, cuando me molestaban algunos niños en el kínder.
Markus: Son casos, muy diferentes. Pero siempre que estoy en medio de un problema, llevo un poco de miedo, porque no sé qué podría pasar después... Pero no pienso en lo peor, al contrario, imagino que la solución está muy cerca de mí, y corro para tenerla y usarla, por nuestro bien.
Damian M: [Animado] ¡Ja ja! Siempre dices cosas buenas hermano.
Markus: Tú me conoces muy bien Damian.

-¡Buenas tardes! ¡Markus!-

Markus: ¿Quién será?
Damian M: No creo que sea Kalid. Fue como la voz de una niña.

M. Catalina: ¿Dígame?
-Buenas tardes señora. ¿Se encuentra Markus? Vengo a felicitarlo por su cumpleaños.

M. Catalina: Sí está, en un momento viene.

Markus: Mejor iré a ver quién es.

Markus, acompañado de su hermano Damian, salen del cuarto para atender a quién llama.
Justo cuando su madre entraría, ellos salieron y fueron directamente a la puerta.
Markus abre y sale, su hermano está detrás de él, al salir al patio, Markus se encontró con alguien a quien no había visto antes.




-Feliz cumpleaños, Markus.-
Markus: Oh, grac...

Al mirar quien lo felicita, se queda corto.
De cabello laceo azul marino, por su oscuro tono parece morado, que le llega hasta la cintura, de rostro inocente y sonrisa cautivadora.
Luciendo un vestido blanco de mangas cortas, la falda cubre hasta un poco más abajo de sus rodillas, calzando zapatos negros casuales.
Markus mira atentamente los ojos de aquella niña, azules como el fondo de mar.
Ella también mira a él, su forma de sonreír pone nervioso a Markus e intenta evitar el contacto visual, pero su cabeza no se mueve.
Damian simplemente mira a los dos, como ninguno dice nada, él habló.


Damian M: ¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
Markus: *Agita la cabeza* Ow, me fui. [Nervioso] Tú eres...
Luna: Luna. Estudiamos en el mismo kínder, pero en diferentes grupos. Encantada de conocerte Markus. *Guiño*
Markus: [Apenado] Ah ja ja... Gracias. ¿Puedo, ayudarte en algo Luna?
Luna: Sí que puedes. Verás, vine porque quiero invitarte a salir conmigo, ¿qué te parece ir a el Parque El Mangal?
Markus: ¿El Mangal? No me suena. ¿Está lejos?
Damian M: ¡Yo sí sé dónde es!
Luna: ¿Tú sí sabes chiquitín? ¿Te gustaría venir con nosotros?
Damian M: ¡Sí! ¡Quiero ir! ¡Quiero ir!
Luna: Entonces vamos, no hay tiempo qué perder.
Markus: ¡E, esperen! No le he pedido permiso a mi mamá, no sé si nos deje.

Luna corre hacia la puerta y entró a la casa, Markus y Damian se asombraron por el valor de Luna al verla meterse con mucha seguridad al interior de su hogar.
La madre de los niños se encuentra en la cocina, Luna llegó y picó su espalda para llamar su atención.


Luna: Disculpe, mamá de Markus.
M. Catalina: *Da un pequeño salto* ¡Ay madre mía!
Luna: ¿Puede dejar a Markus y a su hermano salir a jugar conmigo? Iremos al Parque El Mangal.
M. Catalina: ¿Ustedes solos hasta allá? ¿Van contigo tus papás?
-No irán sus papás, pero yo cuidaré de ellos.-

Quien respondió fue una chica quien está del otro lado de la barra, Catalina se sorprendió al verla aparecer repentinamente, al entrar a la casa, Markus y Damian compartieron la misma reacción.
Es una chica de cabellos largos y rubios que llegan hasta su cintura, su piel es clara, semejante a la de Catalina y Damian pero un poco más oscura que la tez de Luna, sus ojos son azules como el cielo, luce un vestido completamente blanco sin mangas, la falda cubre hasta sus rodillas y calza sandalias, también blancas.


M. Catalina: ¿Quién, eres!
-Oh, perdone que llegue así de repente. ¿Markus?-
Markus: *Se señala a sí mismo* ¿Yo?
-Tú sabes cómo me llamo, ¿se lo puedes decir por favor?-
Markus: ¿Eh? Pues...

La chica comenzó a tararear antes de que Markus pudiese contestar.
Todos le prestaron atención, enseguida Markus reconoció la canción.


Markus: Is that a... Melody?
Melody: ¡Wow, hasta sabes inglés!
M. Catalina: Entonces, ¿cómo te llamas?
Melody: ¿Puedes repetir lo último que dijiste Markus?
Markus: ¿Melody?
Melody: Así es. Mi nombre es Melody, y usted debe ser María Catalina, la madre de Markus.
M. Catalina: Así, es...
Melody: ¿Entonces puede ir Markus a jugar con Luna? ¿También puede ir Damian?
M. Catalina: Pues... Pero no regresen tan tarde, a más tardar a las seis de la tarde que vuelvan.
Melody: *Sonríe* ¡No se preocupe! ¡Estaremos bien!

Melody les pidió a los niños que se tomaran de las manos antes de salir, la formación quedó así: Melody es la líder, quien camina en frente de los demás, Markus va detrás de ella, quien le sigue es Luna y al final los acompaña Damian, sí Melody toma a Markus con la manos derecha, él sujeta la suya a mano izquierda, lo mismo pasa con Luna y Damian.

Todos salieron al patio y caminaron hasta llegar a la calle Tlaloc, que queda a mano izquierda de la casa de Markus.
Melody se detiene por un momento, la curiosidad despierta dentro de los hermanos.


Damian M: ¿Qué pasa, Melody?
Melody: Cerremos los ojos.
Markus: ¿Cerrar, nuestros ojos?
Luna: ¡Sí! ¡Háganlo! Pero no hagan trampa.

Todos cerraron los ojos, Melody alzó la mirada al cielo.

Melody: (+Llamado del Cielo+)

Por un momento todo se sumió profundamente en silencio, fue por unos cuantos segundos.
Casi al transcurrir el minuto, se escuchan más niños reír, los columpios mecerse y muchos pasos.


Melody: Ábranlos. Damian, ¿podrías decirme en dónde estamos?
Damian M: ¡Es el Parque El Mangal!
Luna: ¡Y aquí estamos!
Markus: [Atónito] (Pero... ¿Cómo?)

En efecto, ahora se encuentran en el Parque El Mangal, misma ubicada en la Colonia Insurgentes dentro de la ciudad.
Este lugar está rodeado de árboles, flores y arbustos en los contornos, pero son más árboles, pues también hay en el interior, los rayos del sol difícilmente traspasan las hojas, quienes unidas crean una sombra placentera y fresca.
A pesar de que el lugar está dividido en dos partes, tanto la zona izquierda como la zona derecha contienen lo mismo: resbaladillas, sube-y-baja, columpios y escaleras.
En medio de todo, hay una plaza con asientos a sus alrededores.
Actualmente Melody y los niños se encuentran en medio del lugar.


Melody: ¿A dónde quieren ir niños?
Damian M: ¡Allá! *Señala* ¡A las resbaladillas!
Melody: Yo iré contigo Damian, ¿vienen con nosotros?
Markus: Cla--
Luna: Iré con Markus a los columpios, ¿me llevas Markus?
Markus: ¿Eh? Pues...
Melody: Qué se diviertan. No hagan travesuras, si nos necesitan, ya saben en dónde estamos.
Luna: ¡Damita!
Melody: ¿Mande?
Luna: ¡Gracias Damita!
Melody: [Enternecida] De nada Luna.

Melody tomó a Damian de la mano, tan emocionado está que corre hacia las resbaladillas, el impulso se llevó a Melody con él, soltando unas cuantas carcajadas.
Markus ve a su hermano irse a otro lugar, aprovechando su distracción, Luna toma su mano derecha con su mano izquierda y comienza a correr, Markus tiene que seguirla sino tropezará, además que fue cogido por sorpresa.
Llegaron a los columpios, Luna toma asiento en uno.


Luna: Ayúdame a mecerme Markus.
Markus: Sí, espera un momento.

Markus se posiciona detrás de Luna, sujeta con cuidado las cadenas y tira hacia atrás para empujar hacia adelante, cuando Luna empezó a moverse, se hizo a un lado para evitar se golpeado.
Luna se desplaza hacia adelante y hacia atrás, ríe mientras avanza y retrocede, desde los aires mira a Markus, él también mira a Luna, una sonrisa se revela de su parte.


Luna: ¡Sube Markus! ¡Alcánzame sí puedes!
Markus: ¡Ah ja ja! ¡Claro que puede alcanzarte!

Subió y se sentó tan rápido como pudo al columpio que está al lado de donde estaba Luna, comenzó a mecerse y ganó velocidad, pronto estuvo al mismo ritmo que Luna.
Mientras ambos niños siguen impulsándose para llegar más alto, Luna clavó su mirada hacia Markus, a los pocos segundos él también observa a Luna, por parte de ella, revela un rostro muy dulce, y por Markus, siente confianza y decidió tomarle la mano, ambos siguen el mismo paso, ninguna fuerza les decía si soltarse.

Del lado de Melody, Damian sube por la resbaladilla una y otra vez, tanta energía tiene que no muestra ninguna señal de cansancio, tanto para él como para los demás niños que están a deslizándose en todos los lados de la rampa.
Melody tomó asiento en una banca cercana, vigila de Damian y de los demás chicos, gran parte de su atención de enfoca en Damian.


Melody: (Qué bueno que todo esté saliendo bien. Por fin Luna puede jugar con Markus tal como se lo prometí, y parece que se llevan muy bien. Y mira a Damian, no se cansa de subir y bajar, se ve tan contento.)

Uno de los niños que también se subía a la atracción, de pronto comenzó a golpear a todos los niños que tenía a sus lados mientras caía, a otros los empujabas, y cuando estuvo cerca de golpear a Damian, él esquivó y se sujetó de un tubo para frenar, el niño se enfado y trató se atraparlo al correr en la rampa, pero se fatigaba con rapidez y no logró tocarlo.
Es un niño de fisonomía robusta, usa una gorra y no se distingue el color de su cabello porque es muy cortó, en shorts azules y camisa sin mangas, tez oscura.
Melody se percató de todo, además de escuchar a varios niños quejarse, se levantó del asiento y se dirige hacia el lugar.


Melody: ¿Estás bien Damian?
Damian M: ¡Ajá, pero no aguantaré aquí colgado!
-¡Vaya de aquí baboso!-
Melody: ¡Niño, aplácate! ¿Por qué quieres pegarle a mi hermano?
-¿Qué? ¿Tú hermano?-
Melody: Mmm-Hmm, déjalo a él y a los demás pequeños en paz.

Una niña que estaba cerca, de cabello corto hasta el cuello color marrón oscuro, morena clara y de ropas oscuras, se acercó, sobándose la cabeza.

-Oye tú, ¿por qué le pegaste a todos?- Dijo muy seria.
-¿Eh? ¿Y tú qué?-
-Vine para decirte que te disculpes, es feo cuando le pegan a alguien.-
-¿Y por qué me tengo que disculpar con niñas? Ustedes no aguantan nada.-
Damian M: ¡Oye! ¡Respeta a las niñas!
-¿Y qué sí no lo hago?-
Damian M: ¡Te las verás conmigo!

Damian se soltó del tubo y se deslizó hasta tocar el suelo.
Melody pensó en interferir, de no ser por ver algo que sus ojos no querían deleitar... Un aura azul ilumina todo el contorno del pequeño bravucón, inclusive emana calor.


Melody: (¡No, no ahora!) ¡Damian, atrás!

Aquel niño empujó a la niña antes de enfrentarse a Damian, pero al verla caer, Damian corre hacia ella para ayudarla a levantarse, también sacude su espalda, la cual se ensució por la tierra.
De la mano derecha de Melody comienza a concentrarse luz, de modo que todo su puño brilla.
Por un momento el chico quien agredió a Damian se quedó viendo a los destello, mostró una mueca de miedo y se paralizó.
Melody mira con cuidado al niño, el aura azul desaparece por completo de su cuerpo y se forma una llama azul, la cual huye del lugar mientras deja al niño sin energías.
Cae sentando, con ayuda de una de sus palmas apoya su cabeza.


Melody: (Maldición... Se fue.)
-Aw... Que, ¿qué pasó?-
Damian M: ¡Cómo que qué pasó! ¡Empezaste a pegarles a todos!
Melody: ¡Damian! Damian, tranquilo. Ya pasó, no te enojes.
-Qué raro... No recuerdo nada, de veras.-
Melody: Niño, vete a casa, y lo que haya sucedido ya no importa.
Ustedes dos, espero que puedan disculparlo.
Damian M: Mmm...
-Está bien.- Afirmó la niña.

Damian lo ayuda a levantarse y una vez de pie, los abandona.
Ahora que todo se ha estabilizado, Damian reanuda al juego, pero se detiene al momento de que la niña que está a su lado lo toma de un hombro.


-Oye niño...-
Damian M: ¿Eh? ¿Qué?
-... Muchas gracias por haberme defendido. ¿Quieres jugar conmigo?-
Damian M: *Sonríe* ¡Claro! ¡Vamos a los sube y baja! Ah, ¿cómo te llamas?
Marylitzu: No te rías. Mi nombre es, Marylitzu.
Damian M: Me gusta tu nombre, yo me llamo Damian. ¡Vamos!

Melody escuchó toda la conversación, antes de irse a jugar con Marylitzu, Damian confirmó una vez más en dónde estarían.
Melody se mostró alegre y normal por un tiempo, pero al quedarse sola, volvió a tomar asiento en la banca, esta vez con los brazos cruzados.


Melody: (¿Será posible? Pero los había eliminado a todos antes de que llegara este día... Debo vigilar a los niños, no puedo dejar que los consuman, y muchos menos a Markus. Confío en que Luna estará con él sí algo sucede.)

Markus y Luna dejaron los columpios atrás y ahora se encuentran en la zona central del parque.
Tomaron asiento en una banca.


Luna; ¿Markus?
Markus: ¿Luna?
Luna: ¿Te acuerdas de mí? Estudiamos en el mismo kínder, pero en grupos diferentes.
Markus: ¿De verdad? Este, no me acuerdo muy bien...
Luna: Yo sí recuerdo todo, estabas sentando en una rama de un árbol, un día pasé en frente de ti y jugamos a las atrapadas, nunca me alcanzaste. ¡Ja ja ja!

Markus calló. Cerró los ojos para tratar de imaginar aquel momento que Luna le describió.
No tenía nada en la cabeza, pero de pronto visualizó su último sueño, ese en donde él corre persiguiendo a una niña, intentando esforzarse más, mira a por el color del cabello.
Abre los ojos, un poco agitado.


Markus: ¡Eras tú!
Luna: *Sonríe* ¡Lo recordaste! ¡Qué bien!
Markus: Ajá, logré recordarlo. Pero hay algo que no entiendo.
Luna: ¿Qué pasa?
Markus: Dijiste que estudiamos en grupos diferentes, y que ese día jugaste conmigo, pero no recuerdo haberte visto después, ¿te cambiaron de escuela?
Luna: *Desviando la mirada* Algo, así.
Markus: Qué mal. Lo que más me sorprende, es que en el mero día de mi cumpleaños, viniste hasta mi casa a verme para felicitarme... ¿Cómo supiste en dónde vivo?
Luna: Mmm...
Markus: ¿...? Luna, *una mano en la nuca* discúlpame si hago muchas preguntas, es que soy un poco curioso. Muchas gracias por haber venido a verme, y aunque no te conozca mucho, quiero confiarte una cosa, más bien una promesa.
Luna: *Volviendo a mirar a Markus* ¿Una promesa?
Markus: *Asenta* ¡Así es! Te iré a ver al día de tu cumpleaños, y seré el primero en felicitarse y darte tu abrazo. ¿Qué tal?
Luna: Markus... *Sonríe* ¡Me gusta! ¡Esperaré ansiosa a por ese día!
Markus: ¡Ya lo verás! ¡No faltaré, y seré puntual!

En el transcurso del día, Markus y Luna siguieron jugando.
Primero fue a las escondidas, a Markus le tomaba mucho tiempo tratar de encontrar a Luna, pues es muy buena buscando escondites, casi siempre Markus es quien tenía que contar para hallar a Luna, fueron rondas muy duraderas.

Por su parte, Damian y Marylitzu están muy entretenidos con las atracciones del parque, aunque no estaban solos, ellos están acompañados de otros niños quienes juegan en el parque, entre todos participan en una ronda de los encantados.

Las horas transcurren, Melody es muy paciente y observa por todos, Markus y Luna parecen no separarse, Damian, Marylitzu y los demás infantes no parecen separarse, y mucho menos cansarse.

La puesta de sol está comenzando, da por entendido que está por dar las seis de la tarde.
Los niños se reúnen con sus padres para retirarse, comienzan a llegar parejas juveniles, en medio de ellos, la pareja más joven es la de Markus y Luna, quienes buscan a Melody para irse.
Antes de despedirse, Damian y Marylizu se detienen cerca de unos columpios, del lado izquierdo del parque.


Marylitzu: Me divertí mucho hoy. Ojalá volvamos a jugar juntos de nuevo Damian.
Damian M: Yo también me divertí mucho Marylitzu. ¿Volveremos a vernos?
Marylitzu: No-lo-sé...

Por un segundo Damian bajó la mirada, casi sumergido en la tierra, ve una piedra que brilla con los pocos rayos del sol, se agacha y la recoge.

Damian M: ¿Eh? ¿Qué es esto?
Marylitzu: Guau, es hermoso.

Lo que recién cogió Damian no fue una simple piedra, es una especie de cristal en forma de lágrima, ni muy grande ni muy pequeño, como de un centímetro de ancho y cinco de largo.
Es azul y transparente, ambos miraban la pequeña joya.
Damian no dijo nada por todo ese momento, de repente cae una gota sobre el cristal en forma de lágrima, y esta provino de Damian, era una lágrima.


Damian M: ... Qué, quédatela.
Marylitzu: Pero tú la encontraste.
Damian M: Lo sé, pero si no te volviera a ver, al menos quisiera que te la quedaras, como un recuerdo.

Marylitzu ya tenía su mano sobre la piedra, pero la inseguridad la congeló en ese momento, sin embargo, unos segundos después la tomó, sin ser nada brusca.
Ella mira ostentosa la lágrima cristalizada, luego vuelve a mirar a Damian.


Marylitzu: [Contenta] Muchas gracias. Muchas gracias Damian. Yo también tengo algo para ti.

Marylitzu acercó su rostro hacia el de Damian y le dio un beso en la mejilla, Mauricio se puso nervioso en ese momento, pero supo controlarse.
Sin decirse otra palabra, los chicos se despidieron.
Damian regresó a con Melody, Markus y Luna estaban a unos pasos de llegar también.
Melody notó el ánimo de Damian, de inmediato actuó.


Melody: ¿Qué pasa Dami? Te veo triste.
Damian M: [Un poco angustiado] E... Estoy bien, sólo un poco cansado. *Soltó dos lágrimas*
Melody: ¿En serio? Pensé que llorabas.
Damian M: *Sonríe, un poco forzado* E-estaré bien señorita Melody.
Melody: Ay Damian, no seas formal. Llámame Melody, también puedes llamarse hermanita.

Markus y Luna regresaron, Markus vio a Damian, quien está abrazando a Melody, aunque tiembla.

Markus: ¿Qué le pasa a Damian?
Melody: Está bien, sólo un poco cansado.
Luna: Damita, ¿ya nos vamos?
Melody: Así es, le prometí a la mamá de Markus que él y su hermano volverían a las seis, y ya es hora, debemos irnos.
Markus: ¿No iremos de la misma forma en la que llegamos?
Melody: Ajá. De nuevo, tómense de las manos y cierren los ojos. Cuando yo les diga, los abrirán.

Todos se toman de las manos en el mismo orden en el que llegaron a El Mangal.
De nueva cuenta los oídos de todos no pueden escuchar nada en estos momentos, pero pronto su sentido auditivo capta ruidos.
Se encuentran ahora en Cualipan, en frente de la casa de Markus.


Melody: Ya llegamos. Espero que se la hayan pasado muy bien niños.
Markus: Yo sí me la pasé muy bien, ¿y tú Damian? ... ¿Damian?

Damian no abre los ojos, tampoco suelta la mano de Luna, no responde.

Melody: Se quedó dormido.
Markus: Vaya, no creí eso posible.
Melody: ¿Quieres que te ayude a llevarlo hasta tu casa Markus?
Markus: Gracias Melody, pero yo puedo solo. Y, gracias de nuevo a las dos. ¿Cuándo volvemos a ir al parque a jugar?

Luna quería responder, pero Melody la detuvo antes de moverse.
Ambas de quedaron calladas, Markus se asustó un poco.


Markus: ¿Dije algo malo?
Melody: Para nada Markus. Es que Luna tiene mucha tarea que hacer, y le dejan mucha, y cuando lleguemos a casa le ayudaré en lo que pueda. Nosotras te visitaremos en cuanto podamos. ¿Trato?
Markus: Pues, me parece bien. ¿Qué dices Luna?
Luna: Digo que... ¡Sí! Está bien.
Melody: Bueno Markus, pórtate bien y no seas coqueto, Luna volverá pronto, te lo aseguro.
Markus: Sip. Hasta luego.
Melody: *Sonríe* Hasta pronto Markus.

Mientras Markus carga a su hermano hasta su casa, Melody y Luna se retiran, pero Luna camina más lento de lo usual.
Estando ambas en la calle Tlaloc, se detienen en una esquina.


Melody: ¿Qué te ocurre Luna? Sabes que no puedes quedarte, ni yo tampoco.
Luna: Ya, pero, no quiero irme. Quiero quedarme con Markus.
Melody: *Suspira* Luna... Me encantaría decirte que sí, pero hoy vi algo que ninguna de las dos quería ver.
Luna: [Asustada] ¿Un, demonio?
Melody: *Asenta* Así es, y no tenemos tiempo que perder. Debo eliminarlo antes de que acabe con la vida de otra persona. Tú tienes que esconderte mientras termino.
Luna: ¡Pero encontrar esas cosas--
Melody: ¡Shh! No grites. Es demoroso, lo entiendo, pero no puedo poner en riesgo la vida de más personas inocentes. Andando Luna.

No conforme en absoluto, Luna hace caso a Melody y ambas abandonan Cualipan.

Mientras tanto, en casa de Markus, sus padres y su hermana se acercaron a Markus para que él les cuente de todo lo que vivió al lado de Luna, pero no supo explicar lo que pasó con Damian, a pesar de que no sufrió ningún tipo de herida, sólo quedó dormido al final de todo, quizás por haberse agotado.

Cae la noche, los relojes indican las 8:30 PM, el cielo está despejado, el aire es frío y las calles se han quedado mudas.
Markus está en el interior de su casa, dentro de la sala se le ve entretenido con un videojuego portátil, está muy enfocado en la partida.
Pronto tocan el timbre de la casa, y al ser el único que se encuentra cerca de la puerta, pone pausa y se levanta para atender, dejando su aparato sobre la mesa y se dirige a la puerta.
Al abrir sale.


Markus: ¡Quién es!

Markus casi pega un grito al ver quién llama.
Es Luna, quien corre hacia él.


Luna: ¿Estás ocupado?
Markus: Pues estoy cerca de pasar un nivel de--
Luna: Ven conmigo.

Luna tomó una de las manos de Markus y empezó a correr, llevándose a Markus consigo.
Del patio pasaron a la calle, su velocidad no asciende ni desciende, tocaron el fondo de la calle Citlali y doblaron a mano derecha para llegar al Campo de Cualipan, en estos momentos no hay nadie en el lugar.
Al llegar a la mitad del campo, se detuvieron, Markus cae al suelo rendido para recuperar el aire perdido, Luna también, aunque ella ríe.


Markus: ¿Qué es tan gracioso Luna?
Luna: Uff... Ay Markus.
Markus: ¿Por qué me trajiste al campo?
Luna: Verás, quiero ayudar a Damita a cumplir su misión de hoy.
Markus: ¿Hablas de Melody? ¿Cómo que "su misión"?
Luna: Ajá, ella no sólo es quien me cuida, es la mejor guerrera de la ciudad, ella lucha con demonios que devoran las almas de las personas y los salva peleando contra ellos. ¡Es maravillosa! Y su espada puede cortar todo.
Markus: *Mirando extrañado* Amm... ¿Luna?
Luna: ... [Apenada]... ¡Ay! ¡Hablé más de lo que debí! ¡Ahora pensarás que estoy loca! ¡Ya no querrás jugar conmigo--
Markus: ¡Hey! ¡Hey Luna, tranquila! No tenías que gritar. Por supuesto que creo todo lo que tú me dices.
Luna: [Asombrada]... ¿Qué? ¿Me crees?
Markus: *Afirma asentando con la cabeza* ¡Claro! Hasta pienso que yo sabía un poco de esto.
Luna: ¡¿Ya lo sabías?!
Markus: Bueno, de lo de Melody y que es una guerrera no, pero de los demonios sí, un poquito. Antes había visto en algunas personas una clase de aura azul que salía de su cuerpo, y hoy recuerdo que derroté a una persona con la mismo aura azul. ¿Pero sabes qué fue lo más asombroso? Que lo corté con una espada de mango azul, de repente apareció en mi mano y, pasó.
Luna: ¿Una espada azul? ¿Cómo?
Markus: No lo sé, todo fue de repente. Pero, saber que tengo el poder de proteger la gente en mis manos, me hace sentirme feliz. Porque no me gusta quedarme de brazos cruzados viendo cómo alguien es atacado y yo no pueda hacer nada para ayudarlo. ¡Pero eso cambiará a partir de hoy!
Luna: *Pone una mano en su mejilla* Ay Markus, qué bueno que tengas buenas intenciones, pero tanta seguridad me preocupa.

Los chicos callaron, una corriente de viento se alza, detrás de esta se alza un vendaval muy fuerte, levantando mucha arena, impidiendo que los niños puedan ver.
Pronto Markus y Luna sienten calor, todo se debe a que, de la nada, aparecieron cuatro llamas azules, las cuales ha rodeado a los chicos, y las mismas arden con mucha intensidad.




Markus: ¡¿Fuego?!
Luna: ¡No Markus! ¡Son los demonios! ¡Quédate detrás de mí!

Luna extendió su brazo izquierdo, cerrando su puño, cierra los ojos.
Pronto se concentra luz y se materializa un Estoque en su mano, está lista para luchar.
Markus intenta hacer lo mismo, pero al ser diestro, lo intenta con el brazo derecho, sin embargo, no pasa nada.


Markus: Vamos... ¿Por qué no apareces?
Luna: ¡No te separes de mí Markus! ¡Y te pido por favor que no te acerques ni toques a los demonios!

Luna ahora toma el mando.
Las llamas comienzan a dar vueltas alrededor de ellos, Luna espera el momento adecuado para atacar, mirando con cuidado los movimientos de los fuegos.
Los niños cuidan de la espalda del otro, Luna sigue enfocada en el enemigo, mientras Markus observa también, aunque la frustración que contiene comienza a estresarlo.


Markus: ¡¡AAAHHH!!
Luna: ¡¿Markus?!
Markus: ¡No es justo que todo esto pese sobre ti! ¡Te ayudaré de alguna forma!

Markus logró burlar a las llamas y las atravesó, no rosó a ninguna y se liberó del círculo donde se encontraba encerrada, pero dejó a Luna dentro.
Vio una rama en el suelo, sin probarla, la coge y corre hacia una de las llamas y salta, dejando caer un corte vertical, pero la rama se calcinó con sólo tocar la llama.


Markus: Ouch... Creo que, era más que lógico.
Luna: ¡No seas tonto Markus! ¡Ninguna arma creada por el hombre u objeto puede hacerles daño!
Markus: ¡No! ¡Luna!
Luna: ¡Yo estaré bien! ¡Mi estoque puede atravesarlas!

Todas las llamas se detuvieron, sin pensarlo, Luna atacó a la que tenía el frente, con tan sólo tocar la punta del estoque, la llama se disolvió, abriéndole un camino para salir y reunirse con Markus.
Las llamas son rápidas y volvieron a rodearlos, ahora girar y giran, condensando el ambiente.
Luna empezó a marearse, Markus la atrapó antes de caer al suelo, pero Luna soltó su estoque por estar muy débil, y al tocar el suelo, desapareció.


Luna: Lo lamento Markus... No quería...
Markus: ¡No Luna, no me hables así!

Markus voltea a todos lados para ver sí puede encontrar ayuda, y en un momento quedó observando al frente, alguien viene corriendo.
Melody llegó justo a tiempo, vio a las llamas que rodean a los niños y aceleró, con una espada de mango azul en la mano derecha, al verla, Markus no sólo reaccionó por Melody, sino por el arma que lleva cargando.
Tan pronto como los tenía cerca, desató dos cortes, uno horizontal y otro vertical, eliminando a dos de los fuegos, el último restante se alejó de ellos.
Sin soltar la espada, Melody ayuda a Markus a cargar a Luna, entre los dos le echan aire aunque con las manos.
Markus se esforzó más por reanimarla, tanto que empleó más fuerza en el abanicado, pero lloraba mientras lo hacía.
Melody se dio cuenta de eso y le dio una tela blanca.


Melody: Seca tus lágrimas Markus. No llores, Luna estará bien, el calor sólo la fatigó.
Markus: Me-Melody...
Melody: *Suspiro* Le dije a Luna que se quedara mientras yo no estaba, pero decirle que se quede quieta es todo un esfuerzo. Markus, lamento mucho todo esto.
Markus: [Un poco más tranquilo] No Melody, está b-bien. Gracias por venir a ayudarnos.

La llama que había sobrado cambió de tono, ahora adaptó un color púrpura, y luego se volvió azul, pero muy oscuro.
Comenzó a aumentar su tamaño y adaptó una forma humanoide, esta tiene ojos rojos y carga una espada hecha de fuego.
Aprovechó la distracción para hacer un ataque sorpresa, sujeta su espada y hace un corte horizontal, de este se crea una onda de fuego que se dirige a gran velocidad hacia donde está Markus.


Melody: ¡¡MARKUS!!

Melody se interpuso en frente de Markus para recibir el corte, resiste con su espada tratando de desviar el ataque, pero al ser repentino, no pudo aguantar por mucho y el impacto, aunque logró desviarlo, la fuerza la empujó y cayó al suelo, quedó inconsciente por el golpe, soltando su espada cerca de donde está Markus.
No pudo cerrar los ojos, Markus vio todo. Ni Luna ni Melody despiertan, dejándolo solo, con un amargo sabor en la boca.
Markus se pone de pie y camina hacia donde está la espada clavada, la toma con su mano derecha y la desentierra, ahora está en su posesión.
Se amarra a su muñeca la tela blanca que le dio Melody, y decidido, sujeta la espada, apuntando amenazador al fuego humanoide.




Markus: Te metiste con mi amiga... Me atacaste, pero heriste a quien cuidó de nosotros el día de hoy... *Sonríe* Eso es algo que no te perdonaré, ni ahora, ni después... ¡Porque hoy mismo te derrotaré!
¿Sabes qué más prometo? ¡Prometo destruirte, por el bien de mis amigos!

Luna despertó, y aunque tiene poca fuerza, se levanta.
Se sorprendió al ver a Markus que carga la espada de Melody, la preocupación le obligó a gritar.


Luna: ¡Markus no lo hagas! ¡Puede matarte!

Markus: ¿Sabes qué pienso Luna? Que hoy no moriré, estaré todavía muy joven, pero no pienso morir.
¡Te prometo que ganaré esta pelea por ti!

Luna siguió rogando porque Markus desistiera, pero él no hizo caso y corrió hacia su adversario.
Es un duelo decisivo, la llama humana se prepara para recibir a Markus.
Chocaron las espadas justo cuando se posaron frente a frente, Markus empleó la rutina de atacar usando cortes diagonales en todos los sentidos, la forma de hacerlos es muy rápida.
La llama esperó recibir otro golpe de Markus para repelerlo, contuvo fuerza y lo empujó, Markus saltó para evadir daños, aunque se distanció mucho por la fuerza que le fue aplicada.

Desde lejos, Luna está muy atenta al evento de Markus, pronto Melody la acompañó, se levantó, apoyándose de un hombro y caminó hacia Luna, se percata que ella llora.


Melody: ¿Por qué lloras Luna?
Luna: ¡N-n-no quiero que se muera!
Melody: *Negando con la cabeza* Luna... Markus es un niño muy fuerte, no se dará por vencido tan fácilmente.
Siempre está preocupado por el bien de los demás, y ahora lo está por nosotras. Míralo, no sólo está luchando por mí, también lo hace por ti. Ay, lo que hace el amor...
Luna: ¡Me-Melody!
Melody: *Sonríe* Je je je, no te avergüences de tus sentimientos.

Mientras tanto, Markus sigue luchando, parece que las cosas se complican.
La llama humana crea con su mano izquierda bolas de fuego, las cuales las arroja en dirección a Markus, y estas lo rastrean.
En su defensa, Markus sujeta la espada como si se tratara de un bat de béisbol y espera el momento adecuado para contrarrestar.
Cuando las veía cerca, bateó cada una de ellas y estas ahora persiguen a la llama, sólo que ya no son de fuego, cambiaron a ser de agua por alguna razón.
Todas impactaron hacia la llama y la debilitaron, tuvo que arrodillarse en el suelo por lo débil que quedó.
Rápido, Markus corre hacia su enemigo con la espada en la mano, da un salto y deja caer un corte completamente vertical en esta, logrando atravesarla.
La llama se fue encogiendo, liberando una agudo pitido, se tornó negra y desapareció, ya no queda nada de su existencia.

Markus regresó corriendo hacia donde están Luna y Melody, se le ve alegre, por verlas que están bien.
Luna parece contenerse, Melody sólo sonríe.


Markus: Nunca rompo mis promesas Luna.
Melody: Estuviste, muy impresionante Markus. En verdad no pensé que fueras a derrotar un Fuego Fatuo tan poderoso como ese.
Markus: ¿Se llama Fuego Fatuo? Luna los llama demonios.
Melody: En efecto, se les considera demonios, porque se alimentan de la negatividad humana para volverse más fuertes.
Markus: *Mirando a Luna* Oye Luna, ¿te conté que practico esgrima? Creo que se me pasó...



Luna alzó la mirada, al ver a Markus, reventó en llanto.
Markus del susto soltó la espada, y esta quedó enterrada, pero Melody la toma a tan sólo un segundo de haber tocado la tierra.


Markus: ¿D-Dije algo malo?
Melody: [Desanimada] Markus... Déjame explicarte, pero te pido por favor que, seas fuerte, y lo entiendas.
Markus: [Inseguro] ¿Qué, pasa?
Melody: *Suspira* Verás... Le prometí a Luna que, sí hasta el día de hoy no se presentaban señales de Fuegos Fatuos, le permitiría quedarse contigo a jugar por unos días, e inclusive tratarse como amigos, como lo hacen los humanos.
Markus: *Sacude la cabeza* ¡No, espera! ¿Qué quisiste decir con "como lo hacen los humanos"?
Melody: *Mostrando tristeza en la cara* Eso mismo... Markus, ¿Mamá y papá ya te contaron sobre quién iba a ser tu hermana mayor?
Markus: ... Me contaron que, Mamá perdió a su primer hijo, antes de que yo naciera. Mamá se tuvo que cuidar mucho para tenerme, no quería perder a otro niño... Pero, ¿qué tiene que ver?
Melody: Lo sabrás Markus, porque te lo diré ahora. Esa niña a quien nuestros padres perdieron... ... ... Fui yo. Sí hubiese nacido, ahora estaría estudiando contigo, aunque yo iría en quinto grado. Sería tu hermana mayor, la de Diana y la de Damian... Cuánto lo lamento.
Markus: Espera... ¿No querrás decir...
Melody: Es un milagro que podamos vernos, se supone que yo estaría en el más allá, pero algo insistió en que me quedara, y pude verlos crecer, reír, llorar... Aunque, de forma espiritual, como un fantasma, nadie podía verme.
Markus: ... ¡No comprendo! ¡Lo tuyo, ahora sé la verdad, y lo entiendo! ... ¿Pero qué hay de Luna?
Melody: Ella, es muy diferente a ti y a mí, ella al contrario sí está viva, pero no puede estar contigo.
Markus: *Llora, se le ve enfurecido*¨¡¿Por qué no puede?!
Luna: Porque era parte de una promesa Markus...

Luna se levantó, está en frente de Markus.
Toma sus manos y lo mira a los ojos.


Markus: ¿Luna...?
Luna: Como te dijo Melody, le prometí que sí había señales de los demonios, no podría volverte a ver... Hasta dentro de mucho tiempo...
Markus: ¡Vamos Luna! ¡No hay razón para--
Luna: Shh... Tranquilo Markus, *Sonríe, aunque con trabajo* estamos tú y yo aquí, no estamos lejos, al menos no aún.
Markus: Luna... ¿Cuándo volveremos a vernos?
Luna: No lo sé. Eso no te lo puedo decir yo, queda a manos de Damita.
Markus: ¿Me, Melody?
Luna: Markus... A pesar de todo, fui feliz a tu lado, tuve lo que hoy quise, no me arrepiento de nada.
Melody: Niños...

Melody caminó hacia un canasto, colocando sobre un columpio, abre una tapa y de esta saca tres jugos de caja, se acerca a los niños y les da uno a cada uno.

Se recuestan en el césped, mirando las estrellas.
Markus se levanta y desata la tela blanca de su mano, Luna sintió curiosidad por lo que hacía y se levanta para verlo.


Luna: ¿Qué haces con ese pedazo de tela Markus?

Midiendo con precaución, dobla por la mitad la tela y la parte lentamente, quedando dos pedazos de mismas medidas, parecen más lazos.
Se acerca a Luna y le entrega un lazo.


Luna: ¿Y, esto?
Markus: Que este lazo signifique, que te he prometido estar siempre a tu lado, te protegeré de cualquier mal.
Luna: *Mirando al lazo*... Me lo dices, como si estuvieras muy seguro de volver a verme mañana.
Markus: ¿Por qué dudar? Puede que no sepa qué pasará mañana, pero no pierdo la esperanza.

Markus toma el lazo para amarrarlo a la muñeca derecha de Luna, ella en agradecimiento hace lo mismo para él, pero en la muñeca izquierda.

Luna: *Tocando el lazo* Es muy suave.
Markus: Me gusta.
Melody: Niños, no es que quiera interrumpirlos, pero ya es muy tarde, tus papás... Digo, mamá y papá estarán preocupados ahora.
Markus: Ah... Sé que tiene razón...

Markus mira por última vez a Luna, pronto baja la mirada, aunque tras unos segundos, vuelve a mirar a Luna.

Markus: Así que, este es el...
Luna: N-no... Quiero quedarme, pero...
Markus: Luna, antes de que vayas, quiero que te quedes con esto, que sea un recuerdo de mi parte.

Markus desató su Lazo Blanco de su muñeca izquierda y se lo entregó a Luna, quedando en sus manos.

Luna: ¡Pe, pero Markus, esto es tuyo!
Markus: Ajá, pero quiero que conserves mi promesa, aunque no esté a tu lado desde mañana, lo estaré... En ese pequeño lazo, en tu corazón, y en tus recuerdos... Ojalá, cuando seamos más grandes, volvamos a vernos.
Luna: Aahh... *Seca sus lágrimas* Lo-lo haré. Pero no quiero que seas el único con una promesa que cargar, yo también quiero prometerte algo.
Markus: ¿Sí?
Luna: ¡Sí! Te prometo que, yo iré a buscarte, en tu gran día, no lo olvidaré, ¡y estaremos juntos de nuevo!
Markus: *Sonríe* Confío en que lo harás.

Se soltaron las manos, Markus dio unos pasos hacia la salida del campo, antes de dar otro paso, Melody lo llama.

Melody: Markus, quizá fui un poco brusca, pero, no pierdas la fe en volver a ver a Luna.
Tengo que protegerla, y sé que tú también quieres hacerlo, pero mientras, confía en mí, que todo estará bien.

Markus escuchó atentamente todo lo que Melody le dijo, al terminar, dio unos pasos adelante, y estos se convirtieron en fuertes pisadas, Markus corre y deja atrás el lugar.
Luna quería correr y alcanzarlo, pero Melody la detiene.


Melody: Este es un golpe muy duro para mí y para mi hermano.
Luna, pronto llegará el día en el que Markus tomará mi lugar, y estoy segura de que cumplirá con su labor.
Luna: ¿Aunque no recuerde nada el día de mañana?
Melody: *Suspiro* Sí. Con ayuda del Resplandor, guardaré sus recuerdos mientras duerme, y los recuperará cuando esté listo.
Luna: Aww... ... ¡Tú puedes Markus! ¡Volveré a verte, no sé si será pronto, pero volveré a verte!

Markus llegó a su casa, entro tan cansando que se dirigió a su habitación, y con sólo tocar su cama, se quedó dormido profundamente, quedó agotado tras todo lo que sucedió.
En sus sueños, revive todo lo que vivió en el día de su cumpleaños, desde la mañana hasta el anochecer, pero lo que compartió con Luna era muy borroso, no podía ver con claridad.


11 de Octubre.


Un nuevo día amanece en Minatitlán, el clima se presenta soleado brumoso, con una brisa fresca mañanera.
El reloj marca las 10 AM, Damian camina hacia la habitación de su hermano, Markus, pues no ha salido.


Damian M: ¡Markus! ¿Estás despierto?

La puerta se abrió, sale Markus vestido en pantalones y una playera roja, en la mano derecha carga un palo, en la cabeza lleva amarrada una banda azul, calzando los tenis azules de siempre.

Damian M: ¿Vas a practicar esgrima ahora? Sí ni siquiera has desayunado.
Markus: No tengo hambre todavía, a lo mejor y con algo de entrenamiento se me hace un hueco en el estómago. ¡Estaré en el patio!

No parece recordar nada de lo ocurrido ayer, pero se le ve muy contento, bastante animado.
El día de ayer quedó marcado en su memoria, pero está ahora lejos de su alcance, algún día volverá a recordar aquel día que vivió tan alegre al lado de una niña de nombre Luna. ¿Volverán a cruzarse sus caminos? Nadie lo sabe, pero no hay razón para darse por vencido tan rápido.

Este fue un día con Markus, el resto de la tarde y el anochecer.
Por lo visto, no sólo a Albus le esperan muchas sorpresas, a uno de sus amigos más cercanos también lo asecharán misterios, pero ambos se prepararán para tratar con lo que se interponga en su camino.


Final del Capítulo.

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Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.
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MensajePublicado: 19 Feb 2012 12:59 am    Título del mensaje: Parte 2 - Capítuo 2 Responder citando

Parte 2 - Perder.
Manos Fuera De Control, Atraerán Más De Un Error.

Capítulo 2 - El Duelo Pospuesto.
¡Hoy La Victoria Será Mía!


15 de Octubre.


9:30 AM, las clases se suspendieron para aquellos alumnos que participarán en el partido de futbol que se celebrará dentro de una hora.
En el campo de pasto, Rosas ayuda a Don Salomón a preparar la cancha, marcando las áreas técnicas y colocando las redes a las porterías.
En el campo de concreto se encuentran alumnos del 4-A practicando jugadas, Albus, acompañado de Markus y algunos de sus compañeros de clase.
Todos usan playeras de mangas cortas de color verde claro, los shorts llegan hasta las rodillas y estos de color azul cristal.
A pesar del deporte, todos calzan tenis.
En total son cuatro lo que están participando, con Rosas serán cinco.


Albus: Ya saben la jugada, te daré el pase Ricardo, y la bombeas hacia Markus, él tiene que correr hacia la portería y recortar rápido hacia atrás para hacer gol, atento Antonio para cuando llegue la hora.
¡Ahora!

Quien está al mando del balón es Albus, quien patea hacia la izquierda desde la mitad de la zona; la pelota ahora está rodando a los pies de Ricardo, quien se mueve a la derecha para levantar la pelota, Markus calcula el tiempo para atraparla y con ella, acelera hacia la portería para intentar meter gol a su compañero Antonio, quien protege, pero antes de hacer una patada, recorta a casi 180° para evitar que le quiten el balón, y lo logra, sólo que a la hora de patear, resbala por un mal paso y cae al suelo.
Logró golpear la pelota antes de caer, y esta a duras penas entró a la portería, siendo un gol.
Albus camina hacia Markus y lo ayuda a levantarse, Ricardo sólo se ríe de Markus mientras Antonio mira confundido hacia el interior de la portería.


Albus: ¿Te encuentras bien amigo?
Markus: *Sacudiéndose la playera* Sí... Sólo fue una caída, pero al menos anoté.
Albus: Qué raro, no juegas mal, pero por alguna razón te resbalas en medio de la partida.
Markus: Pero no importa, puedo jugar, nunca me he lastimado jugando. Oye Albus, ¿ya sabes quienes van a jugar con nosotros contra la Pablo Hernández?
Albus: Todos los que estamos aquí ahora, Rosas jugará con nosotros tan pronto termine de ayudar a Don Salo, pero...
Markus: ¿No sabes quién ocupará el puesto vacío?
Albus: *Cruza los brazos* Nel, y nadie más quiere entrar. Ahora sí tenemos un problema.

De la nada sale Elaice, quien corre hacia el balón y se posiciona en el mitad de la cancha.
Luce también una playera verde clara, y sus shorts son más cortos que los de visten los chicos, pero del mismo color, y también en tenis.


Albus - Markus: ¿Elaice?
Ricardo: ¿Y ella? No me digan que jugará con nosotros.
Elaice: *Tronándose los dedos* ¿Y qué si le entro? ¿Tienes miedo de que haré más goles que tú?
Ricardo: ¡Hrrm! ¡Ya verás!
Antonio: Por mí no hay problema sí ella juega, estaríamos completos.
Markus: Yo tampoco tengo problema alguno, y no me importa sí es la única niña entre--
Elaice: ¡No me llames niña!
Markus: ¡Hey, tranquila Elaice! Yo sólo iba a decir--

Rosas llegó, entró saludando a todos, él ya viene vistiendo las mismas ropas que el resto de sus compañeros.

Rosas: [Alegre] ¡Hola chicos! ¿Siguen practicando? *Voltea* Ah, hola Elaice, no te había visto.
Elaice: ¿Qué opinas Rosas? Jugaré con ustedes el día de hoy, estoy más que lista.
Rosas: ¿En verdad? ¡Genial! Ya estaremos completos, ¿y qué posición te tocará?
Elaice: La que Albus quiera, pues él es el capitán del equipo, pero me gustaría ser media campista.
Rosas: Qué bien, estarás enfrente de mí y de Markus. Oye, ¿te hiciste algo?
Elaice: ¿De, de qué hablas?
Rosas: No sé, es que te veo... Linda.
Elaice: Ah... ¿Tú crees?... ¡Digo! Ah, siempre.

Markus se acercó a Albus, le habla al oído.

Markus: ¿Por qué Elaice se comporta muy bien con Rosas?
Albus: Ni idea, es el único con quien se lleva tan así.

Elaice: ¿Qué onda con esa escuela Pablo Hernández? ¿Es buena o qué?
Markus: El año pasado... Bueno, cuéntale tú Albus.
Albus: Fue un partido muy fuerte, al principio pensamos que nos derrotarían porque sus jugadores eran muy rápidos, pero no sabían jugar en equipo, así que ganamos.
Markus: El marcador quedó 3-0, y se decidió que hoy sería la revancha.
Elaice: ¡Ja, va estar papitas! Pero Markus, sí sabías el resultado, ¿por qué le dijiste a Albus que me cuente?
Markus: Es que, ese día no me dejaron jugar...
Albus: *Le da dos palmadas al hombro* Pero hoy es tu día Daren, eres bueno jugando, tan sólo concéntrate en las jugadas y todos saldremos ganando, ¿va?
Markus: *Sonríe* ¡Muy bien!

En el salón de clases, las niñas se preparan para animar a los chicos, todas visten un uniforme de animadora color rojo, desde la blusa hasta la falda, los contornos son de línea azules. Todas calzan tenis blancos y llevan en las manos pompones de rafia blancos
Elena, Venus, y tres compañeras más salen del salón, todas muy animadas y con mentalidad positiva.
Corren hacia el campo de pasto, anunciado su porra.


¡Cuarto grado ga-na-rá!
¡Nuestro equipo ven-ce-rá!
¡¡Vamos vamos RA-RA-RA!!


Elaice y los chicos prestaron mucha atención al canto de las niñas, todos ahora van hacia la cancha de pasto.
Venus y Albus se acercaron, Venus se le ve un poco nerviosa, por eso se cubre parte de la cara con los pompones.


Albus: ¿Estás bien Venus? ¿Por qué te tapas?
Venus: ¿Crees que me veo... Rara?
Albus: ¿Rara? Para nada, las porristas siempre se visten así, nadie es rara por eso. Te queda muy bien el uniforme.
Venus: ¿Eso, piensas?
Albus: Ajá. Bueno Venus, deséanos suerte, iré a practicar.
Venus: ¡Tú puedes Albus!


Albus dio media vuelta y regresó con los chicos, Venus sólo lo mira y se pierde viéndolo, hasta que Elena se acercó a ella.

Elena: ¿Venus? *Menea una mano frente sus ojos* ¿Hola?
Venus: *Sacude la cabeza* ¡Aaah! ¿Elena?
Elena: *Suspira* Eres todo un caso Venus, siempre que terminas de hablar con mi hermano, te quedas embobaaaaaada viéndolo cuando se va. ¿Por qué no lo alcanzas y le dices que--
Venus: ¡Para Elena, para! Estoy muy nerviosa, no quiero perder el control.
Elena: ¿Que cosa?... Ah, ya recuerdo, pero sí así fuera, ¿sería muy grande el riesgo?
Venus: No lo sé, por eso no quiero saberlo.
Elena: Mmm... Te preocupas mucho, dudo que ella haga alguna locura, pero no seré pesada contigo, tú tranquila Venus.
Venus: *Sonríe, cerrando los ojos* Gracias amiga, te lo agradezco.

A medida que pasa el tiempo, Elaice y los chicos están muy concentrados en su juego, mientras las chicas ensayan su número.
Al dar los 10 minutos antes del receso, la hora del juego, llegaron a la escuela dos chicos, estos son Darién y Wind, quienes caminan hasta donde se encuentran Albus y los demás.
Rosas de inmediato se da cuenta de la presencia de sus amigos, se detiene y va a verlos.


Rosas: ¡Darién! ¡Wind! ¡Vinieron!
Darién: Lo prometido es deuda Rosas.
Wind: No fue difícil dar con la escuela, pero tuve que preguntar antes de venir por dónde era.
Rosas: Dentro de diez minutos comienza el partido, me pregunto cómo me irá contra el equipo de la Pablo Hernández.
Wind: Hey, ¿dijiste Pablo Hernández?
Rosas: Sí, ¿por qué?
Darién: ¿No recuerdas de qué escuela recibimos la visita de unas niñas al orfanato?
Rosas: ¿Niñas? *Pone una mano en su nuca* Amm... ¡¡!! ¡Jo-Jovita!

El grito de Rosas fue escuchado por Elaice, quien al tener el balón en sus pies lo patea tan fuerte hacia una portería que casi rompe una cuerda de la red.

Wind: Wow, veo que Elaice jugará... Quizás sí ganen, les veo muchas posibilidades.
Rosas: Ah... Ah...
Darién: ¿Estás bien Rosas? De repente te pusiste rojo.
Rosas: ¡Pu-Pu-Pues! ¡Nada, de verdad!
Wind: Ah, ya sé, te gusta esa niña, ¿dices que se llama Jovita? ¿Era la rubia de la vez pasada?
Rosas: ¡Wi-Wind!
Darién: *Sube y baja los hombros* Quien sabe, sólo sabes que se enfrentarán a esa escuela, pero nadie dijo que vendría ella. Calma Rosas, no te presiones.
Rosas: *Respira hondo*... Uff... Tienes razón, todo estará bien.
Wind: Ya sabes que juego mucho contigo Rosas, pero cuando las cosas sean en serio, ya sabrás que hacer.
Darién: Te estaremos animando Rosas, a ti y a los demás jugadores de tu equipo.

Tiempo después, la campana de la escuela suena, anunciando tres cosas: La llegada del recreo, el comienzo del partido y la bienvenida de la otra escuela.
Entraron dos camionetas al plantel, en una vienen los jugadores del equipo de fútbol de la escuela Pablo Hernández, quien conduce es un profesor, y en el otro vehículo vienen niños de la misma institución, vienen para animar al equipo de su escuela, siendo ellos los visitantes.

Se estacionan cerca de unas jardineras, descienden los niños del equipo y los visitantes.
Rosas prestó atención a quienes bajaban e las camionetas, cerca de él están Albus y los demás jugadores del equipo, así como el equipo de las animadoras. Rosas reconoció a una niña tan pronto como la vio, es Jovita, misma quien al verlo lo saluda, ambos sonríen


Jovita: ¡Hola Rosas!

Rosas: ¡Jovita! ¡Hola!
Elaice: (¡AAAYY! ¡Lo que faltaba!... Tranquilízate Elaice, estás al lado de Rosas y en el mismo equipo que él, concéntrate... Jugarás bien, y cuando ganemos, le dirás a Rosas que... Que...) ¡¡AAHH!!
Rosas: *Da un pequeño brinco* ¡E-Elaice!
Elaice: ¡Oops! *Se tapa la boca*

Y aunque estaban más lejos, Darién y Wind vieron todo el evento de Rosas y Elaice, además, ven a otras dos niñas bajar, ellas son Andrea y Una, mismas que les visitaron aquella vez.

Darién: Mira Wind, después de todo, vinieron esas niñas.
Wind: Déjame recordar. La del cabello marrón se llama Andrea, y la del pelo azul es Una.
Darién: Sip, son ellas. *Mirando los visitantes* No vienen vestidas como porristas, pero tienen carteles entre las manos.
Wind: *Hace una mueca de inconformidad* Ugh... ¿Darién?
Darién: Dime Wind.
Wind: *Señalando con la mirada* Mira quien va a jugar contra el equipo de Rosas.
Darién: ¿Quién? ¿Eh?... Oh...

Los chicos miran con mucho cuidado a una chica, de cabello azul semi oscuro que le llega hasta el pecho, amarrado como cola de caballo.
A pesar de la distancia, ven sus ojos del mismo color que su cabello, ella viste una playera y azules claros, se le ve con poca preocupación.


Wind: Es esa chica que, todos piensan que no existe, a pesar de que decimos lo contrario. ¿Cómo se llama? Tú que le regalaste el vale.
Darién: Se llama Maya, a veces me da mala espina, pero no creo que sea una niña mala.
Wind: ... No diré nada, veamos el partido y veamos qué tal le va.

Los equipos se reunieron en la cancha, el director y los profesores, tanto del 4-A de la primaria como el maestro de 4-A de la escuela visitante, presencian la apertura del partido.
Antes de comenzar, se preparan las posiciones de cada uno de los jugadores, la formación del equipo de Albus fue la siguiente: su compañero Ricardo y él son delanteros, Elaice está en media campista, Markus y Rosas están en la defensa y Antonio es el guarda metas.
Del lado de los visitantes, aquella niña de nombre Maya es delantera al lado de otro niño, las posiciones son las mismas que las del equipo de Albus, sólo que, al igual que Elaice, es la única chica, pero eso no parece importarle.

Las animadoras del 4-A contagian su entusiasmo al cantar todas sus porras, los chicos se sienten agradecidos.
Rosas mira a su alrededor, se detuvo al ver a Jovita, quien vuelve a saludarle, ambos se envían una sonrisa antes de empezar. Elaice los vio, sin embargo no dijo nada, pero apretaba los puños.
Venus también mira de Albus, de nuevo se quedó perdida, pero Elena logra despertarla de nuevo, aunque esta vez Venus se ve con menos energía que antes.


Elena: ¿Estás bien Venus?
Venus: N... No, me siento, cansada...
Elena: Ay no, no puedes estar así, déjame llevarte al salón para que descanses.

Apoyándose de Elena, Venus es ayudada por su amiga hasta el salón de clases.
Al llegar, Venus cayó dormida, inclusive se volvió más pesada, tan pronto como tenía un asiento cerca, Elena con cuidado suelta Venus.


Elena: ¿Cómo se habrá dormido tan rápido? Mmm... Volveré afuera Venus, sí me escuchas, te contaré al terminar el primer tiempo cómo estuvo el partido.

Elena sale, al momento de llegar a la cancha casi pega un grito, pues en el lugar de Venus está quien no esperaba con tanto detalle.
Sveta está presente con la misma ropa que Venus y los mismos pompones, se le ve bastante activa.


Elena: ¡¿S-Sveta?! ¡¿Cómo?!
Sveta: ¿En dónde estabas? El partido está por comenzar. ¡Tú puedes Albus! ¡Ánimo corazón!

Albus escuchó el grito de apoyo de Sveta, y aunque no se sintió incómodo ni apenado, volteo para hacer una seña de agradecimiento, se le ve muy satisfecho y saluda a Sveta con normalidad.

Elena: ¿Qué le hiciste a mi hermano?
Sveta: ¡Ja! Yo no le hice nada, simplemente me saludó como lo hacemos todos.

Y el partido comienza al escucharse el primer chiflido del silbato.
Albus le da un pase a Ricardo y estos se separan para intentar subir, pero Maya interceptó con mucha facilidad a Ricardo y la arrebata el balón, Albus regresa para ir al rescate.
Vio que Albus se acercaba a ella, y pateó la pelota de forma bombeada para no impedir la jugada, fue atrapada con un compañero suyo y este, con Maya distancia, desciende para ir a la meta.
Un poco más abajo de la mitad de la cancha, Elaice se acerca hacia Maya para cubrirla, logrando alcanzar su velocidad, Markus y Rosas se encargan de bloquear al chico que tiene balón, Albus va detrás de este, técnicamente lo ha rodeado, pero golpea el balón hacia atrás, la potencia ejercida lo llevó hasta la portería de su mismo equipo, pero el portero de este, con mucha facilitad, lo atrapa, la escuela visitante los halaga.
Markus y Rosas aprovechan el tiempo para recuperar el aire, mientras Albus retoma su posición.


Markus: Agh... Son rápidos...
Rosas: ¿Así eran, el año pasado?
Markus: Realmente no. Han mejorado, creo.

El portero arroja la pelota hacia un jugador de la defensa, junto a su compañero, los dos suben, Albus y Ricardo se separan.

Albus: ¡Tú ve a por el de la derecha! ¡Yo iré por el que tiene el balón!

Cada uno va a la caza de sus adversarios, y estos están más que listos para la defensiva.
Antes de ser alcanzados por los chicos, a quien persigue Albus patea de forma sigilosa la pelota y queda en medio, a los pies del medio de su equipo, quien avanza hacia el terreno de los niños de la primaria Hidalgo.
Elaice tenía dos opciones, o soltar a Maya o ir a por el balón, sin embargo la última fue descartada por Rosas, quien corre e intenta recuperar el dichoso balón, y logró detener el golpe de su contrincante antes de que este pateara a otro lado, el balón están en medio de los pies de ambos.
Maya se desplaza con mucha agilidad hacia el balón, fue todo tan instantáneo que ninguno de los dos vio hacia donde se fue, ella se dirige a la portería.
Elaice no dudo en ir a alcanzarla, y se da la persecución hacia Maya, justo a llegar a la meta ya tenía pensado disparar, de no ser por Markus quien impide la jugada al barrerse contra Maya, antes de ser tocada da un salto, muy alto para ser un brinco común, pues la velocidad horizontal fue muy buena, le quitó a Markus el balón justo al parpadear.
Maya ya está en la zona y patea, el balón fue disparado con mucha fuerza, Antonio no pudo ver la dirección y su bloqueo fue en vano, la pelota ya están dentro de la portería, dándole la ventaja al equipo visitante.
Se escucha un silbato, indicando el final del primer tiempo, los equipos se retiran a descansar.

El equipo local está en el patio frente el salón, los jugadores formaron un círculo, debatiendo sobre el juego.


Albus: No me esperaba que fuesen bastante rápidos, esa chica en especial, y han mejorado demasiado su forma de jugar.
Markus: Rosas y yo apenas y pudimos impedir unas cosas, bueno, unas cuantas jugadas.
Ricardo: ¡¿Rosas y tú?! ¡Explícate! ¡No puedes ni parar ni un taxi y dices que "pudiste impedir" unas cosas!
Albus: ¡Ricardo, no seas irrespetuoso!
Ricardo: ¡Dime por qué! ¡Le ganó una niña jugando! ¡Es más que suficiente para tacharlo de malo en el equipo!

Elaice se levantó y se puso detrás de Ricardo, dándole con "fuerza moderada" un bofetón en la cabeza.

Ricardo: ¡Aaaah! ¡Te pasas!
Elaice: No, te pasas tú, por decir que Markus es un inútil porque no pudo detener la jugada de esa chica.
Markus: ¿Qué debería decir?
Elaice: Sí por mí fuera, yo te hubiera EXPULSADO definitivamente, sí vuelvo a escuchar otra queja así como la que acabaste de decir, *Señalando con la otra mano a su puño* no querrás saber qué te tumbaré con esto.

Tan pronto como terminó su sentencia, se retiró, se le ve muy molesta, Rosas se levanta para seguirla.

Markus: Yo iré, a comprar un agua.

Markus se pone de pie y entra al salón para buscar su dinero, vio a Venus dormir, y al salir vio a Sveta, pero no se sorprendió ni dijo nada.
Camina hacia el puesto de la cooperativa escolar para comprar, pero se detiene al escuchar a una niña llorar, cerca de él.


Una: Ya Andrea, ya pasó.
Andrea: ¡Pe-Pero sí lo tenía en mis manos! ¿Cómo se pudo haber perdido?
Markus: Disculpen, ¿ocurre algo malo?
Una: Emm... No, nada, todo está bien, sólo--
Andrea: Pe-Perdí mi-mi dinero, a... ahora ya no puedo comprar nada...
Markus: Ay, lo lamento. Pero... No llores, no te ves bien llorando.

Markus se acercó a la tiendita y compró un jugo de manzana y un paquete de galletas, volvió a con las niñas y le entrega a Andrea lo que él compró.

Markus: Toma, es para ti.

Al entregar todo, Andrea paró su llanto y tomó lo que Markus le obsequia, inclusive sonríe.

Una: Andrea, creo que no deberías aceptarlo.
Andrea: ¿Una?
Markus: *Mete sus manos en sus bolsillos* Sólo puedo decir que, no puedo aceptar algo que ya he ofrecido. Que lo disfrutes.

Antes de irse, Una le tomó la mano a Markus, cerró los ojos.
Markus no supo el por qué de lo último y se regresa, esperó a que Una abriera los ojos y soltó su mano, al mirarlo, le sonríe, al igual que Andrea.


Una: Gracias por ser tan generoso con mi amiga. Y, disculpa por lo dura que fui hace un momento.
Markus: Para nada, me gusta ayudar a la gente. Bueno, tengo que volver a con mi equipo.

Markus corre de vuelta hacia el patio de su salón. Solas, Una y Andrea comentan sobre la acción de Markus.

Una: Él dijo la verdad, le gusta ayudar a la gente.
Andrea: Se ve que es un chico bueno. Cuando vuelva a verlo, le daré las gracias.

Del lado de Rosas, no encuentra a Elaice por las áreas a las que puede acceder, cansado, se sienta en una jardinera para reposar, y sin saberlo, se encuentra al lado de Jovita, ella se sentó en el mismo lugar Rosas y al mismo tiempo.
Al darse cuenta, se quedaron callados, pero Rosas tomó la palabra.


Rosas: Ho-Hola, Jovita.
Jovita: Hola Rosas. Te vi jugar en el partido, estuviste bien, aunque no pudieron ganarle a la capitana de nuestro equipo.
Rosas: ¿Ella es la capitana? Pero si es rapidísima, apenas y pudimos alcanzarla.
Jovita: Es por eso que la escogieron, por su velocidad, además es muy buena manejando el balón.
Rosas: Les creo, parece que tendré que ponerme a practicar fútbol más seguido.
Jovita: ... ¿Rosas?
Rosas: ¿Uh?
Jovita: Dime, ¿te gustaría algún día salir conmigo?

El corazón de Rosas comenzó a latir con mucha fuerza, hasta el pensaba que Jovita podía escucharlo.
Se fue por un segundo de la realidad, pero al volver respondió.


Rosas: Emm, Jovita, ¿no crees que seamos todavía, un poquito, pequeños para esto?
Jovita: Nunca es tarde ni temprano para hacer lo que el corazón le pida a uno, y estoy segura de lo que digo, porque estás tomando mi mano, *Guiño* travieso.
Rosas: ¿Qué? *Mira hacia su mano* ¿Cu, cuándo?
Jovita: No creas que no me di cuenta. A mí no me molesta que lo hagas...

Ahora Jovita entrelazó sus dedos con los de la mano de Rosas, aplicó un poco de fuerza para estar segura.

Jovita: ... Pero me gustaría que estuviéramos así por todo un día, quizás dos, quizás más.
Rosas: Buenoooo... ... Algún día ¿va? E iré yo a buscarte.
Jovita: *Sonríe* Esperaré ansiosa ese día.

Desde lejos, cerca de la Fosa de Composta, Elaice ve que Rosas está muy contento con Jovita, suspira muy desanimada y trata de no seguir mirando, aunque sea no mirar a Jovita.

Elaice: Y ahí está, a quien no le puedo decir nada... ... ¿Pero por qué, no quiere salir de mí lo que siento? Sé que Rosas y bastante tímido con las niñas como Jovita, pero ni él me dice nada, pareciera que soy sólo eso, una amiga para él...

El Arco de Elaice apareció de repente en su mano, al verlo, pensó en muchas cosas.
Preparó una flecha y apuntó hacia Rosas, pero no sentía impulso alguno por herirlo, por eso soltó la flecha y eliminó la carga.


Elaice: ... ¡Qué estoy haciendo! ¡No quiero matar al amor de mi vida!

Wind. Lo que quería escuchar, ¡bien dicho!

Elaice: ¿Wind?

Wind se acercó hacia Elaice, viene acompañado de Darién.
Ambos chicos la acompañan en su momento confuso.


Darién: Al menos sabes que no harás algo de lo que te arrepentirás después.
Wind: Bueno, Rosas el primero en confesarse, y tardaste, pero tú también, y nos enteramos por mera coincidencia.
Darién: Sabes Elaice, Rosas siempre ha hablado de ti cuando no te ve, y a veces se le han soltado una que otra declaración.
Elaice: ¿Todo... De mi?

Rosas: Qué bien, estarás enfrente de mí y de Markus. Oye, ¿te hiciste algo?
Elaice: ¿De, de qué hablas?
Rosas: No sé, es que te veo... Linda.


Elaice: ... ... No sé qué decir.
Wind: Pues, viéndolo desde aquí, parece que está muy contento, pero él sabe que ella no es la única niña en la tierra, sí alguien necesita de su ayuda, todos sabemos que irá al rescate.
Darién: Es muy extraño ver que de repente estén tan pegados esos dos... Sin mencionar sí se conocen o no. También recuerdo aquella "noche", en dónde casi fuimos derrotados por esos monstruos, pero Rosas llegó en buen momento, y luchó por nosotros, pero estaba muy cerca de ti.

Rosas: *Niega con la cabeza* Elaice... No lo hagas. Si te viera llorar en este mismo momento, buscaría el castigo perfecto para mí por no haberlo impedido. Es verdad que tú eres la persona indicada para hacerme llorar, pero ojo, dije sólo tú, ¿Y quién es el adecuado para hacerte eso a ti? Nadie. ¿Me escuchaste? Nadie en absoluto, porque yo prometí, desde el día que nos conocimos, que siempre estaría contigo, y evitaré a toda costa que estés triste.
Elaice: ¿Y qué hay de... De... De Jovita?
Rosas: Es verdad Jovita es una niña muy linda, y, siento cosas raras cuando estoy cerca de ella... Pero, para mí tú eres la niña más linda, y no me digas que no te trate como una niña, porque eres... Para mí también eres...


Elaice: Chicos... ... No sé qué hacer, ni qué pensar. *Cae al suelo* Ah...
Wind: No sé mucho del amor, pero lo que sí sé es que estás confundida.
Darién: Ay Elaice... Sólo no pienses cosas negativas.

Elaice sólo mira el suelo, mientras que sus amigos comparten la misma mirada de preocupación, pues ver a Elaice tan deprimida no es tan usual que cuando Rosas está triste.
Pronto comenzó a temblar, los chicos no se alarmaron pero las vibraciones venían del campo.
Todos fijan su visión hacia ese lado de la escuela, pero no hay nada.
Se sacude la tierra de nuevo, con la misma intensidad que el anterior.


Darién: ¿Qué está pasando? ¿Un temblor?
Elaice: Creo que... Ya pasó...
Wind: (No puede ser, estoy viendo eso de nuevo...)
Elaice: Mmm... Mejor regresemos a la cancha, el segundo tiempo del partido está por comenzar.

Los niños salen, Wind y Darién acompañan a Elaice hasta el patio del salón 4-A para que se reúnan con sus amigos.
Tan pronto llegaron, Albus se acercó a verlos, detrás de él le sigue Markus.


Albus: Chicos, ¿sintieron el temblor?
Elaice: Todos lo sentimos, al menos ya terminó.
Markus: No pensé que, pasara algo como esto hoy. Ricardo y Antonio dicen que no pasó nada.
Wind: Hmm...
Darién: ¿Y los demás?
Albus: Los demás están bien, pero dicen ellos que no sintieron nada, y los otros niños tampoco, ni los profesores.

Rosas llegó corriendo, se le ve muy tranquilo a pesar de la atmósfera inquieta de sus amigos.

Rosas: Qué tal chicos. ¿Ocurre algo?
Elaice: ¿No notaste que tembló?
Rosas: ¿Tembló? ¿En serio? No me di cuenta.
Elaice: Bromeas, ¿verdad?
Rosas: No miento, estaba con Jo--
Elaice: ¡El caso... Es que no sentiste nada. Fin de la conversación.

Elaice entra al campo, no se le ve molesta, pero sí se sintió incómoda por lo que iba a decir Rosas.

Albus: Bueno, nosotros también vamos a la cancha, debemos recuperarnos de lo último que pasó.
Wind: Ya saben qué hacer.
Darién: *Sonríe* Lo estaremos observando.

Justo cuando los demás iban a regresar, Albus es detenido por una voz quien lo llama, se escucha que alguien corre hacia él.
Sveta salta y atrapa a Albus, ambos caen al suelo, apenas y pudieron verla, Wind y Darién esquivaron y... Los dejaron solos.
Albus se levanta, y antes de ofrecer la mano para ayudar a Sveta, ella se pone de pie muy rápido.


Albus: Sveta, ¿qué pasa?
Sveta: ¡No me has hablado en todo el día! [Pícara] Pero puedo perdonarte eso sí me haces un favor.
Albus: ¿Qué haga un gol por ti? *Asenta* Muy bien. Deséame suerte.

Para cuando Sveta se preparaba, Albus se fue hacia la cancha.
Elena está muy cerca de Sveta, así que pudo escuchar su queja.


Sveta: [Furiosa] ¡¿Cómo rayos obtendré un beso de mi amado Albus?!
Elena: ¡Hey! ¡Tranquilízate! Venus, no pensaba que harías un escándalo, pero te estás pasando de la raya.
Sveta: ¡Que soy Sveta!
Elena: ¡Bien, ya! Sveta. Sólo te pido que controles tus impulsos. (Ya estás empezando a fastidiarme.)

Los equipos cambian de lado, ahora el saque está a manos del equipo visitante.
Maya mira el balón con pobreza, está moreteado y algo sucio, sin embargo sigue rodándolo contra el suelo.
Albus vigila a los demás, la posición de sus compañeros de equipo no ha cambiado, están iguales, Elaice está un poco desconcertada, pues mira tanto a Rosas como al balón, pero indecisa al no saber a quién vigilar.
Tan pronto como todos escuchan el sonar del silbato, inician la partida.

Maya patea hacia atrás, el medio campista de su equipo recibe el balón y este da un pase al delantero, y junto a Maya, suben hacia el terreno del equipo de Albus.
En su defensa, ahora Ricardo sigue al delantero y logra quitarle el balón de los pies, asciende con ayuda de Albus, detrás de ellos va Elaice.
Intentando dominar la jugada, Ricardo pasa al medio, Elaice corre con más velocidad para alcanzar el balón, ya en su posesión, acelera, ni la defensa pudo arrebatarle la pelota, pues, enganchándola con sus pies, salta para evadir sus barridas y se acerca a la portería, y sin pensar en retroceder, patea hacia una esquina, el portero no pudo detenerla, es un gol para el equipo de la casa.


Albus: ¡Bien hecho!

Rosas: ¡Excelente Elaice! ¡Eres mi ídolo!
Markus: ¡Buen gol!

Antonio: ¡Ja ja! Ya estamos empatados.

Elaice: Sí, así fue, ahora estamos iguales.

El público está emocionado, más los que están del lado de la primaria Hidalgo.
Mientras Elaice regresa a su posición, casi resbala al tocar la mitad de la cancha, inclusive Albus, Markus y Maya sintieron que algo está mal.
Volvió a temblar, pero parece que nadie más lo notó, sólo aquellos chicos, a excepción de Rosas.
De inmediato, se reúnen los chicos, dejando a un lado a Ricardo y Antonio, quienes no fueron afectados, pronto Rosas se les unió.


Rosas: ¿Y ahora qué pasó?
Elaice: ¿No sentiste otro temblor? ¿Qué será?
Albus: Pero este fue menos denso que el anterior, es extraño.
Markus: Chicos... No estoy asustado, pero, ¿es normal que tiemble la tierra tan seguido?

Mientras, Sveta y Elena se separan del equipo de las animadoras y regresan al salón.
Venus sigue dormida, toman asiento al lado suyo.


Elena: Seguramente Albus y los demás se habrán dado cuenta de los temblores. ¿Qué podrá ser?
Sveta: [Incómoda] Mmm... No quisiera saberlo Elena.
Elena: Deberíamos revisar toda la escuela, para asegurarnos de que no hay nada que pueda poner en peligro a la gente.
Sveta: Iré contigo, estoy preparada.

Sveta extendió su brazo derecho, con su mano se cubre parte de la cara y hace como sí estuviese sujetando algo con sólo usar el pulgar.
Pronto se crean llamas en su mano y estas dan forma a un Abanico de hoja blanca y mango rojo.
Aprovechando su aparición, se sopla un poco.


Elena: ¿Y eso?
Sveta: Es lo único y lo mejor que tengo para pelear, y no creas que es algo simple, requiere de mucha habilidad para manejarlo correctamente, sobretodo sí lo combino con mis poderes.
Elena: Vaaaya Sveta, me has sorprendido.

Sveta se acerca a Venus, con su abanico, sopla aire para Venus, tanto ella como sí mismo se ven más aliviadas, el cabello de ambas chicas parece sacudirse con el aire.

Sveta: Debo cuidarme...
Elena: (Al menos no dijo nada de mi hermano) Vamos Sveta.
Sveta: Vamos. (Quiero mucho a Albus, pero no puedo aparecer frente a él toda acalorada.)

Procurando no ser vistas, corren por los pasillos de la escuela hasta llegar al final del camino, a su izquierda hay un pasadizo muy pequeño, pero ellas pueden entrar por ahí sin problemas.
Llegaron a la parte trasera de los salones inferiores, Elena comenzó a mirar con cuidado la distancia, ve algo moverse en la hierba alta.


Elena: Ten cuidado Sveta, no estamos solas.
Sveta: Dime por qué te seguí hasta acá, ¿y por qué aquí?
Elena: Es algo que no le he contado a nadie... No me arrepiento de lo que hice, pero debo saber sí sigue aquí.
Sveta: ¿De qué hablas? ¿Elena?

Elena corre por el pasillo, sigue los pasos de lo que se desplaza en la hierba.
Aunque algo lenta, Sveta le sigue, pero no quita la mirada de Elena, pues le interesa saber qué es lo que oculta.
Elena camina hacia el borde y salta hacia abajo, está en medio de la hierba buscando algo.


Sveta: ¿Elena en dónde estás?

No responde, comienza a preocupar a Sveta.
De repente ya no se escuchaba nada, ni un paso, ni un otro movimiento.


Elena: ¿Sigues ahí Sveta?

Sveta: ¡Elena!

Elena: ¡Hazme un favor! ¡Lanza fuego hacia esta dirección!

Elena comienza a saltar para que Sveta la ubique.
Sin hacer otra pregunta, Sveta prepara su abanico y este se enciende en llamas, lo arroja hacia donde pide Elena y entra en reacción el fuego con las plantas, comenzando a quemar lo que está a su paso, extrañamente sólo hizo un círculo.
Al regresar al abanico a sus manos, Sveta desciende un piso y se acerca a Elena, quien mira el suelo, parece ser un nido, pero no hay nada.


Sveta: ¿Qué había aquí? ¿Pajaritos?
Elena: Sí. Los hallé cuando entramos a la primaria. Cuando la mamá murió, decidí cuidar de los dos huevos, pero no están... ¿Podrá ser que lo habrán comido?
Sveta: ¿Comido? ¿Pero quién?

Esta vez vuelve a sacudirse la tierra, las vibraciones son muy fuertes en el lugar donde Elena y Sveta se encuentran.
Lo que se movía entre la hierba vuelve a escabullirse.
Sveta sintió que algo rosó sus piernas, el susto provocó que entrara a la ofensiva.


Sveta: ¡Sal de ahí! ¡Te acabaré!
Elena: ¿A quién le hablas Sveta?



Se sigue moviendo, pero no se revela.
Sveta concentra fuego en uno de sus dedos y arroja una pequeña bola hacia el frente, esta persigue algo.
Al impactar, se escucha un chirrido muy agudo, las niñas se cubrieron los oídos por lo terrible que fue.
Una serpiente de color azul muy oscuro aparece, ésta tiene un tamaño muy grande comparado a una promedio, como el de un tronco de un árbol.


Elena: ¡U-U-U-Una, Se-Se... Serpiente gigante!
Sveta: ¡No te distraigas Elena! ¡Debemos destruirla antes de que la situación empeore!

Sveta está preparada para luchar, pero Elena se quedó paralizada, no podía moverse, apenas y parpadea.
La serpiente sólo espera a que una de las dos se mueva para atacar, Sveta corre hacia ella con el abanico envuelto en llamas.
La víbora abre la boca para morder a Sveta, pero ella mete su abanico en su boca e impone mayor presión cuando está adentro, no soportó el daño y se retractó de lo que hizo, retrocede y vuelve a esconderse.


Sveta: ¡Cobarde! ¡No huyas de mí!

Elena: Sveta...

Fue muy sigilosa, y la serpiente logró escabullirse hacia donde está Elena, rodeándola.
Sveta se ve presionada, sí ataca, podría herir a Elena.
Pronto aparecieron Darién y Wind, quienes con un ataque sorpresa pudieron golpear la cabeza de la serpiente con sus propios puños, dejándola confundida de momento, Wind corre hacia Sveta mientras Darién toma a Elena y escapan, juntándose con Sveta y Wind.


Sveta: Qué bueno que llegaron.
Darién: ¿Te encuentras bien Elena?
Elena: Da... Darién...
Wind: Sí preguntan cómo supimos que estaban aquí, pues, fue por Darién, vio que Elena y tú se metieron a este lugar y quiso ir a verlas.
Darién: Esta cosa... Para acabar con ella, se necesita algo demasiado frío, también se puede con sus armas, pero será muy demoroso.
Wind: Entonces... *Extiende su brazo izquierdo* Déjalo en nuestras manos.

La espada de Wind apareció de inmediato, Darién intentó hacer lo mismo, pero no funcionó, sin embargo no se dio por vencido.
Sveta y Wind toman la línea frontal para entrar a la ofensiva, la víbora retomó la conciencia y está furiosa, está lista para atacar.


Darién: ¿Elena? ¿Estás bien?
Elena: ... ... Darién... ...
Darién: *Niega con la cabeza* ¿Te asustaste? Veo que no te gustan para nada las culebras.
Wind y esa chica se encargarán de todo, mientras, déjame llevarte a un lugar seguro.
Elena: ¡No! ¡Quiero ayudarles!
Darién: ¿Podrás usar magia, aún en la forma en la que estás?
Elena: ¡Quiero acabar con esto! ¡Ella debió de habérselos comido!
Darién: ¿Qué? Bueno... ¡Ya sé! ¿Sabes algún hechizo en el que puedas usar hielo o algo así!
Elena: Hielo... ¡Sí! Pero necesito tiempo para hacer el conjuro, todavía no lo he practicado, y no quiero fallar.

Wind: ¡Tómate tu tiempo! ¡Aquí la distraeremos! ¡Pero no te pases!
Sveta: ¡Confío en ti Elena!

Darién: *Sonríe* Sé que lo harás bien. Nunca te he visto fallar, y no creo que hoy sea. Tienes mi apoyo Elena.

Inspirada por sus amigos, todo su pánico desapareció y se prepara para unirse a la pelea.
Detrás de los chicos, junta sus manos y cierra los ojos, recita en silencio, Darién mira de ella.

Wind es el primero en atacar, en dirección a la serpiente gigante, quien al ver a Wind acercarse, lo recibe con un ataque de mordida.
Wind saltó a tiempo y se dejó caer con espada a la mano en la espalda de su enemigo, parece que le está montando, pero en realidad intenta atacarla desde el lugar en el que se encuentra, pero se sacude demasiado y logró separarse de Wind, corre para reunirse con Sveta lo más rápido posible.

Sveta arroja su abanico sin usar poder de fuego en este hacia la víbora, pasó volando sobre su cabeza y ésta mira por dónde va, no la detiene y regresó a las manos de su propietaria.


Elena: ¡Ahora!

Se formó una Aguja de Hielo, muy grande, gruesa y puntiaguda, la serpiente ser horrorizó al verla e intentó esconderse al escabullirse entre la hierba.

Darién: ¡No lo permitiré!
Elena: ¡Da-Darién, ¿qué haces?!

Darién corre hacia la hierba alta, tentando a la serpiente a salir saltando sobre la bendita hierba, y esta acude a su llamado.
Sale en frente de Darién y abre la boca para devorarlo.


Darién: ¡¡Elena, hazlo!!

A su señal, Elena dio la orden a la aguja de atravesar a su enemigo.
Darién salta hacia atrás para esquivar el golpe de su adversario, pero un mal movimiento logró no hacerlo correctamente, uno de los colmillos logró tocar, sin perforar, a Darién, quien pierde el balance al tocar de nuevo el suelo, y cae inconsciente.
La aguja penetra a la serpiente gigante y esta se retuerce, en sus últimos segundos, se torna completamente azul y se desvanece, el único que notó el cambió fue Wind, los demás sólo la vieron desaparecer, sin el cambio de color.

Los chicos ganaron, pero Darién se encuentra muy mal, pues recibió un corte del colmillo y este pudo transmitirle algo de veneno.
Elena corre desesperada hacia Darién, revisando su cuerpo para ver en qué parte recibió el golpe, fue cerca de su corazón, el cual palpita de manera muy pobre, un latido por cada 12 segundos, cronometró.

A punto de llorar, Elena intenta relajarse y coloca sus manos sobre Darién, Wind corre a acompañarla y Sveta también, pero ella desapareció justo al dar un paso.


Wind: ¡Darién! Amigo, no puedes dejarme solo...
Elena: Darién... Eres un tonto... Darién...
"Ese valor que me ha pasmado, hoy no morirá...
Quédate con nosotros héroe, tu herida sanará..."


Las manos de Elena brillaron al terminar de recitar en voz baja, parece que la herida de Darién está sanando, pero las manos de Elena están perdiendo destello.

Wind: ¿Elena?
Elena: ... ¿Por qué, por qué tarda tanto? ¡Darién!

-¡No te des por vencida Venus! ¡Darién no morirá!-

Quien dijo eso fue Venus, quien llega corriendo hacia donde están Elena y Wind, ella también pone sus manos sobre Darién, las luces son más intensas, y aunque no tiene algún poder así, Wind también pone sus manos.

... ... ...

Finalmente, Darién despertó, abre los ojos y puede ver a sus amigos que lo rodean.
Sonríe, a pesar del sueño que cogió.


Darién: ¿Chicos? ¿Tengo algo en la cara?
Elena: ¡¡Darién!!

Elena abrazó a Darién con mucha fuerza, él de la reacción no se mueve, pero puede escuchar el corazón de Elena latir con mucha fuerza.
Wind suspira de alivio y ayuda a ambos chicos a levantarse, Venus al estar de pie sonríe, ve tan contenta a Elena que no le quita los brazos de encima a Darién.


Venus: Y tú decías que yo era todo un caso, ahora mírate a ti, pareciera que estuvieras en una deuda muy fuerte con Darién.
Elena: ¡Yo no dije nada! ¡Sólo estoy agradecida!
Wind: ¡Ah, ja, ja, ja! Qué cosas las de hoy.
Darién: ¿E-Elena? ¿Podrías no apretarme tanto? Me cuesta, respirar.

Los chicos se retiran de la parte trasera, vigilando que nadie los vea por sorpresa, regresan al partido en donde el evento está por terminar.
Vieron que Albus está en frente de una portería, con en balón a unos pasos de él.
Venus y los demás corren hacia el campo para ver qué ocurre, cerca de ellos están Markus y Elaice.


Elena: ¿Qué pasa?
Markus: ¿No se dieron cuenta? Recién terminó el segundo tiempo. Seguimos empatados, y Rosas fue lesionado.
Venus: ¿Hirieron a Rosas?
Elaice: Ese entrometido... Recibió una barrida muy dura que iba para mí, pero se atravesó, y ahora Albus va a cobrar el penal.
Wind: ¡A-já! Rosas cumple su labor.
Elaice: Wind, no--
Darién: Oigan, miren, Albus ya va a tirar.

Albus: Sólo tengo este tiro... ¡Venus!

Venus: ¿Me habla, a mí?

Albus: ¿Recuerdas lo que me pediste?

Al sonar del silbato, Albus corre hacia el balón y patea con pie zurdo, el lanzamiento tomó un efecto y entró a la portería.
Al no quedar más tiempo, la victoria está a manos de la primaria Hidalgo.


Albus: ¡Lo prometido es deuda! ¡Hemos ganado!

Los compañeros de equipo de Albus corrieron hacia él, todos muy alegres por su éxito y celebran su anotación.
Venus corre hacia Albus y le toma de una mano, se alejan un poco, por la mirada de Venus se le ve confundida.


Venus: ¿Te pedí algo?
Albus: Sí, no sé sí lo recuerdes porque te volviste Sveta, me dijiste que querías que te hiciera un favor, así que me impuse a meter un gol, pero no pude hacerlo en el partido, así que, aproveché esta oportunidad.
Venus: Ah, ah... ¿Ah?
Albus: ... ¿O era otra cosa?
Venus: ¡No-No! ¡Nada más! Gracias, por lo que hiciste.
Albus: De nada, ya sabes que cuentas conmigo.

Elena está con las demás animadoras cantando la victoria, pronto se detiene al escuchar silbidos.
Dos pájaros llegaron volando y descendieron a sus hombros.


Elena: ¿Eh? [Contenta] ¿Será posible?

Antes de irse, Darién y Wind pasaron a saludar a Andrea y Una, quienes están viendo lo último.

Darién: ¡Hola chicas!
Wind: Hello! ¿Se acuerdan de nosotros?
Una: ¡Oh! (Es el caballero.)
Andrea: ¡Darién! Qué sorpresa. ¿Estudian aquí con sus amigos?
Darién: No, no estudiamos en la misma escuela, el único que viene a clases aquí es Rosas.
Una: ¿Su amigo que estaba jugando? Pobre de él, recibió un golpe muy duro, Jovita se enfadó cuando la capitana del equipo de nuestra escuela lo barrió, él intentó defender a una amiga suya.
Wind: Debió de haber sido Elaice, no pudo haber sido por otra persona.
Darién: Bueno chicas, veníamos a ver cómo estaban, nosotros ya estamos por irnos.
Andrea: Antes de que te vayas Darién, dime, ¿cómo está Soulmate?
Darién: ¿Soulmate? ¡Ah! Ya. Está muy bien, de maravilla.
Andrea: *Sonríe* Qué bueno Darién.
Wind: Nos vemos chicas, ojalá se crucen nuestros caminos de nuevo.
Darién: ¡Cuídense!
Andrea: ¡Hasta pronto!
Una: ¡Chao! (Wind...)

Las escuelas tuvieron un buen rato de diversión, los niños de la primaria y sus visitantes convivieron en lo que quedó del día, hasta que el reloj marcó las 12:30 PM, la hora de salida.

Antes de subirse a la camioneta, Rosas mira de lejos a Jovita, este sentando en una jardinera, puede moverse, pero tiene que dar brincos para ir más rápido.
Elaice está a su lado, puede ver que la mirada de su amiga está atrapada en la niña que está por irse.
Suspira, acto seguido se lo toma con calma.


Elaice: ¿Quieres ir a despedirte de ella?
Rosas: ¿Elaice?
Elaice: No estoy enojada, ni lo estaré... Sólo, ve y haz lo tuyo.

Elaice ayuda a Rosas a levantarse y le permite que se sujete de ella para alcanzar a Jovita antes de irse.
Ella lo ve antes de subir, se detiene por Rosas, quien le llamó.


Rosas: ¡Jovita!
Jovita: ¿Rosas?
Rosas: Emm... Yo...
Elaice: Quiere decirte que está muy contento porque volvieron a verse.
Jovita: ¿De verdad, Rosas?
Rosas: Aaa... Ajá.
Jovita: *Sonríe* Al contrario, yo estoy contenta de que nos hayamos vuelto a ver. Ojalá y, algún día salgamos, como lo platicamos.
Elaice: ¡¿Eeeeeeh?!

Jovita le da un beso en la mejilla a Rosas, en la izquierda; al recibirlo, perdió el sentido y se sonrojo, a la vez sonríe, pero quedó perdido.
Jovita sube en compañía de sus amigos, los motores de los transportes se encienden y están listos para ir de vuelta a su hogar.
Elaice intentó contenerse, pues eso último que escuchó no le dio un aire placentero, al contrario, explotó silenciosamente, pero al final habló.


Elaice: ¡¿Quién se cree para darte un beso?! ¡¡Apuesto a que yo puedo darte uno mejor!!
Rosas: Ayayay... *Agita la cabeza* ¿Elaice?
Elaice: ¡Dije que... que... [Dócil] gracias, por lo de hace rato.
Rosas: ¿La barrida? Elaice, no podía dejar que recibieras el--

Ahora Elaice le dio un beso en la mejilla a Rosas, en la derecha; Rosas se tocó ambas mejillas, quedó aturdido tras la doble recompensa.
Elaice vuelve a ayudarlo a regresar a con sus amigos, aunque es más lenta porque Rosas no se mueve.
Albus y Venus por pura casualidad vieron lo que pasó desde distancia, Venus miró de reojo a Albus, pronto bajó la mirada.


Albus: Ya me hacía a la idea de que esos dos eran muy unidos.
Venus: Ajá. Lo han sido siempre, desde que se conocieron.

Albus se acerca a Venus y le da un beso en la mejilla, la derecha, Venus reaccionó y levantó la mirada, luego se dirigió a Albus.

Venus: ¿Albus?
Albus: Es una manera de, decirte gracias, por haberme apoyado no sólo a mí, a todo el equipo en el juego.
Venus: Albus... de, de nada.

Final del Capítulo.

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Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.
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MensajePublicado: 06 Mar 2012 11:35 pm    Título del mensaje: Parte 2 - Capítulo 3 Responder citando

Parte 2 - Perder.
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Capítulo 3 - Los Deseos De Venus y Sveta.
Su Visión, Su Decisión.


19 de Octubre.


En la mitad del día, Venus se encuentra nadando en la alberca de su hogar, el Orfanato Crepúsculo, sola.
Sus amigos, Rosas, Darién, y Wind, se encuentran en las canchas practicando con espadas de madera en presencia de los niños, quienes les rogaron un duelo amistoso para demostrar sus habilidades.
Elena decidió quedarse en el orfanato por unos días aprovechando que no les dejaron tarea a los niños. Elaice está con ella practicando puntería en un lugar alejado, pero dentro de las instalaciones, para no herir a nadie.

Venus por su parte sale de la alberca y se toma un descanso, secándose con una toalla, toma asiento en una banca debajo de un árbol; callada porque no hay nadie cerca de ella.


Albus: No tengas miedo.
Venus: ... ¿Cómo?
Albus: Mi nombre es Albus, estudio aquí desde primero y es un placer conocerte, ¿Puedo saber tu nombre?
Venus: ¿Mi, nombre?
Albus: Si puedo saber tu nombre, me agradaría escucharlo.


Venus: *Sonríe* Recuerdo nuestro primer día, no sabía a quién mirar, ni a mis propios amigos... Pero Albus me vio y me habló, sin miedo.
Cuánta valentía... Y me terminé enamorando de él.

Albus: Hola niña, ¿Cómo te llamas?
Sveta: ... ¿Albus, eres tú?
Albus: ¿Eh? ¿Cómo sabes mi nombre?
Sveta: ¿Eh? Espera, yo...
Albus: Oye, tiemblas mucho, y muy feo. Toma, te presto mi abrigo.
Sveta: ... Gra-gracias.


Venus: ... Era yo, pero amanecí como otra persona, otra desconocida para todo el mundo, pero de nuevo, Albus se acercó a mí...

Sveta: ¿Puedes responderme esta pregunta?
Albus: Amm, sí.
Sveta: OK... Albus, ¿tú, amas a Venus?
Albus: Este... Umm... Ah...
Sveta: ¡Ji ji! ¡Albus, estás como un tomate!
Albus: T, tú también estás roja.
Sveta: Sí... pero es porque sé la verdad.
Albus: ¡Sveta!
Sveta: Ji ji, una disculpa Albus, pero estoy tan feliz. Todo por saber que el chico que amo también me ama.
Albus: ¿Sveta? ¿Qué dijiste?
Sveta: ... ¿Lo, lo dije en voz alta?


Venus: Y fue en esa noche cuando ambos supimos, que nuestros sentimientos no nos engañaban. He pasado muchas cosas con Albus, y aún sin conocer nuestro pasado, parecer ser... que lo que ambos sentimos, es cada vez más fuerte.

Albus: Venus no te vayas, quiero que te quedes con nosotros.
Venus: Pe, pero Albus, todo lo que pasó hoy... ¿Qué no sientes rabia u odio por mí?
Albus: ¿Por qué debería? La verdad es que, estoy muy sorprendido por lo que acabé de descubrir, tú y Sveta...
Venus: ¡Sé que no es algo fácil de explicar, pero--
Albus: Ya Venus, detente por favor. Te lo voy a decir. No estoy molesto, ni siento odio por ti, estoy feliz por haberte conocido y porque hemos pasado por situaciones más difíciles.
Sí no nos hubiéramos conocido, ¿cómo crees que hubiese sido nuestra vida hasta el día de hoy?

Venus: ... Albus...
Albus: No importa si no me dices la verdad ahora, ¿qué tal si otro día buscamos una explicación juntos? Tú y yo.
Venus: Me, me encantaría.
Albus: Y hoy, tú y yo, compartiremos una rebanada de pastel. ¿Te gustaría acompañarnos? Para mí, sería el mejor regalo que me dieras si te quedas un rato.
Venus: Yo... ... ¡Claro! ¡Me quedo contigo!
Albus: Ya está, vamos.
Venus: Y Albus...
Albus: ¿Sí?
Venus: Tú... ¿Ya sabes, lo que siento?
Albus: Tú también sabes lo que siento.


Venus: *Mirando sus manos* Sveta y yo, somos la misma persona, pero de diferente apariencia y de diferente comportamiento, sin embargo, conservamos los mismos recuerdos.
¿Por qué, habré nacido en este mundo, con un don, o una maldición? *Mira al cielo* No creo, que nadie me responda en este momento.

Se escuchan pasos, detrás de Venus aparece Rosas, cargando su espada de madera a la mano. Llega alegre y se le ve calmado.

Rosas: Hola Venus. ¿Cómo estás?
Venus: Hola Rosas, estoy bien, gracias.
Rosas: Mmm... ¿Es idea mía, o hace más calor aquí que allá?
Venus: No sé, yo estoy bien, no siento nada diferente.
Rosas: Qué extraño... Pero bueno. Te vi sola, eres la única aquí, creo yo, que viene a nadar todos los días. Una disculpa Venus si nunca hemos nadado contigo.
Venus: Aprendí a nadar sola, nunca le tuve temor al agua y no dependí de nadie para estar bajo el agua.
Rosas: [Apenado] Oh, Venus...
Venus: ... Perdóname Rosas, es que estoy un poco triste.
Rosas: No te preocupes, aquí estoy para ayudarte. Dime.
Venus: Rosas... ¿Alguna vez te has preguntado qué fue de ti en el pasado? ¿Cómo llegaste a este mundo? ¿Esté era nuestro destino?
Rosas: Guau, muchas preguntas. Pues, trataré de ir en orden.
Sólo recuerdo de mí desde que llegué al orfanato, en un pequeño cesto, con tres rosas rojas, dos a mi lado, y una la cargaba yo entre mis pequeñas manos... Crecí, los conocí, los encontré, pero nunca pregunté de mi pasado, nadie podía ayudarme... Si este era mi destino, quizás... No recuerdo la cara de mis padres... ¿Tuve?
¿Sabes Venus? Si mis padres me dejaron vivir en este lugar, es lo único en lo que puedo agradecerles, porque, aunque ellos no podían cuidar de mí, al menos buscaron la manera en la que yo no perdiera la cordura.
Venus: Qué mal que no sepas quienes fueron tus papás.
Rosas: [Animado] Sea en donde estén, en la tierra, o en el cielo... Les quiero dar las gracias, porque vivo y aprendo cada día algo nuevo.
*Mirando al cielo* ¡Mírame mamá! ¡Obsérvame papá! ¡Mi nombre es Rosas, y viviré al máximo mi vida!

Tras decir esto, Rosas bajó la mirada con los ojos cerrados, y de estos, caen lágrimas, a pesar de la confusión, sonríe, mostrando optimismo.
Sin decir nada, se retira del lugar, dejando a Venus sola de nuevo.


Venus: Rosas... Siempre siendo un buen chico, y ese corazón sensible... Es lo mejor que él tiene.

Venus se dirige a los vestidores para cambiarse, tras unos minutos, sale con una blusa de mangas cortas verdes como su cabello y una falda azul marino que cubre hasta sus rodillas, calzando sandalias.

Camina alrededor del orfanato, se encuentra con Elaice y Elena, ellas al verla se acercan a Venus, sigue sin cambiar de actitud.


Elaice: Hola Venus, ¿cómo estás?
Elena: ¿Por qué tan triste Venus? Y vaya qué calor hace.
Venus: Hola chicas... Lo lamento, pero estoy un poco deprimida.
Elaice: ¿Y eso? ¿Quieres que platiquemos?
Venus: Me, encantaría.

No hay sillas ni bancas donde se encuentran, pero se cubren del sol debajo de un tejado de lámina, toman asiento debajo de ese lugar.

Elena: Cuéntanos. ¿Qué es esa inquietud que te tiene tensa?
Venus: (Mmm... Recuerdo lo que pasó con Rosas...) Le haré una pregunta a cada una, ¿va?
Elaice - Elena: ¡Va! ¿Quién primero?
Venus: Elaice... ¿Qué opinas de lo que has vivido hoy en día? ¿Estás satisfecha con todo lo que tienes?
Elaice: Ah, esa es fácil. Yo estoy muy feliz con lo que he vivido y lo que tengo. Nunca me he quejado de nada, al contrario, todo me parece muy divertido y muy bueno.
Jugar con todos ustedes, con Albus y los demás niños que he conocido me es maravilloso. Jamás me he sentido tan afortunada... ... Pero, siendo sincera, estoy en una deuda eterna con Rosas, de no ser por él, podría haber terminado en malas manos, no quisiera saber qué hubiera sido de mí en otro lugar.
Venus: ¿Y tú Elena? Las mismas preguntas.
Elena: *Picándose una mejilla* Emm, no sé por dónde empezar...
Recuerdo que mi vida empezó con ustedes, éramos más pequeños, lo más que recordaba era mi nombre, y que desperté al lado de un libro, mi tomo de magia.
Antes conocer a Albus, mi única familia eran ustedes, y estaba más que conforme, pero estoy muy feliz de saber que no estoy sola en este mundo... Bueno, nunca lo estuve, gracias a ustedes.
Hemos pasado por cosas bastante extrañas para los demás, y aunque hayamos ganado, todavía siento que vendrán peores cosas... Pero no lo haré todo yo misma, sé que contaré con mi hermano, y con ustedes.
Venus: *Sonríe, con poca fuerza* Gracias chicas, eso era todo.
Elaice: Para nada Venus, sabes que aquí están tus amigas.
Elena: Sí tienes otra duda, no dudes en venir a vernos.
Venus: Gracias chicas... Gracias. Elena, ¿sabes si está Albus en casa?
Elena: Creo que sí, ha de estar solo, porque Mamá trabaja los sábados y los domingos más horas.
Elaice: ¡A-JÁ! ¡Quiere ir a ver a Albus, y aprovechando que está solo, más picante la cosa!
Elena: ¡Elaice! ¿De dónde sacas tantas cosas así?
Venus: Ah... Uh...
Elena: Sí quieres, te acompañamos a ir a verlo, para que no estés sola en el camino.
Venus: Po-Por favor. Ay, ¿por qué me siento tan nerviosa?
Elaice: ¿Es idea mía o huele a amor en el aire?
Venus: ¡MMM! ¡¿Y qué si me gusta Albus?!

Después de confesarse, se tapó la boca, Elena se quedó callada mientras Elaice intentó mantener la calma.

Venus: (Lo dije... ¡Lo dije!)
Elena: Como había dicho antes, todo un caso... ¿Y ya lo sabe mi hermano?
Venus: *Retirando sus manos de su boca* Pues... Solamente dijimos lo que sentíamos el uno al otro.
Elaice: [Ansiosa] ¡¿De verdad?! ¿Qué dijeron?
Venus: Solo dijimos que sentimos algo, pero--
Elaice: ¡¡Lo sabía!! ¡Venus se enamoró a primera vista de Albus! ¡Albus se enamoró profundamente de Venus!
Elena: ¡Elaice, tranquila! Uff... Bueno, no estoy del todo sorprendida, pero lo dices con tanto... Emm...
Elaice: ¡Qué va! ¡Vamos a casa de Albus ya! ¡Iré a por Rosas y quien quiera ir! ¡Al-bus y Ve-nus sentados bajo un árbol!

Elaice dejó a las chicas, mientras corre, canta.
Venus pensaba mucho en la situación, tanto así que se puso más nerviosa, Elena piensa qué hacer.


Elena: Esa Elaice... Cuando la emoción le gana, es totalmente imparable. No te preocupes Venus, y no deberías sentirte, pues dices la verdad.
Venus: Ah... Ajá...
Elena: Iré a buscar a Elaice. Veámonos en la entrada del orfanato en unos minutos, cuando estemos listas, iremos a mi casa.
*Venus suspira, después afirma asentando con la cabeza*

Elena va a alcanzar a Elaice, corre un poco más lento que ella, pero se hace a la idea de dónde encontrarla, para no dar vueltas.

Venus: *Tocándose la frente* Mmm... Me estoy mareando... Y no tengo fiebre, ¿qué puede ser?

Pronto Venus cerró los ojos, luego todo su cuerpo comenzó a brillar, cuando los destellos desaparecieron, en su lugar apareció Sveta, con ropas ligeramente diferentes.
Abre los ojos, ve sus manos, se jala un mechón y finalmente se dio cuenta de quién es.


Sveta: Ay. Debí pensar que esto pasaría, con razón ya no me siento cansada... ¡Pero qué hago aquí parada! ¡Tengo que aprovechar esta oportunidad de decirle a Albus!

Sveta corre, tomando una dirección diferente para no ser vista por las chicas ni nadie más.
Llegó muy rápido a la entrada, pero no se quedó a esperar, saltó las escaleras marcha abajo y al entrar a la calle, sigue, no parece cansarse.

Justo a una calle antes, empieza a reducir la velocidad, son menores los pasos hasta que se detiene por completo.
Mira a todos lados, al devolver la mirada al frente, extendió su brazo derecha, abriendo la palma de su mano, y en esta se enciende en fuego, al extinguirse apareció su abanico.
La actitud de Sveta cambió, se le ve enfadada.


Sveta: ¡Qué esperas! ¡¿Atacarás tú o me dejarás ir por ti primero?!

Sveta concentró energía en el abanico, una vez preparado, lo arroja al frente y este, tras muchos metros, logró impactar.
Al abanico vuelve a las manos de Sveta, esperó un poco más hasta que apareció frente a ella una silueta encapuchada de negro, como la que había visto en el incidente de la Luna Sagrada amarilla.




Sveta: ¡¿Tú de nuevo?! ¡La vez pasada tuviste suerte de que yo no participara en la pelea!
-Sveta, detente. Hoy no he venido a pelear con nadie, no soy como mi hermana.- Insistió, diciéndole alto con las manos.
Sveta: Esta vez es diferente, no me pasma que aparezcas cuando todo está tranquilo. ¿Qué quieres?
-Necesito decirte una cosa. Pero te pido por favor que no me ataques, hoy no pelearé.-

No del todo convencida, Sveta dejó la defensiva y le permitió la palabra.
El encapuchado, o más bien dicho, la encapuchada, se quitó el gorro y se dejó ver el rostro, se ve que es del mismo tono de piel de Elaice, el cabello es negro, muy lacio, y sus ojos son violetas. Se ve muy joven, como de la edad de los niños.


Sveta: [Extrañada] ¿Eh?
Rina: Llámame Rina, una de los dos representaciones de Marte.
Sveta: ¿Dos? ¿Fueron dos y no una?
Rina: Sí, me basta no cargar con esto sola. Sveta, ¿qué has sabido de la Luna Sagrada?
Sveta: Pues... Le conté a la madre de un chico, que la Luna Sagrada nos traerá problemas en un futuro si no hacemos algo, dos de ellas fueron destruidas... Esto es bueno para los habitantes de la tierra, pero para nosotros los que estamos involucrados no.
Rina: La azul... fuente de toda la tristeza y decepción, destruida... Y la amarilla, la señal de la perdición, también destruida...
Sveta: La peor de todas es la roja, que es peligro definitivo, pero aquel día en el que apareció, no pasó nada, sólo apareció un Espíritu Elemental. Sonora, de los vientos.
Rina, hace un momento mencionaste algo sobre las representaciones, ¿qué ha sido del resto?
Rina: ... Afortunadamente llegamos todos a la tierra, pero no todos han nacido aún. Sé de ti y de mi hermana, incluyéndome... de Júpiter, hasta hace poco había sentido su presencia, pero es difícil ubicarla, es una chica, y de Mercurio es todo un caso, tampoco se deja ubicar... Del resto, carezco de información.
Sveta: ¿Qué hacemos mientras? Nosotros ocho necesitamos estar unidos para realizar el juicio... Por lo visto, demorará, y mucho.
Rina, quiero darte un comentario de mi parte, sobre el juicio.
Rina: ¿Sí? Dime.
Sveta: En lo que he comprobado, siento que, la tierra es un buen lugar donde vivir, a pesar de que he estado presente en los desastres de la Luna Sagrada, estoy contenta, me gusta todo...
Rina: *Sonríe* Entiendo y aprecio tu opinión Sveta...
Sveta: ¿De verdad? ¡Gracias!
Rina: ... Sin embargo, yo no he encontrado nada, no puedo estar de acuerdo contigo. No creas que sólo estoy al pendiente de nosotros, ya me enteré de que estás coladita por un chico.
Sveta: ¿Albus?
Rina: ¿Ese es su nombre? Bien. Pero trata de no vivir todo de color rosa Sveta, debemos seguir en lo nuestro en su momento.
Sveta: Ya sé, ya sé...

-¡Pff...! ¡Ah ja ja ja! ¡¿Ya terminaron de hablar?! ¡¿Puedo tomar la palabra?!-

Rina: Ay no... ¿Y por qué con esa actitud?

El cielo nubló, nubes oscuras cubren donde está Sveta y Rina, pronto se escuchan los truenos, y en medio de las chicas cae un rayo; Sveta y Rina saltaron hacia atrás para evitar que el choque las alcance.
Tras caer, apareció una silueta con mucho parecido a Rina, también se quitó el gorro. Su rostro, su color de cabello, su tono de piel, inclusive el rostro y el color de sus ojos son idénticos a los de Rina, mostrando una mueca muy atrevida.


Sveta: ¿Dos Rinas? No... Debes ser la hermana de Rina.

Rina: ¡Sola!

Sola: Vaya-Vaya, es la segunda vez que nos encontramos Sveta, representación de Venus.

Sveta: No te ofendas, pero algo me dice que no vienes de buenas.

Sola: ¡Sólo estoy un poco aburrida! ¿Qué tal un pequeño juego?



Sola alzó su brazo derecho, chasqueó los dedos y cayeron del cielo dos relámpagos al suelo, de estos aparecen arañas de color amarillo en frente de Sola, al chocar sus colmillos generaban electricidad.
Sveta preparó el abanico, Rina se sintió inconforme con lo que hizo Sola, corre hacia ella y la toma de un hombro.


Rina: ¡¿Qué no te puedes estar quieta?
Sola: Uy, aquí alguien está enfadada... ¿Qué piensas? Me duerme ver todo tranquilo, por eso le pongo un poco de "picante" al juego.
Rina: ¿Qué haré contigo hermana? Lo lamento Sveta, tendrás que arreglártelas tú sola. Hasta la próxima.

Sveta: ¿Cómo? ¿No piensas ayudarme?

Sola: ¡Obviamente no! Eso sería hacer trampa, *Negando meneando un dedo* y no puedo castigar a mi hermana si te echa una mano.
¡Ja ja ja ja!

Rina y Sola desaparecieron, dejando a Sveta a cargo de eliminar a sus dos enemigos.
A decir verdad, una parte de Sveta no le permite moverse por más que ella insiste en hacerlo, pero concentra fuego en su mano y forma una bola, tras adquirir el tamaño de un balón promedio, la golpea y esta va en dirección a una de las arañas. Al impactar, intenta resistir, hasta que se consumió el fuego y ubicó de nuevo a Sveta.


Sveta: E-Esto no es bueno...

Una araña se desplaza, muy rápido, hacia Sveta, arrojando seda de la boca y esta cae, hecha una red, sobre Sveta, impidiéndole moverse.

Sveta: ¡A-Ah! ... ¡Tengo, que deshacerme de esto!

Sveta sujeta la red, tan pronto como quiso concentrar fuego, toda la red se electrifica y libera una descarga hacia Sveta.

Sveta: ¡¡¡AAAHHH!!! ¡¡NOOO!!

Sola: ¡Upsi! Olvidé mencionar que, si intentas escapar, te harás un gran daño. Lo sieeeento Sveta, no puedo ayudarte. ¡Ah ja ja ja ja!

Sveta: Im... Imposible...

Sveta cae sobre sus rodillas, soltando su abanico y este desaparece antes de tocar el suelo.
Su vista comenzó a nublar por el ataque directo, casi desmaya mientras ambos arácnidos se acercan hacia ella para devorarla... Pero la batalla no terminará ahí.
Se escuchan muchos pasos a gran velocidad, Sveta, con la fuerza que le queda, y las arañas, voltearon a ver hacia atrás. Es Albus, con su Espada Rubí a mano izquierda, cuando vio a sus enemigos, dio un salto horizontal, mayormente vertical, muy alto, se prepara para clavar su arma sobre una de esta, y elimina a una araña con éxito.
La que queda intentó huir, y Albus le dejó, pues se enfoca en Sveta. Antes de colocar sus manos sobre la red, Sveta le advierte.


Sveta: ¡No la toques!
Albus: ¿Eh? Pero si voy a quitarte todo eso.
Sveta: Si la tocas, te electrocutarás, usa otra cosa, pero no tus manos.

Bajo la orden de Sveta, Albus usa su espada para cortar la red, con eficacia lo logró, y atrapó a Sveta de caer, pues perdió la conciencia.
De su enemigo restante, se sabe que escapó, ya no le importó adónde se fue, le preocupa más Sveta.

Tiempo después, Venus despierta, pero no se encuentra en el último lugar en donde estaba, al mirar los alrededores, se da cuenta de que está en la habitación de Albus, recostada en la cama de él.
Justo cuando pensó levantarse, la puerta del cuarto se abre, entró Albus acompañado de Rosas.


Venus: ¿Albus?
Albus: Menos mal que despertaste, me espantaste.
Rosas: Qué bueno que Albus te encontró, de no ser por él, estarías...
Venus: Ou... no recuerdo qué pasó...
Albus: Estaba practicando esgrima en el patio de mi casa, hasta que de pronto escuché unos rayos, y se me hizo muy raro porque el día está soleado, así que fui a ver qué era, y para mi sorpresa te encontré a ti siendo atacada por arañas.
Venus: ¿A mí? No recuerdo...
Albus: Eras Sveta, no sé si eso te afecte, en fin... Elena dice que no tienes nada grave...

Albus calló por unos segundos y después se retiró de la habitación.
Rosas se quedó con Venus, él no parece tener el mismo humor de Albus.


Rosas: Veo que Albus se fue molesto.
Venus: ¿Eso, piensas? No lo había visto tan serio.
Rosas: La verdad es que nos tenías preocupados a todos, desapareces de todo el orfanato y cuando volvemos a saber de ti, fuiste atacada por sorpresa. La verdad es que nos dimos cuenta de que algo ocurría al escuchar los rayos, pero estábamos buscándote y por eso llegamos más tarde.
Venus: *Baja la mirada*... Lo lamento...
Rosas: *Sonríe* Lo importante es que estás bien, que todos lo estamos. Si necesitas algo, estaré afuera.
Venus: *Sonríe, con los ojos cerrados* Gracias Rosas, Gracias.

Rosas sale de la habitación, Venus finalmente se quedó sola.

En la planta inferior, Elena y Elaice se encuentran en la sala, al ver a Albus bajar de las escaleras, esperando a que él llegue a ellas, notaron al instante su humor.


Elena: ¿Cómo está Venus, hermano?
Elaice: ¿Ya despertó?
Albus: [Apático] Ella está bien, ya despertó... Si quieren vayan a verla, yo andaré afuera.

Ejerciendo su intención, Albus sale al patio, ninguna de las dos fue a detenerlo.
Elena y Elaice decidieron subir para ver a Venus, se encontraron con Rosas quien está afuera de la habitación.


Elaice: ¿Y qué haces ahí parado?
Rosas: Le dije a Venus que si necesitaba algo, que estaría aquí cerca.
Elena: Oye Rosas, ¿qué sabes de mi hermano?
Rosas: ¿Albus? Pues él vino a ver a Venus, luego se fue, se veía... diferente.
Elaice: ¿Creen que esté molesto? Lo de Venus fue muy preocupante, pero creo que lo gustó para nada a Albus.

Elena: Me pregunto adónde habrá ido, espero que no esté lejos.
Rosas: Sólo hay que darle tiempo, confío en que Albus no se lo tomará a la mala.
Elaice: Espero que tengas razón Rosas. Estoy preocupada por ambos... No me gustaría verlos peleados.


Venus: (¿Albus estará molesto? Creer que sí me pone a pensar mal... ¿Habré hecho algo que no le haya gustado? Si tan sólo pudiera recordar...
Albus, lo que haya hecho mal... Perdóname...)

Venus escuchó que sus amigos bajaron las escaleras, sin nadie con quien hablar, el silenció y la tranquilidad del lugar le provocaron sueño, cerró sus ojos y se quedó dormida.



Venus despertó, se encuentra en medio del espacio exterior, ella misma no puede creer lo que ve, las estrellas y tanta oscuridad, tampoco sabe cómo sentirse.
Intenta moverse, pero la gravedad se lo impide, grita por ayuda, pero nadie le responde, y sola, llora... Hasta que, Sveta, apareció frente a ella también llorando.


Sveta: V-Venus...
*Venus alzó la mirada, detuvo su llanto al verse a sí misma*
Sveta: *Secándose las lágrimas* Me-Menos mal... Si tú lloras, yo también lo haré... Debemos ser fuertes.
Venus: [Confundida] ¿Cómo...? Eres yo, no... Soy tú, no...
Sveta: Venus, tú y yo somos una misma persona, de diferente apariencia, de diferentes puntos de vista, pero de mismo corazón, mismos sentimientos, mismos recuerdos...
Venus: Mmm... Es verdad. Pero se supone que sólo una de nosotras puede estar a la vez entre los demás, ¿por qué estamos ambas aquí presentes?
Sveta: Pues, llamemos esto "Magia", ¿te parece? Qué bueno que estamos aquí reunidas, frente a frente, quiero hablar contigo de algo muy importante, tanto para ti, mí, y para los demás...
Venus: *Respira hondo* De, acuerdo.
Sveta: ¿Cómo te sientes, tras todo lo que has vivido? Dime qué piensas de todo lo que te rodea, qué te gusta o qué te desagrada.
Venus: ¿Eh? Esta pregunta--
Sveta: La hiciste hacia tus amigos, mis amigos, nuestros amigos. Pero, te toca responder.
Venus: Esto... ... No recuerdo mi pasado, ni supe si tuve padres, no sé nada... He vivido los 9 años de mi vida en el Orfanato Crepúsculo, crecí al lado de otros huérfanos, conocí a Rosas, a Elaice, a Elena, y con ellos he compartido tantos momentos...
Sveta: A-já... ¿Qué más?
Venus: A pesar de que mis amigos siempre me han apoyado en múltiples ocasiones, he sido muy miedosa, muy tímida, siento temor a muchas cosas... Varias veces me he alejado de mis amigos sólo para ponerme a pensar qué fue de mí en el pasado... Me pone, muy triste no saber nada de mí, a veces pienso, que no soy como los demás...
Sveta: (No me gusta cómo va esto...) Ya veo...
Venus: ... Me es muy difícil, pero al lado de mis amigos, esos pensamientos tan duros ya no aparecían tan seguidos en mi mente...
Cuando entré a estudiar a la primaria, desaparecieron casi por completo, haciéndome amiga de otros niños, quienes viven con sus padres y su vida es muy distinta a la nuestra... Ahí fluyeron otros pensamientos, hasta pensé que sería rechazada por los demás si les contaba que soy huérfana y que vivo en un orfanato... Lo iba a confesar ante todos en mi primer día de clases, pero algo me detuvo, y ese algo fue un niño, Albus....
Sveta: [Melosa] Si, Albus... Qué dulce.
Venus: Siento que, no sólo mi vida, la de mis amigos, cambió al conocerlo, a él y a sus amigos más cercanos.
En nuestro primer día enfrentamos muchas cosas, y aunque intenté protegerlo, sabía que no podía hacer nada. Él lucho contra las amenazas que nos perseguían, y lo más que pude hacer fue apoyarlo, animándolo, poniendo toda mi fe en él.
Sveta: Yo también puse parte de mi fe en él, cuando él me conoció "así" como me ves. No me vio con mala cara, se acercó a verme y me dio su abrigo para protegerme del frío. Qué gentil de su parte.
Venus: Le ayudamos en una batalla que pudo costarle la vida.
Sveta: La preocupación nos hizo llorar de nuevo, aún cuando él estaba bien.
Venus: Y siempre venía a buscarnos, para saber si todo estaba bien.
Venus - Sveta: Y cuando supo nuestro secreto, no nos rechazó... Nos invitó a descubrir el por qué, y lo haremos juntos...

Ambas chicas juntaron las manos, mirando a las estrellas que están sobre ellas.
Venus volvió a tomar la palabra.


Venus: *Sonríe con los ojos cerrados* Mi vida ha sido maravillosa, nunca he estado sola.
Sveta: Nunca, es verdad. Vaya Venus, entre las dos hemos recordado muchos momentos de nuestra vida.
Venus: *Asienta* Así es. Siempre ha habido gente a mi lado que se preocupa por mí, siendo pocos, pero siempre preocupados porque yo esté contenta... Recuerdo cuando en las clases del orfanato a veces lloraba, nadie me hacía caso... Rosas se levantaba de su asiento para venir a verme, Elaice o Elena, a veces los tres... Y en la primaria, no he llorado, pero Albus viene a verme, incluso su amigo Markus, quien me dijo la verdad, de que le gusto a Albus... Que me quiere...
Sveta: Y tras todo esto, ¿qué opinas?

Venus abrió los ojos, sin perder su sonrisa. Sveta se siente contagiada de su ánimo, no parece insegura.

Venus: El lugar en donde vivo es maravilloso, estoy satisfecha con todo lo que tengo...
Sveta: [Relajada] *Suspira* Gracias... Gracias Venus por responder, gracias.
Venus: Ja ja, pareciera como si dudarás de mí. Ambas siempre estaremos de acuerdo en lo mismo, ¿no es así?
Sveta: Tienes razón, ¿por qué dudar?

Comenzó a temblar, a pesar del lugar en donde se encuentran, tambalean, como si fueran a caerse en el infinito vacío.

Venus: [Alarmada] ¡¿Qué sucede?!
Sveta: Se nos ha acabado el tiempo, debes despertar.
Venus: ¿Debo? ¡Pero si podemos hacerlo juntas!
Sveta: ¡No Venus! Hoy lo mío ya está, ahora te toca a ti.
Venus: ¿Y qué haré?
Sveta: Ya sabrás que hacer, no dudes de ti misma Venus. A propósito, tengo algo para ti, sé que le darás el uso correcto.

Sveta extendió su brazo derecho, apretando su puño y luego abriendo su palma, se materializa en su mano una Lanza Azul, del color de los ojos de Albus, un poco más grande que las chicas y de punta plateada, con un listón verde amarrado cerca de la punta.

Venus: ¿Una lanza? Pero no sé usarla.
Sveta: De eso no te preocupes, aprenderás a utilizarla en menos de lo que canta un gallo, ya verás.
Venus: ... *Toma la lanza* Gracias, Sveta.
Sveta: De nada, Venus. Hasta pronto.

El lugar en donde están pronto se oscurece por completo, nada es visible, Venus trata de llamar a Sveta, pero no responde, quedándose una vez más sola entre las tinieblas.

Sveta: (Lamento que, no te haya podido decir algo todavía más importante... Será, en otra ocasión.)

Venus aparece en la habitación de Albus, mirando su alrededor, se dio cuenta de que todo fue un sueño... O al menos eso creía hasta que vio la lanza que Sveta le entregó.
Con cuidado la mide, al tenerla entre sus manos, puede sostenerla sin dificultad alguna, inclusive practica estocadas, sus golpes son rápidos.

La puerta se abre, la sorpresa la obligó a soltar su lanza, justo a quedar fuera de sus manos, desapareció.
Entró Elena, se acercó a Venus y tomó asiento al lado suyo.


Elena: Buenas noches dormilona.
Venus: ¿Noches?
Elena: Mmm-Hmm, son más de las 7 de la noche, si miras por la ventana, verás que ya oscureció.
Venus: [Apenada] Oh Dios... ¿Y Albus?
Elena: Está abajo con Mamá, están preparando la cena, y hoy serás nuestra invitada. ¿Cómo la ves? Tu primera cena con nosotros.
Venus: [Nerviosa] No-lo-sé... *Chocando los dedos índice* ¿No hay problema?
Elena: *Ríe muy alegre* Claro que no, al contrario, es un placer. Puedes bajar e ir a la sala, para que te quede cerca la mesa en cuanto todo esté listo.
Venus: *Sonríe* Gracias Elena... Oye.
Elena: ¿Sí?

Venus se levantó se la cama, se acercó a Elena y la abrazó.
Elena se sorprendió por lo repentino, pero no lo toma a mal.


Venus: Gracias... A ti, a Rosas y a Elaice, a Albus y a Mamá, por dejarme ser parte de su vida.
Elena: [Conmovida] Mi vida... Siempre.

Ambas chicas salen de la alcoba y descienden un piso, Albus está colocando los platos, vasos y cubiertos sobre la mesa mientras Adabella retira del fuego lo que está preparando.
Al ver a las chicas, y al terminar lo que hacía, Albus camina hasta llegar a con las chicas, su humor es diferente al de hace horas, se le ve más alegre.


Albus: Creo que la cena ya está lista. Venus, *Ofreciendo su mano* ¿te gustaría acompañarnos a tomar una regocijante merienda?
Venus: *Tomando su mano* Encantada.
Elena: Ó-ra-le... Fue más rápido que la última vez.

Adabella: Niños, ya está lista la cena. Hoy será: Empanadas de Queso.

Antes de ir a cenar, fueron todos a lavarse las manos. El orden fue así: Venus fue la primera en lavarse las manos, detrás de ella pasó Elena, cuando salió, entró Albus, y dos minutos después entró Adabella.
Una vez reunidos en la mesa, comienzan a degustar la especialidad de hoy.
Venus se nota muy diferente, está muy contenta, cosa que inspira a los demás a estar alegres.
En medio de la cena, Venus pensaba en su sueño, lo que discutió con su contraparte, Sveta. Argumentando porqué Sveta le hizo la misma pregunta que ella le hizo a los demás, sin embargo, supone que ella también debía dar su respuesta.
Cuando todos terminaron, Albus se ofreció para lavar los trastes, pero Elena insistió en hacerlo, y sin objeciones, aceptó.
Albus, Venus y Adabella fueron a lavarse las manos, acto seguido se separaron. Albus estaba por subir a su habitación, de no ser por Venus quien le llamó al pisar el primer escalón.


Venus: ¿Estás ocupado Albus?
Albus: No, pero iba a arreglar mi mochila, para mañana.
Venus: Es verdad, yo también prepararé mi mochila en cuanto vuelva a casa... Te preguntaba si me das un momento para hablar contigo.
Albus: Oh, claro. ¿Dónde?
Venus: En tu patio, me parece bien.

Los niños salieron por la puerta principal, llegaron al patio y se sentaron en el suelo. Se escuchan grillos cantar.

Albus: ¿De qué se trata?
Venus: Es por lo que pasó hace rato, cuando me encontraste y, pienso que con ayuda de los demás, me llevaste hasta tu casa y esperaste a que despertara. Cuando te volví a ver, me di cuenta de que estabas molesto... En verdad no recuerdo qué pasó, cuéntame, ¿hice algo que te hiciera enfadar?
Albus: Ah... Eso. Fue algo que me dejó pensando, y no creo que lo recuerdes, porque no estabas consciente. ¿Te cuento?
Venus: [Seria] Muy bien. ¿Qué pasó?
Albus: Antes de que pudiera hacer otra cosa, esto sucedió...



El cielo seguía nublado, pensaba en qué hacer sabiendo que había dejado escapar a un enemigo, tenía pocas opciones.
Pronto apareció detrás de mí y estuvo cerca de atacarme, pero un rayo impactó contra la araña, muy cerca de mí, y me quedé paralizado, pero no solté mi espada.

Apareció una persona encapuchada, riéndose de nosotros, me molestó demasiado y quería atacarla, en cuanto traté de entrar a la ofensiva, me tomó del brazo derecho y me electrocutó, ¿cómo? no lo sé... Caí al suelo tratando de recuperar aire, y este ser me habló.

-¡Patético! ¡No soportas ni un pequeño toque! Y eso es sólo el mínimo de mi poder.-

Y aunque estaba un poco débil, me levanté, sin soltar mi espada y le lancé un corte, como estaba detrás de mí, pero se movió muy rápido, no pude verle.
Desde lejos me gritó.

-¡Buuu! ¡¿Eso es todo lo que puedes hacer?! ¡Qué lento! ¡¿Y así piensas proteger a Sveta?!-

En un momento me puse a pensar que, si caía en su juego, podría volver a herirme, así que no me moví, y ahora fue este quien se enfureció.

-¡¿Qué pasa?! ¡No me obligues a irte a buscar! ¡Te costará la vida!-

Y ya me preparaba para recibir su ataque, electrificó todo su brazo derecho y con mucha velocidad, corrió hacia mí.
Con la espada pensé bloquearlo, pero cuando estuvo cerca de golpear, algo lo detuvo.
Apareció otra silueta, de las mismas ropas, pero no podía verle la cara; sujetando el brazo de su contraparte, negaba con la cabeza, después volteó a verme, aunque no podía ver su cara.

-Es suficiente. No tenías que venir necesariamente, pero por más que te diga no haces caso.- Le dijo a la otra silueta.
-¡Vino a ayudar a Sveta! ¡No es justo!- Decía, mientras daba pisotones contra el piso.
-Calla, ya. Te llamas Albus, ¿verdad?-

No supe cómo, pero me llamó por mi nombre. Sólo le dije sí con la cabeza, y se alejó un poco de mí, arrastrando a su compañía.

-Cuida bien de Sveta, y de Venus... Ella no merece tanto peso sobre sus hombros, pienso que tú eres el adecuado para apoyarla en los momentos más difíciles.-

Me quedé callado ante sus palabras, me dejaron con muchos pensamientos en la cabeza, no sabía si contestarle.

-Qué hermoso es amar a alguien, y que ambos son el uno para otro... Se nota que ella te importa mucho, lo veo en tus ojos.-

Desaparecieron, dejándonos solos a ti y a mí... Pronto llegaron Elena y los demás, y me ayudaron a llevarte hasta mi casa, teníamos que estar seguros de que no te había pasado algo grave.
Elena y Elaice nos confirmaron que todo estaba bien, sólo necesitabas descansar...


Venus calló, Albus le siguió la corriente.
No se presiono, pero Venus no se esperaba escuchar algo así, se quedó pensativa.


Venus: Entonces...
Albus: Si lo de hace rato fue sólo una advertencia, entonces debo volverme más fuerte, para proteger a nuestra familia, a nuestros amigos, y a ti. No sé si mañana tendré que luchar, pero estaré listo para recibir al enemigo.
Venus: No harás esto tú solo Albus.

Venus extendió su brazo derecho, con la palma de su mano abierta, se concentra luz y se materializa su lanza. Albus se sorprendió al verla.

Albus: ¿Y eso?
Venus: Es algo que apenas descubrí, no sé usarla, pero practicaré y lucharé al lado de ustedes, de Elena y de los demás. ¡Nadie podrá ganarnos!
Albus: Je je, ese es el espíritu Venus. Ja ja, qué afortunado soy, me enamoré de una niña, y ella me propuso estar a su lado en cualquier ocasión.

Venus se quedó muda tras la confesión de Albus, al darse cuenta de lo último que dijo, reaccionó, no sabe adónde mirar, Venus al ver su cara vio que las mejillas de Albus sonrojaron.
Venus se acerca a Albus, tomando sus manos.


Venus: [Alegre] Entonces...
Albus: ¿E-E-Entonces...?
Venus: ¿Lo digo de nuevo? Estoy tan feliz. Todo por saber que el chico que amo también me ama.
Albus: [Contento] Ah, ja ja, ja ja... Este, Venus, me cuesta decirlo...

Elena: El amor siempre está al ataque, ¿a que sí?

Elena salió de la casa, caminó hacia donde están los chicos.
Venus soltó a Albus tan pronto como vio que Elena se acercó.


Elena: Esto ya lo sabía, no tienen por qué ocultármelo. ¿Y cuándo será la boda?
Albus - Venus: ¡¡E-Elena!!
Elena: ¡Ja ja ja ja ja! Sólo bromeo chicos, pero nunca olvidaré el día en el que se confesaron el uno al otro.
Bueno Venus, es hora de irnos, mis cosas las dejé en el orfanato, así que mañana despierto con ustedes.
Erico, nos vemos mañana en la escuela.
Albus: Claro, nos vemos mañana Amancay.
Venus: *Sonríe* Buenas noches Albus, sueña con los angelitos.

Y antes de irse, Venus le da a Albus un beso en la mejilla... Pero, este fue muy cerca de los labios de Albus, su corazón late demasiado rápido.
Las chicas se retiran y van de regreso al Orfanato Crepúsculo, mientras Albus entra a casa.

Antes de llegar a su habitación, Adabella lo detuvo, justo a tocar la perilla de la puerta.


Adabella: Ji ji ji, ya me enteré Albus.
Albus: ¿De, qué?
Adabella: Uyuyuy, no digas que no sabes de qué hablo. Buenas noches corazón.

Adabella entró a su habitación. Ahora sí, Albus está a tope de nervioso, tanto así, que al tocar la cama, se quedó dormido, ni se cambió de muda.

Ahora Venus se sumará a la batalla, al lado de sus amigos.
Si es verdad de que llegarán oponentes más fuertes, Albus y compañía tendrán que entrenar y practicar, no parece haber señales de futuras amenazas, pero no hay que bajar la guardia.

¿El juicio? Eso es algo que pronto descubriremos.
¿Las representaciones? ¿Quienes son? ¿Cuáles son sus propósitos?


Final del Capítulo.

_________________

Sí, sanan mis heridas y se abren otras, pero lucharé, por mis seres queridos.
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